Martín Primo
Director del semanario Socialismo o Barbarie, dirigente del Nuevo MAS.


La campaña electoral está entrando a su recta final. A diez días de las PASO lo que marca el clima político es la fuerte incertidumbre y la danza de rumores y encuestas a medida que venden resultados a gusto del cliente. Pero lo concreto es que este clima ahonda la principal incertidumbre: ¿cuál será el resultado entre las principales fuerzas capitalista?

 

Entre el voto castigo y la ratificación

Como ya venimos analizando, en las últimas semanas el gobierno se puesto a la ofensiva montándose sobre la relativa y artificial estabilización del dólar que ha logrado el gobierno por un lado, y por el otro en el inestimable favor que le han hecho tanto la CGT y la CTA, como el kirchnerismo en su conjunto, de planchar todo lo que han podido el clima político social

El asunto de la artificiosa estabilización del dólar es un tema en sí mismo revelador de los intereses que hay detrás. Pero vayamos de a poco.

El gobierno sabe que el principal problema que afecta a la población, junto con la desocupación, es la inflación. Está claro que Macri no tiene manera de resolverla sin afectar los acuerdos y negocios que tanto han beneficiado a la gran burguesía que es su principal aliada. Como muestra de esta afirmación alcanza con traer al texto los últimos datos de ganancia de la compañía Enel Américas, la dueña de Edesur y de las generadoras Enel Generación Costanera, Dock Sud y El Chocón. Según el diario La Nación, esta compañía que de sobra se sabe que es la que presta uno de los peores servicios de distribución de la energía eléctrica en el sur del conurbano, ha obtenido este último año un incremento en sus ganancia del 99% en dólares, saltando esta de un año al otro de US$147 millones a 294 millones.

Pero si la inflación no puede ser controlada realmente, se espera que la misma ronde los 45% en diciembre, Macri y el FMI son conscientes que lo que actúa como barómetro de la inflación es el precio del dólar. Todo argentino lleva en su ADN económico la certeza de que con la disparada del billete verde, suben atrás todos los productos. Así las cosas, el gobierno y el FMI han apostado, ya que no pueden controlar la inflación, a mantener artificialmente controlado el valor del dólar. Esto generó que el mismo haya estado bajado de los casi 47$ que había tocado y durante las últimas semanas oscile alrededor de los 45$. La condición de esta estabilización fue garantizar una tasa de interés altísima que le retribuya suculentos dividendos a los bancos y especuladores, y a la vez permitir una fuga constante de dólares a valores subsidiados para quienes, cuando no, los bancos y los especuladores. Esta fuga es alegremente financiada con los dólares del acuerdo de Macri con el FMI. Ese mismo acuerdo que después pretende que paguemos los trabajadores.

Esta es la magia del binomio Macri-FMI: Garantizar el negocio de la fuga de capitales, mantener la política de enriquecimiento de algunos sectores y finalmente, de golpe y porrazo, generar la sensación de que “tocamos fondo y ahora empieza el repunte”.

Desde ya esto es todo un bluff, pero mientas tanto existe lugar para hacer campaña, recuperar territorio y ganar algún voto. Esto tanto más en la medida que del otro lado, la “idómita” CGT y CTA junto con la iglesia y todo el PJ-Kirchnerismo están jugados a que el enorme descontento que hay en amplísimos sectores de trabajadores y de la población en general no se manifieste ni se exprese. Así las cosas los K son como el perro que se muerde la cola- de tanto tratar de mostrar que son los principales garantes de la estabilización para congraciarse con la burguesía, han facilitado la puesta en escena de Macri y compañía para hacer creer que la crisis no es tan grave y que lo peor ya paso. Y pensar que después hay que escuchar a tanto pusilánime trasnochado decir que la izquierda le hace el juego a la derecha.

