Debates en la izquierda

El fracaso de la conferencia del FIT-U

Analizamos la conferencia internacional del FIT-U. Recetas tácticas y nacionalistas para necesidades internacionales, la omisión total de China y una orientación centrista.

Victor Artavia
Historiador. Dirigente del Nuevo Partido Socialista de Costa Rica, miembro de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie.


Los días 30, 31 de julio y 1° de agosto, se desarrolló la “Conferencia virtual Latinoamericana y de los EEUU” convocada por el Frente de Izquierda y de los Trabajadores-Unidad (FIT-U) de la Argentina. A continuación, presentamos algunas valoraciones sobre la actividad.

Una conferencia “FIT-U centrista”

Un primer aspecto por señalar es la composición de la conferencia que, a decir verdad, consistió en la reunión de los partidos del FIT-Uargentino más las agrupaciones que integran sus respectivas corrientes internacionales. Esto marcó un límitey condicionó el desarrollo de la actividad, pues no sumó a ninguna corriente internacionaly se transformó en un intercambio cerrado entre la militancia del PTS-FT, IS-UIT, MST-LIS y el PO[1].

Los escasos saludos de agrupaciones nacionales independientes no cambiaron esto y, más preocupante aún, ninguna corriente del FIT-U lo problematizó. La conferencia tenía como objetivo sumar más organizaciones internacionales, tal como se desprende de la convocatoria a la actividad publicada el 12 de marzo anterior: “Sobre la base de la presente declaración política llamamos a los partidos y organizaciones políticas de América Latina a impulsar y adherirse a esta convocatoria. Llamamos también a militantes, dirigentes y organizaciones sociales, estudiantiles, de mujeres y sindicales a discutir, participar y sumarse a esa iniciativa. Aspiramos a abrir un profundo intercambio ante el agravamiento de la crisis capitalista mundial y la actual oleada de luchas contra los planes de ajuste y el FMI…” [2].

Si se mide desde este criterio objetivo (establecido en la declaración del FIT-U), la conferencia como tal fracasó, pues no abrió un “profundo intercambio” entre las corrientes trotskistas, organizaciones sociales, de mujeres o estudiantiles de América Latina (¡ni siquiera porque se llevó a cabo de manera virtual!). Esto se reflejó en las sesiones de la actividad, cuya modalidad consistió en una ronda de intervenciones centrales de las cuatro corrientes del FIT-U, complementado por breves saludos de las organizaciones nacionalesy, finalmente, una ronda de cierre de los expositores y expositoras del inicio.

Por este motivo, la conferencia redundó en un traslado de las peleas de aparato a lo interno del FIT-U, incapaz de alcanzar una verdadera síntesis internacionalista.Por ejemplo, el PO planteó que el FIT-U tenía el mérito de ser un frente con independencia de clase… ¡gracias al PO y a pesar del resto de corrientes que lo conforman! El PTS-FT hizo eje en el “leninismo 2.0” por su impulso de La Izquierda Diarioy, en una muestra de sectarismo desmedido, uno de sus expositores caracterizó como sectas nostálgicas de los noventa a las corrientes que editaban periódicos impresos[3]. En el caso del MST-LIS, las intervenciones de Bodart no dejaron duda sobre la reticencia de su corriente por darle continuidad a la conferencia internacional, pues se opuso a fijar una fecha para otra reunión y editar un boletín conjunto, alegando problemas de agenda interna.

Es comprensible que existan diferencias de estrategia y táctica entre las corrientes socialistas revolucionarias, las cuales tienen que debatirse de manera abierta y honesta en un espacio de este tipo. Pero resulta imposible avanzar cuando se discute desde el sectarismo y la autoproclamación,cuando se presenta como “modelo” internacional una experiencia nacional que para colmo esta reducida a una cooperativa electoral,como fue la tónica a lo largo de la conferencia.

