“El distanciamiento físico es importante para detener la propagación del virus, pero “son medidas defensivas que no nos ayudan a ganar. No se puede ganar un partido de fútbol defendiendo. También hay que atacar. Para ganar debemos atacar al virus con tácticas agresivas y específicas: probar cada caso sospechoso, aislar y cuidar cada caso confirmado y perseguir y poner en cuarentena cada contacto cercano”.

Tedros Adhanom Ghebreyesus, Director General de la Organización Mundial de la Salud

 

“El mundo enfrenta la crisis de salud pública más grave en generaciones”.

Prof. Neil Ferguson director del Instituto para el Análisis de Enfermedades y Emergencias [J-IDEA], jefe del Departamento de Epidemiología de Enfermedades Infecciosas en la Escuela de Salud Pública y Vicedecano de Desarrollo Académico en la Facultad de Medicina, todos en Colegio Imperial de Londres

Han transcurrido 67 días desde el primer informe del Covid-19 para llegar a los 100.000 casos, 11 días para los 200.000, 4 días para los 300.000 y 3 días más para superar los 400.000 casos. Al momento de escribir esta nota el número de muertos se eleva a 18.574, y el foco de la pandemia  se ha desplazado de su origen en China y propagación a Corea del Sur, a Europa y Estados Unidos: la ciudad de Nueva York, la capital del mundo tiene casi el 30% de los casos en el país, y su número es superado sólo por cinco países. Italia por su parte, en pocos días superará a China en el número de infectados y ya más que duplica el número de muertos que en Hubei. España también ya supera a China en el número de muertos

Desde la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie hemos aportado diversas elaboraciones referidas a los aspectos bilógicos y científicos  del virus y su origen: no es una maldición bíblica ni una catástrofe que sucede cada tantos siglos, sino el producto del desarrollo capitalista del mundo y su ruptura del metabolismo con la naturaleza: según Rob Wallace “el avance sin límites ni planificación alguna sobre los ecosistemas está liberando virus y/o bacterias ancestrales, encerrados durante cientos de miles sino millones de años en determinadas especies que se trasmiten a unos humanos no preparados para ellas”.

Este artículo se propone reflexionar sobre las respuestas esbozadas por los gobiernos y los recursos, disponibles y potenciales para enfrentar la crisis, es decir, desde una dimensión política. Esta discusión no es fácil en la Argentina, en medio de un toque de queda de hecho, cierre al acceso de numerosas ciudades, el despliegue del Ejército  y la amenaza de la declaración del Estado de Sitio y donde el discurso usado por el oficialismo es: dejen gobernar a los que saben que son los que nos van a salvar, no hagan política con una pandemia.

Sin embargo, política los gobiernos vienen haciendo política hace décadas, reduciendo el gasto en salud por un lado y por otro eligiendo ignorar las advertencias científicas, como la enunciada a principios de 2018, durante una reunión en la Organización Mundial de la Salud  en Ginebra, un grupo de expertos (el  Plan de I + D) acuñó el término » Enfermedad X«: predijeron que la próxima pandemia sería causada por un nuevo patógeno desconocido que no había  todavía entrado en la población humana. La enfermedad X probablemente resultaría de un virus que se origina en animales y surgiría en algún lugar del planeta donde el desarrollo económico une a las personas y la vida silvestre.

La enfermedad X probablemente se confundiría con otras enfermedades al comienzo del brote y se propagaría rápida y silenciosamente; explotando redes de viajes y comercio humanos, llegaría a múltiples países y frustraría la contención. La enfermedad X tendría una tasa de mortalidad más alta que la gripe estacional, pero se propagaría tan fácilmente como la gripe.

La lectura de los diarios daba otra advertencia:  Ébola ,  SARS ,  MERS,  fueron los antecedentes inmediatos del Covid-19.

Ahora, sin preparación, “los que saben” en todo el mundo, es decir los gobiernos, han venido eligiendo opciones de cómo enfrentar esta pandemia, es decir, tomando decisiones políticas, que han cambiado radicalmente de buenas a primeras, ante el avance de la misma. La cuestión es si a  la clase trabajadora y los sectores populares, principales víctimas,  sólo le queda la posibilidad de ser campo de maniobra de lo que decida cada gobierno o pueda terciar por derecho propio en la discusión de cómo enfrentar la situación: por eso este 24 de Marzo nuestra consigna fue: Cuarentena Sí! Estado de Sitio no!

