Deuda externa, Vicentin y desaparición de Facundo Castro

El rumbo social-liberal introduce los primeros crujidos en el gobierno

Unos cuestionan lo timorato que se fue con Vicentin, otros pasan factura por el caso de Facundo Castro y el comportamiento de Berni, y estas tensiones ocurren en momentos que el gobierno tiene que tomar definiciones sobre el manejo de la pandemia en el marco de un pico de casos.



El gobierno se encuentra a pocos días de tomar una nueva definición respecto de la modalidad que tendrá la cuarentena y todo indica que en el centro de los contagios del país, que sigue siendo el AMBA, se volverá sobre los pasos hacia una mayor flexibilización. Esto ocurriría a pesar de que al finalizar esta edición se registra un nuevo récord tanto en contagios, 4250, como de muertes, 82. Una decisión que reafirmaría que el criterio de la ganancia impulsado por el empresariado y la oposiciónpatronal ha calado hondo en el oficialismo, sobreponiéndose al criterio sanitarista.

Primeros síntomas de descontento

Esta parece ser la lógica que domina la política del gobierno: la sensibilidad hacia los reclamos de las patronales y, en consecuencia, una lógica de concesiones permanente en la que los elementos “sociales” aparecen disminuidos, adelgazados, al tiempo que se verifican con mayor peso,los atributos liberales del gobierno.

El carácter social-liberal del gobierno se reafirma.Un gobierno con un discurso “popular” o paternalista, pero cuyas concesiones permanentes hacia los sectores patronales está metiendo ruidos en la coalición oficialista, así como malestar e incertidumbre por abajo y entre los trabajadores, e incluso entre sectores afines al gobierno de Fernández.

Ruido e incertidumbre que sólo podrá ser algo más en tanto que alguno de los elementos de la realidad cristalice en hechos concretos. Al momento, varios de esos elementos siguen abiertos: negociación de la deuda, Vicentin, desaparición de Facundo Castro, así como el tema sanitario.

Las declaraciones de Fernández respecto de Vicentin son un ejemplo claro de lo que decimos. El gobierno, que había anunciado la decisión de declarar de interés público a la cuarta exportadora de productos oleaginosos del país, pasó en cuestión de semanas a ceder a la presión política de la burguesía, de Juntos por el Cambio y los medios de comunicación adictos que incluso organizaron banderazos para defender a los estafadores.  Por estos días Fernández salió a pedir disculpas: “Me equivoqué con Vicentin (…) No soy un loco suelto, no ando con una chequera de expropiaciones. Pensé que iban a festejar (…) Si quisiera expropiar, no expropiaría una empresa en quiebra sino una cerealera floreciente.” A lo que agregó que espera que “alguien traiga una mejor solución”. Declaraciones que generaron incomodidad e incluso críticas de sectores afines al gobierno, que semanas atrás se habían abrazado a la épica discursiva del “comandante” Fernández…

Lo concreto es que al momento el proyecto de expropiación nunca llegó al Congreso y que la manija de la causa está en manos del Juez provincial Lorenzini, cuya primera medida fue sacar a los interventores puestos por el gobierno nacional, dejarlos como simples veedores y reponer al directorio de la estafa. Por ahora no hay una resolución concreta, aunque los trascendidos corren en el sentido de la posible capitalización de la deuda por parte de los acreedores(es decir, la apropiación de parte de la empresa por los prestamistas de Vicentin). Recordemos que casi el 40% de la deuda fue contraída con bancos internacionales, quienes desde ya exigen quedarse con una parte de la empresa que mueve miles de millones de dólares anuales en exportación. Esto estaría muy lejos de la épica de pasar a una estatización del 100% de la empresa, cuestión que parece archivada de momento. En todo caso, este es uno de los “frentes” que el gobierno no ha cerrado, a la vez que pareciera tomar un rumbo distinto al de la expropiación (aunque habrá que ver los desarrollos ulteriores, o si una medida de este tipo es moneda de cambio de alguna otra).

Otro de los ejemplos del curso social-liberal del gobierno es la negociación de la deuda con los bonistas. Se conoce que el gobierno ha presentado una nueva propuesta que concede 15 mil millones de dólares por encima de la primera ronda de negociación y con condiciones muy favorables a los especuladores financieros. Aún así el grupo Ad Hoc y Exchange (que agrupan a los tenedores mayoritarios de bonos), han rechazado en cierto modo la propuesta del gobierno, supuestamente “definitiva”, pidiéndole un esfuerzo más. El plazo que puso el gobierno para el cierre del canje es el 4 de agosto, por lo que quedan 3 semanas por delante para “cerrar” el capítulo deuda, salvo que el gobierno decida dar nuevamente largas al asunto. En el caso de la deuda sí hay una definición: pagar, pagar y pagar, aunque de momento el capítulo no está cerrado del todo.

