El funcionario afirma que en Guernica "no hubo represión"

En respuesta a las mentiras de Kicillof

En una entrevista realizada por Página 12 el gobernador Axel Kicillof dijo sin ruborizarse que en el operativo Guernica no hubo un solo herido, yo no acepto que hubo represión. ¿Se puede ser tan cínico? ¿Qué tan tontos creen que son los compañeros del ala progresista del Frente De Todos, hoy en crisis tras el desalojo violento? ¿cree poder convencerlas negando lo innegable?

Rafael Ramirez

La famosa frase “miente, miente que algo quedará” atribuída a Goebbels, el ministro de propaganda de Hitler, ilustra perfectamente los métodos comunicacionales de los políticos tradicionales y los medios masivos de comunicación. Pero la frase, según fuentes históricas, es más antigua aún y se puede remontar a un consejero de Alejandro Magno, siglo IV antes de Cristo. No obstante Goebbels dijo algo relacionado a la mentira estatal. Una frase que, si bien es menos conocida, es muy reveladora: “Hay veces en que la verdad es la peor enemiga del estado”.

Sin ánimos de comparar al gobernador de la Provincia de Buenos Aires con Goebbels ni mucho menos con Alejandro Magno, se puede decir con seguridad que la verdad se volvió su peor enemiga después del desalojo de los vecinos de Guernica. Tanto es así, que intentó sepultarla con una insistente campaña de mentiras, macartismo y justificaciones insólitas.

En una entrevista realizada por Página 12 refiriéndose a lo sucedido en Guernica, el gobernador Axel Kicillof dijo sin ruborizarse “Fue un desalojo donde no hubo un solo herido, yo no acepto que hubo represión”. ¿Se puede ser tan cínico? ¿Qué tan tontos creen que son los compañeros del  ala progresista del Frente De Todos, hoy en crisis tras el desalojo violento? ¿Acaso Axel cree poder convencerlas negando lo innegable?

Estas son preguntas que nunca obtendrán respuesta y solo sirven para expresar algo de la perplejidad y bronca que nos da a quienes vimos como la policía disparaba balas de goma e incendiaba casillas. Quienes vimos como los gases hacían llorar a periodistas, niños, ancianos, madres embarazadas. Quienes supimos que antes del mediodía ya había casi cuarenta detenidos.

El gobierno está en una campaña furiosa de negación, macartismo y machaque de mentiras amalgamadas para suturar la herida que una parte de su base social sintió con la represión en Guernica el jueves pasado.

Además de la fábula del desalojo “sin represión ni heridos” Kicillof planteó en la misma entrevista el cuento de “había pocas familias que quedaban en el predio”. La prueba que expone para afirmar esto, se apoya en que no hubo vecinos de Guernica en los refugios que había armado el gobierno en diferentes clubes.

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En primer lugar, el último relevamiento hecho por el propio gobierno en Guernica, mostraba que más de 1400 familias seguían en la toma, porque solo estaban dispuesto a irse con la garantía de que se les daría un pedazo de tierra para poder vivir en otro lado. Cosa que en los más de cuarenta días de negociación, el gobierno jamás confirmó.

Por otro lado, si a vecinos que jamás le dieron otras cosas que no fuesen promesas, se les decía que abandonen el pedazo de tierra en la que vivían con su familia para vivir como refugiados en un club a la espera de que algunas de esas palabras fuesen verdad, ¿Se podía esperar otra cosa que desconfianza? ¿Porque abandonarían el pedazo de tierra sobre el que pisaban, con el cual podían negociar por otro en algún lugar, para irse a dormir a un club del que los podían sacar cuando quisiesen? ¿Por qué dejarían que el gobierno los disperse, sabiendo que permanecer unidos y cuidando la tierra era la única manera de hacerse valer frente al gobierno? ¿Por qué creerle al peronismo que en más de 80 años de gobierno en la Provincia de Buenos Aires jamás garantizó el acceso a la vivienda para todo el que la necesite?

Kicillof se sumó a la carga contra la izquierda al plantear que “había sectores que no querían ninguna solución, buscaban el conflicto”. Lo que el Gobernador no dice, es que la noche anterior a la de la represión, fue el  mismo gobierno quien rompió la mesa de negociación al retroceder con  los puntos de acuerdo que se alcanzaron con los delegados de las tomas.

La izquierda hizo lo que hace siempre, estar junto a los sectores populares, a los de abajo, en la lucha por defender sus derechos, ya sea frente un gobierno abiertamente de derecha como Macri o un gobierno con barniz progre como el de Kicillof. Lo que explica esta campaña macartista contra la izquierda es que el gobierno quiere justificar la represión demonizando a quien acompañamos a los vecinos de Guernica. Buscan vendernos como manipuladores, violentos, fanáticos que solo quieren desestabilizar al gobierno elegido democráticamente.

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Para hacerlo, tienen a su servicio los medios de comunicación oficialista, los opositores que están más que contentos con el desalojo, los recursos publicitarios del estado y los políticos de la derecha que colaboran de buena gana a la tarea de ensuciar a “los troskos”. No tenemos nada que ocultar y reivindicamos estar acompañando, aún ahora, a los vecinos desalojados de Guernica en su pelea por el acceso a la vivienda. Ninguna campaña macartista nos va a amedrentar, porque en nuestra historia tenemos varias parecidas y algunas mucho peores.

Alertamos al lector para que no lo confunda el machaque de las mentiras del gobierno. En Argentina hay casi 4 millones de familias sin acceso a una vivienda digna, de cada 10 argentinos más de cuatro son pobres, y estos números nacionales se expresan con aún más fuerza en el conurbano bonaerense. Es evidente que en todos estos datos está la razón de las tomas de tierras. Mientras siga señalandonos a nosotros como la causa de todos los males, como el máximo de los enemigos públicos, lo único que logrará Kicillof, Berni y compañía, serán los aplausos falsos de una derecha que nunca les perdonará ceder cada tanto a alguna demanda popular.

Para terminar quiero traerte una frase mucho más feliz que las que están al principio de la nota, una que siempre recuerdo cada vez que toca enfrentar las mentiras de los gobiernos y los medios de comunicación, algo bastante cotidiano: “La verdad se milita” dijo Rodolfo Walsh y si bien  este inmenso periodista y militante, estaba más cercano al peronismo que a los troskos, su corriente política hoy está bastante lejos de su legado. Estoy seguro que en esta estaría del lado de los vecinos de Guernica y en contra de la campaña macartista.

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