Resoluciones y acuerdos poco concretos

Luego de tres días de conferencia, los únicos acuerdos concretos fueron a) realizar un mitin ante la embajada de los Estados Unidos a finales de agosto, y b) impulsar la jornada para el 28 setiembre en el marco del Día por la Despenalización y Legalización del Aborto. Por fuera de esto, el resto de acuerdos son ambiguos, al extremo de que no lograron acordar fecha para una nueva conferencia o impulsar la edición de un boletín en común.

En cuanto a las resoluciones políticas,son bastante generales y concordamos con algunos de los puntos expuestos. Nos referimos a posiciones generales del trotskismo, como la oposición al bloqueo a Cuba, el llamado a luchar contra la burocracia sindical, la oposición a la injerencia del FMI y contra los planes de ajuste de los gobiernos burgueses, el llamado por el Fuera Bolsonaro-Mourao en Brasil y Piñera en Chile, el apoyo a la lucha del movimiento de mujeres, el repudio a la criminalización de la protesta social, entre otros.

A pesar de esto, tenemos profundas diferencias de fondo y método con varios puntos centrales de las resoluciones. Al revisar la “letra chica” del documento es notable como, de forma “diplomática”, diluyeron las profundas divergencias de caracterización e intervención táctica expuestas durante la conferencia internacional, lo cual nos parece un procedimiento poco educativo para la militancia revolucionaria, con el cual intentan proyectar una imagen de falsa unidad hacia afuera.En este sentido, el documento de resoluciones está por detrás de la declaración de convocatoria a la conferencia, en el cual se señalaron (de forma muy general) las diferencias en varios puntos y lo desnuda como lo que son (como el objetivo que tuvieron): esconder detrás de la “conferencia internacional” el carácter de cooperativa electoral que tiene el FIT-U, intentar proyectar forexportlo que no se planteó como un ámbito para que ningún sector de la amplia vanguardia internacional haga un intercambio o procese una experiencia, sino pretender que la gente les vaya al pie de su mini aparato…

Una orientación reformista para la rebelión anti-racista en EEUU

El caso más grave, políticamente hablando, es la tercera resolución de la “conferencia” sobre la rebelión en curso en los Estados Unidos, la cual pasamos a citar en extenso: “Apoyamos incondicionalmente la gigantesca y extraordinaria rebelión que protagoniza el pueblo norteamericano y denunciamos la criminal militarización de Trump. Propugnamos por el desarrollo, la extensión y la profundización de la rebelión norteamericana. Denunciamos la pretensión del Partido Demócrata de canalizar electoralmente el enorme descontento popular con el gobierno de Trump como una tentativa de aplacar la rebelión, poner fin a la acción directa de las masas y desviar cualquier intento de organización política independiente de los explotados, atento a que es otra variante capitalista-imperialista y guerrerista de alternancia en el poder, una salida que será contra los intereses de los que hoy siguen luchando en las calles de los Estados Unidos…Poner fin a la opresión racial, a la violencia y represión policial, dar una respuesta integral a la crisis sanitaria y evitar que la crisis capitalista siga siendo descargada sobre las masas norteamericanas, plantea poner en marcha una salida independiente de las y los trabajadores en Estados Unidos, en alianza con todos los sectores oprimidos, como las personas de color (afroamericanos, latinos), las mujeres y la juventud.»

Nótese lo siguiente: la Conferencia Internacional del FIT-U no plantea el ¡Fuera Trump! Esto es producto de la presión del PTS-FT que, a lo largo de los debates, se opuso a esta consigna argumentando que era funcional para el Partido Demócrata de cara a las elecciones de noviembre, porque tácitamente orientaba a las masas a votar por Biden para sacar a Trump.

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Así, ante una rebelión popular en curso en la principal potencia imperialista, el PTS-FT supedita el programa a las elecciones de noviembre(¡para las cuales faltan tres meses!) y no plantea siquiera herir de muerte a Trump con la rebelión (¡un traslado ridículo y nacionalista de la misma política del FIT-U en la Argentina en relación a Macri![4]). Un razonamiento superficial y estéril desde la perspectiva estratégica revolucionaria, con el cual resulta imposible salir a pelear la conciencia del movimiento de masas estadounidense y,cuyo efecto, es el fortalecimiento de la trampa electoral para canalizar la rebelión por la vía electoral, pues en los hechos ésta se impone como la única alternativa viable para deshacerse de Trump.

