Elecciones parlamentarias en Israel



Por Claudio Testa

 

El pasado martes 9, tuvieron lugar las elecciones parlamentarias en Israel. Los resultados fueron un reflejo de la situación fundamentalmente conservadora que se da en lo profundo de los votantes israelíes. Por otro lado, la inmensa mayoría de los palestinos que viven en los territorios donde impera Israel, no tienen derecho a voto (ni, en general, ningún otro derecho), así que no influyen en los resultados.

Así, contra muchos pronósticos, el actual primer ministro Benjamín Netanyahu, podrá formar nuevo gobierno, alcanzando un verdadero record de permanencia en el cargo. Y eso sucede a pesar del destape, uno tras otro, de sus escandalosos robos y negociados que también han batido todos los records. El último de ellos, son las jugosas “coimisiones” dadas por Alemania agradeciendo la compra de una flota submarinos.

Los escándalos y el descontento de una parte de los electores por esos latrocinios, venía provocando crisis en la coalición gobernante y dio lugar a la formación de un nuevo agrupamiento político, presidido por uno de sus ex ministros, el general Benjamín Gantz… un militar que, además de no robar (se dice), aparecía como de “centro-izquierda”, en comparación con la coalición de monstruos que conduce el otro Benjamín.

Pero finalmente se impuso la impronta más conservadora. Las listas de Netanyahu (Likud) y de Gantz (Azul y Blanco) lograron la misma cantidad de bancas en el parlamento: 35 y 35, respectivamente. Pero Netanyahu contaría allí con más aliados de recontra-derecha para formar nuevo gabinete.

Para ver qué clase de aliados políticos están negociando entrar a la nueva coalición gobernante, recordaremos una anécdota de la campaña electoral que generó todo un escándalo.

La candidata a diputada Ayelet Shaked, ministra de Justicia en el anterior gabinete de Netanyahu, pertenece a un nuevo partido de extrema derecha que ahora integraría también el nuevo gobierno.

Durante la campaña se presentó en un aviso de TV con un spray de perfume en las manos… cuya marca era “FASCISMO”. Mientras se rociaba con el perfume del “FASCISMO”, decía que era necesaria una “revolución judicial” que lograse la “reducción del activismo”. Y, que por eso, “el fascismo huele como democracia para mí”. (Ver: Roger Cohen, “A Perfume Called Fascism, New York Times, March 29, 2019)

Aclaremos que desde mucho antes de estas elecciones, otro lema central de esta ex ministra Netanyahu era el de aplicar la “limpieza étnica” total en los llamadas “territorios ocupados” de Cisjordania colonizados por Israel, lo que incluía el correspondiente exterminio de palestinos.

¡Lo del perfume marca “FASCISMO” no es entonces una broma, como se lo ha querido presentar luego!

Trump, un factor importante de este giro a la extrema derecha

En relación a este cuadro, anotemos que se da no sólo por las dinámicas propias del tipo de colonización que lleva adelante Israel desde su fundación. Recordemos que la esencia de la colonización sionista es muy distinta a la de, por ejemplo, el imperialismo británico en sus buenas épocas. Por ejemplo, la colonización de la India: no se trataba de exterminar a sus habitantes sino de despojarlos y superexplotarlos.

La colonización sionista, en cambio, busca territorio: eso se resume a la larga en la expulsión y/o exterminio de la población originaria. Inicialmente esto se disimuló con vaguedades. Pero ahora la derecha y extrema derecha sionista hablan claro… y actúan también de la misma manera, como es el caso de la ex ministra y nuevamente diputada, fanática del perfume “Fascismo”, que propagandiza en avisos por televisión.

Es por eso que la ex ministra de Justicia de Netanyahu, desde mucho antes de esta promoción del fascismo viene agitando públicamente otra consigna en relación al pueblo palestino: “tienen que morir y sus casas ser demolidas” (laSexta.com, Madrid, 19/03/2019). Y esa frase, también célebre, de alguna manera resume el fondo histórico de la política colonizadora de Israel.

Pero ahora actúa otro factor fundamental de este giro: el cuadro internacional. Los EEUU de Trump dan apoyo explícito a todo atropello perpetrado por Israel. Aclaremos: no es que Obama o sus predecesores le aplicasen mano dura… pero de alguna manera Israel debía adecuarse a los ritmos que fijase Washington. Ahora, Trump simplemente le da piedra libre.

Así, Netanyahu declaró, en plena campaña electoral, que Israel se apropiaba de los “Altos del Golán”, una meseta que es parte del territorio de Siria.

Inmediatamente, desde Washington, Trump bendijo este atropello, que viola todas las normas del derecho internacional, todas las votaciones de las Naciones Unidas y toda la parafernalia “legalista” de la burguesía mundial. ¡Pero el Israel de Netanyahu, mientras Trump lo apoye, tiene derecho a hacer lo que se le dé la gana: asesinar masivamente palestinos, bombardear y bloquear la Franja de Gaza para que sus habitantes mueran de hambre, expulsar a poblaciones enteras de sus residencias y demoler sus viviendas (como se está haciendo ahora a gran escala en Jerusalén) y, sobre todo, usar cada vez más el “perfume fascismo”, como recomienda la ex ministra!

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