Martín Primo
Director del semanario Socialismo o Barbarie, dirigente del Nuevo MAS.

 

“Cerca estaban Las Rojas, el movimiento de mujeres del Nuevo MAS. ‘El Senado está jugando con la voluntad popular. La ciudadanía ya se expidió a favor del aborto legal. Basta de maniobras. El 8 de agosto seremos millones en las calles’, dijo Manuela Castañeira, una de sus principales referentes. Los carteles de Las Rojas estaban por todos lados: ‘¡Aborto legal ya! 8A a las calles para que sea Ley. Que la Iglesia y Macri no se metan. La sociedad ya se pronunció. Las mujeres tienen que decidir sobre su propio cuerpo’”. (Mariana Iglesias, Clarín 01/08/18)

Estamos entrando en la recta final de una lucha histórica que puede concluir con un triunfo rotundo del movimiento de masas contra el gobierno y la Iglesia, institución ésta que, una vez más ha demostrado ser una fuerza retrógrada, reaccionaria, opresora y enemiga de los derechos de los trabajadores, las mujeres y la juventud. El próximo miércoles 8 de Agosto en el Senado se pondrá a votación, por sí o por no, el proyecto de legalización del derecho al aborto legal, seguro y gratuito en el hospital. Desde ya queremos afirmar que el posible (pero para nada asegurado) triunfo de esta reivindicación democrática de las mujeres va mucho más lejos del movimiento de mujeres mismo, sino que este será un triunfo de las mujeres, pero también de las miles de pibas y pibes que salieron a las calles a luchar, y de la masa de trabajadores que han sabido conformar una mayoría social que ya se ha pronunciado categóricamente a favor de este elemental derecho de las mujeres a decidir sobre su propio cuerpo.

Una coyuntura complicada

Ni el entusiasmo del momento debe dejar lugar a ningún exitismo prematuro, ni la inmensidad de la pelea debe dar espacio al desánimo: la batalla es muy difícil, pero el triunfo se le puede arrancar a los senadores a condición de garantizar una movilización masiva en las calles el 8A. Esto más aún si tenemos en cuenta que la coyuntura en que nos encontramos no es la mejor.

Luego de las complicadas semanas que tuvo que atravesar el gobierno, marcadas por la escapada del dólar y la inflación, lo cierto es que en el momento actual Macri está lanzando una contraofensiva en toda la línea contra el movimiento de masas. Esta ofensiva está signada por la redoblada tanda de tarifazos interminables, la persecución contra los sindicatos a los cuales les imponen multas millonarias por haber hecho uso de su derecho de huelga, y por el vuelco de los milicos a la represión interior.

Estos últimos días el gobierno nacional anunció una catarata de aumentos para agosto y los meses siguientes. La luz y el gas van a trepar nuevamente un 30%, el transporte en CABA y el Conurbano bonaerense subirán un peso por mes de acá a octubre alcanzando los $13 (un 120% en 8 meses), las naftas volverán a subir entre el 4 y el 8%, el subterráneo de Buenos Aires sube de $7,5 a 12,5%; hasta sacar el DNI se aumentará un 200%.

El mismo Macri se vio obligado a reconocer que la inflación de este año será del 30%. Este porcentaje en palabras del presidente marca el que ese será el piso mínimo de inflación, el porcentaje real seguramente estará varios puntos por encima.

Mientras avanza con este tarifazo y para garantizar que el ajuste caiga sobre los trabajadores, Cambiemos pretende mantener planchados los salarios y continuar con los despidos en el Estado, como es el caso del Hospital Posadas, de Télam, del INTI y demás reparticiones donde esto empieza a expandirse como una mancha de aceite.

Parte de esta política es la persecución y sanción económica a los sindicatos en donde los burócratas se vieron presionados por las bases para salir a luchar. Este es el caso de Camioneros, que recibió una multa de 800 millones de pesos y de SUTEBA que fue sancionado con una multa de 600 millones de pesos por hacer huelga y supuestamente no haber acatado una conciliación obligatoria escandalosa dictada por María Eugenia Vidal. Un verdadero despropósito ilegal e ilegítimo. El Estado provincial que no llamó a ninguna negociación por 90 días y propone una rebaja salarial de 15 puntos porcentuales por debajo de la inflación que anuncia el mismo presidente, actúa como juez y parte pretendiendo prohibirle a los docentes su elemental derecho a huelga.