Mitigación o Supresión: una decisión política

El caso más notable de toma de decisión política, y su posterior cambio, fue el de Boris Johnson en el todavía Reino Unido: la primera estrategia fue de “inmunidad colectiva”: lávese las manos, manténgase tranquilo y aísle a los mayores. El objetivo declarado era  que el virus se propagase entre las personas de bajo riesgo para que gran parte de la población se vuelva inmune, lo implícito era que no se perjudicara la actividad económica. Mientras tanto, con lágrimas de cocodrilo, BJ declaraba: “Debo sincerarme con ustedes, con el público británico: muchas más familias van a perder a sus seres queridos antes de tiempo”.

Pero la publicación de un informe del Imperial College de Londres (basado en modelos matemáticos) estimó en 250.000 las muertes resultado del experimento, lo que provocó que Johnson tomara una nueva decisión política, declarar la  cuarentena por 21 días: “quédense  en cada o enfrentarán una multa”.

La excusa: «el gobierno confía en la ciencia para tomar decisiones y la ciencia cambia todo el tiempo». Bueno, no hay duda que el conocimiento científico se abre paso sobre viejas verdades anteriores, pero ¿tal cambio en 15 días? Aquí también vemos esconder decisiones políticas, en este caso echándole la culpa a la ciencia.

No muy distinta fue la política sanitaria adoptada por Estados Unidos: Trump pasó de declarar en febrero que el “virus chino” se iría en abril “con la llegada del calor” y por lo tanto no hacer nada, a solamente prohibir la llegada de extranjeros provenientes de Europa y China como principal medida; mientras tanto la NBA (básquet) y la NHL (hockey), más responsables, sin dilación, suspendieron sus torneos. La siguiente “no medida” de Trump fue aconsejar que no hubiera reuniones de más de 10 personas, mientras seguía negando la realización de test masivos: los medios clamaban que mientras “los ricos y famosos se hacen los tests, a millones de norteamericanos les dicen que esperen”.

En el Hemisferio Sur, el negacionista Bolsonaro, no sólo no tomó medidas y minimiza el virus (gripecita) sino que además salió con los tapones de punta contra los gobernadores de San Pablo y Río que imponen la cuarentena en sus estados: “Debemos volver a la normalidad. Algunas pocas autoridades estaduales y municipales deben abandonar el concepto de tierra arrasada, la prohibición de transportes, el cierre de comercio y el confinamiento en masa”. “Nuestra vida tiene que continuar, los empleos deben ser mantenidos. Los sustentos de las familias deben ser preservados. Debemos volver a la normalidad”. Una respuesta más racional han tenido las pandillas de las favelas, decretando la cuarentena y entregando jabón a la población, haciendo retroceder a Brasil a las novelas de García Márquez.

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La cuarentena como único remedio

Con India entrando en cuarentena, se calcula que un 25% de la población mundial está sujeta a algún tipo de aislamiento.

En Estados Unidos, a pesar del negacionismo de Trump, los estados de California, Nueva York, y después Luisiana, Delaware y Ohio decretaron algún tipo de aislamiento social: más de 100 millones de estadounidenses están en cuarentena. En la Florida, si bien no se decretó la cuarentena, se prohibió el uso de las playas y Miami acaba de decretar el confinamiento.

La reciente alerta de la OMS sobre ser el nuevo posible foco de la pandemia no inmutó a Trump, que  parece querer volver a la “normalidad” para Pascuas, ya que “la cura no podría ser peor que la enfermedad”, ya que “miles mueren por gripe o accidentes de auto y no por eso paramos el país”; el país pasó de 100 casos a principios de marzo a 25.500 el 20/3 y  44.000 el 22/3 y 60.000 el 25/3.

No es que no hubiera casos en Estados Unidos, sino que finalmente se empezaron a hacer tests.

