Duhalde y su análisis reaccionario

Golpismo berreta, impresionismo progre y pragmatismo liberal

Los dichos de Duhalde representan un análisis reaccionario de la coyuntura política que es funcional al gobierno, al permitirle posicionarse con un discurso a la "centro izquierda" del dial mientras liberaliza la cuarentena cediendo a los empresarios e intenta cubrirse por la desaparición de Facundo.



«Es ridículo pensar que el año que viene va a haber elecciones». (E. Duhalde en Animales sueltos)

El dirigente del PJ, quien hace unos pocos días fue invitado a «asesorar» al gobernador de la provincia de Buenos Aires, Axel Kicillof, soltó su verborragia en el programa «Animales Sueltos», afirmando que, a su modo de ver, era improbable que el año entrante haya elecciones democráticas.

«Nadie puede ignorar que el militarismo se esta poniendo de pie nuevamente en America Latina. Sabemos que Brasil es un gobierno democrático cívico-militar, sabemos lo que es Venezuela, lo que es Bolivia, sabemos que en Chile quedan como factor de poder los carabineros, como antes, y el ejército»

Las declaraciones del ex-presidente, dirigente del PJ y responsable del asesinato de Kosteki y Stantillán no son fortuitas, ni vaticinios tirados al aire por un viejo gagá, representan la aspiración de un pequeño pero peligroso sector de la política argentina que presiona por derecha al gobierno, buscando imponer un rumbo abiertamente liberal al ejecutivo nacional.

Este sector reaccionario, que ha sido visible en las movilizaciones anti-cuarentena y que se referencia internacionalmente en Trump, Bolsonaro, etc… ha quedado reducido a la marginalidad política por los rotundos fracasos que han representado las políticas negacionistas en el manejo de la pandemia. Son los países ejemplo de lo que no hay que hacer, donde la cantidad de contagios y muertos se ha desbordado completamente y la imagen de los representantes políticos de estas orientaciones han caído vertiginosamente.

Una política de «darwinismo social», estilo «que muera el que tenga que morir» (Macri y Millei dixit) pero oponiéndose a que se cuide la salud de la población con una política «que sea peor que la enfermedad» (perjudicando las ganancias capitalistas, un criterio capitalista completamente inhumano e inmoral que justamente está provocando un rechazo masivo en todos los países del mundo).

“¿Por qué va a haber elecciones? Tenemos un récord, la gente no lo sabe o se olvida: entre 1930 y 1983 hubo 14 dictaduras militares, presidentes militares». Y luego: “Argentina es la campeona militar de las dictaduras militares”.

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Duhalde es un dirigente con poder al interior del PJ, no es ningún secreto que tiene una estrecha relación con Alberto Fernández y que incluso se ha reunido con Cristina previamente a la elección que consagró a Alberto Fernández en la presidencia de la Nación. Sus dichos lo posicionan, sin embargo, como analista de la expresión política del ala más derechista de la sociedad, aquellos que se oponen de manera negacionista a la cuarentena, y que ven toda intervención mínima del estado en la economía como «socialismo».

Del lado de enfrente: relato progre y concesión a los empresarios

Los exabruptos y tropiezos de estas expresiones marginales de la derecha política argentina terminan siendo funcionales al gobierno, al darle una «bolsa de box» para golpear con su discurso «progre», y posicionarse a la centro izquierda del dial político argentino, mientras cubren su flanco derecho, descubierto por la desaparición de Facundo Castro y el nefasto rol que están cumpliendo los funcionarios oficialistas en el manejo mediático y el trato de la investigación (Berni, Kicillof y compañía).

Además, detrás de la fraseología populista, se oculta la orientación del ejecutivo de ceder pragmáticamente a los empresarios la apertura progresiva y cada vez mayor de la cuarentena aún a pesar de la aceleración de los brotes de contagio de Covid-19.

Nuestro país tiene una enorme tradición de lucha por verdad y justicia por los crímenes de la dictadura militar. El «Nunca Más» es una consigna masiva, y una bravuconada que además viene de un dirigente político que fue vicepresidente de Menem, y responsable de la represión que terminó con la vida de Kosteki y Santillán en 2002 (crimen por el cual sigue impune), era más que claro que iba a ser ampliamente rechazada por un inmenso sector de la sociedad.

Pero además, el kirchnerismo ha sabido venderse como un gobierno «de los derechos humanos», al darle un canal institucional a los juicios contra un puñado de militares e instalar un discurso democrático que rechaza a la dictadura, pero también instala la idea de que la lucha de la generación militante del ´70 era por la democracia y no por el socialismo.

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El discurso «progresista» del gobierno, que se posiciona a la izquierda de los marginales de la política que exigen liberalización total y gobierno absoluto de las leyes del mercado, es una inconsecuencia al momento que relajan la cuarentena, permiten la apertura de la actividad económica y exponen a cientos y miles de trabajadores al contagio en sus lugares de trabajo y el transporte público, aún en ramas de la producción no esenciales como la producción de neumáticos o envases de cerveza, por poner dos ejemplos.

Como muestra: Ayer mismo la policía reprimió duramente una marcha juvenil para oponerse al acuerdo de Argentina y China por la producción industrial de cerdo en nuestro país, una práctica que amenaza severamente la ecología y genera las condiciones para la propagación de enfermedades y pandemias. Una veleidad con muy poco de progresismo.

Por lo tanto, podemos interpretar las palabras de Duhalde, «naturalizar» que se hable de golpe de estado en la televisión como si nada en un análisis político, también como manera de establecer un contrapunto para cubrir al gobierno, en horas en que viene atravesando la crisis de Covid, por el momento, aireoso, a la vez que puja por un acuerdo de «unidad nacional» de mayor concesión aún a los empresarios y la derecha.

De todas maneras, no puede dejar de encender las alertas de quienes defendemos los derechos democráticos de los trabajadores, las mujeres y la juventud, que un dirigente de la talla y trayectoria nefasta como Duhalde, y con estrechos vínculos con el poder ejecutivo y el partido con más influencia en nuestro país, vaticine con plena seguridad, ante una audiencia de millones, que tenemos en el futuro inmediato un golpe de estado militar.

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