La CGT milita el oscurantismo “pro vida”

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Por Ana Clío

Por si a alguien no le quedó claro de cuál era su posición en relación a que si las mujeres puedan decidir sobre su propio cuerpo, la CGT anunció la presentación en su sede de Azopardo del libro titulado “Pasión y vida: la caída de la Ley del Aborto en la Argentina”. Bajo este encabezado y mediante comunicados e invitaciones por las redes sociales, la secretaría de DD.HH de la Confederación General del Trabajo se encargó de difundir dicha jornada para festejar la continuidad del aborto clandestino.

Durante la celebración, la cual tuvo lugar en la sede de Azopardo, no solo defendieron “las dos vidas” sino que se sumaron a la campaña contra la “ideología de género” –esa derechista forma de denominar la posición de que las mujeres tienen derecho a vivir fuera de la cocina, los niños a no estar expuestos a la violencia familiar y las personas en general a decidir sobre su propia sexualidad-. “Esto de género es un invento. Deberían decir diferencias entre hombres y mujeres. Ellos quieren que no haya diferencias biológicas” afirmó el dueño de la editorial quien, evidentemente, aprendió lo que sabe del movimiento de mujeres viendo videos de YouTube o escuchando a alguien que los vio.

La postura vergonzosa del que antes fue un triunvirato, no es de extrañar. Muchos de los componentes de la central sindical, como Hugo Moyano, Antonio Caló, Héctor Daer y Julio Piumato habían sido firmantes de la carta titulada “Los peronistas decimos sí a la vida y no al aborto”, junto a personajes del tenor de Carlos Menem y Jorge Capitanich entre otros, donde vertían frases que califican la lucha por el derecho de las mujeres a decidir de estar “arraigada en una cosmovisión del mundo basada en la cultura de la muerte, de ser un dictado eugenésico de la peor calaña…”

El carácter que imprime la burocracia a los sindicatos hace a su rol social de ser guardianes del régimen social actual, con toda la carga machista y patriarcal que es funcional al capitalismo como sistema basado en la explotación y opresión de las grandes mayorías. Negando la presencia de muchas mujeres en la producción social y los sindicatos, la representación gremial está negada en sus principales jerarquías a las mujeres, actualmente solo dos secretarías están a cargo de mujeres en la CGT y tampoco es respetado el cupo del 30% de representación en la mayoría de los gremios.

Mañana se realizará también otra de las “grandes acciones” del sindicalismo peronista: la peregrinación a la basílica de Luján, donde el Frente Sindical de Moyano (Camioneros), Sergio Palazzo (Bancarios) y Ricardo Pignanelli (SMATA)  realizarán una “oración de fe” ante la Virgen, bajo la consigna “Paz, pan y trabajo” como “punto de partida” (así lo definió Rafael Klejzer, secretario general de CTEP Capital) a pocos días de que se debata el Presupuesto ajustador 2019 en el Congreso. “Todo lo que hacemos es para que el gobierno cambie el trazado económico, que dejen el menor daño posible para el año que viene cuando concluyan su mandato” fue lo que dijo Omar Plaini, secretario general del gremio de canillitas. Parece que saben muy bien cómo hacer “el menor daño posible” y muy poco sobre la forma de cambiar “el trazado económico”, porque ni a fuerza de una insistencia de dos mil años se ha hecho más efectivo rezar.

Estos personajes son enemigos pérfidos de los intereses de los de abajo, más aún con su disfraz de sindicalistas amigos del pueblo. Rechazan al movimiento de mujeres, uno de los más dinámicos en la pelea contra Macri, para llevar a los trabajadores a darle la espalda a la votación en el Congreso y pedir por favor a íconos de madera que les solucionen sus problemas, mientras los íconos hechos de carne y hueso votan el presupuesto 2019 y mantienen el aborto en la clandestinidad.

Sin embargo, poco pudieron hacer cuando el movimiento de mujeres los arrinconó en su propia casa en julio pasado, cuando un pañuelazo frente a la sede Azopardo los obligó a recibir al movimiento de mujeres. Los “gordos” son el pasado; las pibas, el futuro propio y de los trabajadores.

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