Capitulación del gobierno a los empresarios en toda la línea

El giro anti cuarentena de Fernández amenaza la salud de los trabajadores

El gobierno presenta el contagio en esta nueva etapa como un acto de irresponsabilidad individual bajo la idea de que “ahora depende de vos” y que la solución al riesgo es el uso de tapabocas. Según esta ubicación, habría en el país 141.900 contagiados y unas 2600 muertes por responsabilidad personal.



En el marco de la actual pandemia el gobierno de Alberto Fernández estuvo cruzado por una serie de problemas políticos. En primer lugar está la brutal escalada de contagios que están rozando la barrera de 6000 enfermos por día, poniendo en evidencia el despropósito de la apertura inteligente y el riego al que están expuestos miles de trabajadores. A esto se le suma la interminable negociación con los bonistas privados para ver cuál es la medida de la entrega que va a concretar el gobierno nacional. En el mismo sentido continua el minué por la “estatización” de Vicentin que sin nacer ya la están sepultando bajo los llamados al salvataje de la empresa. Esto pone en evidencia que la “diagonal” que quería transitar el gobierno de Fernández devino en una recta social liberal con poco y nada de arbitraje. En este marco no debemos pasar por alto que pasados más ochenta días y Facundo Castro sigue desaparecido.

Una escalada de contagios desbocada

Los tres primeros días de la apertura de la cuarentena fueron acompañados por resultados categóricos, que son un alegato contra la política del gobierno de Fernández. El lunes 20 los contagios rompieron récord y se ubicaron en 3937 mientras que el dato más destacado del día fue el salto de muertes que escaló a 113. El día martes fueron los contagios los que dieron un salto llegando a 5344, lo que dejo la marca del día anterior como un número bastante más pequeño, mientras que las muertes ascendieron a 117. Este miércoles los contagios han ascendido a 5782 con 98 muertes. Tres días seguidos batiendo récords de contagios y muertes como consecuencia de una orientación que el gobierno ya ha incorporado como un rasgo político propio: poner la salud de los trabajadores y trabajadoras a merced del coronavirus y de las ganancias capitalistas.

Pero junto con esto debemos aclarar que, si bien los números se corresponden a casos actuales, los mismos reflejan el resultado de contagios sucedidos durante las últimas tres semanas en los que la cuarentena supuestamente “estricta” se hizo con la absoluta mayoría las industrias funcionando: ese es el resultado que vemos hoy, miles de trabajadores y sus familias infectados. Otro dato que da cuenta de esto es que la edad promedio de los nuevos casos es de 35 años, es decir trabajadores y trabajadoras que no están exentos de trabajar por estar por debajo de los 60 años (edad considerada de riesgo y por eso exceptuada).

Recordemos que los síntomas (en caso de tenerlos) suelen aparecer no de inmediato sino días después del contagio propiamente dicho. Este motivo hace que el manejo de la política sanitaria con criterios que privilegian las ganancias con los que está gobernandoFernándeztenga efectos “imprevisibles”. Desde ya que, como se encargan de recalcar los propios funcionarios tanto de Kicillof como de Larreta, a mayor cantidad de contagios habrá más muertos. Lo “imprevisible” es cuándo la medida de apertura administrada llevará al colapso al sistema sanitario. Los saltos en los contagios, a medida que se acumulan por miles, suelen ser agresivos como hemos visto, de  tres mil a cinco mil, mientras que los aumentos de camas de terapia intensiva se han contado por escasos cientos.

Al cierre de esta edición la secretaria de Acceso a la Salud de la Nación, Carla Vizzotti, advierte que “la transmisión comunitaria es intensa” y que el “pico aún no pasó”. Junto con esto los datos de ocupación de camas están en un 65.4% en AMBA, la zona más comprometida y donde se registran más del 90% de los casos y (aclara un articulo de La Nación del 22/07) “con más tensión en la Ciudad y el sector privado de la Salud”.

