candidato obrero y socialista

Eduardo Mulhall y la toma de FIAT del 97

Entrevistamos a Eduardo Mullhal, dirigente de las tomas de FIAT Córdoba en los 90, delegado docente y precandidato a vicepresidente por el Nuevo MAS en la fórmula que encabeza Manuela Castañeira. Un candidato obrero y socialista

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.


IW: Como protagonista de las luchas de Fiat en la década del 90, ¿nos podés contar por qué demandas surgieron?

E.M.: Estábamos en pleno auge de Menem en medio de una gran recesión y empezaba afectar la industria automotriz y las patronales con FIAT a la cabeza implementaron la  los convenios flexibilizadores en la industria y en particular en las automotrices, para eso era necesario que los trabajadores lo aceptaran; pero  fue todo lo opuesto. Es de la resistencia a este plan que surge esta gran lucha.

Se desencadena cuando después de un año luego de negociaciones secretas de la comisión interna, en acuerdo con  la UOM (al que pertenecíamos hasta ese momento) y el Smata, firman el primer convenio flexibilizado de la industria automotriz y una rebaja salarial de más del 250% en el valor de la hora de trabajo, pasábamos a ganar $ 2,20 luego de ganar entre $ 6 y $ 8,50, perdíamos toda la antigüedad y nos indemnizaban en cuotas a pagar en 7 años.

Y en lo que respecta a la flexibilización, eliminaban todos los tiempos “muertos” como ellos le dicen. Por ejemplo, el tiempo del mate, la media hora del comedor; persiguiendo dos objetivos: lograr que la línea de producción no se detenga y evitar todo elemento de socialización en el trabajo.

Nos hacen firmar el traspaso de CORMEC a FIAT AUTO, obrero por obrero, turno por turno, en la fábrica nadie trabajaba, había desanimo, desorientación y un odio inmenso a la traición de la burocracia de la UOM y el SMATA. No había ningún tipo de organización, ni siquiera clandestina, si bien muchos de los que encabezamos luego nos hablamos y veíamos que teníamos que hacer algo. Y la bronca estalló. Al otro día por la mañana desde el sector de utillaje salen los compañeros marchando por las líneas de la planta y todos los compañeros se van sumando. Los que estábamos de tarde vamos a la planta temprano, y lo que era desazón y bronca termina en una gran asamblea que resuelve la toma de la fábrica, y se persigue a los burócratas traidores de los delegados y comisión internas hasta sus casas; toma de 72 horas que si bien  no  derrota el plan de flexibilización  logra un aumento de un 10% en la hora y el pago del 100% de la indemnización. El triunfo más importante es que nos dotamos de una nueva organización sindical y reconocieron a la comisión de representantes que fue la que llevó adelante las negociaciones votadas en asamblea.

 

IW: ¿Qué compañeros u organismos estuvieron al frente de las mismas?

En primer lugar el organismo que estuvo al frente fue la propia asamblea, que funcionó durante la toma y posterior a ella, ya que no se podía llevar adelante ninguna propuesta que no estuviera resuelta por la asamblea. Era tan así el sentimiento democrático que en una asamblea donde la patronal había aflojado algunos puntos, pedía que se autorizara a la comisión a negociar por fuera de las mociones de la asamblea, es ahí donde intervengo diciendo “que podíamos aceptar todo, menos el punto cuatro” y fue una ovación; lo recuerdo porque fue una inflexión en el conflicto donde se veía la unidad que existía alrededor de ese punto: la asamblea decide todo.

