Eric ‘Tano’ Simonetti: “La izquierda revolucionaria se tiene que construir como un factor que facilite la construcción del movimiento de lucha”

A sala llena se realizó el 9 de Abril por la tarde en el Edificio Karakachoff de la UNLP la charla debate titulada “Unir a la izquierda para ser alternativa”, que contó con un panel integrado por el dirigente regional del Nuevo Mas, Eric ‘Tano’ Simonetti, la referente feminista y referente del Frente Popular Darío Santillán – Corriente Nacional, Celina Rodríguez, y el sociólogo marxista Pablo Bonavena.

Repoducimos a continuación la intervención de Eric ‘Tano’ Simonetti:

“Buenas noches compañeros. En primer lugar gracias a Pablo y a Celina por haber aceptado integrar este panel, abrirse al debate político sobre este tema tan debatido en los últimos días y en el último tiempo, de la necesidad de avanzar hacia algún grado mayor de unidad en la izquierda. Recién Celina hablaba de un montón de puntos de apoyo, que podríamos decir, hay experiencias en común, en unidad, pero hay muchos déficits y un poco la idea de la charla es romper cierta inercia que hay cuando se habla de la unidad de la izquierda… Cierto estado en el cual está naturalizado, ya hace mucho tiempo, que hay fragmentación en la izquierda… Entonces la decisión de hacer esta charla, de ampliar el debate tiene que ver con instalar en la opinión pública, y abrir el debate más allá de los partidos, sobre la necesidad de avanzar en la unidad.

Entonces, este debate nosotros lo hacemos no en cualquier contexto político de Argentina. Como señalaban los compañeros, estamos en un contexto de crisis económica creciente, donde para nosotros lo que se está abriendo en la Argentina es una crisis general. Es una crisis como la que Argentina vivió en otros momentos de la historia, la más reciente en 2001, pero antes en el ‘89, en ‘75… No estamos simplemente en una pequeña recesión o en un problema de deuda más, o en algunos puntos de inflación, o simplemente un poco más de ajuste… En la Argentina se está incubando nuevamente la apertura de una nueva crisis que tiene que ver con la incapacidad de la burguesía de Argentina de resolver, de una manera armoniosa, los problemas de acumulación de capital. Entonces hoy debatir la necesidad de avanzar en una alternativa política unificada, en los distintos ámbitos de intervención de la lucha política, no es hacerlo en cualquier circunstancia; en un sentido, para nosotros tiene que ver con llegar mejor preparados a unas circunstancias donde se abran, de una manera mayor, ciertas compuertas que en períodos de estabilidad no permiten a la izquierda avanzar en mayor inserción en la clase trabajadora. Entonces, estar mejor preparados para las circunstancias históricas, como no se estuvo en 2001 o en el ‘89, tiene que ver con el contexto de este debate. Con la necesidad de dar este debate de una manera más seria.

Ahora bien, para nosotros esta crisis que se abrió ahora no es simplemente una crisis económica, no es simplemente un problema del capitalismo que no funciona. Tiene que ver también, con una crisis económico-política. Para nosotros es la crisis del intento de la burguesía, a través del macrismo, de imprimirle a la Argentina una serie de reformas estructurales que le permitan salir creciendo económicamente de vuelta después de algunos años de estancamiento. Por eso para nosotros, lo que estamos viviendo hoy, de un gobierno totalmente fracasado, que chocó el barco, que produjo una recesión, que está produciendo el nivel de ajuste económico… Pero que fue incapaz de hacer las tareas que le pidió la burguesía. Porque este gobierno hizo un montón de ajuste económico: tarifazo, baja de salario, despidos, pero las reformas estructurales que tiene pensado la burguesía en Argentina, el capital internacional, que consisten en una Reforma Laboral brutal, una Reforma Impositiva en contra de los trabajadores y a favor de los empresarios, la suba de la edad jubilatoria, una Reforma Educativa integral que discipline de acá a años y forme una nueva clase trabajadora en las escuelas… Esas reformas estructurales, el macrismo no las pudo imponer en Argentina en estos casi cuatro años de gobierno. Y no las pudo imponer porque cuando trató, después de las elecciones de octubre de 2017, que empezó por una de las reformas, que dentro del pack de reformas, el macrismo consideraba como la primera, y quizás la más fácil, que era la reforma jubilatoria, que consistía en tocar un poco el monto de las jubilaciones, ahí el macrismo se encontró con la Argentina que no pudo domar. Se encontró con un sector importante de la clase trabajadora, su vanguardia, trescientos mil en la Plaza Congreso, junto con la izquierda independiente, con los partidos de izquierda, con los movimientos sociales de izquierda, que le marcaron la cancha de hasta dónde el gobierno podía ir. Es decir, cuando el macrismo se creyó dotado de todo el poder político para ir realmente a las reformas estructurales que requiere -según la burguesía- el capitalismo argentino, se encontró con un límite.

