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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

La situación en Ecuador se viene recrudeciendo hace ya varios días. Esto comenzó entre el 26 y 27 de septiembre y fue escalando en los primeros días de octubre.

Hay fuertes diferencias en el desarrollo de las cosas entre Quito y Guayaquil. Quito es el centro político del país, agrupa económicamente al sector “terciario” y lo administrativo estatal. Hay un movimiento estudiantil importante. Los universitarios y secundarios están siendo parte de las movilizaciones. Las Universidades están tomando diversas medidas de fuerza como parte del enfrentamiento al paquetazo. Ayer en la ciudad tomaron el parlamento, la sede de la Asamblea Nacional, pero la medida duró apenas un par de horas. La policía retomó el lugar cuando los manifestantes se retiraron. La jornada de hoy se anuncia como una de mucha intensidad.

Quito está a la cabeza de la rebelión, con sectores de vanguardia de lucha política e intelectual que caracterizan a la ciudad. El eje de las concentraciones fue el centro histórico de la ciudad, que vio las movilizaciones de muchas miles de personas y los gases y la represión. Fue inundado también por los tanques. La cantidad de gente es tal que más de un tanque fue rodeado e incendiado por la multitud. La composición mayoritaria de los movilizados es estudiantil, docente y de trabajadores del sector público. Ellos hicieron un llamado a los rurales, los campesinos. Ellos son los principales afectados por la suba de los combustibles.

No obstante, no son los combustibles el único reclamo. Se da un fenómeno similar a los “chalecos amarillos” de Francia, la suba de los precios de los hidrocarburos desató una serie general de reclamos y peleas. Como parte del “paquetazo”, Lenin Moreno condona enormes sumas de deudas de las grandes empresas al Estado, como es el caso del banco de Pichincha y la bananera Noboa. Se habla de que les han perdonado unos 45 millones de dólares. Eliminó también impuestos a los grandes propietarios y salvó de la quiebra a una importante empresa de medios de comunicación de derecha, Teleamazonas.  Por supuesto que ellos son parte del cerco mediático que no difunde lo que sucede en las calles.

Como hemos dicho, uno de los puntos más candentes del “paquetazo” es la liberalización de los precios del petróleo según sus vaivenes internacionales. Esto repercute de manera directa sobre la canasta básica. Todos los productos de consumo masivo verían fluctuar sus precios junto al petróleo. Para los campesinos del sector Sierra es un golpe muy directo: ellos viven de la comercialización de todos esos productos de primera necesidad.

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La situación en Guayaquil es muy diferente. Su composición social es mayormente de comerciantes pequeño burgueses urbanos y de los sectores más ricos del país, con una posición mucho más reaccionaria que Quito o el campo. Los capitalistas de la ciudad han estado vinculados al fomento de las inversiones extranjeras directas de la mano del partido tradicional socialcristiano. Antes del comienzo de las movilizaciones fueron parte del apoyo de las medidas de Lenin Moreno y el FMI. El alcalde de la ciudad y su burguesía organizaron una movilización de apoyo al gobierno el día de ayer, que fue marginal. De ella participaron sectores de los socialcristianos. Desde el gobierno de la ciudad (de ese partido) le dieron asilo a Lenin Moreno en su municipalidad, haciendo del lugar el refugio del gobierno y el ajuste. Ahora es muestran muy confiados de que la rebelión no llegará a la ciudad y sus figuras se jactan de lo que han hecho de ella, una especie de Miami.

Los campesinos indígenas que protagonizaron la marcha a Quito y la toma del parlamento son los de la sierra. Los de la costa son los trabajadores de la banana, el arroz, y otros productos que están marchando ahora sobre Guayaquil. Para entrar deberían lograr atravesar el puente de Durán. Por el momento se encuentra cerrado y hay fuertes rumores de que los dejarían pasar y habría una matanza en la entrada de la ciudad.

Hay un dato importante y sobresaliente en la rebelión en curso. La llamada “rebelión de los forajidos” que echó del gobierno a Lucio Gutiérrez tuvo por protagonistas a los campesinos de la sierra en Quito y los de la costa de Guayaquil se mantuvieron al margen. Hoy no hay diferenciación: hay una pelea unánime contra Lenin Moreno.

Aunque ambos bandos quieran mostrar lo contrario, el correísmo no está bien parado en las movilizaciones, de las que vienen siendo rechazados. La política de inversiones del gobierno de Correa fue extractivista, eléctrica y de minería, y de ganó así la oposición de los campesinos de la sierra y la Amazonía. No obstante, su política fue aprovechar la renta de esa producción de manera “redistributiva” como hicieron otros gobiernos de ese tipo y la política del morenismo es un giro a la derecha respecto a eso, una aplicación directa de las recetas del FMI. Lenin Moreno también le hizo una apertura de los Estados Unidos para la instalación de bases militares. Las hay en al menos dos provincias.

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Con el gobierno del morenismo han levantado cabeza figuras nefastas del pre correísmo. Entonces para muchos se da una situación en la que hay una experiencia hecha con Correa pero Lenin Moreno implica un retorno a una política pro imperialista directa. La bronca es inmensa y algunos ex funcionarios de Correa intentaron participar de las movilizaciones y fueron echados.

Las imágenes que han recorrido varios países de los pueblos originarios de la CONAIE marchando hacia Quito son impactantes y la combatividad no hace más que crecer. Y el gobierno hasta el momento no ha hecho otra cosa que hacer uso de la represión, lo que anticipa la posibilidad de jornadas sangrientas. Los movilizados no están armados pero intentan abrirse paso con palos y machetes cuando hacen frente a un ejército con armas de fuego, gases y tanques.

Hay una enorme organización de solidaridad en Quito para recibir a los manifestantes campesinos con comida, agua y alojamiento. Los habitantes de la ciudad lo hacen sabiendo que quienes vienen del campo son vanguardia combativa.

El día de hoy (9 de octubre) estará marcado por el intento del ingreso a Guayaquil y el avance hacia la municipalidad para lograr echar a Lenin Moreno.

El Ministro de Defensa Jarrín es un histórico orgánico de las fuerzas armadas, veterano y felpudo de la clase dominante que ha anunciado el apoyo incondicional del ejército al gobierno morenista. Por eso hay muchas posibilidades de que la represión sea dura.

Los indígenas están dispuestos a todo para echar al gobierno. Producto de la represión encabezada por Lenin Moreno, Jarrín y María Paula Romo (ministra del interior, histórica correísta) ya se contabilizan extra oficialmente decenas de muertos. Los hospitales están desbordados de gente asfixiada y golpeada.

Lo más interesante de la situación es que parece estar creciendo en la cabeza de la gente la necesidad de superar la alternativa entre Correa y Moreno. La dificultad es que la CONAIE logre el control del movimiento, en su dirección son fuertes sectores cristianos que quieren entrar en negociaciones. Pero entre los movilizados corre una suerte de “que se vayan todos”.

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