La familia Macri y los negocios con el Estado: Una historia de fraudes

Izquierda Web2
Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por Martín Mandeb

En las últimas semanas, la bomba de los “cuadernos gloria” ha sido uno de los grandes ejes mediáticos del país. No es para menos, sea porque los más importantes funcionarios K han quedado pegados como por la dimensión que ha tomado el caso a raíz de las declaraciones de Carlos Wagner (ex presidente de la cámara de construcción Argentina) que habló de un sistema de cartelización de la obra pública.

De este sistema, según Wagner, participaban el conjunto de los empresarios de la construcción, decidiendo entre ellos quienes serían los ganadores de las licitaciones de la obra pública del Estado. Al mismo tiempo, éste funcionaba mediante los habituales “sobreprecios”: El inflar los presupuestos para que el estado les pague a las empresas lo que sale la obra pública, y que la diferencia entre el valor real de la obra pública en cuestión y el presupuesto inflado sea devuelto a los gobernantes de turno. Hablamos de que se quedaban con “vueltos” de millones y millones de pesos.

Ante esta bomba que significaron los cuadernos, la euforia de los editorialistas y opinólogos macristas fue total. Desde el primer momento se dedicaron a desparramar ríos de tinta pidiendo cárcel para Cristina. Pero esta efervescencia duró muy poco, después de lo dicho por Wagner quedó claro que del escándalo podía no salvarse nadie. Ante las declaraciones de Cristina de que este sistema de fraude no surgió con la llegada de Néstor Kirchner a la presidencia, y con el involucramiento de hombres cercanos a Macri como su primo Ángelo Calcaterra, los mismos editorialistas empezaron a preocuparse por el rol que puede haber jugado el conjunto del establishment político en este sistema de corrupción.[1]

Su preocupación no es menor si se tiene en cuenta que el actual presidente es parte de una familia que durante décadas ha utilizado el dinero del Estado para hacer negocios, que tiene lazos directos e inocultables con todo este sistema de corrupción. Hagamos un breve repaso

El grupo Macri en la dictadura

Entre 1973 y 1983 el grupo que fundara Franco Macri, que luego tendría a Mauricio como uno de sus principales ejecutivos, pasaría de tener 7 empresas a 47. ¿Cómo es que logró este fabuloso crecimiento? A través de varias licitaciones concedidas por la dictadura militar para que llevaran adelante distintas obras públicas (como la construcción del puente Posadas-Encarnación, y las centrales termoeléctricas de Río Tercero) siempre caracterizadas por el sistema de sobreprecios.

Como si esa ayuda de la dictadura genocida no fuera suficiente, al grupo Macri también le fueron concedidos créditos por casi 3 mil millones de dólares.  A pesar de las facilidades dadas para pagar dichos créditos, el grupo de Macri comenzó ingentes sumas de dinero al Estado. La dictadura, ni lenta ni perezosa, con la participación del funesto Domingo Cavallo, estatizó la deuda de las empresas de este grupo junto a muchas otras, deuda que ascendía a 700 millones de dólares. En ese marco y en parte debido a este salvataje a los más ricos, el monto total de la deuda externa del país se elevó a 40 mil millones de dólares.

La vuelta de la democracia… y más beneficios para los Macri

Los gobiernos de Alfonsín y de Menem no fueron menos benévolos con el grupo del cual Mauricio Macri, en 1985, pasaría a ser gerente general. El gobierno de la UCR continuó con el pago de beneficios iniciado en la dictadura por el régimen de promoción industrial vigente en esos años, que le dio beneficios a los Macri de 55 millones de dólares. Aún más, la presidencia de Alfonsín les condona una deuda de 29 millones de dólares, correspondiente a los establecimientos Mecánicos Jeppener y Sideco Americana.

Ya con Menem, los beneficios siguen siendo igual de groseros. Obtienen licitaciones de distintas obras públicas a través de su empresa Sideco, como la central nuclear Atucha, con grandes sobreprecios. A su vez, de la mano del intendente de la ciudad, Carlos Grosso, obtienen contratos millonarios por la recolección de basura, la emisión y el cobro de facturas de ABL, licitaciones llenas de irregularidades, donde el grupo Macri una y otra vez incumplió todos los contratos.