Pero el gobierno no las tiene todas consigo, y sin duda la formula Fernández-Fernández tiene un punto muy fuerte alrededor de un tendal de puntos débiles. Es que más allá de toda la pusilanimidad, mísera pleitesía que le rinde a la burguesía y al imperialismo y la incapacidad de tener un programa realmente alternativo al del FMI. Los Fernández tienen de su lado el ser quienes capitalizan en mayor proporción en inmenso repudio al gobierno de Macri y quienes sin duda se van a beneficiar con el indiscutible voto castigo que se va a expresar en las próximas elecciones.

Sin duda es muy difícil vaticinar cuál será el resultado de las elecciones del 11 de agosto, resultado que como veremos más adelante no es para nada intrascendente, pero lo que si podemos afirmar que a priori el gobierno perdería las paso frente a la fórmula del Frente de Todos en todo el país y que en particular en la provincia de buenos aires este recibiría un duro revés quedando por debajo de Alberto Fernández por una diferencia alrededor de los 10 puntos porcentuales.

La pregunta que es difícil de responder hoy, es si los guarismos de agosto mostraran una diferencia que sea irremontable o no para el gobierno. Las encuestas de última hora, las más marcadas por los deseos de los contendientes muestran las más disimiles de las situaciones: desde las  fantasías nocturnas de Juntos por el cambio que los muestran un empate técnico con el kirchnerismo, hasta las que indican que el gobierno perdería por apenas 3 puntos, hasta quienes lo dan 8 puntos abajo. En cualquier caso sería absurdo pensar que el voto castigo que de manera distorsionada van a capitalizar los K, no sea una de las tendencias dominantes en las PASO

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Es ente marco vale indicar que tanto una distancia de 8 puntos o más, o una votación cercana a los 45 puntos por parte Alberto Fernández podrían marcar una  situación irremontable que dejaría casi saldada la elección de octubre transformando a el gobierno de Macri en un “pato rengo” es decir un gobierno sin capacidad efectiva de gobernar lo que adelantaría el fin de la ilusión de estabilidad de estos últimos meses adentrando a la economía en una nueva fase de su crisis.

 

Alberto Fernández pide devaluación

Como ya dijimos, la fórmula del Frente para todos, será quien capitalice el grueso del voto castigo al macrismo. Pero este factor que es previsible que se verifique en las elecciones del 11 de agosto no deja de ser el puntapié inicial de una enorme contradicción. Es que sin duda este voto castigo es una manifestación objetivamente por “izquierda” en la medida que es un repudio al plan de ajuste que viene desarrollando Macri desde que asumió. Pero por otro lado, la formula Fernández-Fernández que capitalizaría ese voto castigo sostiene un programa de gobierno que solo se diferencia del programa macrista a nivel cosmético y en relación a cuestiones puramente tácticas.

Esta última semana Alberto Fernández ha vuelto a batir el parche alrededor del tema de que el dólar está demasiado bajo y que debería estar mucho más arriba. Esta afirmación no solo configura el nudo de su programa económico que tiene como punto de partida una nueva megadevaluación, sino que también abre el paraguas frente a una nueva corrida contra el peso en el caso de que él se imponga en las elecciones.

Alberto Fernández hace la vista gorda frente al más elemental rasgo sobre la dinámica de las devaluaciones en la Argentina que es que estas se trasladan casi automáticamente a los precios y son la herramienta más utilizada por las patronales y sus gobiernos para pulverizar los salarios.

Una nueva devaluación constituiría una pulverización recargada de los salarios. Tengamos en cuenta que los mismos rondaban hace un año y medio los 650 dólares por mes, en estos meses la política del Gobierno los bajo a un piso de 250 dólares, y una nueva devaluación como la que propone el kirchnerismo con Alberto como guía lo pulverizaría aún más.

