fútbol femenino

    El mundial de las pibas

    El pasado viernes 7 de Junio comenzó en Francia la copa mundial de fútbol femenino 2019.

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    Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
    Lucía Zabala


    El siguiente lunes la selección Argentina hizo su debut mundialista luego de 12 años de ausencia en la máxima competición a nivel mundial, consiguiendo un empate frente a una de las potencias en este deporte, Japón. Pero lo más valioso no es el resultado deportivo, sino cómo y en qué contexto la selección llego a este mundial, y la relevancia que este evento deportivo cobró gracias al enorme movimiento de mujeres a nivel mundial.

     

    La profesionalización del futbol femenino.

    No es un mundial cualquiera para las futbolistas Argentinas, ya que llegan a este evento luego de haber conquistado –al menos parcialmente- la profesionalización del futbol femenino. Esta enorme pelea que comenzaron las jugadoras en Enero de este año, y que tiene como principal referente a Macarena Sánchez, es también el reflejo de las enorme peleas que el movimiento de mujeres argentino viene llevando a cabo desde hace años, y que a raíz de la pelea por el aborto el año pasado, cobro una fuerza y una masividad importantísima.

    Si bien el acuerdo firmado por la AFA sólo obliga a los clubes de primera división a contratar tan sólo ocho jugadoras profesionales, con un salario mínimo equivalente al de los jugadores de la primera “C” masculina; es un paso importantísimo para las futbolistas argentinas. Por un lado se las empieza a reconocer como futbolistas en igualdad a los jugadores varones, y por el otro este salario significa una ayuda económica para muchas de las jugadoras que no sólo juegan al Fútbol, sino que además tienen que trabajar y estudiar para poder comer y practicar el deporte que les apasiona. Pero no sólo es una victoria de las futbolistas argentinas, sino también del movimiento de mujeres que se planta a paso firme y tiene la convicción de cambiar esta sociedad patriarcal. Y es que sin este punto de apoyo, y el enorme respaldo que emanan las cientos de miles de mujeres movilizadas en las calles, jugadoras como “Maca” Sánchez tal vez nunca se hubieran animado a iniciar acciones tanto legales como mediáticas en pos de la profesionalización, o lo hubieran tenido cien veces más difícil (y eso que esta jugadora llego a recibir amenazas de muerte, además que durante varios meses creyó que no iba a volver a jugar nunca más).

    No es casualidad que esta pelea haya cobrado fuerza luego de las enormes jornadas por el aborto legal de Junio y Agosto del año pasado. El movimiento de mujeres le demostró a toda la sociedad como hay que pelar para conquistar derechos, y sigue siendo hoy en día un faro para todas las mujeres de la argentina que luchan día a día contra esta sociedad capitalista y patriarcal. Incluso es referenciado internacionalmente, tanto en la región como en el mundo entero[1].  Y esto se refleja en la selección argentina, donde en el día del debut mundialista no sólo se vieron los clásicos colores celeste y blanco de la camiseta argentina, sino también cientos de pañuelos verdes. El mundial femenino para la Argentina no es meramente un evento deportivo, sino que también se convirtió en otro de los terrenos a través de los cuales seguir dando la pelea por el aborto legal, y en donde se reflejan las luchas históricas del movimiento de mujeres nacional e internacional.

     

    Un mundial macado a fuego por el movimiento feminista.

    El portal de la BBC en Español empieza su nota sobre el mundial diciendo que es el primero que se realiza luego de los movimientos feministas como el “MeToo” y el #NiUnaMenos. Este dato no es para nada menor, ya que el último mundial tuvo lugar en el 2015, mismo año de la primera marcha por el #NiUnaMenos en nuestro país, y el punta pie inicial para la masificación y politización del movimiento de mujeres a escala nacional y global.

    Y es que el fútbol femenino refleja de manera directa las luchas de las mujeres alrededor del globo. No sólo por el dato obvio de ser un deporte practicado por mujeres que viven día a día la opresión de género, sino que además realizan una actividad que está asociada casi exclusivamente a los varones. Y si decimos casi es porque en el último tiempo las propias jugadoras se encargaron de poner su deporte en el mapa, apoyándose justamente en los movimientos feministas globales. Pero por sobre todo, las futbolistas entendieron que son parte de ese movimiento, y que ellas también pueden convertirse en referentes para muchas mujeres y ser un punto de apoyo para todas sus luchas. Dos casos concretos de esto son: en primer lugar el seleccionado de fútbol femenino yanqui que en el 2017 llevo a juicio a su propia federación por pagarles salarios inferiores a los de los jugadores de la selección masculina. En este caso se refleja claramente que la diferencia salarial no tiene nada que ver con los logros deportivos, como muchos detractores de la profesionalización argumentan; ya que la selección femenina de dicho país cuenta en sus palmares con tres copas mundiales y cuatro medallas de oro olímpicas, mientras que la selección masculina apenas si logro pasar la fase de grupos o si quiera clasificar a los mundiales. El segundo caso es el de la futbolista noruega Ada Hegerberg, primera mujer en ganar el Balón de Oro y considerada la mejor futbolista del mundo actualmente, quien se negó a participar del mundial debido a la diferencia de género que todavía persiste en el mundo del fútbol, y en la sociedad en general. Hay un dato concreto que refleja esto, y es que en el mundial femenino se repartirán 30 millones de dólares en premios, mientras que en el mundial masculino esta cifra ascendía a los 400 millones.

    Sin duda alguna podemos afirmar que este mundial no se vive de la misma manera que los anteriores en ningún rincón del planeta, y particularmente acá en la Argentina. Es la lucha diaria de las mujeres y las futbolistas las que han conquistado que este evento deportivo cobre una mayor envergadura y empiece a salir de la sombra del fútbol masculino, reclamando su lugar por derecho propio. Es además el reflejo de las luchas del movimiento de mujeres, y un canal de visibilización y expresión de estas mismas. Es el mundial de las futbolistas y la pelea por la profesionalización, es el mundial de las pibas por el derecho al aborto.

     

    [1] Podemos poner como un mínimo ejemplo de esto el video que apareció hace unos días de las actrices de la serie norteamericana “Orange is the new black”, en donde nos piden a las argentinas que “sigamos marchando”, luego de la enorme marcha del #NiUnaMenos. Por no hablar de las campañas en favor del aborto que se levantaron en casi todos los países latinoamericanos luego del 13J.

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