Pandemia en el Conurbano

La crítica situación de la clase trabajadora en Florencio Varela

Florencio Varela, junto con La Matanza, son las zonas que concentran uno de los mayores porcentajes de familias bajo la línea de pobreza.

Mariana Rosales



Los docentes y trabajadores sociales que conocemos la zona desde hace décadas podemos dar testimonio respecto de sus condiciones sanitarias históricas. Empezando por el hacinamiento poblacional, producto de la pobreza y que se expresa en que un número importante de familias de las cuales cada una de estas convive en un solo ambiente, lo cual incrementa el riesgo de contagio.

En este sentido, a su vez, debemos destacar las deplorables instalaciones de salud de las pocas salitas que hay y del único hospital público que tenemos, el “Mi Pueblo”, en donde los trabajadores apenas cuentan con elementos de prevención de contagio, como se ha comprobado que sucede en la mayoría de los hospitales del Conurbano.

Para colmo, las líneas telefónicas como el 148 (exclusivo para síntomas de coronavirus) y 107 (emergencias en general) se encuentran continuamente saturadas. Por esto mismo, hace unos días unos alumnos, dado que no lograban ser atendidos, se comunicaron con uno de nosotros para conseguir una ambulancia, sabiendo que contamos con el contacto del secretario de salud de Varela. Afortunadamente pudimos ayudarlos en eso, pero resulta preocupante si dichas líneas de comunicación no dan respuesta a las necesidades de la gente.

En el marco de la cuarentena, al delicado problema sanitario se le suma otro no menos acuciante que es el económico. Amplios sectores viven de empleos en negro (si faltan no les pagan el día o los echan) en comercios, changas, ventas ambulantes, entre otros, actividades todas que requieren salir a la calle diariamente, y a su vez, que haya gente en circulando en la vía pública que consuma. Nada de eso está sucediendo dado que la mayoría de los trabajadores están cumpliendo con la cuarentena. Entonces se plantea la cuestión urgente de cómo garantizarle el ingreso a millones de trabajadores y sus familias para cubrir sus necesidades diarias de comida, higiene, cuidados de prevención del contagio, contención de los niños y un largo etcétera.

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La experiencia en el campo del partido de Florencio Varela nos muestra la dura realidad, ya que, junto con La Matanza, esta zona concentra uno de los mayores porcentajes de familias bajo la línea de pobreza. En efecto, se torna necesaria la asistencia integral desde el Estado para estos sectores puedan hacerle frente a la difícil situación.

Desde el inicio de la cuarentena, hemos mantenido contacto continuo con padres, alumnos y la población en general recibiendo constantes consultas y reflejos de la situación: hay un faltante grave de alimentos que se no se llega a suplir con los “bolsones” de comida (que más bien son bolsitas compuestas por un paquete de fideos, uno de arroz, una lata de alvjas, una cajita de tomates, y no mucho más, ¡todo para una familia!) que se entregan en las escuelas a cuenta gotas (el gobierno provincial dispuso que sea cada 15 días) y no para todos, tal como lo verificamos en la jornada de entrega del jueves 26/03 en la escuela N° 35 de Ingeniero Allan (jornadas que las garantizamos docentes y trabajadores como voluntarios), donde esta tiene una matrícula de 1200 alumnos y se entregaron solo 600 bolsas.

La asistencia del gobierno nacional como la AUH, los limitados bonos de emergencia, que ya funcionaban anteriormente como paliativos para “tirar”, hoy resultan insuficientes ante las urgencias del gasto cotidiano y sin los ingresos habituales del trabajo. Y como todo esto fuera poco, la tarjeta alimentaria no está siendo aceptada para compras en muchos comercios, lo que acarrea la necesidad de dinero en efectivo.

Buscando alternativas la gente deambula por el distrito acudiendo al municipio, a Desarrollo Social. La respuesta: te dan un 0800 para que llames y te registren en una base de datos “para empezar a organizar la ayuda” que hasta el momento no llega.

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Sabemos que las gestiones municipales de las últimas décadas en el distrito no han revertido la situación precaria de la población trabajadora, tanto en lo sanitario como en lo habitacional. Nosotros estamos de acuerdo con el cumplimiento de la cuarentena. A su vez, entendemos que los gobiernos nacional y provincial deberían aplicar políticas que garanticen a todos los trabajadores una atención de salud acorde a las urgencias que se derivan de la actual pandemia, como así también brindar seguridad en lo referente a lo económico.

En ese sentido, proponemos un programa que abarca una serie de medidas tales como un urgente aumento del presupuesto de salud y la implementación de un sistema universal de atención, para que todo trabajador pueda ser atendido de manera indistinta en cualquier centro de salud, sea público o privado.

Asimismo, planteamos un salario universal para todos los desocupados que cubra la canasta básica familiar. Sumado a la prohibición de despidos y pase a planta permanente de todos los contratados, precarizados y en negro. Y eventualmente un plan de obras públicas para crear trabajo genuino.

Expresamos estas líneas como aporte para sumar a la causa de cuidar a la clase trabajadora, en Varela y en todos lados.

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