El otro organismo que surge y donde se empiezan a foguear estos nuevos compañeros, es la comisión de representantes, entre los que sobresale “Gallo”. “Moyanito”, el compañero que para mí la tuvo más clara de lo que había que hacer, el “Gordo” Corti, el “Mago” Placereano, el “Negro” Ramos y otros compañeros, entre los que me encuentro. Luego realizamos un plebiscito democrático con las tres propuestas: afiliarnos a la UOM, al SMATA o conformar un nuevo sindicato que impulsábamos los activistas, el de los trabajadores metalmecánicos de Ferreyra SITRAMF, propuesta que triunfa ampliamente. Se realizan las elecciones con muy pocas abstenciones y votos en blanco y surge una directiva con mucha fuerza producto triunfante de la lucha y de la cual siento el orgullo de haber sido parte. Durante tres meses somos parte tal vez de los nuevos métodos de lucha con los que se manejan la nueva generación  obrera en los conflictos.

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Sindicato que se manejó con finanzas propias recogidas por los representantes de línea (delegado estaba asociado a ser burócrata) y con boletín semanal hecho por los trabajadores. Y todo se resolvía en asamblea.

IW: ¿Qué repercusión tuvieron a nivel nacional?

En primer lugar era el año setiembre de 1996, en pleno auge de Menem y en Córdoba el gobierno de Mestre, a nivel nacional, venía de derrotar a todos los trabajadores estatales.

En la provincia el ajuste era brutal. En medio de la recesión económica, para las patronales automotrices era el momento ideal de imponer una derrota ejemplificadora para hacer efectiva una flexibilización brutal en los nuevos convenios y fijar un salario testigos para la industria.

El impacto fue grande, ya que FIAT era una industria con 2.500 trabajadores en uno de los corazones de la industria automotriz y la solidaridad de las fábricas era impresionante durante la toma. Fueron marchando encolumnados, desde Perkins, Iveco, caravana de autos de los trabajadores de Renault, los estudiantes desde la Ciudad Universitaria, los compañeros luchadores incondicionales del SIPOS dirigidos por el compañero Bazán, fuimos parte del acto del 1° de Mayo junto a los docentes de Neuquén en la Plaza de Mayo. Hicimos un gran acto en la asunción del Sitramf con la CUT de Brasil, las CI de la FIAT que dirigía el PT, la PIT-CNT de Uruguay y muchos sindicatos de la zona: SIPOS, Gráficos, CISPREN,  vecinos, familiares y trabajadores de otras empresas que hoy no recuerdo.

Es decir el impacto a nivel nacional para la patronal y el gobierno era determinante y por supuesto también para los trabajadores, pero en la lucha de clases nunca hay dos beneficiados.

Y si bien la primer parte terminó en un empate en lo que respecta a la flexibilización de los métodos de trabajo, terminó en un triunfo de una organización antiburocrática con elementos clasistas. Este virtual empate se tenía que saldar.

 

IW: ¿Cómo se posicionaron las cúpulas de los sindicatos involucrados?

Tanto la UOM como el SMATA fueron parte del acuerdo, ya que CORMEC (el nombre que tenía FIAT antes ) era parte de la UOM, o sea que no fue ajena a la traición. Todo su cuerpo de delegados de FIAT y la comisión interna fue parte del mismo, y el SMATA con Campellone a la cabeza se quiso involucrar en el conflicto pero se dio cuenta que no había margen para maniobras burocráticas, nunca lo apoyó y esperó la situación para ser parte de los que ayudaron a derrotar a los trabajadores.

IW: ¿Cómo se saldó el conflicto y, a tu entender, qué enseñanzas dejó a futuro?

La suerte de esta nueva organización sindical que marcaba un nuevo rumbo de recuperación de sindicatos antiburocráticos y clasistas se saldó con una importante derrota, que la fueron organizando cuando vieron que no lograban doblegar a los trabajadores con sus ritmos flexibilizadores y que el nuevo sindicato no se vendía, su funcionamiento no lo permitía.

En los primeros días del mes de enero, mes con muy poca producción, montan una provocación echando a un compañero, sin causa alguna, uno de los activistas importante de la línea más combativa, la reacción fue inmediata,  tomamos la planta pero la medida no fue acompañada por el conjunto (la patronal sí había medido el ánimo) pero  el activismo estaba jugado. Rápidamente tomamos una medida violenta para negociar, ya que los compañeros se retiraban de la toma, con lo mejor del activismo, unos 600, rodeamos con tachos de aceite la gerencia y cortamos la ruta con el mismo método.

