Marcelo Yunes
Intelectual marxista del Nuevo MAS


“No somos socialistas, somos peronistas. Somos pragmáticos. Nadie quiere un default. Tampoco un portazo con el FMI. Y cualquier decisión que se tome será de aceptación voluntaria” (Alberto Fernández, en un encuentro con directivos de “uno de los bancos internacionales que más cerca estuvieron del gobierno de Mauricio Macri” antes de ser ungido candidato, citado en Ámbito Financiero, 20-5-19)

 

Hay que reconocerle algo a Alberto Fernández: a diferencia de otros candidatos, semicandidatos o protocandidatos que juegan a la escondida con su programa económico recurriendo a frases de infinita vaguedad, casi desde el principio dio definiciones de sorprendente claridad. La sorpresa se la habrán llevado sin duda en primer lugar, los dirigentes y cuadros kirchneristas que, unos con ingenuidad y otros con cinismo, despotricaban contra el FMI, los mercados y las “corpos”.

En el centro de esas definiciones está, por supuesto, el problema de los problemas, que nunca dejó de serlo desde por lo menos 1982: la deuda externa pública. Así lo reconoce Alberto Fernández en una entrevista hecha a apenas horas del anuncio de su candidatura: cuando le preguntan por las mayores urgencias económicas de cara al próximo gobierno, responde “la deuda, la inflación y el déficit fiscal, en ese orden”.

Desde estas páginas venimos insistiendo hace rato que mientras las decisiones económicas estén supeditadas a, o condicionadas por, el acuerdo hecho por Macri con el FMI, toda promesa de bienestar, crecimiento y canto de pajarillos es sanata. El gobierno de Macri es insufrible en primer lugar porque el timón de las decisiones cruciales en materia económica lo tiene el Fondo, y la agenda del macrismo es la agenda del Fondo. Por supuesto, el resto de los candidatos capitalistas no se mueve un centímetro del cumplimiento de los compromisos con los acreedores, y muy en particular con el FMI. Lavagna dijo, en otro sincericidio, que “no hay nada para repartir” después de pagarle al Fondo; del peronismo macristoide ni hace falta hablar. ¿Y “el Alberto”, qué dice? Veamos eso.

 

Alberto presidente, Cristina vice, ¿Christine al poder?

Para total comodidad de todos los columnistas y analistas, el candidato no deja mucho espacio para las interpretaciones de “albertología”: se encarga de dejar todo bien claro, sin verso y sin demagogia. Citamos de la mencionada entrevista publicada en un diario, pero en la semana repitió casi textualmente estas ideas en diversos medios.

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Por empezar, está la deuda con el FMI: 57.000 millones de dólares que hay que devolver hasta 2021 (el stand by firmado en 2018 es por 36 meses). Sumando otros rubros de deuda en divisas, en los dos o tres primeros años hay que pagar cerca de 50.000 millones de dólares por año. Todos saben que eso es imposible, empezando por el propio FMI, que no se hace ilusiones sobre la sustentabilidad del que podríamos llamar “plan octubre” porque su única meta es lograr que Macri llegue a las elecciones con un mínimo de decoro. Todos saben que el acuerdo firmado por Macri el año pasado debe ser renegociado, so pena de o bien estallido social por ajuste (si gana Macri) o bien default.

Aun así, el ministro plenipotenciario del Fondo para Argentina, el italiano Roberto Cardarelli, tuvo el descaro de decir que “no hay margen para renegociar el esquema de pagos”. ¿Qué le contesta el candidato Alberto Fernández? ¡Pues que tiene toda la razón! Lean: “Con el Fondo nunca hay margen, eso lo sabemos. Con el Fondo podés refinanciar el tiempo, pero no podés hacer quitas” (Ámbito Financiero, 20-5-19). Hay que decir que en esto Alberto es un kirchnerista 100 por ciento: Néstor Kirchner no le pidió nunca al FMI un solo centavo de quita y pagó puntualmente todos los vencimientos hasta el momento de cancelar la deuda completa por casi 10.000 millones de dólares. Así que al Fondo se le devuelve todito, hasta el último dólar, más los intereses. En el mejor de los casos, se pedirá un estiramiento de los vencimientos. Pero eso, como señalamos en otras oportunidades, además de prolongar in eternum la cadena de la deuda, nunca es gratis: el Fondo pondrá sus condiciones.

Si al Fondo hay que pagarle todo porque “no hay margen”, ¿hay acaso margen con otros acreedores? Contesta Alberto: “El escenario más factible es renegociar la deuda con los tenedores de deuda privada, no con el FMI. Es lo único que podés hacer. Y con el Fondo, tratar de buscar plazos” (ídem). ¡Un negociador durísimo, el Alberto! “Es lo único que podés hacer”, “vamos a tratar”… los acreedores deben estar muertos de miedo.

La definición, entonces, está muy clara, y una vez más dejemos que el candidato la sintetice: “Nadie de nosotros piensa en un default. Un default es un daño para el país. Sí nos preocupa ver cómo ideamos algo que nos permita cumplir las obligaciones. Pero para cumplir las obligaciones en el estado de cosas que Macri deja en la economía nos va a obligar a hablar con los acreedores y que nos ayuden a levantar la economíapara poder pagarles. No para no pagarles” (ídem).

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Ay, ay, ay… Agradecemos la claridad en la definición, pero de verdad que aquí se echan en falta algunas explicaciones. Por ejemplo: ¿quiénes y cuáles, en nombre de lo más sagrado, son los acreedores que nos van a “ayudar a levantar la economía”? ¿El FMI? ¡Pero si hasta ahora está haciendo todo lo posible para reventar la economía a fuerza de ajuste, que los acreedores cobren y que el pueblo se desangre! ¿Los acreedores privados, como banqueros, fondos de inversión e inversores en bonos? ¡Muchas ganas de querer “ayudar” van a tener después de que, si la renegociación de deuda de AF tiene éxito, les hayan hecho una quita sustancial de sus acreencias al Estado argentino! Viendo la experiencia reciente, uno creería que, más que “ayudar a levantar la economía”, esas sanguijuelas financieras internacionales van a ir corriendo a los tribunales de Nueva York para que una reencarnación de Griesa les proteja sus bonos argentinos, que les sobran.

Y vaya que les sobran: un informe de Morgan Stanley, la institución más seguida y respetada en materia de inversiones en deuda soberana, señala que Argentina está segunda en el ranking mundial de “exposición a bonos de mercados emergentes” (El Cronista Comercial, 17-5-19). Traducimos: significa que los fondos de inversión tienen ya demasiados bonos argentinos en su cartera (producto del festival de emisión 2016-2017) y por lo tanto no sólo no quieren conseguir más títulos de deuda criollos, sino que más bien quieren deshacerse de ellos a la primera oportunidad. Esto puede generar una corrida contra los bonos del Estado argentino y, sí, precipitar un default. Pero incluso si eso no ocurre, lo que está claro es que al próximo gobierno le va a resultar casi imposible emitir deuda nueva por falta de interesados en tomarla, y por lo tanto no le quedará otro recurso que seguir tirándole la manga al FMI.

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