La Matanza

Insólito: Despidieron a un trabajador por donar pastas a comedor comunitario

Osvaldo Scavone, un obrero de la fábrica de pastas “Villa D'Agri” de San Justo, fue despedido bajo la excusa de haber donado pastas al comedor comunitario “Rayito de Luz” de Ciudad Evita.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Nano Menyón


Foto: LV12

Que las crisis económicas las pagan los trabajadores no hay ninguna duda. Con tal de preservar sus ganancias, las empresas ajustan hasta el último centavo de sus empleados. Hay momentos en que su saña de clase se pone en evidencia de forma extremadamente patente. Por ejemplo, en San Justo, Osvaldo Scavone, de 62 años, fue despedido el pasado jueves 22 por la fábrica de pastas “Villa D’Agri” bajo el pretexto de que una de las marcas clientes de la empresa trascendió en una publicación del comedor Rayito de Luz, donde donaba 20 kg de pastas quincenalmente.

Osvaldo hacía seis años que trabajaba en la empresa, que produce para diversos clientes (principalmente para las pastas de marca de los supermercados) y cuenta con una marca propia. Por convenio, los trabajadores recibían 2 kg de comida por semana. En los últimos meses, dado la profunda crisis económica (y política) que atraviesa el país, Osvaldo empezó a organizar donaciones con estos productos, junto con algunos compañeros que también donaron sus raciones, a Rayito de Luz, ubicado en Ciudad Evita. A veces, como no llegaba a completar su meta de 20 kg quincenales, salía a comprar pastas con su bolsillo.

Ese jueves entró a trabajar como todos los días, pero en el comedor de la fábrica le informaron que tenía prohibida la entrada. Él no entendía qué pudo haber ocurrido, su lógica, en efecto, era que había cumplido sin chistar sus 8 horas de jornada el día anterior. ¿Qué pudo haber ocurrido?

Ya llegado el titular de Recursos Humanos de la empresa, le informó que el comedor había subido una foto agradeciendo públicamente a Osvaldo, donde se podía notar las marcas clientes de la misma (algunas que seguramente debió comprar para llegar a los 20 kg). Por lo tanto, habían resuelto despedirlo.

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De más está decir que nadie se come el cuento de la empresa: En una entrevista Scavone declara que “Es una excusa para despedirme, hace semanas están despidiendo a cuenta gotas a empleados de hasta 15 años de antigüedad. La causa es lo de menos: hacen que vayas a litigio sabiendo que pierden y después te llaman a arreglar”. Es una muestra más de que las patronales aplican “encubiertamente” su reforma laboral, despidiendo gente y precarizando las condiciones laborales.

Pero con esto dejaron al descubierto todo su odio de clase y su desprecio hacia los sectores más oprimidos. En medio de una gran crisis económica, que la empresa se agarre de semejante excusa es criminal. Hoy más que nunca estamos convencidos de que la crisis la tienen que pagar los empresarios, no los trabajadores.

 

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