La Iglesia Evangélica en la política Argentina | La nueva fe del gobierno de los CEOS



    Por Tofi Mazú

    El evangelismo solía ser ajeno a la vida de la mayor parte de los argentinos y argentinas. Tal vez conocíamos a algún protestante suelto; bromeábamos sobre los pastores que salen en la tele a la medianoche con un dudoso acento portugués, a gritar “pare de sufrir” o nos impactamos alguna vez con el nivel de seguridad y ostentación que tiene el  templo de la Iglesia Universal de la Avenida Corrientes. Pero la cosa cambió en el continente y está empezando a cambiar en nuestro país.

     

    América Latina: católica apostólica romana… y pentecostal

    El catolicismo marca desde tiempos inmemoriales la historia de nuestro continente. La conquista de América, las independencias, las dictaduras militares, las guerrillas de izquierda, los gobiernos democráticos. La religión de Roma siempre estuvo presente en la historia y la vida política de nuestro país y del conjunto de América Latina. La  nueva crisis de la cristiandad, centralmente por izquierda y alrededor del rechazo que producen las denuncias por pedofilia, se fue gestando al calor del movimiento de mujeres. Lo arcaico no solo de su credo, sino de sus formas, repele cada vez más a las nuevas generaciones, donde crece el ateísmo. Un intento de frenar esta situación fue transformar al reaccionario de Bergoglio en Francisco, el amigable papa progre y latinoamericano (ver http://izquierdaweb.com/francisco-el-papa-de-la-crisis/ ).

    Pero la crisis de Roma, en el territorio más grande de su influencia, no se dio solo por izquierda. Se dio – o mejor dicho, se está dando- también por derecha, a causa del desarrollo de la Iglesia Evangélica y Pentecostal. La llamada “Teología de la Prosperidad”, que predican la Iglesia Universal y otras de mismo credo pero menos poderosas, surge como respuesta reaccionaria a la “Teología de la Liberación” de las congregaciones tercermundistas del catolicismo -guerrilleros, ahora devenidos en asistentes sociales que reparten la miseria en las villas del Conurbano -.  Si, con infinitas limitaciones que no alcanzaríamos a desarrollar en esta nota, la Teología de la Liberación planteaba a los más pobres de la clase trabajadora la transformación de la sociedad; la Teología de Prosperidad les propone el ascenso social en el marco del capitalismo por obra y gracia de Dios.

    No es casual que esta corriente del protestantismo se haya hecho fuerte en Brasil, donde la desigualdad social se ve con una crudeza muy violenta; donde once millones de personas viven en favelas y, al lado de sus barrios, se levantan torres monumentales y espejadas. La promesa de un paraíso después de la muerte no es suficiente para la clase obrera del gigante vecino, en un capitalismo convulso y mediático, donde con solo entrar a Instagram vemos la opulencia en la que viven los ricos, poderosos y famosos. El contraste es brutal y la “prosperidad” se necesitan ya, ahora mismo. La táctica de la Iglesia Universal es, a partir de la ostentación, mostrar lo que puede conseguirse con la oración y la confianza en Dios. Estos empresarios de la fe buscan convencer a millones y millones de personas de que se han hecho ricos rezando y pagando diezmo (ver http://izquierdaweb.com/la-iglesia-evangelica-y-pentecostal-el-sosten-divino-del-neofascismo/).

    Como buenos empresarios y buenos agentes de la ideología de masas, pronto se metieron en política. Pero no solo en Brasil, donde es sabido que apoyaron al PT hasta que tuvieron que abrazar a Bolsonaro. López Obrador, el electo presidente de México hace solo tres meses, contó con el apoyo del Partido Encuentro Social, de riñón evangélico, en su campaña electoral. Fabricio Alvarado Muñoz, quien llegó a la segunda vuelta presidencial de las elecciones de Costa Rica a principio de este año, no solo había hecho carrera en la vida civil del país: es miembro del partido evangélico Restauración Nacional y cantante de música cristiana. Maduro asumió en las últimas elecciones venezolanas, rodeado de pastores evangélicos que le dieron su bendición. El “no” a los acuerdos de paz en Colombia – año 2016 – fue militado por los evangélicos, que lideraron esa campaña con la consigna “solo Jesús puede traer la paz”.

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    En cada uno de los países donde han ido cobrando peso, han sido un punto de apoyo para el giro a la derecha regional. Se han postulado, en países como Costa Rica o Colombia, como la referencia en contra del matrimonio igualitario. Son un evidente sustento ideológico de las derechas que resurgen en Latinoamérica, o un aval para la derechización de los populismos en crisis que aún están en el poder. Son el conservadurismo supremo. En paralelo, han apoyado a sectores más a la izquierda, como es el caso mexicano, porque su regla de oro, en última instancia, es estar con quien va a ganar.

     

    La Iglesia Evangélica Pentecostal avanza en Argentina

     En nuestro país eran pocos, o al menos no tenían peso político. La oposición a la legalización del aborto y al matrimonio igualitario había sido siempre liderada por la Iglesia Católica. En algunos barrios podían verse templos pequeños con sillas de plástico. Algún que otro cine de la Capital Federal había sido transformado en sucursal evangélica. La sede central de la Iglesia Universal del Reino de Dios en Argentina, el imponente “Templo de la Fe” en la Av. Corrientes al 4000, parecía desproporcionado. Sin embargo, la Argentina no podía quedarse a fuera de este fenómeno regional.