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A esa altura éramos 11 los despedidos, ante la virulencia de la medida aplicaron la conciliación obligatoria, se normalizó la fabrica, pero no cumplen con la conciliación y a los 11 despedidos, si bien nos pagan los días, no nos dejan entrar a fábrica (algunos pudimos entrar corriendo pero nos cazaron a la mitad del recorrido).

Luego sigueieron despidos semanales. Primero lo mejor del activismo y se inició una resistencia, importante, porque a pesar de estar despedidos dirigíamos la fábrica.

Celebrábamos asambleas por turno, organizábamos paros totales, sí totales, y marchas al centro de la ciudad de miles!!! Realizamos tres o cuatro paros, además de quites de colaboración, todo desde afuera, apoyándonos en las asambleas y en los activistas.

Luego con la profundización de la recesión siguieron echando, pero ya por otra causa y  sólo a fin de año quedaron 600 trabajadores de la planta vieja.

En primer lugar, fue una derrota, pero esto es lo mismo que decir nada. Porque también dejo una gran enseñanza, que cuando los organismos, en este caso la asamblea, con los cuales dirigís un conflicto abarcan al conjunto de los trabajadores de la planta, la fortaleza es inmensa, que esos organismos como la comisión de representantes se movía teniendo en cuenta a todos los sectores y luego en asambleas generales por turno íbamos tomando una decisión, las medidas se llevaban con contundencia, y ahí estábamos todos, despedidos y efectivos. Esa unidad sólo la rompieron con los despidos masivos, más de 50 por semana, durante meses hasta llegar a 1.700.

Hacia afuera la solidaridad de la población y de las organizaciones sociales y políticas fue también fundamental y por supuesto tuvimos el apoyo de innumerables abogados para los diversos problemas legales que tuvimos. Pero lo central fue que las decisiones del conjunto de los trabajadores y la actitud de los activistas en las asambleas fue determinante en el desarrollo del conflicto.

IW: ¿Qué más querés agregar o resaltar, de cara a la nueva generación obrera que emerge en las luchas actuales?

A veces he pensado, reflexionando con otros compañeros, qué significó ese conflicto, y la conclusión a la que llego en primer lugar es que se trató tal vez uno de los últimos conflictos de la vieja clase obrera, que respetaba y defendía sus convenios, que no había sido flexibilizado y que en particular en Córdoba, no había sufrido derrotas importantes. Es como una experiencia de transición hacia un nuevo movimiento obrero que permitió la permanencia de los verdaderos métodos de la clase obrera, asamblea, piquetes, toma de fábrica, disputa en el territorio de la patronal.

Sí creo que toda pelea importante, si logra trasmitir la experiencia de lucha y elementos de conciencia de la clase obrera, colabora a la permanencia de esos métodos, tan bastardeados en esta época.

Y por otro lado, que las luchas también se ganan en el terreno político, de denuncia de las complicidades de las patronales y el gobierno de turno, con los acuerdos de la burocracia sindical, esta triple alianza siempre existe, que en mi opinión, hoy a la distancia, fue tal vez el punto más débil que tuvimos en el conflicto de FIAT del 97. Y sería bueno que las nuevas generaciones no se olviden nunca de involucrar al gobierno de Cristina o de De la Sota , con las patronales  automotrices, el SMATA y la UOM, en las derrotas de Gestamp, lear y valeo.

Y por último, la necesidad que tenemos los obreros de llevar adelantes propuestas políticas que tengan que ver con nuestras necesidades reales  y  perder el miedo a hacer política  y organizarse en un partido que le proponga a los trabajadores ser los verdaderos sujetos de los cambios de nuestra sociedad.

Es por eso que también soy un luchador por el socialismo.

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