En una campaña donde no hay mayores promesas ni indicaciones sobre lo que se va a hacer, este planteo devaluacionista de Fernández muestra que su plan de gobierno es otra cara del ajuste. Mientras que Macri apuesta a desarrollarlo vía la recesión, el desempleo y la flexibilización laboral aplicada por medio del parlamento y sus leyes; Alberto Fernández busca hacer lo mismo pero por una vía más indirecta. En vez de bajar los salarios en términos nominales, apuesta a hacerlo por medio de la devaluación y la inflación. En vez de hacer votar la reforma laboral en el congreso, juega la carta de los acuerdos sector por sector entre la burocracia sindical y las patronales de cada una de las ramas de la producción.

Las diferencias son tácticas y de matices. El plan de Macri supone un choque directo tanto con la clase obrera, como así también con las masas empobrecidas que no pueden más que crecer en un marco de creciente recesión y desempleo. Aquí la pregunta del millón es si a la dupla de Macri y Pichetto le da el músculo político para derrotar a las masas. Recordemos que en diciembre de 2017 un Macri que recién venía de ganar la elección de medio término y que se había decidido a ir por todo, entró en una larga crisis política que continua de alguna manera hasta hoy luego de chocar duramente contra la resistencia de los trabajadores en las jornadas del 14 y 18 de diciembre.

Por otro lado el método de Alberto Fernández es más mediado. Él pretende ganar tiempo mediante algún tipo de renegociación de plazos con el FMI, eso sí, garantiza “honrar” (pobre palabra, que bajo ha caído) este acuerdo que constituye una verdadera estafa a los trabajadores en beneficio de los bancos y el capital financiero; luego mediante la devaluación bajar los salarios en dólares, y mediante la inflación pulverizarlos en pesos; y finalmente evitar entrar en un debate político en el Congreso de la nación acerca de la flexibilización laboral, un debate en el cual toda la población este pendiente de cómo votan los recién electos diputados y senadores, y cuál es la posición de los flamantes presidente y vicepresidenta. En su lugar le delega el trabajo sucio a la burocracia sindical, así ella saca su tajada de la entrega de las condiciones de trabajo y tonto Alberto como Cristina puede argumentar que no fueron ellos los que impulsaron esa flexibilización, sino que es el libre deseo de los trabajadores por intermedio de sus representantes.- Como se podrá apreciar, el cinismo del peronismo k y no k es carente de toda imaginación.

En todo caso, es to no es más que un alerta sobre los escenarios que se puedan abrir. Lo que sí entendemos que es importante destacar es que en el caso de un gobierno de Alberto Fernández, la diferencia entre los deseos de sus votantes y el programa de la dupla presidencial encierra una fuerte contradicción que puede ser explosiva. La contradicción entre el voto objetivamente por izquierda que castigue a Macri y el programa objetivamente de ajuste y flexibilización que defiende Alberto Fernández, más temprano que tarde va a desatar un choque social de proporciones.

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Una campaña electoral histórica

Nuestro partido ha desarrollado una campaña electoral encabezada por Manuela Castañeira que desde el punto de vista del desarrollo de nuestra organización es histórica. Pese a los escasísimos recursos económicos con los que contamos hemos podido romper los marcos de la polarización hacia el centro que caracteriza esta elección y pudimos instalar y aprovechar una serie de debates objetivos que se colaron en la campaña por los costados de la pelea Macri-Fernández.

De más está repetir el innegable acierto político que supuso el defender la candidatura de Manuela Castañeira y con ella el que haya una representante mujer en la elección. El mérito de nuestro partido se hizo mucho más grande frente a la increíble miopía de todas las otras listas, desde el Kirchnerismo hasta el FIT. En la base de la miopía de las otras fuerzas está el no saber ver la profundidad del movimiento de mujeres en este momento histórico. La marea verde no solo concentra la lucha de un sector mayoritario de nuestro país por sus derechos, sino que además gracias a ser un movimiento de masas, de lucha e independiente que trata de conquistar sus reivindicaciones mediante la movilización en las calles, su acción es un ejemplo que irradia a  otros sectores sociales y los contagia con su ejemplo. Es eso lo que explica tanto el entusiasmo que ha sabido despertar en amplísimas capas de la juventud, como el irremediable odio mal contenido que le muestran todas las variantes de la burocracia sindical que ven en tanta organización por abajo un ejemplo peligroso para sus intereses. La figura de Manuela Castañeira, tanto por mérito propio, como por abandono de los demás, es la única candidata que representa esa fuerza y ese ejemplo.