Por otra parte, la desaparición hace meses de Facundo Castro también está dando lugar a elementos de crisis. En este caso los cuestionamientos golpean más a Kicillof y Berni, su Ministro de Seguridad, que parece un militar en funciones que se la pasa arengando a los uniformados a su cargo en una lógica de “espíritu de cuerpo” y represiva.

Los resultados no son, solamente, el maltrato de los vecinos y trabajadores en los barrios del gran Buenos Aires a propósito de la cuarentena, sino nuevos casos de gatillo fácil como el de Lucas Verón, o el de la desaparición de Facundo en la cual se teme que la policía se haya cobrado su vida y luego escondido el hecho (volveremos sobre esto abajo).

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Los ruidos cruzados en la coalición oficialista vienen de que si unos cuestionan lo timorato que se es con Vicentin, otros pasan factura por el caso de Facundo Castro y el comportamiento de Berni…

Por último,está el tema sanitario. Hay una incongruencia evidente entre la curva creciente de contagios y fallecidos, y la posible decisión de flexibilizar aún más la cuarentena; una decisión que tomarían Larreta y Kicillof con la aprobación de Fernández en los próximos días. Según La Nación “de los 50 mil casos (que se habían registrado hasta el domingo 12 de Julio), más de 13 mil se dieron en los últimos 7 días”. Osea que a pesar de que en los últimos 7 días el crecimiento de contagios fue del 26% en el GBA, el gobierno estaría considerando ir a una fase más abierta…

De confirmarse una mayor apertura – ¡atención que en las fábricas no se aplica la cuarentena!-, se demostraría que el tan mentado “criterio sanitarista” habría quedado definitivamente de lado en el altar de los negocios y las ganancias capitalistas.

De momento, los datos de ocupación de camas de terapia intensiva en el AMBA son del 55%. Número general detrás del cual quedan ocultos los hospitales de algunos distritos donde la ocupación ronda el 80% (casos de Tigre, La Matanza, Quilmes, entre otros), es decir, muy cerca del colapso sanitario.

Mientras tanto, sigue el ajuste

Un tema tabú de la cuarentana es como a pesar de las concesiones del gobierno en materia monetaria para algunos sectores así como el pago de la mitad de los sueldos en otros, el ajuste económico continua de manera expresa en distritos como Córdoba o CABA, donde se votan leyes anti-jubilatorias o laborales para determinados sectores, o más larvadamente por abajo donde se avanza en avasallamientos diversos: no pago o pago en cuotas de los aguinaldos, suspensión lisa y llana de los aumentos salariales y las paritarias, despidos a pesar de la ley anti despidos, y un largo etcétera.

Y todo esto ocurre ante la pasividad infinita de la burocracia sindical en todas sus expresiones que en más de tres meses de pandemia y cuarentena no ha movido un dedo, no ha hecho un solo reclamo (mientras que los sectores reaccionarios han realizado banderazos y acciones a granel…).

Reiteramos: al momento ni la patronal, ni el gobierno, ni la burocracia sindical parecen dispuestos a discutir paritarias este año mientras que las grandes patronales reciben el pago por parte del gobierno de la mitad de los salarios.

Córdoba lleva varias semanas de movilizaciones por parte de los trabajadores municipales ante la ofensiva del gobernador Schiaretti, quien implementó una contrareforma jubilatoria. Una provincia en la que el ataque a los trabajadores ha sido de los más duros en todo el país generando conflictos entre trabajadores del transporte, en la UOM y a la que en la última semana se han sumado trabajadores del neumático por salarios.

O el caso de Larreta, quien ya impuso una contra reforma laboral sobre los sectores más precarios del Estado y ahora impulsa una ley muy reaccionaria para los trabajadores/as de aplicaciones a los cuales si vienen de la provincia de Buenos Aires se les prohibiría entrar a trabajar en CABA.

Por otra parte, también está en la Cámara de Senadores la media sanción de una ley nacional de teletrabajo que jugando a naturalizar la idea de “que piola que es trabajar en tu casa”, apunta a la precarización laboral total por la vía de destruir a los trabajadores/as como colectivo (perdiendo el contacto con el resto de sus compañeros, queda individualizado y a merced de la patronal, limitando la posibilidad de organizarse colectivamente). Y esto a la vez que produce un ahorro descomunal a las patronales transformando la casa de los empleados en oficinas y sus computadoras en herramientas de la empresa.

Aquellos que se encuentran trabajando bajo esta modalidad reflejan la misma realidad: con el teletrabajo se trabaja más que antes y no menos (es el testimonio de decenas y cientos de docentes y estatales). Han aumentando las horas de trabajo con jornadas de hasta 12 horas con la excusa patronal de que “al estar en tu casa estás a disposición”…

Repetimos: toda esta idealización del teletrabajo debe ser rechazada de plano en tanto configura una atomización e individualización del colectivo a la vez que permite la flexibilización sin límites.

Pero si el ajuste se impone de una y mil maneras, también crece el malestar desde abajo ante la crisis social. Un descontento entre los sectores más pobres y las barriadas populares que se suma al de los trabajadores que fueron mandados de “carne de cañón” a contagiarse en las fábricas.

