De Gestamp al Astillero | El método patronal de romper los acuerdos

    Izquierda Web2
    Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
    Federico Dertaube

    La toma del Ministerio de economía de la Provincia de Buenos Aires es resultado de la política de provocación del gobierno de Vidal. Como es públicamente sabido, la semana pasada estuvo ocupado el Astillero por parte de sus trabajadores. Exigían el cese de la política de vaciamiento de las autoridades de la intervención del ARS. Los compañeros habían llegado a su lugar de trabajo y se encontraron con que no había insumos básicos para trabajar: gas, electricidad, etc. La campaña de calumnias encabezada por Lanata y por el presidente (“hay que dinamitar el astillero”) tiene por objetivo justificar el boicot al funcionamiento de una de las pocas industrias sobrevivientes de las privatizaciones de los 90’.

    La semana pasada los trabajadores lograron arrancar un compromiso escrito que estipulaba que cesaría el vaciamiento de la empresa, que se garantizarían los insumos básicos para su funcionamiento. Porque ese es el verdadero motivo de la producción a medias en el astillero: la política de vaciamiento de sus autoridades vidalistas. Como parte del acta firmada, el gobierno se comprometía a participar de reuniones con los representantes de los trabajadores. Pues bien: Vidal y sus acólitos vienen boicoteando esas reuniones sistemáticamente. En los últimos tres días las levantaron en un claro gesto de provocación a los trabajadores, echando fuego al combustible del conflicto.

    No es la primera vez que los patrones-funcionarios tienen una política de este tipo, de desconocimiento de los acuerdos. En 2014, la planta Gestamp (en Escobar, zona norte del Gran Buenos Aires) estuvo paralizada durante casi cuatro días por sus trabajadores. Exigían la reincorporación de decenas de obreros despedidos por persecución sindical: eran opositores a la conducción del SMATA. La gesta del puente grúa, con trabajadores literalmente montados en una máquina a decenas de metros del piso, poniendo en riesgo su propia seguridad física, arrancó un compromiso al gobierno y la patronal. El Ministerio de Trabajo de la Provincia, en ese momento encabezada por Scioli, se hizo presente y firmó un acta que se comprometía a reincorporar a los compañeros. Reconocía también el carácter persecutorio y antisindical de los despidos. Con la firma del acuerdo, lograron que los trabajadores levanten la medida de fuerza. Pero una vez conseguido esto, cuando los compañeros se concentraron en la puerta de la fábrica para volver a sus tareas habituales, se encontraron con la negativa de la empresa a dejarlos ingresar usando excusas dilatorias. Pasados los días, el Ministerio de Trabajo se mostró como descarado cómplice de la multinacional automotriz, revocando unilateralmente el compromiso firmado apenas unos días antes.

    Mirá también:  Estatales: Contra el decretazo de Kiciloff, en defensa del salario

    Los ideólogos de los diversos gobiernos arrullan a las mayorías populares con las canciones de cuna de la “ley”, que sería “imparcial” y a la cual estaríamos todos sometidos, sin excepción. Frente a la ley, suprema justiciera de la sociedad, es lo mismo un banquero y un obrero. Los casos de Gestamp y el Astillero demuestra que patrones y funcionarios conocen una sola ley: la de la fuerza, la del poder. Son ellos quienes gobiernan y así, se ponen por encima de la ley, que no es más que un papel manchado de tinta. Y no sólo gobiernan el Estado, también son los dueños de cada fracción de poder social en la vida cotidiana de todos: industrias, comercios, comunicación, prensa, etc. También es un buen ejemplo el caso de los despidos. El Estado nacional tiene apilado mucho papelerío en su contra por los despidos, incluso pagando multas cuantiosas. ¿Logra la ley hacerse valer? Ellos son la ley. Las empresas hacen lo mismo, cualquier activista sindical que levanta la cabeza por fuera de las conducciones cómplices corre riesgo de ser impunemente despedido.

    Cuando los trabajadores del Astillero alcanzaron el acuerdo escrito la semana pasada, ya advertíamos que era necesario mantener la guardia alta. Los trabajadores nunca consiguieron nada apelando a la buena voluntad de los empresarios y sus funcionarios políticos. Todos sus derechos fueron conquistados con la lucha, desde el salario mínimo hasta la prohibición del trabajo infantil. Cuando se conquistó el status para algunas conquistas (como la jornada laboral de 8 hs., de todas formas sistemáticamente violentada) fue porque los gobiernos no tuvieron otra opción para no verse desbordados. Los gobiernos de los patrones entienden un solo y único idioma: el de la lucha. Por eso decimos que cosas como la ocupación del astillero son parte de los métodos históricos de la clase obrera: son los únicos que han demostrado ser efectivos. Todo lo demás -los acuerdos, las leyes, la “soberanía popular”- son canciones de cuna.

    Print Friendly, PDF & Email

    Colaborá con la izquierda


    Nuestra actividad se mantiene con el aporte solidario de los trabajadores, las mujeres y la juventud.

    Suscribite para que podamos seguirte brindando la mejor información y análisis.

    Me quiero suscribir




    Recomendadas

    Rebelión Antirracista en EEUU

    Guerra, política y partido a la luz de la rebelión en EEUU

    “La historia no funciona de manera tal que en primer lugar se imponen los cimientos, luego crecen las fuerzas productivas, las relaciones de fuerzas necesarias entre las clases se desarrollan, el proletariado se vuelve revolucionario, y luego todo esto se guarda en la hielera y se preserva mientras procede la preparación de un Partido Comunista, de manera que pueda alistarse mientras las ‘condiciones’ esperan y esperan; y luego, cuando esté listo, pueda arremangarse y comenzar a luchar. No, así no funciona la historia. Para la revolución se req...

    Trabajadores

    Las Rojas

    Últimas noticias

    DEJAR UN COMENTARIO

    Ingresar comentario
    Ingrese su nombre