“A pesar de la imagen que quiere vender en la tele, de una Córdoba que progresa, Schiaretti no se ha corrido un centímetro del libreto de Macri” reflexiona Eduardo Mulhall mientras limpia sus lentes. “Así también le va a la provincia, es casi el espejo de lo que pasa en el país”.  

Eduardo encabeza la lista del Nuevo MAS en Córdoba como candidato a gobernador. A sus 63 años ha visto muchos conflictos de trabajadores, muchas huelgas como las de Fiat y Somisa. Como docente, delegado del IPET 77 del barrio San Felipe y dirigente de tradición obrera no se impresiona fácil, pero la situación que atraviesa la provincia lo preocupa seriamente. “Hay que remontarse muchos años atrás para ver la industria tan paralizada como ahora, con tantas suspensiones y retiros voluntarios que sabemos que son despidos encubiertos porque la patronal busca deshacerse de un sector de trabajadores para imponer otros ritmos de producción”.

Se refiere a los procesos de suspensiones que están atravesando importantes fábricas automotrices como Volkswagen, Iveco  y Renault y al intento de eliminar la planta de mecanizadas de la Fiat para convertirla en poco más que una planta ensambladora. Pero, aclara, “no se trata de una situación sectorial, el plan global del gobierno es un fracaso absoluto y Schiaretti, como fiel aliado de Macri corre la misma suerte y pretende que seamos los trabajadores los que paguemos los platos rotos de la crisis”.

Sin embargo ha habido importantes procesos de lucha y resistencia obrera en Córdoba, de los que Corriente Sindical 18 de Diciembre, que se puso en pie el año pasado a nivel nacional, han participado llevando su apoyo. Procesos que hoy se ven reflejados en la lista que presenta el Nuevo MAS en la provincia. “Estamos orgullosos de presentar una boleta con candidatos representativos de lo mejor del activismo obrero de la región, con compañeros trabajadores de Molinos Minetti que están enfrentando un procedimiento preventivo de crisis, delegados del neumático en lucha por su salario, activistas y delegados docentes, estatales y de la SENAF (la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia) que enfrentan una persecución política y sindical terrible”.

En total son más de 140 candidatos del activismo obrero, estudiantil y del movimiento de mujeres cordobés, en una campaña que se construye desde abajo “en todo sentido, desde las agitaciones en el centro, los volanteos en puerta de fábrica y lugares de trabajo hasta las pegatinas y las recorridas todo se hace con esfuerzo militante” apunta Eduardo.

Ante el panorama de desastre económico, que Mulhall identifica como la marca del fracaso del gobierno nacional, comienzan a observarse movimientos por arriba como la renuncia a presentarse a las elecciones del candidato del kirchnerismo, Pablo Carro, en un claro gesto de apoyo a Schiaretti. Sobre esto Eduardo reflexiona “cuando salgo a la calle en mi barrio, cuando voy a dar clases y en cada actividad militante veo que la gente se cuestiona a quién votar, cual es la alternativa. Y para mucha de esa gente la bajada de Carro generó desconcierto y una decepción muy grande, pero tiene una explicación”.

Hace una pausa, como sopesando las palabras, y argumenta: “Es la unidad por arriba de las distintas variables patronales, que hoy juegan a la gobernabilidad mientras el gobierno destruye nuestras condiciones de vida, y que intentan esbozar un gobierno de unidad nacional pero no para romper con el FMI, para desdolarizar la economía o frenar los despidos, sino para salvarle las papas al empresariado. Hoy el kirchnerismo en Córdoba le regaló su capital político a un candidato totalmente afín a Macri, al FMI y a las patronales. Pero para toda esa gente que está decepcionada, o incluso dolida hay una alternativa”.

En ese sentido insiste en la necesidad un paro general para imponer la prohibición de despidos y suspensiones, la estatización bajo control obrero de los servicios públicos y de toda empresa que suspenda o despida, la nacionalización de la banca y el comercio exterior “para frenar la corrida y la constante especulación con el dólar” y el desconocimiento de la deuda provincial y nacional.

“A esa unidad que están gestando desde arriba para reventar nuestras condiciones de vida y nuestras luchas le tenemos que responder por abajo con la unidad en las calles para imponer nuestras consignas, nuestras reivindicaciones y nuestras peleas. Pero también dando una respuesta unificada de los sectores independientes en las elecciones” agrega, resaltando la enorme oportunidad que hay para la izquierda en estas elecciones:

“Por eso hemos insistido tanto, y lo seguimos haciendo, con la unidad de la izquierda. Porque si el enemigo se une nosotros no podemos dividirnos por los votos, la izquierda está para otra cosa”. Y ante la posibilidad de que su compañera de fórmula entre a la legislatura provincial concluye: “Es necesario que esa voz esté. Hago un llamado a todos los trabajadores, a todos los que luchan y a la población de Córdoba en general a acompañarnos con su voto porque queremos que Julia Di Santi sea la voz de los que queremos la unidad de la izquierda para enfrentar a este gobierno en la Legislatura”.

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