Hay que reabrir las paritarias y derrotar el presupuesto de ajuste

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


Por Facundo Goldstein

El ajuste de Macri resiente, cada vez más rápido y con mayor intensidad, el bolsillo del conjunto de la población trabajadora. La devaluación del 30% que tuvo lugar entre el 29 y 30 agosto fue un mazazo sobre los salarios, no sólo en términos relativos, la caída de los mismos en dólares, sino también en términos reales, debido a la inflación que se desató en estas dos semanas y que ya nadie se atreve a prever en cuanto cerrará a fin de año.

El gobierno, para hacer frente a las corridas cambiarias por venir, y para intentar evitar futuras crisis, fue a pedir el adelanto de los desembolsos del FMI, a pesar de no haber cumplido con ninguna de las metas propuestas, pero con una contraoferta muy jugosa: aplicar un ajuste brutal, bajo el manto del déficit cero, sobre la espalda de la clase obrera. Estamos llamados a enfrentarlo y derrotarlo, echando todo el plan de ajuste por la borda.

Números que no cierran

Tal vez mucho no lo recuerden, pero el macrismo prometió en diciembre del año pasado que la inflación de este año iba a ser del 10 o 12% con toda la furia. Mirándolo desde hoy es hasta risible, sin embargo, nosotros alertábamos que detrás de esos números mentirosos del gobierno se escondía un plan de ajuste, que en parte se está llevando a cabo, pero que para realizarse Macri debía forzar las relaciones de fuerza heredadas del 2001, cuestión que ensayó el 14 y el 18 de diciembre pasado, pero no logró romper.

Ya con la meta de inflación anual actualizada al 15% (!), el gobierno salió a las negociaciones paritarias imponiendo un techo igual a dicha cifra. Lo más granado de la burocracia sindical fue a firmar sin tapujos esos “aumentos”, como la UTA, Comercio, Aceiteros (que ahora consiguieron llegar a un 25%), Estatales, entre otros. UOM y SMATA “rompieron” el techo, pero por pocos puntos, que en unos meses la inflación se los fagocitó. Una verdadera rebaja salarial.

Sin embargo, todo eso es historia. Desde mayo que el país no sabe lo que es la estabilidad cambiaria, y por ende, la inflación baila al compás del dólar. A cada devaluación le sigue un aumento de la inflación, con el agravante de que los combustibles están dolarizados, generando a su vez tarifazos en los servicios básicos.

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Hace meses que nadie cree en el 15% de inflación. Las cláusulas de revisión volvieron a la palestra y son el terror de la patronal y el gobierno.

La burocracia arregla de espaldas a los trabajadores

Si los burócratas (y la oposición patronal) están jugados a cuidarle la espalda a Macri, Cambiemos y todo su paquete de ajuste, usted se preguntará, ¿por qué salen ahora a levantar la voz (un poquito) por nuevos aumentos? La cuestión es simple, la bronca y el odio hacia el gobierno entre los trabajadores crece a pasos agigantados y los “gordos” de la CGT no se prenderán fuego en nombre del macrismo, aunque sí van a tratar de contener lo más posible la situación.

Hay una cuestión no menor: en medio de la corrida cambiaria autoinducida[1], venía teniendo lugar la rebelión educativa más grande de los últimos años. A pesar de la entrega que significó el acuerdo que firmó CONADU por un 26%, el conflicto continuó, debido al plan del gobierno de mantener el mismo presupuesto para educación para el próximo año, lo que significará un 40% (cómo mínimo) de reducción real.

Mientras tanto hay paritarias como la de los docentes bonaerenses, que el gobierno de Vidal quiere cerrar por decreto. El FUDB (SUTEBA, FEB y UDOCBA) no ha firmado las irrisorias propuestas de 15% anual o 10% semestral que intentó imponer Vidal, no por luchadores sino por la presión de las bases que viendo las paritarias de otras provincias estaban negadas a aceptar tan magra propuesta[2]. A pesar de la efervescencia por abajo, los gremios planchan el conflicto cada que pueden –paro de 48hs sin continuidad clara después del decretazo-, con paros aislados, o lisa y llanamente levantando otros “para evitar sanciones”. Los docentes bonaerenses siguen cobrando lo mismo que en diciembre del 2017, huelgan las palabras.

Un paro general para reabrir las paritarias

Todo esto nos deja con una necesidad urgente: que la CGT y las CTAs convoquen a un Paro General por la reapertura de las paritarias y, fundamentalmente, contra el presupuesto de ajuste 2019. Pero no un paro dominguero y sin continuidad

Ferroviarios ya re-discutió el 15% acordado meses atrás, UTA y Luz y Fuerza, parece que van por el mismo sendero. Otros acuerdos “prometedores” ya pasaron al tacho de basura, como el de Camioneros de un 25% o el mismísimo SUTNA, donde la dirección del gremio aceptó con métodos antidemocráticos[3], un 28%, a pesar que ya por esas fechas se discutía que la inflación para el año podía superar el 42%.

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El problema radica en que la discusión gremio por gremio no puede generar el mismo impacto que una batalla directa entre el conjunto de los trabajadores y el gobierno. Este último sabe que a muchos “gordos” los tiene comiendo de la mano con las posibles denuncias por malversación de fondos, o con los fondos de las Obras Sociales, entre otras cosas. Debemos ser los trabajadores los que tomemos en nuestras manos la decisión de enfrentar a Macri hasta el final. Si no derrotamos al gobierno, cualquier aumento que venga, se verá enterrado con las futuras devaluaciones y la inflación galopante. No se puede resolver el problema del salario y las condiciones de vida solamente luchando por cuestiones parciales, hay que derrotar todo el plan macrista.

Hay que seguir el ejemplo de los compañeros del Astillero Río Santiago, de los mineros de Río Turbio, de los estatales del Hospital Posadas, y muchos otros sectores más. Como lo hacen los compañeros de la Corriente Sindical 18 de Diciembre, peleando por la unidad obrera estudiantil. Porque sabemos que si no derrotamos al gobierno de Macri y el FMI, y a su plan de ajuste, no hay 2019 que valga.

La reapertura de todas las paritarias necesita de un medio para ser conseguida, y ese medio es la huelga. Un verdadero golpe al macrismo, que sienta la fuerza de la clase trabajadora cuando se organiza y sale a luchar.

[1] Para muestra sobra un botón: Nicolás Caputo, entonces Presidente del Banco Central y glorificado por el gobierno y sus cipayos mediáticos, fue uno de los que compró y vendió dólares en el medio del vendaval, llevándose una buena ganancia a partir de su posición en el citado ente financiero. Posteriormente fue denunciado por este hecho ante la justicia, denuncia que, seguramente, quedará en la nada misma.

[2]Es categórico el acuerdo que hubo en San Luis, donde los docentes consiguieron un 40% de aumento. O el caso de los docentes Neuquinos, donde luego de más 40 días de huelga consiguieron una actualización trimestral en base a la inflación.

[3] Al respecto es muy interesante la lectura del siguiente artículo: http://izquierdaweb.com/sutna-el-peligro-de-la-antidemocracia-frente-al-ajuste-de-macri/

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