Por Alex Colman

En lo que fue una nueva instancia de la mesa de negociación salarial que discute la paritaria de los docentes universitarios y preuniversitarios, el Ministerio de Educación profundizó su ofensiva contra el salario docente. Como si la oferta del 15% con la que vienen insistiendo desde principios de año no fuera lo suficientemente miserable, hoy el gobierno se encargó de mostrar lo canalla que puede ser y ofreció un 10,8% en dos cuotas hasta agosto y discutir el resto más adelante, siempre y cuando los sindicatos no impulsen nuevas medidas de fuerza.

Por supuesto, la propuesta era inaceptable. Los dirigentes de los gremios tuvieron que rechazarla de lleno. El mismo día que el Ministerio de Hacienda anunció que suspenderá la subasta diaria de dólares, con un dólar que pasa los $30, y una inflación galopante (del 2,9% sólo en julio), el gobierno pretende hacer pasar un ajuste brutal que repercutirá gravemente en el bolsillo de los trabajadores docentes.

A la provocación del gobierno, los docentes le contestaron con el no inicio del segundo cuatrimestre. La medida, que comenzó el 6 de agosto con gran contundencia y alto índice de acatamiento (sobre todo en el CBC), fue continuada esta semana por Conadu Histórica y otros gremios que han ratificado el paro por tiempo indeterminado, en la UBA y otras universidades nacionales. Sin embargo, Conadu –uno de los gremios mayoritarios– decidió levantar el paro durante esta semana y promover asambleas y clases públicas, minando la fuerza y contundencia del no inicio. A pesar de esto, y dada la nueva oferta salarial, Conadu ha tenido que volver a impulsar el paro para la semana del 21 de agosto, y llamar a una movilización nacional para el jueves 30.

En un contexto de brutal ajuste –hace unos meses el Ministerio de Educación confirmó el recorte de 3 mil millones en el presupuesto universitario y el congelamiento de las obras de infraestructura–, de retrasos en los depósitos y subejecución presupuestaria, en el que hay universidades que corren el riesgo de cierre por falta de pago, en el que se le ha impuesto el mísero techo del 15% a los no docentes, y en el que se quieren eliminar las jubilaciones (mal llamadas) “de privilegio”, es necesario impulsar una nueva rebelión educativa que frene de una vez por todas el ajuste de Macri. Los docentes universitarios tienen que ratificar el paro total de actividades, y unirse al movimiento estudiantil y de Ciencia y Técnica en una gran lucha que le tuerza el brazo al gobierno nacional, y le diga bien fuerte y claro: ¡Esto así no puede seguir!

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