Denuncias de trabajadores

Edenor expone a los trabajadores y pone en riesgo el suministro eléctrico

Aún en situación de pandemia, la patronal obliga a trabajar a todo el personal ignorando incluso el decreto de Alberto Fernández que habla de tareas esenciales.




En Edenor los trabajadores realizan tareas atención de reclamos y de mantenimiento general, y otras de índole secundario, como puede ser el mantenimiento preventivo de todo tipo. Pero aún en situación de pandemia la patronal obliga a trabajar a todo el personal (exceptuando grupos de riesgo y tareas de oficina, aunque a regañadientes), ignorando incluso el decreto de Alberto Fernández que habla de tareas esenciales a las que son de “Mantenimiento de los servicios básicos (agua, electricidad, gas, comunicaciones, etc.) y atención de emergencias”.

Esto es un abuso criminal ya que no sólo muchas de las tareas no son realmente esenciales, sino también porque entre más trabajadores se reportan a los sectores (y lo hacen en su turno habitual) más aumenta la exposición de todos. Por lo tanto, basta con que un solo trabajador se contagie para que todo su turno tenga importantes chances de contagiarse también, con el agravante que esto implica para cada compañero. Y de este modo se corre el riesgo de que todo el personal o buena parte de este se encuentre de baja médica, sin que haya posibilidad de atender ningún reclamo (en el peor de los casos), dejando sin asistencia técnica a los usuarios, poniendo en riesgo el suministro de hospitales y clínicas, y dejando varados a los usuarios que se queden sin luz.

Como dijo el presidente y CEO de Edenor, Ricardo Torres, «hay que mantener la productividad del personal». La patronal deja bien claro que la salud de los trabajadores es algo secundario, lo que importa es que, con las restricciones que se fueron imponiendo, se mantenga al personal produciendo lo máximo que se pueda. Y esto resulta poco claro desde el punto de vista de la ganancia, ya que Edenor es un monopolio natural, y por lo tanto gana lo mismo (al menos en el corto plazo) si todo el personal trabaja o si solo lo hace una parte (la verdaderamente esencial). Es decir, que a Ricardo Torres, Pampa Energía y cía les importa dejar bien clara una cosa, la clase obrera tiene que trabajar, tenga esto sentido o no. Se trata más bien de un odio de clase, de un odio a las conquistas de los trabajadores (las que todavía quedan de los años 70).

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A este respecto la burocracia sindical de Luz y Fuerza Capital se ha convertido en un órgano de contención de la patronal. No solo en muchos casos se ha puesto a hacer tareas que corresponden a la patronal de Edenor, como repartir alcohol en gel (algo que se debería exigir y no sacar del dinero de vaya saber quién, probablemente del aporte de los compañeros al gremio), sino que no llamó a una sola medida de fuerza cuando en un principio la patronal se negó a dejar ir a sus casas a los trabajadores con factores de riesgo, y que luego lo hizo por estratos, dejándolos ir «por fases» de varios días. Incluso ahora mismo que se arriesga la salud de los compañeros innecesariamente no se hace nada contra esto más que teatro y discusiones con los jefes, que no terminan en nada. La patronal es otra clase social y no razona con palabras ni argumentos. Mancuso y cia, se sientan a discutir a espaldas de los trabajadores con la patronal, a ver cómo hacen para cagarnos y después decir que nos defendieron.

Por otro lado el gobierno nacional, que ahora está en unidad con el macrismo, hace la vista gorda a las atrocidades de todas las patronales que hacen trabajar a sus empleados en condiciones insalubres y violando incluso los decretos del mismo gobierno. No se trata de una omisión, de un desliz, de una sobrecarga de tareas o de un error administrativo, el gobierno de Alberto Fernández es netamente patronal y de ajuste. Lo ha venido demostrando en varias ocasiones, como por ejemplo al ajustar a los jubilados (si bien con paliativos) o al querer renegociar la deuda externa en lugar de desconocerla. El estado de sitio no es más que una relegitimación del rol de las fuerzas represivas, ya que no sirve para contener la pandemia realmente, sino que es un paso adelante en “dar vuelta la página”.

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Hay que cuidar a los que nos cuidan, y no solo va para los trabajadores de la salud, ya que si un hospital se queda sin luz los pacientes más complicados están en un gran problema y corren riesgo de muerte.

Edenor tiene que ya mismo implementar un plan de guardias pasivas, dejando en servicio al personal mínimo e indispensable para las tareas de mantenimiento (del mismo modo que se hacen las convocatorias de feriados) y dejando en alerta a los demás por si surge alguna urgencia que no se pueda atender con los que ya están trabajando. De este modo se minimiza la exposición de los compañeros. También se tiene que minimizar el riesgo de contagio hasta donde sea técnicamente posible, proveyendo alcohol en gel o jabón como mínimo y no pidiéndole a nadie que haga horas extras si no es estrictamente necesario.

Edenor (y vale para Edesur, Edelap y todas las privatizadas) tiene que dejar de ser una empresa privada (que no le importa otra cosa más que las ganancias), y nacionalizarse bajo control de los trabajadores y los usuarios, la energía tiene que ser un derecho y no un negocio.

Tiene que haber un aumento de sueldo de 30% para afrontar la crisis y recuperar el poder adquisitivo perdido durante el macrismo y los primeros meses de este gobierno. Y tiene que haber suspensión del presentismo y asimilación del mismo al salario básico, ya que solo está para extorsionar y obligar a los compañeros enfermos a ir a trabajar, ¡que en este caso implica poner en riesgo a todos!

¡Basta de tratar a los trabajadores como seres humanos de segunda! La salida es la solidaridad y unidad de los de abajo.

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