Los números en crecimiento no han pasado desapercibidos para nadie y mucho menos para los trabajadores. El miedo al contagio cada vez es más “realista” y en los lugares de trabajo empieza a ser moneda corriente que varios compañeros se retiren con síntomas.Fuera de la naturalización del contagio que intentan transmitir desde el gobierno y la oposición patronal, el miedo a contagiarse se instala con más fuerza no sólo en aquellos que con 58 o 59 años quedan fuera de la excepción, sino también de la población joven. Nadie quiere contagiarse ni contagiar a su familia.

El gobierno presenta el contagio en esta nueva etapa como un acto de irresponsabilidad individual bajo la idea de que “ahora depende de vos” y que la solución al riesgo es el uso de tapabocas. Según esta ubicación, habría en el país 141.900 contagiados y unas 2600 muertes por responsabilidad personal. Una canallada típica de los gobiernos patronales que cubren su política de clase echándole la culpa a la gente por los resultados.

El argumento se condice con la nueva ubicación que Fernández ha elevado a política oficial: poner a los negocios antes que la salud. En un primer momento, la ubicación del gobierno de aplicar una cuarentena estricta puso correctamente el cuidado de la salud de la población por delante mediante la cuarentena. Una medida que sin dudas respondió al reconocimiento de una relación de fuerzas que podría desafiar al gobierno si en Argentina se repitieran las imágenes de Estados Unidos, Italia, España, o Ecuador y Chile, en los que se ven camiones frigoríficos agolpados en las puertas de los hospitales, o  gente muriendo en las veredas. Esta situación eventualmente podría poner a prueba al propio gobierno en el caso de un colapso sanitario, cuestión que no puede descartarse y que en realidad es cada vez más probable en la medida que el plan de levantar la cuarentena progresivamente se mantenga.

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A esa ubicación política inicial del gobierno se correspondía el relato acerca de que el Estado debía cuidar la salud de la población y que esta estaba por delante de la economía. La responsabilidad de dicho cuidado aparecía como lo que realmente es: una responsabilidad de este gobierno.  Alberto Fernández podrá seguir con su apertura administrada sacrificando al salud ajena al altar de la ganancia capitalista, podrá tratar lavarse las manos diciendo que  “cada uno se cuida por su cuenta” para no hacerse cargo por las consecuencias de sus políticas,  pero nada puede cambiar esto.  Si hay desborde sanitario, si cada día aumenta el número de contagios y muertes la responsabilidad política es de Fernández y todo su gobierno junto a Kicillof y Larreta.

En esta escalada resalta el caso de Jujuy ocurrido en estos días y que obligó a Gerardo Morales, gobernador de la provincia, a volver a la fase 1. La provincia se ubicaba entre las 5 con menos contagios del país y pasó en cuestión de días a la séptima en contagios y sexta en cantidad de muertes. Allí el brote surgió en una mina de litio de la empresa Minera Exar donde 192 trabajadores han sufrido contagio por negligencia política del gobierno y de la empresa.

Siguiendo la línea del gobierno nacional, el Morales pone al contagio como un acto de irresponsabilidad de los trabajadores: “había gente que tomaba mate. Pero como había muchos controles sanitarios para subir, entrar y salir se confiaron. Incluso 10 día antes de los primeros dos casos se hizo campaña de uso obligatorio de barbijos por que la gente se había comenzado a relajar.”  A lo que agregan luego lo que debe ser el verdadero motivo de los contagios masivos: “el tema es que a la noche todos cenan en el comedor del campamento. Incluso un gran número cena ahí”. La realidad es el trabajo en el interior de las minas que implica estar metros y metros bajo tierra, con escaso oxígeno y sin circulación de aire es un caldo de cultivo óptimo para el contagio masivo. Demás está decir que bajo esas condiciones un simple tapabocas es prácticamente una tortura. Las declaraciones de Morales muestran cuán canalla se puede llegar a ser para suponer que el trabajo en una mina no sea en sí mismo el motivo del contagio masivo. Así mismo ocurre en las fábricas y en los lugares masivos de trabajo donde el contacto estrecho empieza a ser uno de los motivos de infección entre los propios compañeros.

