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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por Federico Dertaube

No deja de ser interesante comenzar este artículo citando el título del comunicado de la conducción de CONADU:

“CONADU ratificó el plan de lucha contra el ajuste del gobierno y el FMI, y aprobó la propuesta paritaria.”

Si se publica un comunicado, en general tienen prioridad las novedades, no las “ratificaciones”. A menos por supuesto que se quiera esconder o disimular algo, como la vergüenza. Detrás de la frase combativa se esconde la capitulación.

Lo hecho por CONADU ayer no se puede esconder con títulos que no engañan a nadie, ni a sus bases (indignadas), ni a muchos de sus dirigentes (que se ven obligados a desconocer el acuerdo). Se trata de una defección en todos los frentes: sindical, educativo y político general.

Veamos primero lo que tiene que ver con la capitulación específicamente sindical-salarial. Dicen que el porcentaje del 26% con cláusulas de “revisión” (papel mojado que el gobierno puede pasar por alto una vez terminado al paro) sería una “conquista” en relación a la oferta anterior de entre un 10 y un 15%. Pero el 30 de abril el dólar cotizaba 20 pesos, mientras hoy cotiza casi 40. No es difícil hacer números, en el lapso que va de esa fecha a hoy, principios de septiembre, la tendencia a la baja del salario se ha duplicado. Ellos mismos dicen que la devaluación del peso caerá sobre los precios del día a día. ¿Se creen por un momento la “conquista” del 26%? No, siendo representantes sindicales de docentes universitarios, estamos bastante convencidos de que saben hacer cuentas. El 26% aceptado ahora es mucho, muchísimo menos que el 10/15% rechazado hace tres meses.

Luego de hundir a muchos de sus afiliados en la pobreza, intentan también dejar solos a los miles y miles de estudiantes que salieron a dar pelea luego del paro. La ola de tomas de facultades, la movilización masiva del pasado 30 de agosto, la extensión transversal de la lucha docente-estudiantil, que llegó a rincones nunca alcanzados antes, puso sobre la mesa otra discusión, más que salarial: el ajuste sobre las universidades y la educación pública en general. En el camino, sucedió la tragedia de Moreno, poniendo en discusión la situación de los colegios, los docentes secundarios y la educación básica en general.

Finalmente, se trata de una defección política. Con la pelea por presupuesto y llenando con casi medio millón de personas la Plaza de Mayo el mismo día de la corrida que llevó el dólar a 42 pesos, la lucha educativa se había convertido en una pelea directamente política, que cuestionaba la totalidad de la política macrista de ajuste y el acuerdo con el FMI. Llevando esta pelea hasta sus últimas consecuencias, no era (ni es) descartable que se logren sumar más y más sectores populares y de trabajadores para poner contra las cuerdas a Macri.

El método de la burocracia sindical… y de los K

Hay dos agentes de los empresarios que se han puesto en evidencia aquí en un combo. La burocracia sindical, esa agente del Estado en el seno del movimiento de trabajadores, y los K. Dos por uno…

Las formas de la burocracia son ya clásicas. En primer lugar, el acuerdo fue aceptado en un “Plenario de Secretarios Generales” en el que las bases que venían parando masivamente no tienen ni voz ni voto. En segundo lugar, apuestan a la fragmentación de los trabajadores para dejarlos indefensos frente a la política gubernamental, que actúen en los estrechos márgenes de un limitado “sindicalismo” que los deja con las manos vacías en el gobierno de las cosas. Cuando se empiezan a crear las condiciones para la intervención de los trabajadores como un actor político independiente, la burocracia sindical entra en escena para evitarlo. Cada vez más amplios sectores de trabajadores de diversos gremios comienzan a entender que su destino está atado a una lucha general contra el macrismo. Y para no perder las riendas de las cosas, la burocracia proclama su intención de encabezar esta lucha. Por eso las bellas proclamaciones:

“CONADU ratificó el plan de lucha contra el ajuste del gobierno y el FMI…”

Mientras tanto, arreglan sector por sector, fragmentan las peleas, desmoralizan a un sector del movimiento de trabajadores que se siente solo y aislado del resto… y así desarman toda posibilidad de luchar “contra el ajuste del gobierno y el FMI”. Si CONADU logra el objetivo de que se acepte mansamente la propuesta miserable del 26%. ¿Cómo esperar que se vaya a algún lado en las próximas movilizaciones y paros generales? En vez de aprovechar la fuerza demostrada por el paro docente para ganar para la lucha a más gremios, los desmovilizan para que la próxima pelea de trabajadores no tenga apoyo en las universidades. Sin mencionar que “dejan en banda” las tomas estudiantiles, a las que nunca apoyaron. ¡Linda forma de luchar “contra el ajuste del gobierno y el FMI”!

