En el día de ayer se realizó una importante movilización en Plaza de Mayo al cumplirse tres meses de la represión que culminó en la desaparición y muerte de Santiago Maldonado en el sur. Fueron más de 30.000 personas las que se congregaron frente a la Casa Rosada exigiendo justicia para Santiago. Sin dudas esta concentración se da en un momento particular marcado por la escandalosa deserción de las organizaciones kirchneristas y el impasse que generó la espera de los resultados de las pericias.

De gobiernos, peritos, jueces y justicia

Con la aparición del cuerpo sin vida de Santiago en el Río Chubut la causa quedó, para gran parte de la población, en gran medida subordinada al resultado de los análisis de los peritos y sus conclusiones.

El gobierno y la justicia son plenamente conscientes de esta situación y la están utilizando en contra de la familia y las organizaciones que desde un principio estamos movilizándonos. Por eso es muy importante mantener la guardia en alto y no perder de vista que tanto el gobierno como los jueces son parte integrante del Estado de los patrones, y que no tienen ningún interés en que se pruebe la responsabilidad de las fuerzas represivas en la desaparición o muerte de una persona en el marco de una represión.

Esto que acabo de afirmar no es una sentencia doctrinaria, es producto de la experiencia del movimiento de masas, y de cómo se han desenvuelto los actores judiciales y políticos durante toda esta causa. En primer lugar estuvo el rol de Bullrich y Noceti, quienes organizaron la represión en la ruta 40 y, ante la desaparición de Santiago, la posterior defensa de Gendarmería. A esto se suma el rol encubridor de la justicia: por un lado estuvo Otranto, primer juez de la causa, quien finalmente tuvo que ser apartado de la investigación por parcialidad y animosidad contra los mapuches y la familia de Santiago; y ahora el escandaloso rol del juez Lleral quien de manera irresponsable, un día antes de la elección, salió a dar declaraciones periodísticas en las cuales anticipó algunos resultados parciales y preliminares de la autopsia afirmando que los peritos no habían encontrado señales de golpes o heridas en el cuerpo de Santiago.

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Insisto en el carácter parcial y preliminar de estos datos. Ni el juez ni los peritos aún tienen opinión formada sobre qué paso, ni cómo ni cuándo murió Santiago; no pueden afirmar ni negar que haya sido asesinado o no.

Pero las declaraciones del juez no son inocentes: le permitieron al gobierno y a los medios encubridores salir a afirmar que ya estaba probado que Santiago se había ahogado solo y que los gendarmes no tienen responsabilidad en el hecho. Afirmaciones estas sin fundamento cierto, que se suman a la catarata de mentiras que vienen publicando desde hace tres meses. El objetivo que tienen esas declaraciones fue quitarle presión al gobierno antes de las elecciones, y presionar a la familia para desacreditar la movilización y el pedido de justicia.

De justicia, movilizaciones, kirchneristas y el FIT

 Es normal que la población en general esté expectante al resultado de las pericias médicas. Pero lo que hay que tener en cuenta, como ya dijimos más arriba, es que no se puede depositar ninguna confianza en el sistema judicial. La única garantía que existe de que se pueda llegar a saber la verdad sobre lo que le pasó a Santiago y cuál es el grado de responsabilidad del Estado, está en sostener e incrementar la movilización en las calles. En este sentido lo primero que hay que marcar es que el Estado es responsable de la muerte de Santiago Maldonado en la medida que esta sin lugar a dudas – y ya nadie lo cuestiona- ocurrió en medio de una salvaje represión desatada por gendarmería nacional que culminó en una cacería. Esto no es un dato menor, no olvidemos que el gobierno hasta el día que apareció el cuerpo de Santiago, sostuvo la hipótesis de que Santiago no había estado en el corte de ruta. Carrió declaró tres días antes que ella creía que estaba en Chile. El objetivo de esta mentira sostenida por Clarín, la Nación y sus huestes era deslindar las responsabilidades objetivas sobre Gendarmería. Lamentablemente, ya quedó demostrado que tanto Bullrich, como Carrió, y los columnistas de Clarín y La Nación estaban mintiendo descaradamente. La muerte de Santiago ocurrió en medio de un operativo oficial de Gendarmería coordinado por el ministerio de Seguridad cuya cabeza es Patricia Bullrich.

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Que esta verdad tan simple y evidente deba ser planteada a estas alturas del caso, da una muestra clara de cuanta arena se han tirado a los ojos de la población. Desde el momento mismo de la aparición del cuerpo de Santiago, el gobierno con la ayuda del juez Lleral y de los medios ha actuado para embarrar la cancha. Pero lamentablemente esto se pudo hacer tan abiertamente no se pudo organizar una respuesta contundente. Y si esto es así es por responsabilidad en primer lugar de las organizaciones kirchneristas que desde hace más de un mes le quitaron el cuerpo a la lucha por Santiago; y al oportunismo del FIT que estuvo en contra de movilizarse cuando apareció el cuerpo de Santiago. Tanto las organizaciones K como el FIT actuaron en sintonía desalentando la movilización y metiendo miedo en la gente. Más vergonzoso fue que estas organizaciones ocultaron su deseo de no movilizar detrás de la consternación que sufría la familia. Ante una muerte en el marco de una represión no se puede tirar toda la responsabilidad de dar una respuesta inmediata en manos de la familia que está atravesando el peor momento de su vida. No fue así cuando mataron a Darío y Maxi, no fue así cuando mataron a Carlos Fuentealba y no fue así cuando asesinaron a Mariano Ferreyra. En todas esas oportunidades lo que se impuso fue la auto convocatoria de todos los sectores democráticos. La novedad en esta oportunidad no fue el dolor de la familia, sino la vergonzosa campaña desplegada en las redes sociales para impedir que haya una movilización, o en todo caso que esta sea lo más pequeña posible.

No hay que confundirse ni engañar a nadie, la única forma de que haya justicia por Santiago es salir a la calle y dar la batalla. Por supuesto, las oportunidades perdidas, y el oportunismo de varias organizaciones han colaborado en que se instale este actual impasse y que se dificulte la lucha.

Desde el Nuevo MAS estamos incondicionalmente comprometidos con la lucha porque haya justicia por Santiago Maldonado y porque haya castigo para todos los responsables materiales y políticos de su asesinato.

Martín Primo

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