Mientras la preocupación por el contagio entre la población con trabajo aumenta, la CGT demuestra con absoluta claridad que sus preocupaciones son completamente ajenas y opuestas a la de los trabajadores. Solo aparecen para hacer reuniones por Zoom con las cámaras empresariales desde los cómodos sillones de sus mansiones.

Mientras tanto crecen los elementos de crisis social entre los sectores populares. Cada vez es más frecuente ver a gente durmiendo en la calle en los centros comerciales de algunas localidades bonaerenses. La crisis también se manifiesta en el aumento de robos y pungueos de celulares, bicicletas e incluso de entraderas a las casas.  Crisis social que es aprovechada por los medios recalcitrantes para instalar el discurso de la “justicia por mano propia” justificando asesinatos como el cometido por el jubilado en la zona de Quilmes. La defensa de este asesinato trafica la idea, nuevamente, de que la responsabilidad de la descomposición social que genera la marginación social, la falta de trabajo, de perspectivas en la vida y el hambre, es responsabilidad individual de los ladronzuelos. En este discurso han cerrado filas Sergio Berni y Patricia Bullrich quienes “coincidieron en defender al jubilado que mató a un ladrón en Quilmes” alentando la guerra de todos contra todos.

Ante la actual escalada que puso de manifiesto la gravedad de la situación y lo mezquino de las políticas de las gobiernos nacional y de la provincia y ciudad de Buenos Aires, exigimos: la suspensión inmediata de todo trabajo que no sea realmente esencial garantizando el pago del salario al 100%. Y el vuelco masivo de recursos económico para garantizar la salud de los trabajadores esenciales, tanto en hospitales como en fábricas de alimentos o supermercados. Está claro que está no es la orientación que privilegian los gobernantes. Es por eso que  urge obligar a la CGT y la CTA que están entregando la salud de los trabajadores a que convoquen urgentemente a un paro general para imponer un programa integral que cuide la salud y garantice un ingreso universal de 50 mil pesos para todas las familias y trabajadores que estén por debajo de esta suma para frenar la crisis social.

El gobierno nacional es el responsable por la degradación social a la que someten a miles y miles de trabajadores y sectores populares condenando a la miseria y la desesperación, mientras se desviven por hacerle el caldo gordo a los empresarios y los especuladores financieros. Mientras la gente sufre el hambre del ajuste, el personal político del gobierno busca como dar vuelta la página de la “expropiación” y pasar al salvataje de los ladrones y estafadores de Vicentin.

La historia de dos capitulacionessin fin

Esta semana los tres principales grupos acreedores (Ad Hoc, Exchange y ACC) pasarona la ofensiva al rechazar la “última y definitiva” oferta del gobierno y presentar una “contrapropuesta”. Hace apenas unos días afirmaba Guzmán que “aceptar lo que piden los acreedores significaría someter a la sociedad argentina a más angustia, implicaría por ejemplo ajustar jubilaciones y no lo vamos a hacer”. Recordemos estas palabras del ministro, no sea cosa que en unas semanas nos desayunemos que hay que hacer un nuevo esfuerzo patriótico. Y no es que uno sea mal pensado, pero la crudeza de las palabras de Guzmán fue mutando en boca de Fernández, quien afirmó que está dispuesto a “seguir negociando” y que “es muy difícil hacer una mejor oferta”. Atención: lo imposible es irrealizable, pero lo difícil depende de la voluntad y el esfuerzo. En este rubro el gobierno ha declarado y demostrado sobradas veces ser un voluntarioso pagador a los especuladores financieros.

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La ofensiva consiste en rechazar cualquier quita de capital sobre la deuda, que en la última propuesta del gobierno se reducía a un mínimo 1,9%. Junto con esto los grupos presionan ahora para que el interés promedio de los nuevos bonos emitidos como parte de la reestructuración de deuda pasen a un 3,4%. Y, por último, discuten modificaciones en las cláusulas legales de los contratos que rigen los bonos.