Eso, para nosotros, ese 14 y 18 de diciembre, esa experiencia colectiva de la vanguardia de la clase trabajadora, donde había miles de trabajadores luchando, Jóvenes, y la izquierda… Esa experiencia es el germen de lo que puede ser en Argentina una izquierda como alternativa política. La izquierda en ese momento actuó como un factor conjunto en la lucha de clases. En un evento de la lucha de clases que no fue cualquier evento, porque fue un evento que lo hizo entrar en crisis al gobierno y a partir de ahí el gobierno viene en caída. Y fue esa crisis la que le hizo ver a la burguesía que el gobierno carece -o careció hasta ahora- del poder político suficiente para que en los marcos de la democracia parlamentaria le alcance para reventar a la clase trabajadora y ponerla de rodillas para aplicar una reforma laboral y todo el resto de reformas antiobreras. Y esa percepción de la burguesía es la que incubó la crisis económica que vimos a mitad del año pasado. La corrida cambiaria… Y que hoy ya tenemos siete u ocho meses de recesión.

Es la percepción que tiene el poder económico de las dificultades de Argentina, por el nivel de la clase trabajadora, por los niveles de sindicalización, por la fuerza que tiene organizada a pesar de la burocracia sindical. Es ahí donde la burguesía, a través del macrismo, encuentra límites estructurales. Y no fue cualquier evento, no fueron los sindicatos reventados y podridos de la burocracia sindical del peronismo y del kirchnerismo los que estuvieron en la calle ese día para ponerle un límite, para pararle la mano al macrismo. Todos vamos a recordar como los sindicatos que a último momento convocaron al paro general, en el momento de la represión se las tomaron. Se las tomaron. Porque eso implicaba cuestionar la gobernabilidad. Y como dijo muy inteligentemente un editorialista de La Nación el otro día, a diferencia del 2001, hoy todos los actores políticos, el PJ, el kirchnerismo, la iglesia, el empresariado, todos, tienen un solo acuerdo político en Argentina. Que es que haya paz social. Que ningún gobierno se vaya por la vía de una rebelión popular y que la calle no decida los destinos políticos del país. Si hay algo que tiene acuerdo todo el mundo, desde Cristina hasta Macri es eso. Pasando por Grabois y por todos los que posan de izquierdistas en la tele. Todos ellos tienen ese acuerdo político en común. Por eso después del 14 y 18 de diciembre, pusieron en pie el operativo de contención de la clase trabajadora: el 21F. Un operativo de contención, de dosificación de las luchas, y de desvío. Es un operativo para decirle a la clase trabajadora que no tiene que actuar, que no tiene que ser un sujeto independiente, que no tiene que ser un actor. Que es lo mismo que le dice Cristina al movimiento de mujeres cuando les dice “amiguense con las de pañuelo celeste”. Es lo mismo, es parte del mismo operativo: “bajen las banderas de la lucha y voten bien en Octubre”.

Para nosotros, después del 18 de Diciembre la izquierda tendría que haberse junta toda y conformado un espacio común de intervención en la lucha de clases. Como contrapeso de lo que sería después el operativo de gobernabilidad. No era cualquier momento. Podría haber sido una oportunidad. Bueno, eso no sucedió. Entonces uno va anotando momentos donde las cosas pasan y requieren desafíos. Nosotros en su momento lo planteamos. Ese día intervenimos todos juntos, pero eso fue prácticamente que nos empujó la vanguardia. Y una posición política de coincidencia, pero no hubo una intervención planificada. Digo, como saldo.

