Roberto Saenz
Dirigente del Nuevo MAS y la corriente internacional Socialismo o Barbarie. Director general de izquierdaweb.com

“El movimiento ha sido fundamentalmente de carácter ideológico, más que provocado por una situación social, aunque ésta es evidente, actúa como detonante. Han participado los gremios mejor pagados, pero también los más politizados. Es evidente que contaron con el apoyo masivo de los obreros más capaces, en una lucha abierta contra el sistema”. (Carlos Caballero, gobernador en funciones cuando fue el Cordobazo, Clarín.com, 29/05/19)

Aunque el gobierno y la oposición patronal (los K más los sindicalistas en todas sus expresiones) estén jugados a la canalización electoral de la crisis, y aunque las elecciones mismas estén ya irremediablemente colocadas en el centro del escenario, las últimas 24 horas mostraron lo que sigue siendo esta argentina post Argentinazo: un país enormemente dinámico donde las relaciones de fuerzas no están resueltas.

Tanto la jornada del martes 28 por el derecho al aborto, una jornada nuevamente histórica, como también el histórico en cierto modo –por su masividad, aunque pasivo- paro general que se está desarrollando hoy, son una muestra de lo que estamos diciendo.

El trasfondo: el fracaso del gobierno de Macri. Fracaso cuya causa fundamental fueron las jornadas de diciembre del 2017, que le trazaron una raya al intento de “reformismo permanente” del gobierno.Esto llevó al pánico de los mercados, las repetidas corridas contra el peso, la macro devaluación y la crisis económica y social más grave desde el 2001; una crisis que pretende ser encauzada –vía electoral y con un nuevo gobierno- antes que estalle más abiertamente en una declaración formal de cesación de pagos.

A estas dos jornadas que estamos viviendo se le podría agregar, en sentido figurado, una tercera: el 50 aniversario de una de las jornadas más importantes en la historia del movimiento obrero argentino: el Cordobazo.

¿Qué fue el Cordobazo? Configuró una suerte de semi-insurreccion donde la clase obrera cordobesa arrastrando tras de sí al estudiantado y las clases medias de dicha ciudad llegaron a dominarla por unas horas, abriendo el proceso de radicalización política más profunda vivida en nuestro país en el último siglo.

A estas dos jornadas y a este aniversario, y su conexión con el proceso electoral que se avecina, dedicaremos la siguiente editorial.

 

Paro general

Comenzaremos por el paro general. Siendo el 5to paro general contra Macri, es, quizás, el más masivo bajo su gestión. La razón de fondo de su masividad no es esencialmente el producto de que todas las direcciones sindicales peronistas lo hayan llamado(un dato que, sin embargo, tiene su importancia), sino, sobre todo, la inmensa bronca que existe por abajo entre los trabajadores y las trabajadoras contra Macri y su ajuste.

La situación económica y social es la peor que se tenga memoria con la pulverización del salario real, el aumento del desempleo y la espiralizacion de la pobreza. Si el paro ha tenido una inmensa contundencia no es por la convocatoria de los dirigentes, sino por la enorme bronca que hay contra el gobierno.

Es que si fuera por los dirigentes la masividad del paro no tendría suficiente explicación. Los tipos son maestros en quitarle el poder de fuego social que tiene la clase obrera. Convocan por la televisión, muchas veces de manera “caprichosa”; manejan los tiempos políticos a su antojo, no dan continuidad; nunca presentan un programa u objetivos claros para las medidas de fuerza, llegando muchas veces a declarar abiertamente que “no sirven para nada”…

Además, esta convocatoria ocurre cuando ya está encaminado el proceso político por la vía electoral; cuando la mayoría de los trabajadores ven en octubre la posibilidad de sacar a Macri[1].

Si aun así el paro general ha tenido la adhesión que estamos viendo al cierre de esta edición es, insistimos, producto de la voluntad de la clase obrera de expresarse; de expresar su repudio al gobierno aun si saben que la medida de fuerza no tendrá continuidad, que no se obtendrá nada concreto de la misma.

En este contexto, desde la izquierda volvimos a poner en pie piquetes en algunos accesos a las ciudades. Los piquetes fueron más simbólicos que en otras oportunidades, esto en la medida que no estamos en un momento de ascenso sino de encaminamiento electoral.

Sin embargo, tienen su valor político en el sentido de poner sobre la mesa que el paro general debería ser activo y que la medida de fuerza tendría que tener continuidad, amén de no dejarle terreno para avanzar al gobierno y demás fuerzas burguesas y burocráticas en pasivizar aún más la medida.

