ni olvido ni perdón

La carta de Hebe de Bonafini al general César Milani

Nos solidarizamos con los familiares de Pedro Olivera, su hijo, el soldado Ledo, y todas las víctimas de la represión bajo la responsabilidad del general Milani. Marcela Brizuela de Ledo, Madre de Plaza de Mayo de La Rioja, denunció a Hebe como "traidora".

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Ana Vázquez


 

“La lucha de clases, los procesos políticos y el accionar programado, insistente y tenaz de la burguesía y sus gobiernos acorralan a las organizaciones y dirigentes independientes para convertirlos en apéndices de su política. A veces los fractura, otras no lo logra y otras compra hasta a los más ‘pintados’. Las organizaciones de lucha (también agudamente los partidos o movimientos revolucionarios), sean obreras o democráticas, sufren esas terribles presiones de la burguesía y las burocracias. Cuando sucumben y pierden su independencia, se transforman, cambian el objetivo por el que se han constituido. Como mantienen el nombre y su ‘chapa’ histórica, confunden a los que las siguieron y respetaron. Actúan en contra del avance de su conciencia. Ayudan a afirmarla o desviarla hacia la confianza en la burguesía y sus instituciones. (SoB Nro 203, 9/6/11)

 

Desde la asunción del gobierno de Néstor Kirchner, la Asociación de Madres de Plaza de Mayo abandonó su carácter de independiente. No tuvo más ese carácter y comenzó a depender de la política del gobierno peronista. Desde “el enemigo no está más en la Casa Rosada”, en relación a las movilizaciones frente a los lugares donde se juzgaba a los genocidas “de los juicios que se ocupen los abogados”, ya escuchamos muchas de esas que, reflejaron claramente un apoyo a las políticas oficiales.

Marcela Brizuela de Ledo

Al asumir el gobierno reaccionario de Macri, fueron víctimas, junto a otros organismos de derechos humanos y luchadores, de ataques cotidianos. Frente a éstos los defendimos y seguiremos defendiendo porque, independientemente de quién esté al frente, su organización es un referente de la lucha nacional e internacional por los desaparecidos y por todos los derechos humanos.

Pero con esta carta Hebe de Bonafini en persona (y no involucramos a toda la organización) ha pegado un salto en su desbarranque político y moral. El paso de la colaboración con un gobierno burgués a la traición a la lucha histórica contra los genocidas. Porque defender al general sentado en el banquillo de los acusados, más allá de que el juicio se sustancie bajo un gobierno reaccionario como éste, no dignifica al represor, sino que lo sigue siendo con todas las medallas que ostenta. Porque su acusación no es mediática ni de un gobierno: es de los familiares que sufrieron y sufren en carne propia, como lo sufre Hebe, las pérdidas de sus seres queridos. La madre del soldado Ledo sufrió además, en ese trágico momento del juicio, las palabras de la referente de Madres de Plaza de Mayo en boca de Milani, y fue expulsada de la audiencia por gritarle: “Traidora!”

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La gran conquista democrática en nuestro país, los juicios que pusieron a centenares de genocidas presos, fueron en base a los testimonios de familiares y compañeros de las víctimas, sobrevivientes de los centros clandestinos y cárceles de la dictadura. Sin ellos, hubiera sido imposible avanzar. No es distinto en el caso del general Milani.

La acusación a Milani no es un invento macrista. El invento es de Hebe de hacerlo un santo patrono víctima de la injusticia. ¿Qué respuesta tiene frente los familiares de las víctimas de Milani? ¿Por qué no les manda una carta a ellos explicándoles por qué esa carta de la infamia más grande cometida hasta ahora en el terreno de la lucha democrática?

Con ese criterio, ninguna conquista bajo este gobierno sería válida, y sí que las hubo: condena a dos de los asesinos de Ana María Martínez, cárcel a dos civiles responsables de las desapariciones de trabajadores de Ford, entre otros. Porque la lucha democrática y por los derechos humanos en nuestro país trasciende fronteras y generaciones. Y las nuevas generaciones se han puesto de pie y no dejan pasar una.

Junto con el repudio a la lamentable carta de la Sra. Hebe de Bonafini, quien fuera la máxima figura y emblema de la lucha por los derechos humanos bajo la dictadura militar de Videla, gritamos bien fuerte:

¡Ni olvido ni perdón!

¡Juicio y castigo a todos los asesinos del Proceso!

 

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