Sin duda alguna, la táctica de los demócratas (incluida la dirección del DSA) es contener la rebelión popular por medio de las elecciones, ante lo cual hay que tomar las previsiones del caso; por ejemplo, llamando a no votar o votar nulo, debido a que ambos candidatos son representantes del establishment imperialista yanqui. Pero adaptarse a esa orientación sin plantear siquiera que habría que echar a Trump con la movilización, contraponer con el fuera Trump como única vía la electoral, coloca al PTS-FT (y por extensión a la Conferencia Internacional del FIT-U) a la derecha de la rebelión popular.

Pero esto no es todo, pues la resolución también es reformista al respeto de la policía, a la cual denuncia como responsable de la represión y violencia racista… ¡y nada más!Uno de los aspectos más radicales de la rebelión estadounidense es su perfil contra las fuerzas policiales, a las cuales identifican como la principal institución responsable de la violencia racista. Esto explica que, entre amplios sectores de la vanguardia estadounidense, se instalara la consigna «Abolishthepolice», la cual tuvo su correlato con la quema de patrullas y comisarías a lo largo de todo el país.

En el caso del FIT-U, producto de la posición de IS-UTI y el MST-LIS favorable a la sindicalización de la policía (herencia de su talante morenista), la resolución no se posiciona por la abolición de la policía y, por el contrario, guarda silencio sobre qué hacer con esta institución represiva, pilar del régimen imperialista y racista estadounidense. ¿Hay que abolir la policía? ¿Hay que recortar su presupuesto y “democratizar” su funcionamiento? Ante estos debates que atraviesan la rebelión estadounidense el FIT-U no dice nada, algo desastrosoconsiderando el papel reaccionario que desempeñan los sindicatos de policías, caracterizados por los “pactos de silencio” para encubrir a los agentes racistas y apoyar abiertamente a Trump.

En síntesis: ante uno de los procesos más importante de la lucha de clases en los últimos años, el programa esgrimido por la Conferencia “Internacional” del FIT-U es uno de consenso armado nacionalmente por los integrantes de la cooperativa electoral,colocándose a la derecha de la experiencia desarrollada por el movimiento de masas estadounidense en la rebelión popular.

Una “pequeña” omisión llamada China 

Es inconcebible que una conferencia internacional no dé cuentas sobre el ascenso y construcción de China como nueva potencia imperialista, así como de las perspectivas del conflicto con los Estados Unidos. ¿Cómo se puede orientar la intervención de las corrientes revolucionarias en el continente, obviando el principal fenómeno geopolítico de las últimas décadas?

Este punto fue discutido durante la conferencia y, como fue recurrente en los temas de mayor calibre, tampoco hubo acuerdo entre las corrientes del FIT-U. A contramano de la realidad, el PO sostuvo que en China aún no se consumó la reinstauración del capitalismo, caracterización que extiende incluso para la Rusia de Putin: “Se pasa por alto que China y Rusia son dos objetivos estratégicos en las disputas interimperialistas y que particularmente EEUU busca comandar la culminación de la restauración capitalista en ellos”[5].

Por su parte, la IS-UIT planteó que China y EUA son grandes aliados, lo cual justificó con estadísticas económicas como la presencia de 70 mil transnacionales europeas y estadounidenses en China, así como la elevada cuota de venta de autos de General Motors en el gigante asiático; esto para concluir que las tensiones entre ambos países son simples roces comerciales en el marco de la crisis económica, pero descartando de plano cualquier escenario de polarización bélica a futuro por sus intereses económicos en común. Una postura similar al “super-imperialismo” de Kautsky, según el cual los choques inter-imperialistas estaban descartados por el funcionamiento transnacional de los cárteles transnacionales, definición que la I Guerra Mundial se encargó de relegar al basurero de la historia.