Por ejemplo, el otro día, el 4 de Abril, hubo una jornada de lucha donde la CGT tenía un programa pro patronal, llevaba a los trabajadores atrás de las PYMES… Las PYMES explotadoras… Pero desde la izquierda intervinimos en la jornada. Como aparecía como una jornada en contra del ajuste, intervinimos de una manera independiente, por fuera de la movilización de la burocracia, pero intervinimos divididos… Bueno, ¡el PTS ni intervino! ¡Un partido político que no hace política! Pero el resto intervinimos, pero de manera dividida… Digo, para ver las oportunidades que tenemos, y que hay momentos donde la realidad te plantea tareas que requieren la unidad. Y no estamos hablando todavía de la unidad electoral, en este caso, de la unidad para la lucha de clases.

Como decía hoy Pablo, nosotros podemos partir de la unidad como tarea estratégica. Es decir, la construcción de un partido revolucionario de vanguardia, que es una tarea estratégica, que tiene que ver con cómo resolver finalmente las tareas de la clase obrera, las tareas de la revolución… Pero también cómo vamos forjando a partir de la lucha de clases cotidiana, de la intervención en los diferentes frentes, esa tarea estratégica… Que no son dos cosas que están desligadas, pero hay como una cierta naturalización de desligarlas. No es una cuestión para nada fácil, pero hoy la izquierda, realmente cuando uno ve lo de Río Negro, se pregunta “¿le podríamos haber ganado al partido de gobierno si la izquierda iba toda unida?”, está bien, hubiera sido un dato político interesante, pero en realidad es una provincia, no estamos hablando del país… Pero no era cualquier cosa haber logrado eso.

Para nosotros hoy la izquierda tiene una oportunidad histórica, no sólo porque estamos ante un proceso de crisis que se va a expandir y generalizar, sino porque vemos en Argentina y a nivel mundial, que hay una generación, una nueva generación que está abierta nuevamente a las ideas del socialismo, que hay un cuestionamiento al capitalismo, un cuestionamiento a la desigualdad, al patriarcado, al desastre ecológico… a la barbarie del capitalismo que, por ejemplo, en países como Estados Unidos o en el Reino Unido, hay una camada de jóvenes, masiva, que simpatiza con ideas socialistas. Lo hace a través de figuras como Jeremy Corbin, Bernie Sanders, que son figuras reformistas, de partidos del sistema, pero que refleja (y esto es lo más interesante) una búsqueda de ideas que planteen un horizonte social, otra sociedad completamente antagónica a la sociedad capitalista.

En Estados Unidos, Reino Unido, en las encuestas a la juventud le preguntan “¿Qué le parece mejor? ¿El socialismo o el capitalismo?” y gana el socialismo. Claro, esa juventud no es socialista revolucionaria. No es marxista. Pero estamos hablando de que en los principales centros imperialistas del mundo hay un cuestionamiento creciente de la sociedad capitalista y una búsqueda de una nueva forma de sociedad. Eso hace diez años no estaba. Hace veinte años tampoco estaba. Venimos de una época donde había caído el muro de Berlín, pero hoy ya no estamos en ese momento histórico. Para nosotros la clase obrera hoy no está derrotada; para nosotros está haciendo una nueva experiencia histórica de recomposición de sus fuerzas.

No en Argentina, en el mundo: en China, India, Europa, América Latina. Hay una nueva clase obrera joven que no tuvo la experiencia de la derrota de la década del ‘90, del ‘80 o del ‘70. Y esa clase obrera, esa juventud, el movimiento de mujeres, está metabolizando la idea de poner en pie otra cosa distinta al capitalismo. Entonces cuando hablamos que la izquierda salga del rutinarismo de presentarse a elecciones… Que nosotros lo hacemos, porque hoy las elecciones rigen gran parte de la vida política de las masas y por eso intervenimos en las elecciones, y probablemente lo hagamos muy cerca de la revolución también… Lo exagero, pero si mañana cae Macri al otro día hay elecciones, o Asamblea Constituyente, pero vamos a seguir votando durante todo un período. Pero cuando hablamos de unificar a la izquierda, y salir de la inercia de estar divididos, tiene que ver con empezar a sacarse esta cosa de “siempre vamos a estar en una posición de marginalidad”, porque para nosotros el tiempo histórico está cambiando y lo que se está gestando es la posibilidad de que la izquierda deje de ser un actor minoritario y se transforme en una alternativa política, en un actor político de peso, no solamente entre la juventud universitaria, sino entre la clase obrera.

