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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

Cumplida una década desde el inicio de la crisis financiera global que dio origen a la llamada Gran Recesión, primero, y a la Larga Depresión (según la definición de Michael Roberts) después, se impone una actualización de los des- arrollos de la economía mundial. Este texto apunta a tres objetivos: a) establecer algunas definiciones sobre el curso más reciente y las perspectivas a corto y mediano plazo de la economía mundial, dejando claro que tanto uno como las otras siguen en el marco de la crisis desatada en 2007, que continúa sin resol- verse; b) realizar un pantallazo en parte descriptivo, pero también con algunas precisiones conceptuales, del estado de situación y peso global de ciertos países y regiones, y c) proponer elementos para la intervención en lo que creemos son los principales debates sobre la dinámica más estratégica del orden capitalista. En este último sentido, concebimos este texto como un esfuerzo por darle conti- nuidad temática y metodológica a la elaboración de nuestra corriente sobre el tema, en especial “El debate sobre la dinámica histórica del capitalismo”, de Roberto Sáenz, publicado en la edición anterior de esta revista.

Entre las definiciones iniciales, sostendremos, comenzando por lo más general, que la coyuntura económica mundial sigue signada por la crisis de 2007- 2008, dado que ni siquiera los más optimistas apologistas del capitalismo se atreven a afirmar que ha sido superada. Creemos que la definición que plante- amos en su momento desde la corriente Socialismo o Barbarie de que no se tra- taba de un ciclo a la baja más, sino de una crisis histórica a la manera de la de los años 30 (con otra intensidad y otras características, desde ya), da el marco apropiado para la comprensión de la actual coyuntura.

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En segundo lugar, tanto el año pasado como 2018 (y, probablemente, 2019) parecen apuntar a ser años de crecimiento, si bien muy moderado, algo mayor a los verdaderamente raquíticos del período 2012-2015. Esto se debe, sobre todo, a una ligera aceleración de las economías desarrolladas, que em- piezan a acompañar algo más a las regiones que hasta ahora venían soste- niendo el crecimiento mundial (China y sudeste asiático, sobre todo).

Tercero, y dicho esto, el panorama económico sigue siendo, a mediano plazo, no solamente con fuertes desigualdades (regiones enteras como África y América Latina se hallan estancadas o en retroceso, producto del impacto del fin de precios altos de materias primas), sino que incluso donde hoy se lo ve en mejor situación el capitalismo global parece incapaz de un crecimiento soste- nido, algo que reconocen incluso los máximos foros imperialistas.

Más adelante, y ya en términos más estratégicos, señalaremos algunos de los debates que hacen al futuro más a largo plazo, entre los cuales nos parecen dignos de mayor atención los siguientes: a) los problemas de “envejecimiento” de la globalización; b) lo potencial y lo real de la disrupción por parte de las tecnologías digitales en las industrias tradicionales; tanto el primer como el segundo desarrollo podrían, eventualmente y de distintas maneras, dar paso a una tercera fase del orden capitalista de posguerra luego del “fordismo keynesiano” (Husson) y la fase neoliberal globalizadora, c) los problemas de dis- tinto orden (aunque en parte relacionados) que plantean la evolución demográfica y la de la productividad, y d) la dialéctica entre ciclos económicos de distinta duración y su interjuego con la lucha de clases, como criterio me- todológico a la hora de plantear escenarios del capitalismo global en clave no economicista.

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En el plano de esos debates, adelantaremos argumentos para sostener que la dinámica futura del capitalismo enfrentará desafíos que desde hace décadas no termina de resolver: a) una tasa de ganancia que no revierte una tendencia secular a la baja; b) un crecimiento de la productividad que se ralentiza; en tanto factor privilegiado de aumento de plusvalía relativa, si no logra poten- ciarse, la lógica de la acumulación obligará a atacar la caída de la tasa de ganancia por el lado del aumento de la plusvalía absoluta; c) en ese marco, y dado que otras fuentes de plusvalía parecen ir mermando su rendimiento (el impacto de las cadenas globales de valor; la nivelación salarial hacia abajo producto de la globalización; entrada de nuevos trabajadores, sea por aumento poblacional o por incorporación de personas que estaban fuera del circuito pro- ductivo capitalista), el ataque a las condiciones salariales y de vida de los trabajadores se vuelve ya no una decisión sino una imposición de la acumulación, lo que no podrá dejar de generar nuevas tensiones políticas y sociales que se agregan a las existentes.

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