Ambas posturas son tributarias del más llano objetivismo político –y de provincianismo[6]. En el caso del PO, denota la carencia de todo balance de las revoluciones anticapitalistas de la segunda mitad del siglo XX, las cuales no dieron paso a la transición del socialismo, sino que devinieron en Estados burocráticos gobernados de forma despótica por los “Partidos Comunistas” estalinistas (o maoísta en China). Con respecto a IS-UIT, rebaja su caracterización a la simple suma de datos económicos, dejando de lado las dinámicas contradictorias entre las potencias imperialistas en pugna por la hegemonía mundial.

Está claro que al ser un tema tan inmenso el de China es materia opinable; no criticamos esto más allá de lo antediluviano de algunos análisis. Sí criticamos la pedantería provinciana de discutir de China en un ámbito que no fue el de una verdadera conferencia internacional, sino de una cooperativa electoral que discute entre cuatro paredes nacionales de temas internacionales, una muestra no sólo de extrapolación nacionalista, sino de pobreza intelectual provinciana.

La Biblia y el calefón

Otra resolución confusa es la concerniente a la independencia de clase y el rechazo a la colaboración de clases, la cual textualmente dice lo siguiente: “1.Levantamos como principal bandera la independencia política de los trabajadores respecto de los capitalistas, sus Estados, gobiernos y sus partidos. Rechazamos la colaboración de clases y los frentes y organizaciones políticas de colaboración de clases, que no son más que la vía por la cual se avanza en la subordinación política de la clase obrera a los intereses de los capitalistas y de sus Estados.”

Hasta acá todo bien, pues es una declaración de principios que toda organización trotskista suscribe. Pero para quienes presenciaron el debate,resulta obvio que hubo diferencias significativas en materia de táctica, particularmente con respecto a los partidos amplios y las corrientes reformistas.

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Por ejemplo, el PO caracterizó como una “tendencia disolvente” de la independencia de clase la participación de las otras corrientes del FIT-Uen organizaciones o partidos amplios de tendencias (al estilo del PSOL en Brasil, el NPA en Francia o los DSA en EUA), porque eso atenta contra la independencia de clase por la orientación reformista que le imprimen sus direcciones mayoritarias. Una posición errada de cabo a rabo, la cual va a contramano de la rica experiencia constructiva del trotskismo desde los años treinta, cuando Trotsky alentó el ingreso de varias secciones de la Oposición de Izquierda a los partidos socialistas, con el objetivo de ganar a los sectores radicalizados de izquierda en la base (el llamado “giro francés”). La alternativa planteada por el PO fue exportar el FIT-U al resto de países (¡FIT-U centrismo al cuadrado!), denotando una incomprensión absoluta de la construcción a nivel internacional, donde las tácticas de construcción varían según las condiciones locales (sin perder el criterio de independencia de clase).

El otro extremo fue la postura del MST-LIS, corriente que cuenta con un amplio historial de colaboracionismo con sectores burgueses, como fue su vergonzoso apoyo a la rebelión sojera en 2008 o la integración del reformista Proyecto Sur con Pino Solanas. A contramano del PO, la táctica que defendieron los miembros del MST-LIS fue construir “puentes” con los procesos de reorganización de la vanguardia en cada país, frase que sirve de cheque en blanco para justificar la entrada a frentes amplios.

Algo similar ocurre con IS-UIT, corriente que en reiteradas ocasiones se colocó a la sombra del golpismo en Venezuela, como sucedió durante las protestas convocadas por Guaidó a inicios del 2019 para exigir el ¡Fuera Maduro!, lo cual justificaron por la presencia de trabajadores y trabajadoras en las movilizaciones (nuevamente el objetivismo).

De esta manera, la conferencia del FIT-U no avanzó significativamente en este punto tan sensible y, peor aún, en sus resoluciones no dio cuenta del debate suscitado durante las jornadas, donde hay profundas divergencias sobre la independencia de clase.

Por unaConferencia Internacional Anticapitalista

Desde la corriente Socialismo o Barbarie (SoB) caracterizamos que la lucha de clases internacional atraviesa un reinicio de la experiencia histórica de los sectores explotados y oprimidos. Los “chalecos amarillos” en Francia, la lucha contra el golpe en Bolivia, las rebeliones en Chile, Ecuador y ahora en los Estados Unidos, son algunos ejemplos de la emergencia de un nuevo fenómeno, con el agravante de que no cuenta con ningún ámbito de representación política internacional.