También porque nos dan visibilidad en medio del paro para propagandizar un programa alternativo al “pacto social” que levantan los convocantes, embanderados casi todos ya detrás de la fórmula de los Fernández.

Más profundamente, la contundencia del paro remite a las tradiciones de lucha y sindicales de los trabajadores argentinos así como, en términos muy generales, a las relaciones de fuerzas. La burocracia convoca al paro por sus propios objetivos: busca decir presente en la interna peronista y que no se la deje de lado como un actor fundamental, como un instrumento central de la gobernabilidad de este y cualquier gobierno que venga.

Pero, contradictoriamente, si la clase obrera tiene colocada sobre ella semejante mediación, esto remite en definitiva a la fuerza que tiene esta misma clase: a sus tradiciones de lucha y su aguda conciencia reivindicativa (es mejor tener conciencia reivindicativa que no tener ninguna aunque esta conciencia esté, simultáneamente, muy limitada desde el punto de vista político).

Más allá que esta medida de fuerza(contundente pero dominguera) no tendrá continuidad, más allá que los convocantes están ya metidos con su 4 patas en la interna peronista, sirve como para mostrar que cualquier nuevo gobierno que venga deberá medirse con una clase obrera que está entera (más allá de sus evidentes límites en conciencia política).

 

Una jornada histórica

La previa al paro general estuvo marcada por otra jornada histórica: una nueva presentación del proyecto por la legalización del aborto. Después de las jornadas del 13J y el 8A del año pasado, del 8M este año, y, ahora, el 28M de ayer, y después también de que despuntara el #NiUnaMenos el 3 de Junio del 2015, lo que se ratifica es que el movimiento de mujeres es uno de los movimientos de vanguardia de masas más dinámico del país(un movimiento con impacto mundial en la lucha de las mujeres en todo el orbe).

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La jornada demostró el acierto de fuerzas como nuestro partido,que advirtió que el voto adverso en agosto pasado era sólo una derrota táctica, que el movimiento de mujeres estaba intacto. Y así se demostró rápidamente.

En la jornada de ayer la Campaña nacional por el derecho al aborto presentó por 8ª vez el proyecto en el Congreso Nacional. Sin embargo, lo más importante ocurrió fuera del mismo: una multitud de jóvenes mujeresmilenials y centenials en su mayoría- y de jóvenes en general (esta fue la composición mayoritaria de la jornada), se dio cita multitudinariamente en la Plaza del Congreso.

100.000 o 200.000 personas, es difícil calcular, dieron el contexto histórico a la presentación del proyecto que no había tenido acompañamiento semejante en oportunidades anteriores.

Que se trata –hasta cierto punto, al menos- de un movimiento político por este derecho se hace evidente en la medida que ayer no existía cualquier expectativa “reivindicativa”: simplemente decir presente e insistir que el aborto debe ser legal ya.

La movilización en las calles se chocó en los hechos con el acuerdo mayoritario de todos los bloques, desde el macrismo al kirchnerismo, que le huyen como a la peste a que el debate se coloque en el centro de la campaña electoral.

El macrismo, por razones obvias de su alianza con las fuerzas más retrógradas que el año pasado votaron en contra en el Senado. Pero el cinismo del kirchnerismo es monumental cuando después de votar “a favor” Cristina en Senadores, salió rápidamente a afirmar que los pañuelos verdes y celestes debían “unirse”, e inmediatamente nominado Alberto Fernández, planteó que “el derecho al aborto podía esperar; que es un tema que divide a la sociedad”…

¡Los K quieren al Papa acá en el 2020 para santificar su propuesta de “pacto social” y les importa un comino la vida de tantas mujeres que mueren por aborto clandestino!

Así las cosas, la presentación está pensada a los meros efectos de que no pierda estado parlamentario y, en un juego tacticista, algunas voceras de la Campaña Nacional ahora dicen que la idea es que “se vuelva a votar en Diputados entre octubre y diciembre para en 2020 insistir en Senadores”…

El retorno del cabildeo y la estrechez de miras de ver sólo en las componendas parlamentarias la forma de obtener nuestros derechos está de espaldas al factor que realmente mete presión en las fuerzas retrógradas: el monumental movimiento de mujeres que volvió a hacerse presente el martes 28[2].

De ahí que desde el Nuevo MAS, Las Rojas y nuestra compañera Manuela Castañeira estuvimos presentes en el Congreso con toda la fuerza de nuestra militancia exigiendo públicamente -desde adentro del Congreso y fuera de él y en todos los medios-, que no queremos esperar: ¡el debate parlamentario por el derecho al aborto debe abrirse ya mismo!

