Roberto Saenz
Dirigente del Nuevo MAS y la corriente internacional Socialismo o Barbarie. Director general de izquierdaweb.com
Roberto Sáenz


“Es difícil encontrar un momento en la historia argentina, por lo menos de la democracia que se refundó en el ’83, de tanta incertidumbre electoral como el actual momento político. Esta situación se profundiza porque aparecieron en los últimos días datos de encuestas muy creíbles que empiezan a conmover algunos dogmas en los que se encuentra asentada la vida pública (…) Básicamente, la novedad (…) es la posibilidad de (…) un ballotage donde Cristina Kirchner le gana a Mauricio Macri por 9 puntos”. (Carlos Pagni, La Nación on line, 23/04/19)

 

Sin ir más lejos, al cierre de esta edición la cotización del dólar se aproxima a $45 y el riesgo país escala al máximo bajo la gestión de Macri: 945 puntos(se trata de la tasa de sobre riesgo que debe pagar el país por encima de las tasas internacionales promedio para cualquier inversor que desee prestarle al mismo).

El derrumbe de Macri en las encuestas parece ser la razón específica de la corrida de estos últimos días. Durante el fin de semana volvió a hacerse sentir la presiónempresarial de que Vidal reemplace a Macri en la candidatura presidencial oficialista.Y la realidad es que, aunque simultáneamente Cambiemos pareció “reordenarse” en los últimos días detrás de Macri, hasta el 22 de junio, día de cierre de las candidaturas, todo puede pasar, sobre todo si la corrida contra el peso continúa.

Por el lado del peronismosiguela incertidumbre alrededor de la postulaciónde Cristina Kirchner,aunque parecen crecer los indicios de que podría ser candidata; simultáneamente, no parece descartable que Lavagna y el Frente Renovador corran por carriles separados, aunque tampoco está confirmado que Lavagna se presente y Massa aparece reestableciendo ciertos puentes con el kirchnerismo…

La eventualidad que Cristina se imponga en un eventual ballotage, la debilidad de la candidatura de Macri y la división del peronismo federal ha puesto a sonar las alarmas de una patronal que no la quiere a Cristina nuevamente de presidenta, al menos no en el actual escenario donde el operativo contención viene funcionando –al menos hasta ahora- a pesar de la dramática crisis económico-social.

En este contexto, la burocracia sindical va de bochorno en bochorno, con un paro general dividido para el martes 30 decretado por el moyanismo y lasCTAs (Yasky y Micheli), un paro de colectivos el feriado del 1° de Mayo y el no paro del grueso de la CGT…

Un paro general eventualmente parcial, que no deja de ser una oportunidad para que sectores de trabajadores expresen su descontento, pero al cual no se le plantea continuidad y carácter activo alguno, estando convocado por Moyano más para posicionarse en la interna del peronismo que otra cosa.

En este escenario, el FIT ha confirmado su vocación rupturista de cualquier criterio de unidad de la izquierda clasista habiendo proclamado -en sendos eventos de los grupos que lo integran- las principales candidaturas hacia las elecciones y convocado a un 1º de Mayo sólo de su agrupamiento.

Desde nuestro partido, asumiendo que la izquierda tiene enormes responsabilidades por delante, hemos salido a convocar a un acto partidario en el Obelisco el martes 30 a las 17 hs, donde bajo las consignas generales de que “Macri, el ajuste y el FMI no se aguantan más; que la crisis la paguen los capitalistas”, levantaremos una tribuna para las luchas en curso, haremos responsable al FIT por dividir una vez más a la izquierda y avanzaremos en la proclamación de nuestra compañera Manuela Castañeira como precandidata presidencial del Nuevo MAS.

 

Riesgo electoral

Como venimos señalando, al cierre de esta edición el dólar alcanza nuevamente los $45 y el riesgo país llega a los máximos históricos bajo el macrismo.

¿Cuál es la razón de esta renovada escalada? En realidad, desde el punto de vista económico, no ha habido ningún dato nuevo que justifique que la corrida no continúe. Entre las “nuevas medidas” anunciadas por el gobierno se definió que el dólar “no podría sobrepasar los $51 hacia fin de año”,pero eso no es más que una expresión de deseos,sin ningún correlato práctico para lograrlo.

Ocurre que el FMI sigue inhibiendo al gobierno el vender más de 60 millones de dólares por día, cifra exigua para parar la corrida en curso –sea esta corrida algunos días más larvada y otros más abierta-. Por lo demás, el grueso de los 10.800 millones de dólares ingresados por el FMI es exclusivamente para afrontar pagos de deuda. Mientras tanto, los sojeros que tienen en sus manos una cosecha histórica, administran la liquidación de exportaciones a gusto y piaccere.