Esto impide que las corrientes revolucionarias procesemos colectivamente las nuevas experiencias de lucha y los debates estratégicos que se desprenden; hay una “vacancia”en el sentido de un espacio real donde podamos procesar una experiencia y un debate político colectivo entre las nuevas generaciones y corrientes políticas que emergen y las corrientes revolucionarias que provenimos de la tradición del trotskismo.

La conferencia internacional del FIT-U se colocó de espaldas a esta necesidad, pues se limitó a ser un debate entre las corrientes internacionales de los cuatros partidos nacionales argentinos que conforman este frente.

Nuestra corriente defiende una orientación opuesta: la puesta en pie de un verdadero ámbito internacional donde poder procesar conclusiones y delimitación en un ámbito realmente internacional, donde el protagonismo lo tengan aquellas experiencias de la lucha de clases que son más avanzadas hoy de manera internacional, aunque estableciendo una delimitación clara con el reformismo, con un carácter anticapitalista y revolucionario en general (de ahí nuestro planteo de Conferencia Internacional Anticapitalista para delimitarnos de todo engendro “progresista”).

Es real que los espacios de este tipo son difíciles de construir, que hace falta que la lucha de clases presione más, pero no hay manera de subsanar esto por la vía de una proyección internacional de una experiencia limitadamente nacional.

Desde nuestra Corriente Internacional Socialismo o Barbarie vamos a multiplicar los esfuerzos en los próximos meses para la puesta en pie de una iniciativa en este sentido y hacemos un llamado al resto de las corrientes internacionales para trabajar en la convocatoria a un espacio de este tipo.


[1] Demás está decir que nuestro partido argentino en ningún momento fue invitado a participar de dicha conferencia. La política de la cooperativa electoral hacia el Nuevo MAS es el intento de exclusión permanente, lo que no obsta que el planteo de nuestra corriente por una Conferencia Anticapitalista no tenga nada que ver con la conferencia que acaba de realizar el FIT-U.

[2] “El FIT-U y corrientes internacionales convocan a conferencia latinoamericana”. En http://www.laizquierdadiario.com/El-FIT-U-y-corrientes-internacionales-convocan-a-conferencia-latinoamericana (Consultada el 04 de agosto de 2020).

[3]La adaptación del PTS a la virtualidad ya es de antología durante la pandemia. Desde ya que el trabajo vía redes sociales y los portales es una herramienta inmensa, que permite intercambiar y aumentar el rango de la actividad. Pero considerarla como contrapuesta a la prensa, revistas y/o libros escritos, a cualquier plataforma papel, no solamente liquida el trabajo persona a persona en la vanguardia sino que refleja un elemento de adaptación oportunista que pierde de vista que la virtualidad es una plataforma que deforma parámetros y aprendizajes que las herramientas escritas y el intercambio presencial con el activismo posibilitan.

Una estupidez, además, dicha autoproclamación, cuando no han descubierto la pólvora, cuando otras corrientes estamos transitando la experiencia en dichas plataformas sólo que con criterios más críticos, menos adaptados.

[4]La extrapolación nacionalista de las políticas nacionales al ámbito internacional delata la conferencia como un ámbito nacional, realizado desde un país marginal respecto del mundo, a diferencia de lo que hace falta, que es una verdadera conferencia internacional anticapitalista parada sobre un criterio internacionalista.

[5] Ver “Lo que deja la Conferencia virtual latinoamericana y de los EE.UU”, en https://prensaobrera.com/internacionales/lo-que-deja-la-conferencia-virtual-latinoamericana-y-de-los-ee-uu/ (Consultada el 05 de agosto de 2020).

[6]Otra vez: ¡discutir de China en las 4 paredes de los locales de los grupos del FIT-U en Buenos Aires es un provincianismo y nacional trotskismo que avergüenza!

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