Al mismo tiempo, también se generó otro debate dentro del movimiento. Organizaciones como el Partido Obrero están reclamando un “plebiscito” por el aborto legal, lo que nos parece un gravísimo error: ¡significaría ir para atrás en lo que ya conquistamos, que es una mayoría social por este derecho!

La combinación del paro general y la inmensa movilización en el Congreso plantean una reflexión. La Argentina es un país donde la vitalidad de sus movimientos de lucha es inmensa.

El grado de desarrollo de la conciencia política no acompaña del todo esta experiencia –o no tiene un desarrollo acorde por así decirlo- en la medida que, a diferencia de décadas atrás,es muy difícil superar el horizonte de lo “posible”.

Es decir: existe una conciencia progresiva entre amplios sectores de la juventud, el movimiento de mujeres y la vanguardia trabajadora. Incluso, creemos no equivocarnos si afirmamos que hay destellos de una conciencia general anticapitalista entre sectores de la juventud.

Sin embargo, es verdad que no se vive aún un verdadero proceso de radicalización política; que las condiciones internacionales de falta de alternativas dificultan todavía esto.

Pero dadas unas relaciones de fuerzas no saldadas y la crisis económica que vive nuestro país –que lo colocan a la vera de un nuevo default bajo el próximo gobierno-,y aunque esto no se exprese en la campaña electoral[3], un proceso de radicalización podría comenzar a despuntar en el mediano plazo.

Esto último es lo que coloca las responsabilidades históricas para la izquierda, responsabilidades que al no ser correctamente asumidas, al haberse abordado electoralísticamente,comienzan a hacer crisis en algunas organizaciones (como es el caso del PO y el propio FIT).

 

El 50 aniversario del Cordobazo

Y es precisamente en medio de esta reflexión y de estas jornadas que se cumple hoy el 50 aniversario del Cordobazo.

¿Qué fue el Cordobazo? Un levantamiento de la clase obrera cordobesa que sumada al movimiento estudiantil y con la simpatía de las clases medias urbanas, terminaron dominando la ciudad por varias horas (y en algunos casos por varias jornadas) como subproducto del choque provocador con la policía provincial y el ejército.

Al país lo gobernaba Juan Carlos Onganía, dictador militar que había asumido luego del derrocamiento del radical Illía en 1966 y puesto en marcha un plan económico neoliberal en las manos de AdalbertKriegerVasena, un economista neoliberal a la enésima potencia.

La burocracia sindical peronista de Vandor había sido cómplice del golpe en sus primeros pasos, pero la bronca de los trabajadores fue estallando debido a las medidas de ajuste y represivas que la dictadura venía tomando (incluyendo el asesinato de activistas obreros y estudiantiles en distintos reclamos), lo que fue el fermento para que la clase obrera de Córdoba capital terminara estallando y protagonizando una semiinsurrección.

Aquí no vamos a detenernos en los pormenores del levantamiento, sino sólo señalar algunos rasgos generales que nos sirven para comprender el presente. El Cordobazo y el ascenso obrero y estudiantil nacional que le siguió posteriormente hasta el golpe de 1976 –con sus idas y venidas y diversas coyunturas- fue parte de un ascenso mundial: el último ascenso de la lucha de clases del siglo XX.

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Lo característico de dicho ascenso es que a diferencia de las revoluciones anticapitalistas de la posguerra,tuvo centralidad urbana, obrero y estudiantil. Expresó también una ola de radicalización en el movimiento negro en los Estados Unidos y de la mujer, internacionalmente acompañado por una conciencia general anticapitalista/socialista (incluso antiburocrática en los países del Este europeo)y por una gran radicalización: rasgos clásicos de las revoluciones obreras del siglo pasado.

Entre esas décadas y hoy pasaron muchos acontecimientos, entre ellos la emergencia de una nueva clase trabajadora con características distintas a la de décadas atrás (más masiva pero también más heterogénea en sus condiciones de contratación), así como la caída del Muro de Berlín, que blanqueó, por así decirlo, la bancarrota burocrática de las revoluciones del siglo pasado (bancarrota contrarrevolucionaria que venía ocurriendo desde hace décadas pero que no había saltado al primer plano de la conciencia popular).

Hoy vivimos un recomienzo de la experiencia histórica, donde frente al giro a la derecha internacional se multiplican los movimientos de la juventud y las mujeres, así como sectores obreros de vanguardia,que comienzan a cuestionar el sistema.

Un recomienzo de la experiencia histórica que encuentra en el Cordobazo[4], justamente, la experiencia general de un levantamiento clásico de la clase obrera: ocupaciones de fábrica, democracia obrera, movilizaciones de masas, piquetes, métodos semiinsurreccionales,conciencia antiburocrática, unidad obrero-estudiantil, difusa conciencia socialista, etcétera.