Como corolario lógico de esta avanzada en el plan de ajuste, está la política de volver a sacar a los milicos a las calles para reprimir a los trabajadores y meter miedo en los barrios populares. Ajuste y represión: esta es la única solución que conoce el gobierno de Cambiemos para salir de la crisis que ellos mismos crearon.

Pero no hay que impresionarse, la crisis económica y social sigue profundizándose y Macri y el “mejor equipo en los últimos 50 años” no “da pie con bola”. Esto ya se viene manifestando en un descontento político y un repudio al gobierno nacional y a Cambiemos en general que se manifiesta en todas las encuestas. Los últimos estudios muestran que Macri y Vidal están en sus mínimos históricos, y el proyecto reeleccionista encuentra un horizonte cada vez con mayores nubarrones.

No es opositor quien no quiere luchar

Por esto es que la actual contraofensiva de Cambiemos no se explica por una fortaleza intrínseca del gobierno, sino más bien por la escandalosa actitud de la CGT y del kirchnerismo, que al apostar todas sus cartas a la gobernabilidad y a las elecciones de 2019 le otorgaron a Macri un “respiro” vergonzoso que le dio el aire necesario para avanzar en la actual ofensiva.

Una muestra de esta política entregadora fue la orientación del kirchnerismo ante el decreto de Macri para meter a los milicos en la represión interna. Los K y los organismos de derechos humanos que ellos influencian, se negaron a realizar una movilización masiva contra el gobierno en Plaza de Mayo. En vez de eso apostaron a una maniobra desmovilizadora e inocua mediante el artilugio de llamar a una concentración “inédita” ante el Ministerio de Defensa. Es imposible doblegar la política del Macri si no estás dispuesto a derrotarlo.

Esto es así porque la defensa de la gobernabilidad como bien supremo, es incompatible tanto con la lucha contra el ajuste, como contra el endurecimiento represivo del régimen político. Es que el plan de gobierno de Cambiemos es el ajuste más brutal y este fue rubricado con fuego ante el FMI. En este sentido, defender la gobernabilidad a cualquier precio es defender el derecho de Macri a aplicar su ajuste; y para llevar adelante este ajuste el gobierno necesita contar con todas las fuerzas represivas posibles para enfrentar la resistencia y las luchas que los trabajadores van a plantear, como ya se demostró el último 18 de diciembre  frente al Congreso.

El debate en Senadores: un operativo contra la voluntad popular

Cuando Mauricio Macri anunció en el inicio de las sesiones legislativas que permitiría el debate acerca de la legalización del derecho al aborto, nunca se imaginó que estaba abriendo las puertas para que irrumpa en el centro de la escena política un movimiento de masas independiente con la capacidad de arrasar con el estatus quo reaccionario que condena a la ilegalidad a todas las mujeres y a la muerte por abortos clandestinos a miles, las más pobres. Macri jugó al aprendiz de brujo que desató las fuerzas de una movilización de masas que no es capaz de dominar. Esto se puso de manifiesto durante todo el debate y de manera impactante el 13J, cuando una marea verde de cientos de miles de mujeres, jóvenes, estudiantes y trabajadores copó el Congreso y obtuvo un primer triunfo al arrancarle a la Cámara de Diputados la media sanción del proyecto. Esa marea verde al mismo tiempo supo construir y mostrar una mayoría social que se manifestó activamente a favor del derecho al aborto y les asestó una primera derrota al gobierno y a la Iglesia.

Ahora, tanto Cambiemos como la Iglesia se pusieron de acuerdo para tratar de recuperar terreno en el Senado y hacer retroceder la media sanción conquistada en Diputados. Para esto montaron un operativo contra la voluntad popular ya manifiesta. Es que si la fuerza de la movilización que arrancó la sanción en la Cámara baja los sorprendió, ahora se están jugando con todo a revertir el resultado, apoyándose tanto en el carácter conservador y reaccionario del Senado, como en la apelación a los sectores más retrógrados de la sociedad. Durante estas últimas semanas no hubo catedral, iglesia ni parroquia que no apelara a las mentiras más escandalosas ni a los argumentos más retrógrados para movilizar a los sectores más atrasados o reaccionarios. Prueba de esto fueron la movilización forzada a paso militar y con el pañuelo celeste como uniforme de los alumnos de las escuelas primarias administradas por la Iglesia; las barbaridades escandalosas y anticientíficas que hubo que soportar del “doctor” Abel Albino y su cruzada contra los métodos anticonceptivos y contra la prevención del HIV; o las intervenciones vergonzosas de los senadores de Cambiemos en el recinto.