En el crítico mes de febrero, cuando el virus comenzó a expandirse en el país, la información del CCPE (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades) indicaba que los laboratorios del gobierno habían procesado 352 pruebas de Covid-19, a un ritmo de una docena por día, según comprobó la Associated Press.

El 29 de febrero se habían hecho pruebas a sólo 472 pacientes a nivel nacional y había sólo 22 casos confirmados, de acuerdo con los CCPE.

Durante más de un mes, cada estado debía enviar las muestras de posibles contagios por correo postal a la sede de los CDC en Atlanta, el único lugar autorizado para realizar las pruebas. Fue recién la semana pasada cuando los 50 estados del país empezaron a contar con la capacidad técnica para realizar los exámenes de manera autónoma.

A título de comparación, Corea del Sur confirmó su primer caso de Covid-19 el 20 de enero, el mismo día que en Estados Unidos. Los sudcoreanos usaron la misma técnica que la OMS, según el portal del productor de la prueba. Y permitieron rápidamente que laboratorios privados realizasen exámenes. Como consecuencia de esto, un país con una sexta parte de la población de Estados Unidos pudo llevar a cabo 20.000 exámenes por día.

“Hubo muchas, muchas oportunidades de evitar terminar donde estamos”, afirmó Ashish K. Jha, director del Instituto de Salud Global de Harvard, en declaraciones a la AP. “Básicamente, lo tomaron como algo de rutina… Por eso la Casa Blanca decía que ‘esto no es nada grave, lo mismo que una gripe’. Ese mensaje hizo que no se le diese la importancia que merecía” en los organismos federales.

En las dos últimas semanas mejoró mucho la capacidad de Estados Unidos de hacer pruebas gracias a la incorporación de laboratorios privados. Y al aumentar los exámenes, se multiplicó la cantidad de casos confirmados, pasando de los 43 de principios de marzo a los 15.219 del viernes pasado, la última fecha de que se disponen totales (hoy ya son 53.000).

Jha calcula que Estados Unidos debería realizar entre 100.000 y 150.000 pruebas diarias, algo que es posible dada la cantidad de laboratorios de alta calidad que posee.

“Sin duda tenemos la capacidad. Pero no lo estamos haciendo”, expresó Jha. “Ahora realizamos unas 40.000 pruebas diarias. Vamos en la dirección indicada, pero todavía tenemos que hacer mucho más”.

Si bien Estados Unidos tiene el mayor número de camas críticas de salud per cápita del mundo (35 cada 100.000 habitantes) según una encuesta del 2018 de la AHA (American Hospital Association) unas 97.000 camas de terapia entre 2.704 hospitales sobre un total de 535.000 camas, este recurso está distorsionado por varios factores.

En primer lugar, 30 millones de personas no poseen seguro médico, y otros 40 millones sólo acceden a planes deficientes, con copagos y seguros de costos tan elevados que sólo pueden ser utilizados en situaciones extremas, según la Kaiser Family Foundation, una organización dedicada a investigar temas de salud. El miedo a no poder pagar las costosas consultas y tratamientos puede impedir que se detecten contagios y el coronavirus siga propagándose. Además hay 14 estados que aún no han expandido la cobertura de Medicaid, con trabas como requisitos laborales o primas pagas.

En segundo lugar, hasta hace pocos días sólo 13 estados otorgaban licencia por enfermedad paga, y 23 estados le prohibían a sus ciudades y condados exigir licencia paga por enfermedad a los empleadores. La reciente legislación federal aprobada el 18 de marzo otorga 2 semanas de licencia sólo en las empresas  privadas con menos de 500 trabajadores y autoriza al Secretario de Trabajo a excluir empresas de menos de 50 trabajadores. Mississippi es el primer estado del Sur en otorgar licencias por enfermedad paga a los empleados estatales ¡el 18 de marzo! El resto las siguen negando.

En Texas, uno de los estados más ricos, las ciudades más grandes han aprobado ordenanzas exigiendo a los empleadores locales otorgar licencia paga, ya antes de la pandemia, pero la resistencia de la patronal llevó la cuestión al plano judicial amenazando todavía su implementación.