Desde el punto de vista de la economía,todos los candidatos o precandidatos de la oposición han afirmado que no romperán con el Fondo, pero subrayando que se hace necesaria una “renegociación”del acuerdo, lo que introduce evidentes elementos de incertidumbre.

El propio Macri, incluso, si ganara las elecciones (un escenario cada vez más utópico), con la base exigua con que lo haría, continuando como minoría en el Congreso, etcétera, nadie sabe cómo haría para mantener los actuales compromisos de pago de deuda externa, siendo que para el 2020 solamente estarían cubiertos el 15% de las obligaciones de pago con los recursos provenientes del FMI.

Un escenario de este tipo en el cual, gane quien gane las elecciones, de cualquier manera el riesgo de default estará colocado sobre la mesa, no es el mejor para aplacar el dólar y frenar el riesgo país…

Pero a esta base material endeble se le suma el tembladeral político electoral. El encaminamiento de la crisis por la vía electoral es un factor de contención en sí mismo; un factor que conforme se acerca el calendario electoral a priori debería reducir los márgenes para que todo vuele por los aires (y aun así no se puede descartar una salida anticipada del gobierno).

Sin embargo, lo contradictorio del caso es que este mismo factor de contención queda a mitad de camino –y se transforma en otro tanto elemento de crisis- en la medida que no están claras las principales candidaturas y las alianzas que tejerán entre ellos los partidos del sistema.

El intento de rearme del oficialismo con las medidas que acaban de ser anunciadas, las reuniones conjuntas de Macri, Peña, Vidal, Larreta y los 3 gobernadores radicales buscan escenificar unidad, continuidad de Cambiemos y la candidatura presidencial de Macri.

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Pero el problema que tiene este armado no es solamente el carácter puramente cosmético de las medidas anunciadas –¡sin prácticamente ningún efecto real en la economía de todos los días!- sino el hecho que Macri no para de derrumbarse en las encuestas (prácticamente todas lo dan perdiendo con Cristina en un eventual ballotage, y eso si llega al ballotage, agregamos nosotros).

Aquí se multiplican los problemas porque en su hundimiento no habría forma que no arrastre a Vidal, razón por la cual, a pesar de las permanentes reafirmaciones de que Macri “es el candidato”, en una reciente reunión empresarial varios de ellos le preguntaron a Vidal si “está dispuesta a ser presidenta”…

Por lo demás, subsisten radicales “díscolos” que se interrogan sino convendría abandonar, como las ratas, un barco que se hunde y saltar a la coalición que, en conjunto con sectores peronistas, socialistas y también radicales, pretende poner en pie Lavagna (por ahora sólo pretende, enseguida volveremos sobre esto).

Pero si de las desventuras de Cambiemos pasamos al peronismo, éste no está más agraciado. Cristina está alto en las encuestas pero no goza de los favores de la patronal ni del imperialismo. Su profesión de fe capitalista se repite todo el tiempo no solamente en los hechos, que es lo más importante –ver a este respecto el operativo de contención de la gobernabilidad de Macri cumplido todos estos años-, sino también en las palabras cuando identifica a Macri con el “caos” (no con el ajuste, la pobreza o el FMI) y se postula ella para la tarea de “volver a ordenar la Argentina”, tarea conservadora si las hay (extractos del libro de su autoría de próxima aparición:Sinceramente).

Es probable que Cristina gane las elecciones si se presenta. Sin embargo, no es la opción uno ni dos de la patronal, que no le perdona cierta “afectación de intereses” como el caso del conflicto con el campo, las peleas “dialécticas” con Clarín, el haber puesto veedores del Estado en algunos holdings privados y cosas –cosméticas mayormente- por el estilo.

El problema es que lo que podría aparecer como una alternativa más moderada, el peronismo federal, luce de momento dividido y con pocas chances de Lavagna de aceptar ir a una interna.

Así las cosas, en este subibaja de alternativas y emociones entre los de arriba (mientras la crisis hace estragos por abajo), nada está demasiado seguro y al compás de esta inestabilidad económica y política, el peso se devalúa sin fin y el riesgo país sube sin límites.

 

“Pacto de caballeros”

Veamos ahora las medidas anunciadas la semana pasada. Decir que son cosméticas sería hacerles honor: no pasan de un parche electoral cuyos efectos serán casi imperceptibles(salvo quizás, en lo inmediato, en materia tarifaria).

Veamos algunas de las principales medidas. La primera es el anuncio de 64 productos básicos que tendrían los precios “congelados” hasta las elecciones (el plan se llama “precios esenciales” y se convalidaron aumentos hasta el día del anuncio). En realidad, se trata de muy pocos, siendo que el agónico plan de “precios cuidados” tiene más de 500 y están por aumentarse sus precios en pocos días…

El propio diario La Nación –oficialista macrista a rajatabla- hizo estos días una investigación en varios súper informando que en muchos casos se notaba faltantes –¡faltantes cuando aún no se tiene ni una semana de implementación del mismo!-.

Porque esta es la clásica: se anuncia el precio “congelado” de un producto pero sólo se destina una pequeña cuota o cantidad al mismo; cuota o cantidad que desaparece de los supermercados de manera instantánea y luego no hay oferta que abastezca la demanda (esto se llama desabastecimiento).

Por lo demás, al parecer los radicales se quejaron por las declaraciones de Dujovne donde informaba que los productos sujetos a este plan serían garantizados por una suerte de “pacto de caballeros” con los empresarios…

Declaraciones de este tipo son un anticipo de que no habrá ningún tipo de control; los decretos de necesidad y urgencia sobre “defensa de la competencia” o la “ley de góndolas” presentada por Grabois(kirchnerismo) al Congreso, no pasan de un verso que en ningún caso le pondrá límites a los precios o un control real al empresariado (para esto haría falta establecer un verdadero control de precios y abastecimientos por parte de un Estado, cosa que jamás podría hacer un gobierno como el de Macri y ni siquiera uno como el de los K, que no pasó de las bravuconadas de Moreno).

Incluso han trascendidosdeclaraciones de conspicuos empresarios afirmando tener su “voluntad” de cumplir con lo acordado, pero que no controlan el dólar y que si éste se dispara… “no tienen cómo frenar el aumento de los precios” (o desabastecer el mercado de dichos productos).

Todos estos rimbombantes anuncios no pasan de una puesta en escena que también se expresa en el mercado de las carnes (anuncios rimbombantes que ni aun en toda su vacuidad el gobierno parece tener la capacidad de garantizar; algo de esto hay también en la corrida de hoy).

Resulta ser que por la apertura de las exportaciones cárnicas desde comienzos de este año, el precio de la carne ha aumentado sideralmente: a falta de una herramienta elemental perfectamente burguesa como las retenciones a las exportaciones (retenciones que en su mayoría Macri lisa y llanamente eliminó),los precios de los alimentos y las carnes están dolarizados.

En este contexto, se acaban de anunciar tres cortes populares de carne que se mantendrían-por un tiempo determinado- a $149 el kilo. Pero aquí existen dos problemas (trampas): dichos cortes se podrán adquirir solamente en el sector minorista del Mercado Central y en los frigoríficos… es decir, en casi ninguna fuente de expendio.

La otra limitación es que solamente se comercializarán de esta manera algo en torno a los 100.000 kilos de carne mensuales, lo que teniendo en cuenta que en el país se consumen 50 kilos por año por habitante (lo que totaliza un consumo de 225 millones de kilos de carne por año), este millón doscientos kilos de precios cuidados cárnicos…no son más que el medio por ciento del consumo anual de carne, ¡un escándalo por donde se lo mire!

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A esto se le suma la “suspensión” de ciertos aumentos de tarifas. Como está dicho, se trata solamente de una postergación de algunos aumentos para después de las elecciones, no un cambio en la política de dolarizar las tarifas.

 

Es el caso del subterráneo de Buenos Aires o el de la electricidad en provincia de Buenos Aires. Y el gobierno ha llamado a los demás gobernadores a que hagan lo propio. En otros casos, como el del gas, se continuará con la política (la trampa) de “achatar la tarifa”, que no es otra cosa que distribuir los costos del invierno en los meses de verano para que no se noten todos juntos en la facturación durante las elecciones.

Una cuestión sobre la que hay que llamar la atención es que aun con el fiasco que constituyen estas medidas, Macri subraya que“no está conforme con haberlas tomado”… Es que Macri expresade manera directa la voracidad empresaria: una política de libre mercado absoluta que le endosala crisis a los trabajadores, cuyo salario es el único precio de la economía pesificado[1].

Creer o reventar, aunque parezca contradictorio, medidas tramposas como éstas también ayudan a la escalada del dólar y al riesgo país porque generan desconfianza; desconfianza que Macri pueda aguantar la presión y el plan de déficit cero se le vaya al tacho, entre otras cosas.

 

¡El martes 30 todos al Obelisco!

En este contexto, el moyanismo anunció el paro del 30, un paro que se presenta dividido no solamente porque la CGT no se plegará (y Fernández ha ratificado el ridículo paro de los colectivos para el miércoles 1°, un día feriado), sino porque el propio Moyano no parece estar haciendo demasiado para garantizar la medida, no digamos ya para darle un carácter activo.

La realidad es que ningún sector de la burocracia está por sacar los pies del plato de la gobernabilidad, del encaminamiento electoral: la divisa de todos es más o menos la misma:“en octubre se va”

Para el kirchnerismo y la burocracia que le es afín, el riesgo es que ante semejantes acciones de pleitesía y contención, ante la falta de desmadre, la patronal siga bregando por cualquier otro candidato y no Cristina.

En cualquier caso, la cuestión de fondo es que la burocracia sigue como la sombra al cuerpo a la patronal (o a algún sector de la misma): jamás se podría plantear una salida independiente para los trabajadores.

En estas condiciones, el paro del martes 30, amén de intentar capitalizar y/o contener la bronca que existe por abajo, busca posicionar a Moyano y Yasky en la interna del peronismo; algo como decir: “no se olviden de nosotros, aquí estamos, no nos dejen afuera”.

El propio Moyano puso en palabras unángulo de este tipo al afirmar que “no sólo le corresponde a la política” las definiciones en la interna del PJ, dando a entender que los dirigentes sindicales también tienen que tener opinión.

De momento no hay demasiada claridad de cómo viene el paro: si fuera por la burocracia la idea es hacer una medida dominguera y nada más. Y, para colmo, en lo que será una medida dividida, sin ninguna vocación del moyanismo de transformarlo en un paro activo con continuidad.

En medio de esta dramática crisis económica, social y política,marchamos hacia un nuevo 1º de Mayo. Debido al paro de transportes tramposo del miércoles primero, los actos de la izquierda se realizarán el martes 30. Está claro que la jornada comenzará con los cortes que se pondrán en pie para garantizar que aquellos trabajadores y trabajadoras que no quieran ir a trabajar puedan ampararse en ellos(esa es la posición de nuestro partido hecha pública en diversas reuniones de la izquierda).

Por lo demás, cabe al FIT la decisión de haber consumado la división de la izquierda en este 1° de Mayo y, más en general,para las elecciones que se vienen, habiendo anunciado ya las principales candidaturas para la misma.

Bajo las banderas de que Macri, el ajuste y el Fondo no se aguantan más,de que la crisis la deben pagar los capitalistas, la pelea por la prohibición de despidos y suspensiones, por el no pago de la deuda externa y por el aborto legal, así como sosteniendo de todas maneras el planteo de que la izquierda clasista debe unirse para ser alternativa –bajo criterios de unidad programática y proporciones, nunca de manera ultimatista- nuestro partido se lanza con todo a levantar este martes 30 de abril una tribuna en apoyo a las luchas y por la independencia política de los trabajadores.

Tendremos el orgullo de que en nuestro acto se expresen algunas de las principales luchas del momento, así como la fuerza enorme de los compañeros de Pilkington y su comisión de mujeres, que vienen de realizar la gesta de 100 días de acampe frente a la fábrica, así como diversos saludos y oradores/as en representación de nuestra juventud de¡Ya Basta!, de nuestra agrupación de mujeres Las Rojas, de la Corriente Sindical 18 de Diciembre, etcétera, cabiéndole la responsabilidad de cerrar el acto a nuestra compañera Manuela Castañeira, precandidata presidencial de nuestro partido.

En los días que restan toda la militancia de nuestro partido (que viene fogueada en distintas luchas y con muchísimo entusiasmo abriendo nuevos locales partidarios en distintos puntos de CABA, el Gran Buenos Aires y el interior del país), nos jugaremos por hacer un gran acto del 1° en el Obelisco, así como diversos actos en el interior del país, que sean el puntapié inicial del lanzamiento de una gran campaña electoral presidencial que se desarrollará en medio de una gran crisis, en medio incluso de escenarios inciertos, pero que debe llevarse adelante bajo la divisa del apoyo a todas las luchas y de la pelea a brazo partido por la educación política independiente de nuestra clase.

 

 

[1]Como digresión señalemos que un activo que le queda a Macri es este: la convicción de que aun a pesar de lo “chambón” que es en materia de gestión, es uno de ellos. Está claro que si se le encontrara la vuelta a la continuidad de Cambiemos, el gran empresariado preferiría este escenario, en tanto y en cuanto garante absoluto de los derechos propietarios.

 

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1 COMENTARIO

  1. Argentina nunca fue comunista, Peron del 46 era ni yanquis ni marxistas ,3ra posición.El comunismo era proscrito, y desde el 83 que votan solo consiguen un simple 5 %. Peron decía que somos un pueblo manso y si se enoja truena el escarmiento. Los sindicalistas estaba con el capitalismo, porque la izquierda significa pobreza y opresión. Veo Cuba 🇨🇺 y Venezuela 🇻🇪,aquí sus habitantes. Entiendo que la libertad no tiene precio. Este pueblo quiere vivir en libertad. Cuando nos asoló la guerrilla comunista, se la combatió hasta destruirla(1956/1979 y 1989.solo necesitamos honestos administradores no políticos execrables,que hacen sus negocios,y vayan las penas por corrupcion de los Códigos. Solo Dios y Patria.

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