Enero 1969 | Cincuenta años del «Ocampazo»

Un primer ensayo de levantamiento obrero y popular y el primer “susto” de la dictadura del general Onganía

Izquierda Web2
Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


 

Por Ana Vázquez

 

“El plan económico impulsado por la dictadura de Onganía viró hacia una corriente más liberal. Se realizó un ajuste del tipo de cambio con una devaluación del 40%, se eliminaron las retenciones a las exportaciones, se bajaron las tasas de las importaciones y se suspendieron los convenios colectivos de trabajo, otorgando por única vez un aumento salarial.” (Wikipedia, El modelo económico de la dictadura de Onganía)

¿Esta canción ya la escuchamos en otro recital…? El 28 de junio de 1966 el general Juan Carlos Onganía, tras derrocar con un golpe de Estado al gobierno radical de Arturo Illia, tocó los primeros acordes de esta nueva brutal embestida contra los de abajo. Tan mal no le fue… hasta que el diablo metió la cola. El interior del país que sufrió los primeros cimbronazos y el cierre de establecimientos de los cuales dependían las economías regionales, hicieron sonar los primeros trombones. Y algo más…

 

La patronal nacional y popular cambia la gorra civil por la militar, pero nunca de trinchera

La industria azucarera, floreciente en el país, estaba distribuida fundamentalmente en las provincias de Tucumán, Salta y Jujuy y una parte en el norte de la provincia de Santa Fe. El poder monopólico de la familia Arrieta-Blaquier sobre el negocio perjudicó a las economías de las provincias con menor producción (se cerraron en total 12 ingenios por ley del gobierno nacional 17.163). Los primeros afectados fueron los trabajadores de los ingenios de las provincias del noreste que sólo producían un 0,3% del total nacional. Las Toscas, Tacuarendí y Villa Ocampo eran los ingenios santafecinos afincados allí. El primero en cerrar fue Tacuarendí en 1968. Los que quedaron empezaron a sentir las consecuencias del ajuste en la producción. Los obreros dejaron de cobrar sus salarios. Junto con ellos, los jornaleros dedicados a la recolección de la caña de azúcar y el conjunto de la población que dependía centralmente de esta fuente de ingresos, empezó a verse afectada duramente.

Mirá también:  Vicentín: Una larga historia de estafas, saqueo al estado y colaboración con la dictadura

Pero esta vez no “pasó sin pena ni gloria”. La miseria y la bronca se fueron acumulando. El 4 de enero del 69 sonó el alerta en la población de Villa Ocampo. Ante el cierre del ingenio Arno, obreros y estudiantes secundarios y universitarios que se encontraban de vacaciones, iniciaron una huelga de hambre en la puerta de la iglesia del centro. Le siguieron meses de intensa pelea que culminó con una Marcha del Hambre a la capital de la provincia iniciada el 11 de abril al grito de “Muera la dictadura!”. Toda la comunidad de Villa Ocampo se sumó a la protesta. Al llegar a la ruta 11 ésta fue duramente reprimida, siguiendo la persecución de los manifestantes hasta el interior de las casad de la pequeña ciudad. Éstos se defendieron como pudieron, con piedras y cascotes. Hubo numerosos detenidos que fueron posteriormente liberados.

Los sacerdotes alineados en la corriente tercermundista (corriente de la Iglesia que se puso a tono con los tiempos de cambios que corrían), junto a los dirigentes sindicales que le respondían, como el ícono “combativo” de la CGT de los Argentinos, Raimundo Ongaro, estuvieron al frente del conflicto. Al frente, al costado, y atrás. Cuando la situación no tenía salida dentro de los márgenes de la lucha provincial y había que politizarla y elevarla a una pelea nacional contra la dictadura, ahí estuvieron. Para controlar, contener, negociar algunas migajas para salvar a los empresarios más opulentos que eran el sostén de la dictadura de la Revolución Argentina, como los tristemente conocidos Blaquier. La otra CGT, la de Azopardo, colaboracionista de la dictadura, ni asomó las narices.

Mirá también:  Caso Ana María Martínez: ¡perpetua a los genocidas Apa y Muñoz!

Quedó un núcleo de trabajadores que conservaron su medio de subsistencia organizándose en forma de cooperativas gestionadas por la Iglesia. Otro quedó fuera del proceso productivo y tuvo que volver a su lugar de origen, al campo o emigrar a otras poblaciones.

 

Una acumulación de experiencias que le estalló en la cara a la dictadura

Fue una experiencia parcial y alejada de los centros urbanos, pero importante, que quedó grabada en los que fueron protagonistas y que se irradió hacia el resto de la juventud y de los trabajadores. Fue una mecha que se encendió y que no se apagó hasta que los jóvenes y los trabajadores de cada vez más localidades y ciudades capitales del interior del país dieron vuelta la historia y avanzaron hacia una lucha más radical y a una conciencia más clasista.

Siguieron durante el año 69 y los siguientes, otros “azos” que marcaron un antes y un después en  el duro aprendizaje de la clase obrera argentina y de la juventud. Experiencias que están vivas en las rebeliones estudiantiles, en la lucha internacional de la mujer, en los chalecos amarillos en Francia, en la contundente huelga docente en Los Ángeles, EEUU. Luchas que se acumulan en la memoria colectiva y son parte, carne y uña, del pensamiento y de la acción de hoy y de los meses que se avecinan donde deberemos enfrentar a la coalición enemiga en forma decidida y avanzar en la unidad con nuestros aliados para que no avasallen nuestros derechos y conquistas.

Hoy como ayer, debemos avanzar en nuestra organización independiente para que no nos frenen ni con los palos, ni con las pistolas Taser, ni con los “versos” patronales-burocráticos de nuestros opresores, vengan de Washington o de Roma.

Print Friendly, PDF & Email

Colaborá con la izquierda


Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

Me quiero suscribir




Recomendadas

Rebelión Antirracista en EEUU

Lectura recomendada

Deutscherismo y estalinismo

“Para que el concepto de la personalidad adquiera un sentido real y el desdeñoso concepto de las ‘masas’ deje de ser una antítesis que se alza ante la idea filosófica privilegiada de la ‘personalidad’, es necesario que las propias masas conquisten por sí mismas una etapa históricamente más elevada por medio de la palanca de la revolución o, mejor dicho, de una serie de revoluciones” (León Trotsky, Mi vida). El 80° aniversario del asesinato de León Trotsky es una oportunidad para volver sobre su vida y su obra, así como sobre el balance de la c...

Trabajadores

Las Rojas

Últimas noticias

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre