20 de diciembre 2001

De la Rúa: Su muerte corona la impunidad de un gobierno criminal

Fernando de la Rua dejó de existir este martes 9 de julio. Con su deceso se corona la impunidad de los últimos días de su gobierno que tiñeron de sangre las calles de todo el país. En las últimas horas los escribas a sueldo de la burguesía trataron de dibujar algún panegírico que hiciera de él una figura respetable sobrevalorando su pasado por sobre lo que fue la cúspide de su vida política: el desastroso gobierno de la Alianza que terminara con su huida de la Casa Rosada en helicóptero acechado por las masa de jóvenes trabajadores que luchaban y morían en los alrededores de la Plaza de Mayo.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Gala Chilavert


En estas líneas queremos recordar y homenajear a los muertos por la represión ordenada por Fernando De La Rúa, ellos fueron parte de la multitud que gestó la rebelión popular más importante de la historia argentinareciente, conocida como el Argentinazo. Fueron quienes salieron a las calles hartos del hambre, la desocupación y la miseria que los años de políticas neoliberales dejaron a su paso. Esa parte de quienes se plantaronpara enfrentar a un gobierno responsable de una realidad que se cansaron de soportar, un gobierno que prometía más ajuste garantizado con represión.

Miles y miles coparon las calles exigiendo que se vayan todos los que por décadas pusieron los intereses de los ricos y poderosos por sobre los derechos y condiciones de vida de las grandes mayorías. Las grandes mayorías exigieron que no quede ni uno solo de los artífices de la crisis económica y social de ese 2001, crisis de brutales consecuencias en el día a día para el pueblo trabajador.

La muerte de Fernando De la Rúa es la ocasión para recordar su rol en la historia, su lugar de defensor de los intereses de los de arriba, y cómo ante la lucha de clases y su fuerza, se llevó vidas para garantizar un orden institucional que crujió producto de la acción independiente de las masas.

Desde estas líneas queremos recordar a quienes el peón de los de arriba, De la Rúa, asesinó tras las jornadas del 19 y 20 de diciembre, habilitando a las fuerzas represivas a llevarse sus vidas. La justicia para los caídos del pueblo, aunque se postergue, llegará de la mano de la lucha del pueblo trabajador y de su fuerza, que persiste en la memoria histórica de los explotados y oprimidos, y en cada evento donde se manifiesta su lucha colectiva contra la explotación y opresión.

Algunos nombres, algunas circunstancias podremos dejar plasmados, con el fin de seguir escribiendo la historia sin olvidar a los 38 caídos, para no perdonar y seguir exigiendo la justicia que merecen, en contrapartida al repudio a un personaje como el presidente del helicóptero que todo un pueblo repudió y repudiará por irse con las manos llenas de sangre sin pagar.

En las calles principales de la ciudad de Buenos Aires y la Plaza de Mayo, como centro político, se dio uno de los escenarios de la brutal represión desatada y acentuada tras el estado de sitio; por entoncesCarlos “Petete”  Almirón de 24 años era militante de la Correpi y de la Coordinadora de Desocupados 29 de Mayo. Recibió un disparo de la policía en el pecho en Av. 9 de Julio y Av. de Mayo cuando una columna de manifestantes intentaba volver a la Plaza de Mayo.

Así también Marcelo Gastón Riva de 30 años,mientras circulaba en moto por la Avenida de Mayo recibió un disparo en el pecho. Alberto Márquez (57), Diego Lamagna (26), fueron también alcanzados por disparos de policías uniformados y de civil. A Jorge Cárdenas de 52 años lo hirieron el 19/12 en las escalitas del Congreso y murió meses después. Mientras que a RubenAredes de 24, lo asesinó por la espalda la Federal cuando participaba en un corte de calles en Ciudad Oculta.

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Finalmente, Gustavo Ariel Benedetto se encontraba en la esquina entre la Avenida de Mayo y Chacabuco, él recibió un disparo desde el interior del Banco HSBC, donde prestaba servicios como custodio privado el ex militar Varando, represor de La Tablada.

En la provincia de Buenos Aires, en el Conurbano, hubo casos como el de Agustín Roberto Gramajo de 19 años, que era parte de un  grupo de jóvenes que estaba siendo perseguido por la policía, que les disparaba balas de goma. Un vecino pudo observar que en una obra ubicada en diagonal a su ventana había dos policías escondidos en las columnas. Uno de los policías disparó con balas de goma para lograr la retirada de los jóvenes, mientras que el otro policía se quedó escondido en la tercera columna de la obra en construcción y sacó el arma reglamentaria y efectuó tres o cuatro disparos.

La represión ordenada por De la Rúa tuvo a jóvenes asesinados por policías en los barrios como José Vega (19), Carlos Manuel Spinelli (25), Mariela Rosales (28), Ariel Maximiliano Salas (30), Damián Vicente Ramírez de sólo 14 años,Julio Hernán Flores (15), Cristian Legembre (20), Víctor Ariel Enriquez (21), Diego Ávila de 24 años y Pablo Marcelo Guías de 23.

De la provincia de Santa Fepor ejemplo, eran, Ricardo Villalba, un joven de 16 años, asesinado cuando vecinos manifestaban pidiendo alimentos frente a un autoservicio. Rubén Pereyra, de 20 años, fue baleado por la policía al regresar a su casilla con una caja con alimentos al hombro entregados por un supermercado. Miguel Pacini, de tan sólo 15 años, fue asesinado también por la policía de varios disparos, así como le pasó a Yanina García (18 años),cuando salió a la vereda a buscar a su pequeña hija asustada por los ruidos de bala.

Juan Delgado(28 años),reclamaba junto a vecinos alimentos frente a un supermercado en Rosario, tras la llegada de un camión se agolparon frente al mismo, de atrás aparecieron seis móviles policiales que dispararon contra la gente. Él fue fusilado por un policía tras huir de la represión que sufrieron. En circunstancias similares, reclamando comida,fueron asesinados Ricardo Villalba Álvarez (23), Walter Campos17) y Graciela Acosta (35), militante de DDHH, quien estaba con una amiga buscando a sus hijos entre la multitud agolpada frente a un supermercado.

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Por último, Claudio “Pocho”Lepratti (35), militante comunitario,estaba en la terraza de la escuela de la que era profesor de Filosofía y donde ayudaba como cocinero. Del móvil n° 2270 del Comando de Arroyo Seco que se dirigía a reprimir un corte de calles de los vecinos del barrio, los policías comenzaron a disparar. “Pocho” gritó que no lo hicieran porque había muchos chicos. Velásquez, el efectivo condenado a 14 años de prisión, dijo que disparó sin apuntar, y no sabía si tenía balas de goma o de plomo.

En la provincia de Córdoba, Sergio Pedernera de 16 años, murió un año después de haber recibido un disparo por estar frente a un supermercado pidiendo comida para él y su familia; a David Ernesto Moreno, de sólo 13 años, también le dispararon por estar pidiendo comida.

De Entre Ríos era Romina Iturain (15 años),  asesinada mientras estaba en su casa, adonde ingresó una bala policial disparada contra quienes reclamaban frente a un supermercado; en una situación así estaban Rosa Eloisa Paniagua que con 13 años fue asesinada. De esa provincia también era José Daniel Rodríguez.

En Corrientes, cuando Alberto Ramón Arapi (22) tomaba tereré con amigos en el Barrio Nuevo, entró al barrio una camioneta Ford F-100 bordó sin patente o identificación, con cinco hombres, cuatro con el uniforme de combate azul-celeste de la policía de la provincia. Alberto trató de esconderse, pero dos policías lo corrieron y alcanzaron. De esa provincia también era el joven de 21 años, Juan Alberto Torres.

En Río Negro fue Elvira Avaca de 46 años, a quien la policía asesinó por reclamar comida; en Tucumán a Luis Alberto Fernández (27), también por estar frente a un supermercado, como le ocurrió a Sergio Miguel Ferreira de entonces 20 años, quien falleció un año después por la complicación hepática producto del disparo tras la represión. De Sandra Ríos no hay datos.

Sin ánimo de extenuar al lector, quisimos repasar los nombres y circunstancias someramente para dar cuenta de que eran en su mayoría personas que reclamaban comida en los lugares donde ésta sobraba, y si no tenían el dinero era porque la desocupación y la miseria eran enormes, acentuándose con las políticas del gobierno de De la Rúa y todo el personal político de los ricos del país, sea que cayeron en esas circunstancias o protestando, luchando y organizándose. El responsable de sus muertes partió ayer siendo considerado un honorable estadista; queremos decir, que uno más de los que gobernó por y para los de arriba y su sistema de explotación y opresión.

 

 

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