Redaccion
Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.


Con recursos todavía escasos, nuestro portal pegó dos saltos este año que le permitieron conquistar un nuevo techo en el camino de transformar Izquierda Web en un medio que pelee la perspectiva de la realidad a los grandes medios de la mentira. Nuestros dos hitos del año condensan precisamente eso: la campaña anticapitalista de Manuela Castañeira y el estallido de las rebeliones populares.

El lanzamiento de la consigna “el capitalismo no va más” en los inicios de la campaña logró que en redes sociales se desarrollara una polarizada discusión en torno al socialismo. La derecha fascistoide liberal se lanzó a una campaña de odio y de “doctrina” (asimilando socialismo con estalinismo y negando las catástrofes actuales e históricas del capitalismo) mientras amplios sectores de la juventud mostraron sus simpatías por nuestras consignas.

Así fue que hicimos del nombre de nuestra candidata se convirtiera en trending topic en twitter tres veces en el curso de la campaña. La primera vez por ser la única candidata que viene del movimiento de mujeres, la segunda por la denuncia explícita (la única de la campaña) del capitalismo y la tercera ya casi en las PASO con miles expresando su simpatía por la campaña. Esos días tuvimos un alcance de millones en las redes sociales.

Pero un salto aún mayor para nuestro diario online fue el estallido de las rebeliones populares en los últimos meses del año. Si las noticias sobre Hong Kong y Puerto Rico tenían una amplia llegada, nuestro análisis y cobertura del estallido de Ecuador, Chile y la resistencia al golpe de estado en Bolivia lograron conquistar un nuevo público de miles de nuevos lectores por día.

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Así, nuestra sección internacional fue la más vista del año. Particularmente tres artículos fueron los que más impacto tuvieron a lo largo del año: El análisis de fondo del estallido de la rebelión contra el golpe en Bolivia (“Ahora sí, guerra civil”), la denuncia del accionar de los “pacos” en Chile (particularmente la denuncia del asesinato de la periodista Albertina Martinez Burgos) y el artículo “El incendio del Amazonas es barbarie capitalista”.

A su vez, el crecimiento de nuestra cobertura internacional (que cuenta con corresponsales en Brasil, Bolivia, Chile, Costa Rica, México, Honduras, España y Francia) ha permitido que crezca el alcance internacional de Izquierda Web con decenas de miles de lectores en México, España, Estados Unidos, Chile, Colombia, Perú, Brasil, Uruguay y Bolivia. Este año lanzamos también nuestra red de portales internacional con Esquerda Web de Brasil, Izquierda Web Costa Rica, Socialisme ou Barbarie en Francia y el próximo lanzamiento de IzqWeb en Bolivia.

Estos son apenas unos primeros pasos para seguir avanzando. Izquierda Web no pretende ser simplemente un canal de información sino una herramienta de organización. Para nosotros, lograr convertirnos en una importante página de las rebeliones populares, que seamos un punto de referencia para miles para entender las inmensas luchas populares que conmueven al mundo, es altamente significativo.

La prensa “neutral” no existe. Quien así lo afirme miente a sabiendas o es un títere en manos de quien sabe muy bien que la circulación de la información y de las opiniones responde a intereses sociales bien precisos. Los grandes medios de comunicación tienen por función sostener la situación actual en la que las amplias mayorías populares son carne de explotación para la clase capitalista. Les niegan a los trabajadores su identidad, su existencia, su lugar de creadores del mundo contemporáneo. Como dijera Rodolfo Walsh:

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“Nuestras clases dominantes han procurado siempre que los trabajadores no tengan historia, no tengan doctrina, no tengan héroes ni mártires. Cada lucha debe empezar de nuevo, separada de las luchas anteriores. La experiencia colectiva se pierde, las lecciones se olvidan. La historia aparece así como propiedad privada cuyos dueños son los dueños de todas las cosas”.

Las rebeliones populares son una oportunidad para que los de abajo comiencen a recuperar su historia. Los trabajadores y la juventud combatiente tienen sus nuevos héroes y mártires. Queremos aportar a reconstruir nuestra vieja historia y hacer la historia presente. Hay que sacar lecciones del pasado, de las revoluciones del siglo XX, del fracaso de los nacionalismos y las derrotas de la clase trabajadora. Hay que leer, informarse y desarrollar opinión y “sentido común” desde el punto de vista de los oprimidos. La historia exige todo de nosotros: recién empezamos pero queremos estar a la altura.

El periódico no es sólo un propagandista colectivo y un agitador colectivo, sino también un organizador colectivo. En ese último sentido se le puede comparar con los andamios que se levantan alrededor de un edificio en construcción, que señalan sus contornos, facilitan las relaciones entre los distintos albañiles, les ayudan a distribuirse la tarea y a observar los resultados generales alcanzados por el trabajo organizado

¿Por dónde empezar?, Lenin

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