El gobierno de Macri recibe al príncipe saudí Mohammad Bin Salman

El régimen saudí es uno de los más arcaicos y represivos del mundo. Arabia Saudita posee un régimen monárquico absoluto, ligado al wahabismo, donde no solo son ilegales los partidos políticos, sino que además, las violaciones de los derechos humanos, la tortura, el encarcelamiento, e incluso el asesinato de los opositores políticos son moneda corriente. El príncipe heredero se encuentra implicado en múltiples escándalos de violación de los derechos humanos.

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Por Lorenzo Lisboa

 

Con la celebración del G20, han llegado al país todo tipo de personajes impresentables, que van desde Donald Trump, hasta Macron, pasando por Merkel, Xi Xinping, entre muchos otros.  Sin embargo, en esta nota nos centraremos en la figura del príncipe heredero de Arabia Saudita, Mohammad Bin Salman.

El régimen saudí es uno de los más arcaicos y represivos del mundo. Arabia Saudita posee un régimen monárquico absoluto, ligado al wahabismo[1], donde no solo son ilegales los partidos políticos, sino que además, las violaciones de los derechos humanos, la tortura, el encarcelamiento, e incluso el asesinato de los opositores políticos son moneda corriente. El régimen dio un giro aun más represivo, a finales del año pasado, cuando el príncipe heredero, con la excusa de combatir la corrupción, purgo a todos sus posibles competidores a la sucesión del trono y demás opositores. Además, se hizo con el control de los tres principales servicios de seguridad sauditas. Centralizando así prácticamente todo el poder en su persona.

El príncipe heredero se encuentra implicado en múltiples escándalos de violación de los derechos humanos. Entre ellos, resaltan el brutal asesinato del periodista Jamal Khashoggi, quien fue asesinado por orden de Mohammad Bin Salman luego de escribir algunas notas contrarias a sus políticas. A su vez, el príncipe es uno  de los principales responsables políticos de una más importantes catástrofes humanitarias contemporáneas, la guerra civil en Yemen, también conocida como la guerra del hambre. Este conflicto es una verdadera expresión de la barbarie capitalista. En donde la coalición, formada por el gobierno “oficial” de Yemen y los saudíes, apoyados por Estados Unidos, han cometido innumerables crímenes de guerra, que van desde, “ataques aéreos que han asesinado a miles de civiles en bodas, funerales y autobuses escolares”[2]. Hasta, lo peor de esta catástrofe humanitaria, que es la estrategia de la coalición para matar de hambre a la población civil de los territorios controlados por los rebeldes Hutíes, “se calcula que es probable que unos 85.000 niños hayan muerto de inanición desde que comenzaron los bombardeos en 2015 (…) Además de los ataques aéreos, Arabia Saudita ha impuesto sanciones económicas y bloqueos en Yemen, lo cual ha agravado la crisis humanitaria.”[3] La hambruna que azota a la inmensa mayoría de la población de Yemen, y  que va rumbo a ser una de las mayores hambrunas en lo que va del siglo XXI,  no es una mera consecuencia de la guerra, sino que es el resultado de  una estrategia llevada delante de manera consciente por la coalición saudí, “Martha Mundy, catedrática en la Escuela de Economía y Ciencias Políticas de Londres, analizó los ataques aéreos de la coalición en Yemen, y descubrió que sus ataques en puentes, fábricas, botes de pesca e incluso campos sugerían que tenían como propósito destruir la producción y distribución de alimentos en las zonas controladas por los hutíes.”[4]

Mirá también:  Una cosa es ir a un concierto. Otra, es derribar por la fuerza a un gobierno

En el marco de la realización del G20 en Argentina, organizaciones de derechos humanos han exigido a la justicia argentina encarcelar y juzgar a Mohammad Bin Salman. Sin embargo, Macri, fiel cipayo de los Estados Unidos (quien está aliado con la monarquía saudí), decidió darle a este gran aliado de USA una recibida diplomática, además de garantizarle la seguridad durante su estadía.

Fuera el G20

Abajo la intervención saudí en Yemen

 

[1]  El wahabismo es una vertiente fundamentalista del islam basada en una interpretación literal del Corán. A su vez, el régimen saudí apoya y financia a grupos terroristas islámicos como ISIS, Al Qaeda u otros grupos  no terroristas como los hermanos musulmanes en Egipto.

[2] https://www.nytimes.com/es/2018/10/29/hambruna-yemen-guerra/

[3] https://www.nytimes.com/es/2018/11/23/yemen-hambre-inanicion-ninos/?smid=fb-espanol&smtyp=cur&fbclid=IwAR3WaXuVVPQcwDAnOtkJRKQwWFARr8Xg4Hro5XxGBmv0_meNF5PpVQ0gXRo

[4] https://www.nytimes.com/es/2018/10/29/hambruna-yemen-guerra/

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