Elecciones Andalucía | Vuelco electoral: Desplome del PSOE e irrupción de la extrema derecha

Sigue la crisis de los partidos tradicionales en el Estado Español. Mientras el PSOE y el PP pierden protagonismo, el ascenso de la derecha nostálgica del franquismo conmocionó Andalucía. Los límites del reformismo de PODEMOS-IU le abren las puertas a la derecha. La juventud copa las calles con movilizaciones antifascistas.

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Por Carla Tog, Socialismo o Barbarie Estado Español  

PSOE-A (1.009.243 VOTOS) 27,9%

PP (749.275 VOTOS) 20,8%

CS (659.631 VOTOS) 18,3%

AA (584.040 VOTOS) 16,2%

VOX (395.978 VOTOS) 11,0%

 

Con un baja participación del 58,65% el PSOE logra obtener el primer lugar en las elecciones andaluzas. Sin embargo, esta es una victoria con sabor a derrota, porque ha cosechado los peores resultados de su historia y difícilmente podrá gobernar después de casi 40 años en el poder si el PP, Ciudadanos y Vox logran pactar una investidura.

Las mejores expectativas de los socialistas, centradas en alcanzar el primer puesto a mucha distancia del resto y en la posibilidad de sumar junto a los morados de Adelante Andalucía (Podemos + Izquierda Unida) un número por encima de los 55 escaños donde se sitúa la mayoría absoluta en el Parlamento andaluz, se vieron radicalmente frustradas con unos resultados finales muy distintos e históricos.

El PSOE obtuvo solo 33 escaños, 14 menos que en los anteriores comicios de marzo del 201 y han pasado de un 35,4% de apoyos a un 28%. Todavía ocupan el primer lugar, pero se quedan muy lejos de llegar a la mayoría absoluta con Adelante Andalucía. La iniciativa, ahora, es del PP, Cs y Vox.

De esta manera, el indiscutible golpe a Susana Díaz y sobre todo la irrupción inesperada de Vox en el Parlamento andaluz podrían hacer posible que Andalucía pase página a 40 años ininterrumpidos de gobierno socialista confirmándose la mayoría de los titulares europeos poselectorales en el señalamiento de que España rompe su excepcionalidad donde la extrema derecha no había entrado (hasta el domingo) en las instituciones del Estado. En el marco de una Europa del siglo XXI donde son notorios el avance y el fortalecimiento de la ultraderecha que forma  parte del Gobierno en 7 países y ha logrado una amplia representación en el resto.

La irrupción de la ultraderecha

Efectivamente la derecha puede gobernar en Andalucía y probablemente lo hará la próxima legislatura gracias a los diputados de Vox, el fascista partido de la ultraderecha cuyo mensaje xenófobo, misógino y racista ha conseguido 12 diputados y llegado a cerca del 11% de los votantes andaluces y que parece haber reactivado a los votantes conservadores que se habían refugiado en la abstención en las últimas convocatorias electorales como también acaparar el voto de antiguos seguidores del PP.

Vox nace de las propias entrañas del PP en 2014 de la mano de miembros y ex diputados del Partido Popular en desacuerdo con la actuación del partido frente a los casos de corrupción que lo salpicaban (Caso Gürtel), con la política “antiterrorista” frente  ETA (por ejemplo la excarcelación de Josu Uribetxeberria Bolinaga) y con la política frente a los nacionalismos vasco y catalán y la unidad de España, acusando a Rajoy de “traicionar las ideas” del PP y postulándose como la necesaria “respuesta al sentir de tanta gente que en España ya no se ve representada por el PP de Mariano Rajoy”.

Cuatro años después son varios los elementos y factores que se combinan para explicar el ascenso de este partido de extrema derecha y en este sentido el contexto español de los últimos años, con el telón de fondo de la continuidad de la crisis económica del 2008,  les ha jugado a favor.

Es evidente que el descontento con el PP viene marcado por la crítica a su gestión, insuficiente e ineficaz para algunos sectores, con respecto al problema catalán en general y al Referéndum del 1-O en particular. A lo que hay que agregar que ya acumula varios casos de corrupción como el de Esperanza Aguirre en Madrid por ejemplo. Se suman a esto otros elementos como la crisis migratoria luego de que Sánchez acogiera al Aquarius en el mes de junio, o la polémica surgida por la exhumación de los restos del dictador en lo que hace a  la memoria histórica.

Todo esto sin olvidar que Vox forma parte de la acusación popular en el caso del procés. Es decir, es el partido que hace carne el castigo al “separatismo catalán”. La polarización alrededor de la cuestión territorial que amenaza con romper  la unidad española y frente a lo cual Vox propone volver a la “España una y no cincuenta y una” de Franco, ha sido el gran impulso, y es la discusión de fondo, que ha dado representación a la ultraderecha en estas elecciones.

Vox, que se autoproclama como la alternativa a la “corrupción socialista” del PSOE  y al “comunismo chavista” de Podemos y que recibió las felicitaciones de Marie Le Pen y de un antiguo líder del Ku Klux Klan, supo recoger por extrema derecha el  real temor de sectores de clase media y de la más rancia pequeñoburguesía contra la división de España y responde, de manera reaccionaria, frente al justo reclamo de autodeterminación del pueblo catalán. De ahí la eliminación de las Autonomías como uno de los principales puntos de su programa además de pronunciarse contra la inmigración y levantar la derogación de las Leyes de violencia de género, la eliminación del aborto como derecho y la derogación de la Ley de Memoria histórica, entre otros.