Pero el cenit de los beneficios para los Macri en el menemismo fue con las privatizaciones de los servicios. Obtienen paquetes accionarios, a través de títulos desvalorizados, de 9 empresas públicas, donde incumplen una y otra vez con los términos de la licitación. El Correo Argentino es la gran muestra de cómo los grandes empresarios viven a expensas del estado. No solamente en su gestión la empresa tuvo pérdidas que alcanzaron el 9%, sino que también se incumplió el pago de 100 millones de pesos anuales al estado, entre el 2000 y el 2003, rescindiéndose en ese año el contrato.

Nuevo siglo y nuevos beneficios

La deuda que contrajo el grupo Macri por su gestión en el correo central no fue pagada durante el gobierno de los Kirchner[2].  Fue Mauricio el que quiso dejar las cuentas claras, haciendo que la empresa de su familia pague los 250 millones de pesos que debían. Pero lo que no le importo a Mauricio es que el dólar ya no valiera 1 peso como en el 2002, sino 17 (esto fue en 2016). Es decir, Mauricio Macri “obligó” a pagar al grupo Macri la decimoséptima parte de la deuda que tenían con el Estado para dejar todo perdonado. Y la prensa no hizo ni una decimoséptima parte, ni una centésima parte, ni una milésima parte del escándalo que debería haber hecho frente la situación de una presidente usando su cargo para auto perdonarse 4 mil millones de pesos de deuda con el erario público. ¡Vaya combatientes contra la corrupción!

Como si fuera poco, con el blanqueo de capitales llevado adelante desde la llegada de Cambiemos, Gianfranco Macri y Ángelo Calcaterra legalizaron 622 millones y 44 millones de pesos respectivamente. ¿De dónde sacaron esas sumas monstruosas de dinero? Nadie sabe, y al gobierno de Macri poco le importa: todo queda entre familia. Ni siquiera les hizo ni medio ruido a los Lanata y los Majul, esos espadachines pagos de la anti corrupción, que la ley de blanqueo dijera explícitamente que los familiares de funcionarios no podía entrar en él.

Los cuadernos y los Macri

Que Carlos Wagner hablara de un sistema de cartelización de la obra pública (un “secreto a voces” sabido por todos pero no por eso menos escandaloso cuando es abiertamente reconocido) nos plantea una pregunta: ¿Alguien se imagina que en la discusión sobre las licitaciones de las obras públicas los empresarios habrían dejado afuera a la constructora de los Macri entre el 2003 y 2015, siendo una de las principales empresas del país con una amplia historia como contratista del Estado?

Más de 50 años han pasado desde que Franco Macri fundara el grupo Socma. En ese tiempo, una y otra vez obtuvo ganancias a expensas del Estado. La tendencia hacia la monopolización de las obras públicas mediante una de sus firmas empresariales despierta la sospecha, o la casi garantía, de que Mauricio Macri también esté involucrado en esta trama de corrupción desencadenada por los cuadernos, que narran la corrupción de todos los empresarios ligados a la obra pública. ¿Alguien podría pensar otra cosa sabiendo la historia de la Sociedad Macri con la dictadura, con el menemismo, con el Correo Argentino, con las múltiples denuncias que tiene sobre sus espaldas? Porque esa pregunta es de muy fácil respuesta para todo aquel que no mire a Macri con ojos de religioso devoto es que los más renombrados editorialistas de La Nación comienzan a preocuparse por la posibilidad de que este enorme sistema de corrupción termine implicando directamente al presidente.

Ante esto, no se puede tener ninguna confianza en que una justicia que libera uno a uno a todos los empresarios con la excusa de que son “arrepentidos”, no se puede tener ninguna confianza en Bonadío, que es fiel a los intereses de todos los empresarios hoy alineados con Cambiemos. Los únicos que pueden juzgar a los corruptos e ir hasta el final, sin los intereses espurios de impulsar un giro reaccionario en el país;  los únicos que no les interesa beneficiar al gobierno actual llevando a la cárcel a algún ex funcionario corrupto – y dejando a otros en libertad- son los trabajadores y el pueblo. Ellos son los únicos que pueden terminar con todo este circo mediático y la trama corrupta que tiene detrás e impulsar una verdadera justicia contra los empresarios que viven a costa del Estado.

[1] Vease https://www.lanacion.com.ar/2163159-la-caida-cleptocracias-puede-dar-lugar-lideres

[2] Quizás por esto Franco Macri siempre mostró simpatías con el gobierno “Nacional y popular”.

Print Friendly, PDF & Email

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre