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Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.


La renegociación de la deuda externa no deja de ser noticia. La importancia para el nuevo gobierno del curso de las negociaciones no puede ser exagerada: en gran medida el futuro de su gestión depende de no tropezarse en este asunto explosivo.


Respecto a la deuda de nación, estos días se supo que aparentemente Angela Merkel apoyaría el plan de pagos hasta el 2024 de Alberto Fernández. Así habría sido dicho en la reunión que tuvieron en Alemania.

Para Kiciloff las noticias no fueron exactamente buenas. El Gobierno de la Provincia de Buenos Aires discutía en horas de la mañana con los acreedores que tenían fecha de vencimiento de sus bonos para mañana al mediodía. Buscaba pagar el 30% de lo adeudado, con intereses incluidos, y postergar el resto de los pagos hasta mayo. La renegociación de provincia, como se supo por una conferencia de hoy al mediodía, fue un fracaso y Kiciloff anunció, entre un largo discurso contra el gobierno anterior y su política de endeudamiento, que pagaría a todos los bonistas puntualmente con fondos de la provincia. Se abre así claramente un muy posible curso de ajuste redoblado.


El gobierno provincial pagará entonces 250 millones de dólares con fondos propios por el bono BP21. El principal acreedor, poseedor de más del 25% del bono que vencía mañana, el negociador “duro” que no llegó a un acuerdo sería Fidelity. Se trata éste del mayor fondo de inversión del mundo con un capital de unos 418 mil millones de dólares. ¡Esa gente es la prioridad del nuevo gobierno en vez de los millones de trabajadores empobrecidos por el ajuste!

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Pero incluso en el caso en que todas las negociaciones con los acreedores internacionales salieran como el gobierno quiere, la “letra chica” es siempre que el objetivo es cumplir con los pagos con ajuste. Hoy o mañana, mayo o el año que viene, la única política posible si se sigue pagando es ajuste sobre ajuste.

El sólo hecho de aceptar el pago de la deuda contraída sobre todo por Macri es aceptar sin chistar las condiciones de la estafa de años de financiación de fuga con deuda externa. Por más diferencias que haya entre un gobierno y otro (que las hay), responden indiscutiblemente a los mismos jefes: los acreedores externos y el FMI. Si Macri puso la cadena que nos atan a ellos, el nuevo gobierno peronista lubrica y pule cada eslabón con sumo respeto.


Pagar la deuda externa es comprometerse a un ajuste fiscal feroz que sólo pueden pagar los trabajadores, los jubilados, etc.

Por ejemplo: hoy se anunció el porcentaje de aumento que recibirán los jubilados luego de la eliminación de la movilidad. ¡El aumento sería de entre el 4,2 y el 11,9% frente a una inflación de casi el 60% anual! No hay discurso progre que tape el sol, están ajustando a los jubilados para pagarle a los archi ricos y cualquier justificación en nombre de “los más necesitados” sólo puede llenarnos de una indisimulable repugnancia.

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Lo que nos quieren vender como “popular” es una política de ganar tiempo pero ajustar, siempre ajustar. La política del gobierno y los términos de las negociaciones con los acreedores privados y el FMI es, sin decirlo explícitamente para que no generar revuelo, continuar con la política de “déficit cero” comenzada bajo la gestión de Macri, aprovechando que no llevan encima el largo desgaste de un gobierno fracasado. Lo hacen al comienzo mismo de su gestión.

En ningún lugar de las negociaciones se habla de las necesidades populares, de la escalada de precios, de los salarios, etc. El gobierno nacional, subordinando todo a la deuda, toma compromisos peligrosos: habría acordado con Merkel que no se aplicaría el cepo a los giros de utilidades al exterior de las empresas multinacionales.

La mayoría de la población no ve la posibilidad de nuestro planteo del no pago de la deuda externa porque en gran medida es una medida revolucionaria, que patea el tablero de todas las formas de gobierno y dominación del país, que por ahora a las amplias mayorías se le aparecen como inconmovibles. Se trata de terminar con una estafa permanente a la que está sometido el país desde su misma fundación.

También está muy presente el prejuicio de que “las deudas hay que pagarlas”, como si se tratara de un compromiso entre pares, una obligación hacia un igual. La realidad es que la deuda externa es desde siempre un mecanismo de estafas en el que los empresarios hacen pagar su fiesta a las amplias mayorías trabajadoras. Es una forma de sometimiento, no un compromiso contraído libremente.

La realidad es que si se sigue pagando la deuda externa, los trabajadores seguirán siendo quienes soporten sobre sus espaldas un ajuste que es responsabilidad única y exclusiva de los ricos.

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1 COMENTARIO

  1. X q no paga la rata d Macri, la deuda, otra vez nosotros, dónde está la plata del fondo, hagan algo para q esta rata pague lo que hizo, hasta cuándo va a estar suelto esta lacra

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