Adelante Andalucía y los podridos límites del reformismo

Asimismo el hecho de que el duro e inexorable castigo sufrido por el PSOE no se haya traducido en un aumento del voto para Adelante Andalucía plantea algunas cuestiones. En primer lugar hace de la fuerza liderada por Teresa Rodríguez, (miembro de la corriente Anticapitalistas dentro de Podemos)  la otra gran perdedora de la noche. Con unos pobres resultados deja de ser el tercer partido más votado superado por Ciudadanos. Por otro lado plantea que las fugas se habrían producido hacia la abstención que resultó ser muy significativa en los bastiones de la izquierda y no hacia el bloque de la derecha como varios sugieren.

Esto debido, antes que nada, al oportunismo y adaptación de Podemos al juego parlamentario y a su pérfida y permanente política de constante seguidismo y mano tendida al PSOE como sostén del Régimen.

Y ahora estalla la crisis en Podemos. Anticapitalistas ha exigido a la dirección de Pablo Iglesias que desconvoque las primarias para elegir las listas a las elecciones generales y encare una “reflexión crítica urgente” tras el resultado de los comicios andaluces y anuncian desde ya que de no ser así, no participarán de las mismas. Asimismo denuncian en un comunicado que el modelo de primarias que ha convocado la dirección para ratificar a Iglesias como candidato a la Moncloa sólo genera “más desafección y desgarros internos” en una “inercia suicida”.

Pero lo que hace más grave y lamentable la situación es que no se trata solamente de Podemos, Teresa Rodríguez es miembro de Anticapitalistas y tanto ella como su partido pertenecen a la Cuarta Internacional mandelista, pero viene teniendo una política de total sumisión a Iglesias y su política.

Y Podemos de conjunto, como una formación neo reformista que es, viene teniendo un papel absolutamente pasivo frente a los desarrollos que se dan en España y su política es canalla y criminal porque solamente enfrentan a la derecha y extrema derecha de forma parlamentaria y no en las calles, es decir, que mientras la extrema derecha “rompe” y cuestiona la institucionalidad, el neoreformismo le rinde pleitesía.

Inestabilidad y debilidad del Gobierno de Sánchez

Un resultado así, tan devastador para los socialistas, viene a aumentar la sensación de inestabilidad de Pedro Sánchez, que ahora mismo es incapaz de aprobar los Presupuestos Generales del Estado debido principalmente a la oposición de los grupos catalanes (ERC y PDE Cat) y al que día a día  el PP y Ciudadanos machacan con el adelantamiento de elecciones generales y que a partir de ahora lo harán con más fuerza.

Con todas las reservas del caso, estas elecciones se han presentado como el primer test de las generales cuya fecha sigue siendo un interrogante. Hasta el momento, Sánchez insiste en que quiere culminar la legislatura llevándola hasta el 2020 pero admite que si ERC y el PDECat no apoyan las cuentas públicas tendrá que “acortarla”.

Seguramente lo ocurrido este domingo tendrá importantes efectos en el Gobierno. Andalucía era el principal bastión y pulmón de los socialistas. Ya no lo es… o no tanto. Sánchez encara las elecciones autonómicas y municipales de mayo del próximo año en una situación complicada. Lo ocurrido en Andalucía podría replicarse, incluso con más aspereza, en territorios como Aragón, Extremadura y Castilla-la Mancha ahora en manos del PSOE.

Andalucía responde. El fascismo no pasará

Pero también ocurrió algo el domingo pasado que opera como contracara de lo que dejan estas elecciones. Apenas conocidos los resultados masivas concentraciones en varias capitales andaluzas como llenaban las calles y plazas en señal de protesta contra Vox y su entrada en el Parlamento. Una gran marea, sobre todo mucha juventud, que portando banderas republicanas hizo suyas las calles como expresión de la necesidad de salir a pelear para plantarle cara y frenar el auge de la extrema derecha que levanta entre sus principales banderas la lucha contra la inmigración y la derogación de las leyes de Género y de Memoria histórica. Sevilla, Málaga, Granada y otras ciudades gritaron bien fuerte y claro; “Fascismo Nunca Mas, “Nativa o extranjera, la misma clase obrera”, “El aborto no se toca”, “España mañana será republicana”, “Vecino despierta, hay fachas en tu puerta”.

Y esto habla de una tradición y un sentimiento antifascista que verdaderamente existe en la España de hoy. Habla de una juventud que ve que no tiene futuro y prefiere salir a protestar en vez de escuchar a Maluma y estar al tanto de OT. Una juventud precarizada que tiene que huir al extranjero para poder estudiar o trabajar. Y esto también habla de gente trabajadora que salió a las calles el domingo pasado porque sabe lo que significó el franquismo, con y sin Franco, y no está dispuesta a que vuelva a pasar, porque está convencida de que sus hijos estarán peor si eso ocurre. Habrá que recoger lo mejor de la tradición de la lucha antifascista  y reeditarla hoy para darle fuerza, contenido y continuidad a esta pelea.

Con el derrumbe del PSOE y la irrupción de VOX en el Parlamento se suma un problema más a la inestabilidad del país y la región, como alerta la vecina Francia y los chalecos amarillos, el punto es, que es un problema muy peligroso, si no se lo enfrenta en las calles y desde un política y un programa clasista e independiente. Y es a eso a lo que apostamos, porque la situación lo amerita y nos obliga a estar a la altura de las circunstancias y a decir; No Pasarán.

 

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