Los barrios populares no han tenido ninguna respuesta estructural ante la crisis económica, la cual se ha visto incrementada por la pandemia y pone las condiciones de vidaal límite. La carestía de la vida, la falta de dinero para alimentarse y alimentar a toda la familia, los contagios, las viviendas precarias, el hacinamiento, la falta de changas para hacer una diferencia por fuera de los planes sociales, todo esto genera un caldo de cultivo de bronca y de malestar social. Como un reflejo de la crisis social empiezan a aumentar los robos y pungueos en las esquinas.

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Aparición con vida de Facundo Castro

El crecimiento de la crisis social ha dado lugar a una política de “contención represiva” alentada por el Ministro de Seguridad provincial Berni y avalada por el gobernador Kicillof, política que se verifica también en varias provincias del país, de darle rienda suelta a la policía.

El control cada vez más violento que ejercen al subirse a los colectivos intimidando a los trabajadores y trabajadoras que los usan para movilizarse a sus trabajos u hogares, los casos de gatillo fácil a los pibes de los barrios, incluso acciones de prepotencia como el ocurrido en González Catán,donde el intendente Espinoza desalojó con la policía los puestos de los feriantes generando el repudio de los vecinos.

A este abuso policial cotidiano se ha sumado el caso de desaparición del joven Facundo Castro e, incluso, el asesinato por la espalda de Lucas Verón en La Matanza.

Facundo Castro se encontraba viajando a Bahía Blanca para reconciliarse con su ex novia. El joven fue retenido en un control por la policía bonaerense a pocos kilómetros de Pedro Luro, localidad en la que vive junto a su madre. Desde el 30 de abril se desconoce donde está y la última foto en la que se lo puede ver se encuentra retenido contra una camioneta policial.

Rápidamente Sergio Berni salió a desligar a la policía bonaerense de cualquier sospecha de desaparición. Esta confianza en la policía bonaerense es completamente ajena a cualquier persona que transite o haya transitado por la provincia. Si hay verdugos de los jóvenes y de los y las trabajadoras esa es la policía que, alentada por Berni con sus discursos de que son “el orgullo de la patria”, se sienten a sus anchas para hacer lo que se les antoja.

Desde nuestras páginas exigimos que el gobernador Axel Kicillof y Sergio Berni se hagan responsables por la aparición con vida de Facundo Castro y por su integridad física. A la vez que debe investigarse en primer lugar a la policía bonaerense.

El caso de Lucas Verón se suma a la larga lista de asesinados por la policía. Este joven de González Catán cumplía años el mismo día que la policía le disparó por la espalda mientras volvían de hacer compras para festejar. Días atrás, según los registros de la provincia de Buenos Aires, llegaron a 50 los casos de gatillo fácil, numero que, según La Nación y la Procuración General Bonaerense, supera con mucho el promedio anual de 47 asesinados por la policía.

Más allá del número -que parece dibujado para abajo- no deja de ser un dato que en 6 meses se haya superado el promedio anual de los años 2016 a la fecha.  Exigimos cárcel común e inmediata a los asesinos de Lucas y responsabilizamos al gobierno provincial por el aumento de casos de gatillo fácil que se han registrado en lo que va del año.

Darle voz a los reclamos y protestas

Mientras el contagio crece y también lo hace la crisis salarial, laboral y social, así como el ajuste, aun a pesar del temor sanitario, por así decirlo, la tendencia segura es a un incremento de los reclamos.

Aun si la burocracia sindical apuesta a muerte a la pasividad, se puede anticipar que los reclamos crecerán. La tarea de los socialistas revolucionarios en medio de la actual crisis pandémica sigue siendo extender la solidaridad entre los de abajo, la ayuda mutua, y también darle la voz, amplificar, y estar allí donde estén los reclamos de los trabajadores, las mujeres, la juventud y las barriadas populares.

También se trata de estar a disposición del personal de salud y los hospitales, más próximos que semanas atrás a un eventual colapso, para asistirlos en los requerimientos de cuidados mínimos que el Estado se ha demostrado incapaz de proveer.

Parte fundamental de esto es la incondicional defensa del derecho a la protesta, así como el impulso de formas de lucha y reclamos variadas como las caravanas y otras, claro que manteniendo los cuidados sanitarios mínimos y el distanciamiento social.

No se trata, solamente, de que haya crujidos en la coalición oficialista por el rumbo social-liberal de Fernández, aunque debemos aprovechar este hecho para dialogar con la base social k. Sino fundamentalmente de que crece el malestar por abajo entre los trabajadores y debemos darle voz a ese malestar y acompañar cada lucha y cada protesta poniendo el cuerpo en las mismas tal cual lo hemos venido haciendo desde el inicio de la cuarentena sin descuidar, al mismo tiempo, la salud de nuestra militancia y los cuidados del caso.

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