    La primera aparición fuerte de este nuevo actor político fue la batalla por la legalización del aborto. Los celestes ya no eran solo los católicos, sino los evangélicos. De hecho, la más importante de las manifestaciones porteñas en rechazo a este elemental derecho de las mujeres fue pentecostal. Tras haber encarado ya la misma campaña en Perú y Chile, salen ahora a levantar pancartas que dicen “Con mis hijos no te metas”, rechazando la aplicación y reforma de la ESI. En este sentido es que el domingo 7 de octubre llevaron a cabo una manifestación en contra de la educación sexual y de lo que ellos llaman la “ideología de género”… el mismo día que Bolsonaro ganaba la segunda vuelta en Brasil. De esta manera, fue una movilización con un doble propósito: ser la oposición al avance del movimiento de mujeres y aplaudir el triunfo de un neofascista, que representa de cabo a rabo la ideología evangélica.

    Pero este ascenso no salió de un repollo. Hace años que los pentecostales se preparaban para esto. Sólo que el debate por la legalización del aborto, y un gobierno como el de Cambiemos, les abrieron finalmente las puertas. Contaban con una estructura, ACIERA – la Alianza Cristiana de Iglesias Evangélicas de la República Argentina- , que venía teniendo relaciones con el partido de Mauricio Macri. Ya en su campaña del 2003, el actual presidente había formado parte de un acto evangélico en Costa Salguero que lo apoyaba. Durante toda su gestión al frente de la Ciudad de Buenos Aires, el actual presidente mantuvo relaciones con pastores de dicha organización, quienes formaron parte del entramado del Pro en villas y barrios populares. Esto se dio, centralmente, de la mano del actual dirigente de ACIERA, Mariano Sennewald, que le abrió las puertas de las clases populares al macrismo, un partido que hasta entonces solo era referencia de las clases medias y altas. La llegada de Vidal impulsó aún más esta relación, y desde el 2016 ella participa de los eventos importantes que esta organización convoca, a pesar de profesar la religión católica. Sin ir más lejos, en septiembre, la gobernadora de la Provincia de Buenos Aires, junto con la ministra de Desarrollo Social Carolina Stanley, convocaron a Cáritas y a los pastores del Conurbano para que fueran su punto de apoyo a la hora de contener la crisi política y económica que se vive en la provincia.

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    Mucho se habla de la posibilidad de que estos vendedores de la fe armen su propio partido político. Pero ocurre que ya están dentro de Cambiemos – aunque por ahora sueltos, no como un partido propio dentro de esta alianza- .  Tal es el caso de Gastón Bruno, quien fuera vicepresidente de ACIERA, y hoy ocupa el cargo de Gestión de Asuntos Docentes en la Provincia de Buenos Aires y ya admitió que planea candidatearse a diputado nacional por Cambiemos. Los diputados macristas Alicia Soraire y Alfredo Olmedo, así como la senadora Myriam Boyadjian, se identifican con esta religión: no es de extrañarse, ya que fueron vergonzosos voceros de los anti derechos en el recinto. En Neuquén, corre el rumor de que el diputado Walter Ghione, reconocido militante evangélico, podría presentarse a gobernador provincial. Al parecer, la ex senadora por el Pro en la Ciudad de Buenos Aires, Cynthia Hotton, habría sido una de las que supo tender lazos entre el macrismo y el evangelismo. Ello no da lugar a sorpresas, ya que desde el año 2011, esta señora se había erigido como una de las principales voceras en contra de la interrupción voluntaria del embarazo y cuanta ley progresiva se discutiera.

    Ya sea en forma de diputados o de punteros, la presencia de este sector en la vida política argentina es innegable y, sobre todo, que lo están haciendo desde el interior del actual gobierno. El caso de Olmedo es muy particular, porque su pertenencia a este credo no fue conocida hasta que hace poco se divulgaron imágenes suyas en un templo evangélico. Si la Iglesia Católica perpetúa su poder gracias a las millonarias sumas que el Estado le proporciona, la Pentecostal ha llegado para operar directamente desde las bancas del Congreso y el empresariado, completando su influencia, al igual que la religión de Roma, con punterismo barrial.

    La relevancia que ha tomado esta corriente en la vida política latinoamericana tiene su expresión, finalmente, en la Argentina y es de la mano de Macri. El apoyo público de nuestro lamentable presidente a Bolsonaro y la presencia de la Iglesia Pentecostal en el riñón mismo del partido gobernante parecieran ser datos importantes del futuro de la región. Si la derrota de Macri es una cuestión de primer orden para el conjunto de las y los explotados y oprimidos de nuestro país; cómo termine el mandato de Cambiemos se vuelve decisivo también para el futuro del proto-fascista que gobierna Brasil. En relación a esto, es de vital importancia el rol que el movimiento de mujeres puede desempeñar batallando contra estos monstruos reaccionarios, y la relación con esta Iglesia en ascenso parece un punto crucial de la guerra entre las y los de abajo contra el empresariado y los dinosaurios anti derechos que acechan desde el propio poder político.

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

     

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