Pero nuestra campaña no se queda solo con la enorme fuera de la marea verde, sino que también supo poner sobre el tapete un debate muchísimo más profundo y que se objetivizó durante este lapso de campaña. El debate alrededor de que la crisis de la Argentina es la crisis del capitalismo y que este no va más. Es evidente que este segundo eje no tiene la llegada que alcanza la marea verde, pero sí es el que brinda las explicaciones de fondo y el que explica la lógica y el porqué de nuestro programa y de nuestras propuestas. Si los programas de Mauricio Macri y de Alberto Fernández solo se distinguen en cuestiones segundarias o tácticas, es porque en definitiva ambos programas coinciden en su núcleo: salvar la Argentina capitalista para beneficio de los empresarios y del imperialismo del cual son aliados estos.

Nuestra campaña fue creciendo poco a poco, y en ese crecimiento pudimos ver como los planteos anticapitalistas que sistemáticamente Manuela Castañeira levanto en cada una de sus intervenciones en los medios, cada vez eran escuchados con más atención, y como su prédica encuentra cada vez más oídos especialmente entre las capas más jóvenes de la sociedad.

Como producto de esta campaña la figura de Manuela Castañeira y el nuevo MAS hemos salido de los márgenes de las campañas de otros años y hemos podido pisar con fuerza en el debate nacional. Muestra de esto es que por primera vez los encuestadores empiezan a preguntar por nuestros candidatos y estos registran un crecimiento a lo largo de la campaña.

Es por eso que es necesario tomar en cuenta que más allá del resultado final que demuestren las PASO, nuestra campaña electoral en sí misma es un inmenso triunfo de nuestro partido y una enseñanza de cómo sin grandes recursos pero con una programa socialista claro y con la fuerza de una militancia alegremente abnegada se pueden vencer la polarización política y alcanzar grandes logros.

Desde ya que para nosotros es imposible aventurar cuál será el resultado de la votación en las PASO. Pero no tenemos ninguna duda de que nuestro objetivo real y concreto no puede ser otro que jugarnos con todo a romper el piso proscriptivo e llevar a Manuela Castañeira al debate presidencial y alas elecciones de octubre. Somos conscientes que es una tarea difícil, pero contamos a nuestro favor con el desarrollo de esta inmensa campaña que es nuestro punto de apoyo para “mover el mundo”.

 

Defendamos los votos de Manuela Castañeira y el Nuevo MAS

Sumate a la fiscalización en todo el país

 

En estos últimos días tenemos que echar todo el resto y coronar dos grandes tareas. Por un lado debemos aprovechar a fondo estos último siete días de campaña para llegar hasta el último trabajador, la última mujer y el último joven para plantearle que hay una salida distinta y un plan alternativo anticapitalista encabezado por la candidatura de Manuela Castañeira. Por el otro tenemos que organizar conscientemente la tarea de fiscalización y defensa en todo el país de los votos de Manuela Castañeira y todos los candidatos del Nuevo MAS.

Debemos contactar a los miles de simpatizantes que se nos acercaron durante esta campaña para sumarlos el domingo 11 de agosto a la jornada de fiscalización. Organizar reuniones en cada local y cada regional, tomar la fiscalización desde las 8 hasta que se cierre la última urna con la misma seriedad como se desarrolló toda la campaña electoral.

Cada voto de Manuela es una muestra de apoyo a los derechos de los trabajadores, las mujeres y la juventud. Llamamos a todos quienes coincidan con nuestro planteo y a quienes defiendan la necesidad de que la única candidata mujer este en octubre para que haga oír su voz en el debate presidencial a que se sume a defender nuestros votos en todo el país.

 

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