Alemania

En Dresde No Pasaron

Contramarcha antifascista detiene una movilización Nazi en la capital de Sajonia, Alemania.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Marcel Ling


Organizaciones nazis en Dresde, Alemania, habían conseguido el permiso estatal para movilizarse con motivo de la “conmemoración del bombardeo del 13 de febrero de 1945 por parte de las fuerzas aliadas en la segunda guerra mundial”. Buscaban reivindicar el papel del nazismo en la Segunda Guerra Mundial denunciando los crímenes de guerra de Estados Unidos y Gran Bretaña.

Para “proteger el derecho a manifestarse” que supuestamente tendrían estas organizaciones de extrema derecha, el gobierno de Sajonia, estado federal que tiene como capital a Dresde, envió una importante delegación policial para resguardarlos de los “posibles incidentes” con manifestantes antifascistas o con cualquier persona que, con un mínimo de sensibilidad, le preocupe que columnas nazis vuelvan a movilizarse por Alemania. Fue importante la sorpresa que se llevaron las organizaciones fascistas y la policía cuando vieron bajar de cientos de micros, a más de veinte mil activistas antifascistas dispuestos a impedir la movilización Nazi.

Los neonazis

La lucha callejera antifascista bloqueó el 15 de febrero la movilización de extrema derecha, que no pudo llegar al centro de la ciudad y tuvo que replegarse en la periferia. El 19 de febrero, al intentar realizarla de nuevo, tuvieron que dirigirse a Lepizig para hacer un acto, al no poder salir del perímetro de la estación de tren de Dresde.

En las dos oportunidades hubieron dos grandes realidades que contrastar: Por un lado, la total complicidad policial con los manifestantes Nazis. Más de 200 activistas antifascistas detenidos y decenas de heridos a causa de los bastonazos, el camión hidrante y el gas pimienta, con la contrapartida de ningún fascista detenido ni herido. Por el otro, el enorme apoyo de la población a la contra marcha antifascista que, bajo el lema  “molestar al Nazi” , se ocuparon de interrumpir con ruido provocado, con bombos y cacerolas, desde sus balcones y veredas el tono fúnebre que las organizaciones de extrema derecha intentaban darle a su  movilización con la presencia de féretros, flores y silencio.

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Esta victoria de los activistas antifascistas en Dresde pone en evidencia que el crecimiento de la extrema derecha no pasará sin que haya una reacción para detenerlo.

Marchas fascistas y contramarchas antifascistas hace algunos años comenzaron por las calles de Barcelona, Sao Polo, Nueva York, Roma y varias ciudades alrededor del mundo, al  compás que organizaciones de derecha y extrema derecha mejoraron sus performance electorales, llegando incluso a los gobiernos de diferentes países.

No obstante, Alemania tiene una particularidad histórica que hace del resurgimiento de la extrema derecha particularmente grave: la tradición nazi.

Es fundamental desplegar una amplia lucha política e ideológica contra el avance de estas organizaciones a la par que proporcionarles derrotas en las calles como hicieron los antifascistas en Dresde.

El problema de la extrema derecha está particularmente candente en Alemania luego de la crisis de Turingia. Allí, los partidos tradicionales de la burguesía (particularmente la CDU, el partido de Merkel) habían llegado a una alianza con la derecha del AfD para formar gobierno. La indignación y movilización en la calle hizo caer a ese nuevo gobierno estadual a los pocos días.

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