Tercero: como la salud es un negocio, los hospitales yanquis al igual que la producción en serie, copiaron el “just in time” de la producción, con el apelativo de “cama caliente”: las tasas de ocupación de camas en cuidados agudos en 2010 (los datos más recientes) es del 67%, es decir la producción reduce stock, los hospitales reducen camas para mejorar la “eficiencia” económica: sólo una parte de las camas de terapia estarán disponibles para el Covid-19.

Cuarto: en una contingencia como ésta, se pueden  agregar camas comunes, pero se requiere una inversión significativa para llevarlas al nivel de terapia (oxígeno, gas, energía, drenaje), dispositivos (ventiladores mecánicos) y capacitar al personal: casi nada de esto está haciendo Estados Unidos. En China el gobierno construyo rápidamente hospitales exclusivos para pacientes con el Covid-19.

Quinto: los informes de terapia en todo el mundo sugieren que la razón más común para la admisión de pacientes es la insuficiencia respiratoria que requiere ventilación mecánica.

Mirá también:  Ciclos, onda y curva del desarrollo capitalista

La AHA estima en 62.000 el número de ventiladores mecánicos con todas sus funciones.  Ventiladores más antiguos sólo con funciones básicas agregarían 98.000 ventiladores adicionales, más ventiladores de emergencia y máquinas de anestesia llevaría el número absoluto a 200.000 unidades.

Sexto: El Departamento de Salud de EEUU estimó en 2005 que 865.000 residentes serían hospitalizados durante una pandemia moderada (como la influenza de 1957 y 1968) y 10.000.000 durante una pandemia grave (como la gripe española de 1918).

Un seminario web de la AHA, en un escenario intermedio, proyectó que el 30% de su población dará positivo (96.000.000) y un 5% (4,8 millones) será hospitalizado. De éstos, un 40% (1,9 millones) serían ingresados en terapia y la mitad (960.000) requerirán asistencia respiratoria. Este puede ser el peor escenario, exagerado,  pero debería ser un 80% mejor para que fuese manejable

Camas disponibles Internación necesaria Camas terapia disponibles Internados Terapia necesaria Respiradores disponibles Respiradores Requeridos
535.000 4.800.000 97.000 1.900.000 200.000 960.000

Como si todo esto no fuese terrible, tener un suministro adecuado de camas y equipos no es suficiente. En 2015 había 28.808 médicos de terapia intensiva en EEUU y este déficit se sentirá fuertemente, junto a la escasez de enfermeras de terapia y terapeutas respiratorios, por lo que la AHA da prioridad no sólo en aumentar los ventiladores, sino también los profesionales capacitados para atender los pacientes con Covid-19 y los otros pacientes en estado crítico que también requerirán atención. El gobernador de Nueva York clama: “tenemos 6.000 respiradores y necesitamos 30.000”.

Finalmente, la terrible desigualdad ha provocado la existencia de unos 41 millones de pobres, y una legión de “homeless” que vive en la calle, unas 550.000 personas según el último censo de vivienda y es serio candidato al contagio masivo. Su capital es Los Ángeles, con unas 60.000 personas, concentradas en el barrio conocido como Skid Row.

La única respuesta hasta el momento de Trump fue autorizar a General Motors, Ford y Tesla a fabricar respiradores. ¡Háganlo rápido! las animó por tweet, usando una ley que tiene décadas que le permite imponer a la industria privada qué producir en tiempos de crisis, para horror de nuestros liberales. Al respecto, debemos recordar que EEUU fue capaz de reconvertir toda su industria con fines bélicos para entrar en la Segunda Guerra Mundial: no sólo para fabricar armas, sino para proveer de logística a sus fuerzas armadas: transporte, alimentación, ropa, remedios, hospitales móviles. Pero no parece ser Trump el indicado a liderar este proceso.

Lamentablemente, todos los recursos están interconectados y no pueden funcionar de manera independiente: camas de terapia, ventiladores y personal capacitado son esenciales: de nada sirve tener ventiladores si no hay personal adecuado para manejarlos

Al revés del paquete que está por  aprobar el Congreso yanqui, calificado como el más grande de su historia (2 billones de dólares) destinado centralmente a subsidios a las empresas, en palabras de Kudlow, asesor de Trump “para impulsar la economía, proporcionar inyecciones de efectivo y liquidez y estabilizar los mercados financieros para ayudarnos a atravesar un período difícil y desafiante en la economía que enfrentamos en este momento», la salud pública debe ser la prioridad, no los mercados.

