Honduras: paro de transporte, sólo el chispazo de una crisis estructural

Por Socialismo o Barbarie Honduras

Las semanas anteriores se llevó a cabo el paro de transportistas que detuvo parcialmente las principales ciudades del país, el cual se ha ido resolviendo con negociaciones segmentadas con el gobierno.
Las exigencias de incremento de pasajes de este rubro se han venido realizando desde diciembre de 2016 con carácter formal, reiterando la misma en julio de 2017 y junio del 2018.

Ante la negativa del gobierno de otorgar el incremento de pasajes, dicho rubro modificó su estrategia planteando una rebaja de L. 23.00 al precio de los combustibles, con lo cual consiguieron la simpatía de los usuarios y la población en general. Junto a esta petición se llevó a cabo la paralización del transporte por varios días evolucionando en algunos lugares a tomas de carreteras.

Dado que este es un rubro que tiene una compleja composición donde convergen diversos intereses y necesidades, le fue mucho más fácil al gobierno valerse de la negociación por sectores, logrando el fraccionamiento de la lucha y cediendo parcialmente a las pretensiones de fondo de los transportistas.

Al hablar de composición e intereses complejos, nos referimos a que este sector está compuesto por poderosas empresas del transporte, propietarios de un par de unidades hasta llegar al propietario individual. A la vez los medianos y pequeños propietarios pueden o no ser operarios de esas unidades. Por otra parte, también se ven involucrados los trabajadores que sólo operan las unidades. En este sentido la solución y repartición de los beneficios obtenidos por los incrementos y subsidios pueden llegar de una u otra forma a cada uno de los implicados, y a la vez no llegar a todos, ya que ahora se habla de incremento en las tarifas por parte de los dueños de las unidades.
Asimismo, se combinan las diferencias en el combustible utilizado por las unidades, siendo en algunos casos gasolina, diésel o gas (para este último no era atractiva la rebaja de L. 23.00 a la gasolina).

No obstante lo anterior, la solución no fue muy diferente a lo que debía esperarse: se incrementó aproximadamente un 5% el costo del pasaje en el mes de agosto y se realizará otro ajuste igual en diciembre, combinado con un subsidio en “bomba” (gasolinera) de L. 5.00 por galón, el cual es exclusivo para los transportistas. Pese al intento del gobierno de mostrar una negociación exitosa argumentando que se incrementó menos de lo que pedían los transportistas, todo esto sólo representa otro golpe a la precaria economía del pueblo.

 

Parte de la crisis económica y política

La crisis mundial, y los planes de ajustes del FMI (que han generado reacción en diferentes sitios de América latina, incluso por el mismo tema de los combustibles como en Haití y Brasil), también golpean a Honduras.
Esta “crisis del transporte”, refleja los problemas estructurales del Estado.
Después del golpe de Estado de 2009, más allá de los períodos de relativa calma, el país no ha logrado recuperarse, lejos de eso viene de crisis en crisis, teniendo sus puntos más altos en las protestas contra el golpe en 2009, los Indignados en 2015 y la insurrección popular de diciembre 2017.

El gobierno apenas se recupera de la crisis electoral y la insurrección popular de diciembre, que lo ha dejado un tanto debilitado, lo cual se demuestra en la vacilación en aprobar desde antes el incremento del pasaje, y que también se ha observado en la serie de concesiones que ha otorgado entre diciembre del año pasado y lo que va de este año. Como ejemplo de esas concesiones podemos mencionar el incremento salarial a la policía que se acuarteló en pleno levantamiento popular, la modificación del 1.5% de impuesto a las empresas, el subsidio al peaje para el transporte de carga luego de que se tomaran la carretera que conecta San Pedro Sula con Tegucigalpa y ahora el subsidio al combustible para los transportistas.

Todo esto a su vez se encuentra cruzado por los enormes escándalos de corrupción que envuelven las cúpulas políticas del país, así como las mezclas con narcotráfico de parte de los mismos y sectores de la burguesía nacional.
Es evidente que la frágil economía hondureña no tiene margen para mucho, y a este ritmo lo que se continuará imponiendo son los golpes a la clase trabajadora y el pueblo en general reflejados en recortes presupuestarios para los servicios públicos e incrementos de impuestos y productos de consumo, no sólo como parte de los planes de ajuste de los organismos internacionales sino por el problema estructural del gobierno.
Sólo con la organización popular podremos detener el avance voraz de esta dictadura y sus planes neoliberales corruptos. Sectores burgueses y pequeñoburgueses han alzado falsas banderas de lucha del pueblo, y una y otra vez comprobamos que sólo el pueblo puede defender los intereses del pueblo; sin caudillos. Sólo el pueblo puede derribar esta dictadura.

FUERA LA DICTADURA DE JOH
ORGANIZACIÓN POPULAR INDEPENDIENTE YA

Print Friendly, PDF & Email

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre