Martín Primo
Director del semanario Socialismo o Barbarie, dirigente del Nuevo MAS.


Enero suele ser un mes marcado por el sopor estival y las informaciones más o menos rituales. Salvo en los casos en que irrumpe la lucha de clases sacudiendo la modorra de la sociedad oficial, la agenda de los grandes medios se plaga de notas de color, de consejos contra la exposición solar y de querellas entre “figuras” del mundo del espectáculo. Esto suele ser así, en parte, porque tanto un alto porcentaje de los actores económicos y políticos, como de los principales comunicadores están de vacaciones y prefieren que la realidad se ajuste a sus planes de vuelo.

Además los últimos datos del precio del dólar le permiten al gobierno blandir sus esperanzas de que la crisis económica y financiera está superada, o por lo menos está definitivamente encaminada.

A esta situación ritual, se le suma que este es un año electoral, razón por la cual gran parte de la atención está puesta en ver cómo, cuándo y con quiénes se van a resolver la disputa electoral, resoluciones que están pospuestas hasta febrero o marzo.

Este estado de sopor puede dar la impresión de que finalmente el gobierno consiguió dominar la situación y encaminar la agenda del país tranquilamente a las elecciones sin mayores inconvenientes… pero lo cierto es que tras las apariencias que se plasman en las olas y el viento, el 2019 sigue siendo un año plagado de incertidumbres en todos los ámbitos.

 

 

Incertidumbre 1: Situación internacional

El primer elemento que hay que tener en cuenta es el contexto internacional. Los analistas coinciden en que las perspectivas de la economía mundial son desalentadoras y que por lo pronto se va a una “desaceleración económica”.  Esta situación está impulsada en primer lugar por la guerra comercial entre Estados Unidos y China, y el nerviosismo en la Unión Europea signada por el Brexit. Por lo pronto los analistas auguran un estancamiento del crecimiento tanto en Estados Unidos como en China y Europa. La desaceleración de las principales economías del mundo va a afectar a países como la Argentina que van a encontrar serias dificultades para encontrar mercados en donde vender sus productos.

Por otro lado, está pendientever cómo evoluciona, junto con la economía, la situación política mundial y regional. Situación que aunque convulsa y sin una definición clara respecto a cuál de sus tendencias se va a terminar imponiendo (si las reaccionarias o las progresivas que surgen desde abajo), viene bastante corrida a derecha y contribuye a abonar al escenario de incertidumbre global.

En Europa conviven varias crisis. Por un lado el Brexit que viene de una votación en la cámara de los comunes que fue un fuerte cachetazo contra la Primera Ministra May que sufrió una aplastante derrota en su intención de aprobar el acuerdo de separación alcanzado con la Unión Europea, aunque luego logró salvar una nueva moción de censura en su contra presentada por el Partido Laborista de Corbyn. En Francia sigue las movilizaciones de los chalecos amarillos contra el gobierno de Macron, al mismo tiempo que la extrema derecha con el Front Nacional de Marie Le Pen a la cabeza trata de aprovechar las elecciones al Parlamento Europeo para capitalizar por derecha el descontento popular con la Unión Europea. En el Estado Español, particularmente en la región de Andalucía se logró conformar un gobierno de derecha del PP y Ciudadanos en acuerdo con la extrema derecha de VOX que irrumpió en las últimas elecciones regionales de finales de 2018.

En Sudamérica acabamos de presenciar la asunción de Bolsonaro como nuevo presidente de Brasil, a partir de ahora se tendrá que verificar en la práctica el verdadero carácter y el alcance del gobierno de Bolsonaro en sus contrarreformas y la capacidad de reacción de los trabajadores y los sectores populares frente a los ataques que ya se empezaron a perfilar. En este sentido se enmarcan las declaraciones de Macri durante su reciente visita a su par brasileño:“A usted y a mí, nuestros pueblos nos eligieron porque querían un cambio de verdad”. Sin lugar a dudas el presidente argentino tratará de subirse a la ola derechista desatada por la elección de Bolsonaro para fortalecer su propia reelección y su plan de ajuste y contrarreformas tanto del sistema de jubilaciones como de reforma laboral y modificación reaccionaria o simple anulación de los convenios colectivos de trabajo.

Otro elemento de crisis en la región es el caso de Venezuela. Allí el impresentable gobierno de Maduro está siendo acosado por el imperialismo y sus lacayos regionales como la OEA, con Macri y Bolsonaro a la cabeza. Como dice la declaración de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie, sin darle el menor apoyo al gobierno de Maduro,rechazamos de manera incondicional cualquier avanzada golpista orquestada por el imperialismo y los gobiernos reaccionarios de la región y defendemos que el pueblo explotado y oprimido de Venezuela sea el que decida sobre su legitimidad.

 

Incertidumbre 2: la economía nacional

Otro elemento de duda que sigue vigente, pese a la aparente tranquilidad del dólar, es la situación de la economía nacional.

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Antes que nada dejemos en claro que el supuesto “control” de la corrida económica es una situación extremadamente frágil y transitoria. El gobierno se ufana de que el dólar está “en picada” y que ahora más que preocuparse por la suba, hay que evitar que se desplome. Si la producción de humo fuese una industria redituable, el gobierno se llenaría de oro con la venta de tal producto. Lo concreto es que el actual control de la situación cambiaria está apoyada en dos pilares: uno que no maneja el gobierno, y otro que es un salvavidas de plomo. El primero son las perspectivas de que la Reserva Federal de Estados Unidos (su Banco Central) tenga una política menos ofensiva y reduzca los ritmos de suba de la tasa de interés, lo que redundaría en una menor fuga de dólares hacia el norte, y una menor presión sobre las monedas más débiles. No está nada claro que está efectivamente sea la tónica que rija la política de la Reserva Federal, pero en todo caso, ese alivió financiero trae como contrapartida un incremento en los temores sobre la economía yanqui, esto es así debido a que el único motivo por el cual la Reserva yanqui tomaría esta decisión es por el temor a una mayor desaceleración de la economía mundial. El otro pilar del actual “control” sobre el dólar es la políticaque impuso el Banco Central de aspiradora de pesos y tasas de interés siderales. Esto es secar la plaza de pesos para que nadie tenga con qué comprar dólares… ni leche, ni fideos, ni carne, ni nada. Decimos que es un salvavidas de plomo porque la contracara de tan genial política es la profundización de la recesión en la industria, recesión que ya llevó a que el 36,7% de la capacidad productiva permanece ociosa, lo que se traduce en cierres de plantas, despidos y suspensiones de trabajadores.

Ahora, si el famoso control sobre la situación cambiaria es por demás frágil y contradictorio, lo que no deja lugar a dudas es el problema de la inflación. Los últimos datos que publico el INDEC confirman que la Argentina tuvo en 2018 la inflación más alta desde 1991 (27 años): 47,6%. Este dato además conforma lo que venimos anticipando desde estas páginas: que gracias a la política concertada de facto por el gobierno, la burocracia sindical y la oposición del PJ K y no K, los trabajadores perdieron en 2018 un 20% de su poder adquisitivo, y ninguno de estos actores tiene pensado ni por asomo hacer algo para revertir dicho robo.

No obstante el record inflacionario de Cambiemos, los vendedores de humo tratan de disimular el desastre bajo la afirmación de que en diciembre la inflación fue “solo” del 2,6%. Interesante euforia. Si esa inflación mensual del 2,6 la proyectáramos a doce meses daría como resultado una inflación anual de más del 36%, lo que es un 55% mayor al 23% calculado en el presupuesto para este año. Pero además, este dato oculta una realidad mucho más cruda, y es que el alza de precios en los productos de consumo masivo fue mucho mayor: en alimentos fue del 51,2%, en transporte del 66%, en salud del 50,1%.

No obstante esta realidad, el gobierno ya anuncio una nueva batería de aumentos en los servicios públicos y el transporte que va a cruzar los primeros seis meses del año, esto al mismo tiempo que pretende volver a clavar los salarios por medio de paritarias con subas nominales de no más del 23%.

 

Incertidumbre 3: panorama electoral

Por último queda pendiente ver cómo se va resolviendo el panorama electoral. Por lo pronto, al calor de la pachorra estival y de la “paz cambiaria”, el gobierno agita el parche con que su reelección estaría asegurada mostrando encuestas que demostrarían que la caída de Macri se frenó, y que hasta hay una leve mejoría en sus números. Lo cierto es que (sean los datos verdaderos o no) todas estas son campañas mediáticas que apuntan a curarse en salud (por mantener el dicho popular puesto que de saludable hay poco) y tranquilizar a los mercados ante el temor a una derrota de Cambiemos en octubre. Lo concreto es que nadie tiene seguridad de cómo será la evolución electoral y quién ganara las próximas elecciones. Pero lo que a nadie se le escapa es que este largo 2019 va a tener casi tantas elecciones como domingos, y que una floja performance electoral de Cambiemos en las primeras elecciones del año puede desembocar en una nueva corrida contra el dólar y un retorno al viejo caos de 2018 que sepultaría definitivamente las chances de Macri y de Cambiemos en las urnas.

Una muestra de la incertidumbre y crisis política, es que no pasa una semana sin que se difunda una nueva modificación en el calendario electoral en las provincias, inclusive se juega al límite de la ilegalidad con las especulaciones sobre qué, cómo y cuándo se va a votar.

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Esta incertidumbre es la que lleva a Vidal a estudiar la posibilidad de desdoblar y adelantar las elecciones provinciales a gobernador de la provincia de Buenos Aires, para evitar que una debacle del mandamás de la Casa Rosada se lleve puesta a la posibilidad de reelección de la dama de hierro bonaerense. Para poder llevar a cabo esta modificación se deberían reformar dos leyes provinciales en tiempo record y como el calendario no es un chicle y no se pueden inventar domingos entre semana, se deberían anular “por única vez” las PASO provinciales, porque de lo contrario los plazos no dan. Así es, los campeones de la institucionalidad, quieren hacer y deshacer todo el sistema electoral a la medida de sus intereses y necesidades.

Así las cosas, Macri está tratando de fortalecer sus posiciones y parece parafrasear al prócer cubano al decirle a su propia tropa “o nos salvamos juntos o nos morimos los dos” para convencerlos de no desdoblar más elecciones y apostar todas las fichas a octubre.

En cualquier caso, el desarrollo del año marcará en qué forma se resuelven y ponen de manifiesto todas estas incertidumbres, lo concreto es que nada está dicho de antemano

 

Prepararse para un año de crisis, luchas y elecciones

Como caracterizó nuestro último congreso, este 2019 será un año en donde convivirá el calendario electoral con las luchas de los trabajadores. En este contexto el gobierno nacional y la patronal están aprovechando el verano para desatar su ataque contra los trabajadores. Macri ya anuncio sus primeras medidas de ajuste mediante los tarifazos a los servicios públicos y el transporte. Junto con esto, la patronal quiere utilizar como excusa la recesión para tratar de barrer al activismo delas fábricas, para después poder aplicar las contrarreformas laborales y quitar conquistas que los trabajadores lograron con sus luchas durante años. Un ejemplo claro de esto es el ataque que sufrieron los trabajadores de la fábrica Pilkington en Munro (provincia de Buenos Aires). La patronal despidió a 15 compañeros, entre ellos a gran parte del activismo de la fábrica que protagonizó las importantes luchas hace diez años y que consiguió que los trabajadores de Pilkington sean los que tienen las mejores condiciones de trabajo del gremio.

El caso de Pilkington es una muestra de cómo están actuando las patronales con la venia de los gobiernos de Macri y de Vidal, y con la complicidad de la burocracia sindical que esta jugada a dejar pasar todo. El apoyo a los compañeros de Pilkington es un deber irrenunciable de toda la vanguardia de la clase obrera y de la izquierda clasista.

En este sentido desde el Nuevo MAS y la Corriente 18 de Diciembre jerarquizamos la lucha de los compañeros y estuvimos desde el primer día en la puerta de la fábrica, colaborando junto con ellos para garantizar todas las medidas que resuelvan y acompañarlos en el aguante frente a la fábrica. Así también estaremos junto a ellos en la marcha que están convocando para este viernes a las 13 horas frente a la sede de Callao de la Secretaria de Trabajo y al festival que están organizando para el próximo domingo a las 17 horas en la puerta dela fábrica. Esta es la trinchera actual en donde se libra la lucha contra el ajuste y la reforma laboral. Debemos jugarnos con todo a su triunfo.

Junto con esta actividad, seguimos planteando la necesidad de avanzar desde la izquierda clasista, junto con el FIT y AyL de Zamora en un frente único de la izquierda para enfrentar los ataques del gobierno y la patronal tanto en las calles como en las próximas elecciones. Por parte de las fuerzas que integran el FIT es necesario que rompan con su rutinarismo sectario y oportunista y que pongan el lugar que supo ganar el FIT al servicio de las necesidades de los trabajadores. Tanto el Gobierno como el kirchnerismo se juegan a imponer una falsa polarización para capitalizar entre ellos el descontento de amplias franjas, ora con los desmadres del gobierno anterior, ora con los zarpazos del gobierno actual. Solo un frente único de toda la izquierda puede tener la vitalidad necesaria para tratar de quebrar esa falsa polarización entre dos fuerzas patronales y plantear un verdadero polo de clase con una salida desde los trabajadores para la crisis de la Argentina.

Es por eso que el nuevo MAS, junto con el incesante apoyo a las luchas de los trabajadores, ya salió a la calle a hacer una fuerte campaña de agitación en pos de esta política unitaria y a ofrecer la precandidatura de Manuela Castañeira, una de las principales figuras de la izquierda como parte imprescindible de una verdadera unidad de las fuerzas clasistas.

 

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