Las burocracias sindicales son agentes directos o indirectos de fuerzas políticas empresariales, en este caso de los K. Está clarísimo que el acuerdo cerrado por CONADU es funcional a la estrategia del “hay 2019”… y “funcional a la derecha”. La perspectiva política de esperar al año que viene para “votar bien”, en el camino de Hugo Moyano, es esperar a que Macri ajuste, derrote a los trabajadores y gobernar sobre las cenizas del incendio. No deja de ser algo bastante inteligente. Con un gobierno deslegitimado, tratan de mostrar a la clase dominante que necesita recurrir a ellos para “poner orden” y de paso ahorrarse la molestia de tener muchos trabajadores en pie de lucha ante un eventual gobierno peronista.

La dirección kirchnerista quiere, contra las honestas aspiraciones de muchos de sus votantes, que el ajuste de Macri pase. De todas formas, ni siquiera está claro que semejante orientación los ayude electoralmente. Si se desmoraliza a millones de personas con la inevitabilidad del ajuste, contra el que se puede hacer tanto como contra la lluvia o la llegada del invierno… Es también muy probable que muchos crean que el triunfo macrista demuestra que su orientación es “la única posible”.

En síntesis, el acuerdo salarial de CONADU es una puñalada por la espalda a los docentes, los estudiantes y todos aquellos que los miran con simpatía por su pelea contra el ajuste. La educación pública es un “valor” muy instalado entre amplias franjas de masas, su defensa un principio incluso para quienes no acceden a ella. Entregar la posición de las universidades nacionales como frente de lucha de vanguardia es entregar a todos los trabajadores y sectores populares.

El panorama sigue siendo de lucha

Mandar a decenas de miles a sus casas después de semanas de tomas y movilizaciones es bastante más complejo que firmar un acta entre las cuatro paredes de una oficina ministerial. Ahora les toca militar levantar el paro y las tomas… cosa que no luce para nada fácil.

Entre los docentes, hay todavía un gremio de importancia no menor (CONADU Histórica) que ha decidido no aceptar el acta de la traición. Incluso gremios de la propia CONADU, algunos de los más importantes como el de Córdoba y Rosario, han rechazado el acuerdo. Entre la base docente, la respuesta al acuerdo es ampliamente de bronca y estupefacción. Hay todavía convocatoria al paro para la semana que viene y está por verse de cuánto es el acatamiento.

Un punto de apoyo para el paro docente son las tomas estudiantiles, que están todavía ampliamente extendidas. No hay ninguna apariencia de que estén decayendo, al contrario. Es un síntoma altamente alentador que muchas de ellas se hayan extendido en el tiempo y lleven varias semanas sin tener una reivindicación pequeña e inmediata por resolver. Eso habla de cierta “madurez” en el proceso en curso. Hay mucha comprensión de que se está siendo parte de una lucha general contra el ajuste.

Muy probablemente se abrirá en los próximos días una puja entre seguir la pelea y volver a la normalidad, orientación de militará la dirección de CONADU. Las tomas en curso son un punto de apoyo para seguir. Logrando volver a clases normalmente, la dirección sindical K busca que las próximas movilizaciones contra el ajuste sean lo más “formales” y controladas posible, para poder levantar la totalidad de las peleas y, si todos los dioses en los que ha creído la humanidad los oyen, abrir la campaña electoral.

En Córdoba están tomadas las facultades de Filosofía, Psicología, Arquitectura, Artes, Sociales y Comunicación. En Mar del Plata la totalidad de las facultades están ocupadas salvo Medicina e Ingeniería: Humanidades, Salud, Psicología, Económicas, Arquitectura, Exactas, Derecho. En Comahue está tomada Humandidades. En la UBA: Sociales, Filo, Psicología. Y la lista sigue. No será tan fácil levantar semejante movimiento. Luego, está el proceso abierto en terciarios, donde también hay incontables ocupaciones. Hay aquí un importante punto de apoyo para seguir.

La pelea de las universidades puede alimentarse también de las que han surgido recientemente. La lucha contra los despidos en el Estado y el cierre de ministerios, la de los obreros del Astillero Río Santiago, la toma de los talleres de Villa Revol de EPEC-Córdoba y un largo y entusiasmante etcétera.

Luego, está la agenda de lucha de septiembre, que puede ser contra-tendencia al acuerdo de traición de CONADU. Hay marcha el 13, está el aniversario de la Noche de los Lápices, la movilización del 17… Y lo más importante ¿Qué sucederá si la rebelión educativa sigue creciendo y coincide con el paro general convocado por la CGT y las CTA? Solamente con formular la pregunta queda establecido que hay enormes posibilidades por delante.

 

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