Europa: la pesadilla neoliberal

Si el panorama para Estados Unidos es oscuro, Europa está viviendo un verdadero infierno. Un artículo de Intensive Care Med de 2012 establecía para Europa un promedio de 11,5 camas críticas (terapia intensiva e intermedia) cada 100.000 habitantes. Después de décadas de reinado neoliberal, 31 países de Europa tiene menos camas críticas que Estados Unidos: 73.585 contra 97.000. Un promedio de 11,5 camas críticas contra 35.

El promedio oculta la profunda disparidad de 29,2 camas en Alemania  al tope contra 6,6 el Reino Unido, 6,4 en Holanda y 5,8 en Suecia en el fondo (no por casualidad estos últimos tres países fueron los impulsores de la mitigación, a pesar las duras críticas de la OMS: tiene el mínimo de los recursos sanitarios disponibles).

Datos 2012 Población Camas Camas críticas Criticas cada 100.000 % población mayor 65
Alemania 82.000.000 470.000 24.000 29,2 20
Italia 60.000.000 202.000 7.550 12,5 20
España 46.000.000 124.000 4.500 9,7 17
Reino Unido 62.500.000 147.000 4.114 6,6 16

Tal es el colapso que los médicos en Italia y España deben elegir a qué paciente le dan la oportunidad de luchar por su vida: un dilema ético  propio de la deshumanización capitalista.

Toda la preocupación de los gobiernos (salvo Trump y Bolsonaro) es cómo “aplanar la curva de contagios”; es decir, que se dispersen con  el trascurso del tiempo, para evitar el colapso de la atención: a esto apunta la primera medida necesaria, pero insuficiente, de aislamiento social.

Ningún gobierno habla de cómo elevar su piso de atención: es tan elevada la diferencia, que si el virus continúa propagándose al actual ritmo y con la actual tasa de mortalidad para los mayores, el colapso que hoy sufren España e Italia es inevitable para todos los países, si no hay un cambio radical. Tanto es así que la  OMS advierte: “Si no priorizamos la protección de los trabajadores de la salud, muchas personas morirán porque el trabajador sanitario que podría haberles salvado la vida está enfermo”.

Los profesionales de la salud están siendo víctimas de contagio por la falta de lo más elemental: barbijos adecuados, camisolines descartables en la cantidad necesaria y jornadas extenuantes.

Con el profesor Roy Anderson del Imperial College decimos: “La primera regla epidemiológica es que cuanto más pronta sea la intervención tanto mejor. Del otro lado de la balanza se halla el impacto económico, los gobiernos no pueden al mismo tiempo minimizar la tasa de mortalidad y el golpe a la economía, tienen que elegir”. Es tan inmensa la disposición de recursos que se necesitan, y tan grandes y elementales las carencias actuales, que desde nuestro punto de vista se imponen medidas históricas: la nacionalización de todos los sistemas de salud privados y laboratorios, una inversión sin techo en infraestructura e insumos, la realización masiva de tests, subsidios para desocupados y los precarizados que deban quedarse en sus casas, y que  millones de trabajadores que ahora de repente son “esenciales” puedan también aislarse, y los que no, tengan todas las medidas de protección necesarias para evitar el contagio, previa desinfección de los lugares de trabajo.

¡La salud y la vida de la clase trabajadora, primero!

 

https://www.theguardian.com/world/2020/mar/25/brazil-rio-gangs-coronavirus

https://cnnespanol.cnn.com/2020/03/20/esto-es-lo-que-podrias-recibir-del-alivio-por-coronavirus-del-gobierno-de-ee-uu/

https://www.elnuevoherald.com/ultimas-noticias/article241461666.html

https://www.bbc.com/mundo/noticias-internacional-42315879

https://elpais.com/internacional/2017/12/30/actualidad/1514632186_267085.html

 

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