Recordemos que la última propuesta del gobierno ya implica una concesión de 15 mil millones de dólares respecto de la primera negociación entablada con los especuladores financieros. Estopreocupó al FMI, quien además de “mediador” entre los bonistas y el gobierno es el principal acreedor del país.  No vaya a ser que después no queden dólares para ellos… Una vez más, todos los sectores patronales, incluidos analistas financieros y operadores mediáticos han salido a darle un empujoncito más a Fernández para que acepte la nueva extorsión. Así y todo, advierten que “el postulado de sostenibilidad se perdió en la última oferta” y que “la (última) propuesta terminó comprometiendo al país a pagar 10 mil millones de dólares en forma constante durante el 2025 y el 2035, además de los compromisos con el FMI” (La Nación, 22/05).  Traducido al castellano: la entrega ya está consumada con la última propuesta, ahora Fernández deberá decidir si le pone un moño al saqueo imperialista.

El caso Vicentin no es menos desagradable. Los tres capítulos de la obra parecen resumirse en las siguientes frases de Alberto: “expropiar”, “me equivoqué” y “salvataje”. Por estas horas el gobernador de Santa Fe, Omar Perotti, ha conseguido el aval del presidente para ir a un fideicomiso (administración momentánea de la empresa) que sería apoyado por los dueños de Vicentin aunque su directorio no participaría del mismo. Pero esto no es todo, la brillante idea de Perotti es “que el Estado aportes fondos para reactivar la empresa y que este esquema de administración pueda seducir a inversores nacionales y extranjeros.” Y para no dejar dudas “el interés del presidente es conocer los detalles del proceso quese lleva adelante en el marco del concurso de Vicentin cuyo objetivo central es el salvataje de la empresa”. De concretarse esto, sería una capitulación completa, algo que visto el rumbo que ha tomado el gobierno, parece ser lo más probable.

Exigimos aparición con vida de Facundo Castro

Facundo Castro está desaparecido desde del 30 de abril. Su desaparición es un hecho intolerable en un país cuya historia de lucha democrática y por los derechos humanos ha posibilitado además una tradición de organización independiente de los gobiernos de turno. En este punto el posibilismo de los sectores afines al gobierno encuentra un límite. Nadie que no sea adicto al gobierno está dispuesto a mirar para otro lado o defender incondicionalmente al oficialismo, mucho menos luego de que Berni se apresurara a salvarle las papas a la policía bonaerense por falta de pruebas.

Facundo fue visto por última vez contra una camioneta policial de la bonaerense y eso es motivo suficiente para ser los principales sospechosos. El gobierno de Kicillof y Berni, así como también el gobierno nacional, son responsables de la aparición con vida del joven. El martes 21 la juventud anticapitalista ¡Ya Basta! junto a Manuela Castañeira y el “Sueco” Carlos Lordkipanidse ex detenido desaparecido durante la última dictadura militar, y actual dirigente del “Encuentro Militante Cachito Fukman”, nos movilizamos a la Casa de la Provincia de Buenos Aires para exigir la aparición con vida de Facundo Castro. Cada día que pasa sin que Facundo aparezca debe aumentar nuestra campaña por su aparición con vida.

En medio de la pandemia la presión empresarial y la orientación del gobierno ponen en riesgo la vida de los y las trabajadoras. Pero no actúan sobre un cuerpo inerte, por abajo crece la preocupación, pero también la bronca y la seguidilla de malas noticias podría dar lugar a manifestaciones de descontento e incluso protestas y reclamos.

Debemos continuar organizando la solidaridad desde abajo, y dándole voz a los que ponen en funcionamiento el país cada día a costa de su propia salud mientras están censurados por la burocracia sindical, los medios masivos de comunicación y el establishment político, sin descuidar las medidas de higiene y seguridad.  Defendemos incondicionalmente el derecho a la protesta de los de abajo a la vez que impulsamos la autoorganizaciónen cada lugar de trabajo y como estamos haciendo con los trabajadores repartidores a través de la JTP, una experiencia que da sus primeros pasos de manera firme. La situación de hoy puede estar preparando duros conflictos en el horizonte, llegado el caso pondremos en valor la gimnasia militante que seguimos desarrollando desde el inicio de la cuarentena.

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