Cuál es la relación entre el Cordobazo y el Argentinazo, un debate que ha aparecido últimamente en la izquierda. Una posición estúpida sería oponerlos de manera sectaria. Sin duda alguna que el Cordobazo expresó una acción histórica independiente de la clase obrera más profunda y radicalizada que el Argentinazo: un proceso de radicalización social y político de los trabajadores con centralidad en el proletariado industrial y conciencia proto-socialista.

Sin embargo, entre el Cordobazo y el ascenso de los años 70 y las nuevas revoluciones sociales que están en el porvenir, el Argentinazo y otras rebeliones populares que se colocan hoy en el firmamento internacional, cumplen un papel súper-progresivo de nexo histórico.

El Argentinazo derrotó las relaciones de fuerzas adversas de los años 90 e incluso fue más lejos: configuró el ascenso más importante de la lucha de clases desde los años 70. Puso en la palestra al movimiento piquetero, las asambleas populares, las fábricas recuperadas, llevó el “Que se vayan todos” a muchos gremios como el caso de FATE y el Neumático (cuya dirección antiburocrática actual -pero no clasista- es distorsionadamente hija de él).

Incluso el protagonismo en la vanguardia amplia y el peso electoral actual de la izquierda más allá de lo habitual, es hija del Argentinazo: de las relaciones de fuerzas creadas por él y no del todo reabsorbidas aún.

Así que podemos decir que entre el Argentinazo y un “nuevo Cordobazo” con centralidad proletaria, el primero tiene el inmenso valor de ayudar a sentar las condiciones, que no pueden ser sólo nacionales, para el segundo; ese es su inmenso valor estratégico: un “Cordobazo” donde esta vez debemos haber logrado una construcción histórica de nuestros partidos revolucionarios (que no existía en aquel momento).

 

¡Vamos con Manuela Castañeira!

Los “relámpagos” de estos días no deben confundirnos: el país entró en campaña electoral y la discusión ahora es de programa. De ahí el hermoso lanzamiento que protagonizamos el viernes pasado en el Hotel Castelar de la precandidatura presidencial de Manuela Castañeira acompañada por Eduardo Mulhall a vice y todos nuestros demás candidatos y candidatas.

Frente a los 10 puntos de Macri y el FMIy frente al “pacto social”sin romper con el Fondo de la fórmula Fernández-Fernández, la tarea de la izquierda es presentar un programa anticapitalista.

Es factible que la elección se polarice, pero todavía es demasiado apresurado para adelantar previsiones (sería un error sacar conclusiones por adelantado cuando recién comienza la campaña y todavía hay incógnitas por develar). Lavagna y el peronismo federal se deshacen como pompas de jabón y no se sabe en qué quedaran. Massa parece correr a un acuerdo con los K.

Nuestro partido no puede esperar a los “tiempos”ni subordinarse a las maniobras de la cooperativa electoral en (cierta) crisis que es el FIT: salimos con todo a la campaña electoral a instalar a nuestra compañera Manuela Castañeira como pre-candidata presidencial y a todos los demás candidatos/as de nuestro partido.

Sostenemos el planteo de internas abiertas, pero somos conscientes que el FIT está demasiado enredado en su interna porotera para hacer ningún gesto de unidad real que no vaya más allá de una burda maniobra.

Más allá del posibilismo y el voto útil y con la mira puesta en la gran crisis que está colocada en el escenario, la gran tarea de esta campaña presidencial es instalar un programa anticapitalista que trace una raya con el ajuste y el posibilismo preparando a los trabajadores, las mujeres y la juventud para las luchas que se vienen.

La militancia del Nuevo MAS, Las Rojas, ¡Ya Basta! y la Corriente Sindical 18 de Diciembre nos lanzamos de lleno, en todo el país, a la campaña electoral, para disputar un programa alternativo de salida a la crisis: un programa anticapitalista.  

 

 

[1]Es evidente que el manejo de los tiempos políticos de la CGT y adláteres se ha hecho precisamente para esto: convocar al paro, decir “presente”, pero tratando de evitar que tenga cualquier consecuencia real; inocularlo.

[2]Es tan fuerte esto que al escribir este editorial recordamos de repente a aquellas sectas que años atrás afirmaban que “el movimiento de mujeres no existía en la Argentina”…

[3]Una campaña electoral que se adelanta dominada por el “voto útil” entre amplias franjas de las masas.

[4]Como en otras oportunidades u otros casos y países se podrían encontrar en la Comuna de París o tantos otros eventos del protagonismo histórico de la clase obrera.

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