Todo esto fue un intento para tratar de hacer creer que la sociedad argentina está dividida entre dos partes iguales. Una falsedad que quedó de manifiesto tanto el 13J como en toda encuesta seria que se hubo publicado.

En este sentido, el PJ de Pichetto y el kirchnerismo se han prestado alegremente a este juego. Durante largas semanas Pichetto y compañía, junto con los senadores de Córdoba, estuvieron impulsando la posibilidad de “consensuar” un dictamen adelgazado que bajaba los límites de tiempo para poder practicarse el aborto de 14 a 12 semanas, y que otorgaba la objeción de conciencia institucional, entre otras modificaciones, al proyecto votado en Diputados. No es casualidad que este sector, cuando tuvo mayoría en la Cámara de Diputados y Senadores durante gran parte del gobierno de Cristina de Kirchner, se negó a votar esta ley, y que ahora presionado por la movilización juegue al regateo con los derechos de las mujeres y contra la voluntad popular.

Finalmente al cierre de esta edición, las comisiones del Senado fueron incapaces de sacar ningún dictamen de mayoría, razón por la cual, el próximo miércoles 8 de Agosto se tendrá que votar por sí o por no el proyecto tal cual como vino de Diputados.

El Senado: una institución reaccionaria

El actual debate en el Senado pone de manifiesto el carácter regresivo y reaccionario de la composición bicameral del Congreso: sus Cámaras de diputados y senadores.

La división del Poder Legislativo en dos Cámaras es un resabio de las monarquías constitucionales del siglo XVII. El barón Montesquieu fue quien, a imagen y semejanza de la monarquía constitucional inglesa, teorizó la necesidad de dividir el Poder Legislativo en dos Cámaras: la Cámara alta (Senado) que representa a la aristocracia (los Lores ingleses), y la Cámara baja (Diputados) que representaría al pueblo (los Comunes). El objetivo de esta división fue alzar una “garantía” conservadora contra el impulso democrático de las masas. De este modo, siempre el Senado puede frenar las reformas que vienen de los diputados. En la Constitución norteamericana, la cual se tomó de modelo para nuestra Constitución Nacional, esto se tradujo en términos “republicanos”: el Senado pasó a ser el representante de las Provincias (o Estados), y Diputados el del “Pueblo”.

Desde ya que nuestra Cámara de Diputados está años luz de ser una verdadera representación de los intereses de las grandes mayorías trabajadoras. Nuestro sistema está regido más por el poder del capital y del dinero que por el de la voluntad popular. No obstante esto, la Cámara de Diputados es más “democrática” y representativa que la de Senadores y constituiría una burla a la voluntad popular que los senadores nieguen un derecho que ya fue arrancado a los diputados mediante la lucha independiente en las calles.

Reventar las calles el 8A, que sea ley

Los senadores “verdes” y los medios de comunicación se juegan a crear confusión e ilusiones a que con el cabildeo y la rosca parlamentaria se puede alcanzar el “consenso” necesario para aprobar más no sea una ley “verde clarito”.

Esto es una verdadera maniobra que tiene como único objetivo desalentar la movilización y vaciar el 8A. El Senado debe aprobar sin modificaciones la ley tal cual como vino de Diputados. Desde el Nuevo MAS, Las Rojas y la Corriente Sindical 18 de Diciembre sostenemos que la única garantía para que se apruebe la ley está en la movilización masiva de todas las mujeres, la juventud, los estudiantes y los trabajadores. Solamente si este miércoles hacemos estallar la Plaza Congreso podemos forzar a la reaccionaria Cámara de Senadores a sancionar la ley y evitar que voten en contra.

Estamos en la recta final, el debate ya se dio y hay una mayoría social que ya se expidió a favor del derecho al aborto, ahora hay que obligar a los senadores a sancionar la ley.

Este 8A seamos millones en las calles

Reventemos la Plaza Congreso

Por el derecho al aborto legal, seguro y gratuito

Que sea ley

Print Friendly, PDF & Email

DEJAR UN COMENTARIO

Ingresar comentario
Ingrese su nombre