óscar y valeria martínez

La foto de un crimen imperialista

Tras conocerse la foto de un migrante y su hija muertos a orillas del Río Bravo intentando cruzar la frontera hacia Estados Unidos por Texas, crecen el repudio y la indignación contra Donald Trump y su brutal política migratoria. El hombre de origen salvadoreño se llamaba Óscar Alberto Martínez Ramírez, tenía 25 años y su hija Valeria apenas 23 meses. Ambos se ahogaron este domingo mientras trataban cruzar la frontera.

Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.


Óscar y su familia llegaron el fin de semana a la ciudad fronteriza de Matamoros. Desde allí iba a realizar una solicitud de asilo. Pero con el endurecimiento de la política migratoria de Trump que prevé deportaciones, cárcel y criminalización de la inmigración, ante la situación agobiante de la que buscan escapar cientos de miles como él, cruzó nadando con su hija en sus espaldas.

La responsabilidad de Trump ante este nuevo crimen es indiscutible, ya que la dureza y brutalidad de su política migratoria está llevando al aumento de muertes de niños en los centros de detención (como se conoció recientemente respecto al caso del centro de Clint, en Texas).

Se trata ahora de una foto más, con un impacto como el que causara la imagen de Ailan Kurdi en las costas de Turquía en 2015, de la situación que en cualquier rincón del mundo vive un migrante.  Esta postura y políticas no pertenece exclusivamente a la ultraderecha recalcitrante, en los últimos días el presidente mexicano, López Obrador, envió 15 mil soldados a la frontera ante el agudizamiento de la crisis migratoria allí.

El sistema capitalista, los gobiernos de las distintas expresiones políticas burguesas, muestran un rostro cada vez más retrogrado e inhumano, ante una crisis migratoria de la magnitud de la que presenciamos en la actualidad que condena a muerte a miles y miles de quienes huyen desesperados por las guerras, el hambre y pobreza en sus países de origen, un panorama que con matices se presenta como la realidad en una cantidad mayor de rincones del mundo.

La muerte cruenta, la vida miserable en una jaula o cárcel, ese no puede ni debe ser el destino de nadie, esta lógica aberrante que impregna las políticas migratorias ante esta crisis, que tiene origen en el sistema económico y social vigente. La riqueza y la ostentación de los centros más ricos del planeta son la contracara necesaria de la miseria, la pobreza extrema  y la falta total de futuro para enormes masas humanas.

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El discurso de “progreso”, meritocracia, emprendedurismo y tantas otras zanahorias que los ideólogos del capital ponen delante la nariz de millones viene de la mano de la xenofobia, la política de opresión y odio nacional, la expoliación descarada de naciones enteras. El contraste de riqueza y pobrezas extremas, de la super abundancia y la imposibilidad misma de vivir, son progenitores de la actual crisis migratoria mundial, en la que decenas de millones arriesgan sus vidas para poder vivirlas.

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