Entonces, esa izquierda que tiene que avanzar en la unidad, por ejemplo, ahora electoral, entre los partidos que componen el FIT, entre los movimientos sociales independientes y luchadores, entre AyL, tiene que también plantear con claridad que perfil queremos construir de la izquierda. Porque nosotros hoy le estamos diciendo a la clase trabajadora que la crisis que se está abriendo, en la medida en que gobierne Cristina, Lavagna, Macri o el que sea de estos políticos patronales, la vamos a pagar los trabajadores. Y nosotros queremos poner en pie una salida anticapitalista a la crisis.

¿Qué significa una salida anticapitalista? Una salida que plantee la necesidad de que gobierne la clase trabajadora, los explotados y oprimidos. ¿Qué queremos decirle hoy a los trabajadores? ¿Que tenemos que meter un diputado más? ¿Que queremos solamente aumentos de salarios? ¿O les queremos decir que hay que poner en pie una salida anticapitalista? Que arranca por cosas que son concretas, que no son cosas del socialismo nada más, de otra sociedad… Que una salida anticapitalista, arranca por ejemplo, con la ruptura con el FMI, con que se vaya Lagarde de la intervención del Ministerio de Economía y que se deje de pagar la deuda externa. Porque por ejemplo ¿Kiciloff qué dice? “Vamos a renegociar la deuda”, es decir, vamos a aflojar la soga que los trabajadores tienen en el cuello. Aflojar, nada más. ¿Cristina qué le dice a las mujeres? que lo del aborto no es tan importante, que se queden tranquilas, que vayamos con el Papa.

Es decir, los sectores más reaccionarios están clarísimos. Gobierna Macri, nos está reventando y ya no se aguanta más. Pero del otro sector nos quieren vender un capitalismo, como decía Celina, pretendidamente humanitario. Que en realidad es la miseria planificada. Nos quieren llevar a Grecia, que gobierna un supuesto partido de izquierda no sé hace cuántos años y reventó al país y a la clase trabajadora. ¿Qué vamos a discutir? ¿Lo posible de vuelta? Porque es eso. Hay que romper con esta idea de que solamente lo posible, que es lo que hay, o que será para otra época una nueva sociedad.

Obviamente no vamos a hacer la revolución mañana, pero para que mañana hagamos la revolución, hoy necesitamos una izquierda que se plante claramente con las banderas del anticapitalismo, del socialismo, del feminismo, que levante el programa que surge de la lucha de clases, que recoja las banderas de las luchas, pero que avance realmente de una manera seria en poner en pie instancias unitarias en el terreno sindical, en el terreno de la lucha de clases, en el terreno electoral, en el movimiento de mujeres, en los distintos terrenos.

Acá relataron experiencias que son unitarias de intervención. Pero que cambie la lógica política de la construcción; porque a veces algunos partidos de izquierda se construyen a expensas del movimiento de lucha, para nosotros es exactamente lo contrario: el partido revolucionario, la izquierda revolucionaria, se tiene que construir como un factor que facilite la construcción del movimiento de lucha. No a expensas. Y toda la discusión electoral va en el mismo sentido, a ver quien puede meter un diputado más y menos, cuando en realidad, y esto es clásico para los marxistas, la contienda electoral es un terreno donde los revolucionarios impulsamos el desarrollo de la conciencia política de los trabajadores. Ese es nuestro objetivo. Y en ese marco fortalecer la construcción de una alternativa política de clase.

Si volvemos a tener claridad de cuales son las tareas de la izquierda, por ejemplo en el terreno electoral, vamos a poder avanzar de una manera más clara en la necesidad de la unidad. Tiene que ver un poco con lo que decía Pablo, tiene que ver con avanzar en la unidad estratégica pero también hay que avanzar hoy dejando de lado ciertas mezquindades y cierta pretensión de querer creerse ya el centro del mundo, en una discusión seria, ya hoy empezando a debatir, y a reunirnos, cada una de las fuerzas políticas de la izquierda, porque estamos a tiempo de, en la contienda nacional, poner en pie una alternativa anticapitalista a la crisis.

Así que para nosotros era un poco ese el debate. Sacar esta discusión de los marcos de, podríamos decir, sólo las organizaciones políticas e impulsar este tipo de iniciativas para que sea el conjunto de los que todos los días nos plantean “che ¿por qué no se une la izquierda?” los que empiecen a debatirlo de una manera más amplia.”

Podés ver la charla debate completa acá

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