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Por Agustín S.

El proyecto de reforma de la Constitución elaborado por la Asamblea Nacional (el órgano legislativo cubano, que designa al presidente y a los demás funcionarios del Consejo de Estado) se puso a discusión de la población a través de una consulta popular que duró los últimos tres meses.

El proyecto que la Asamblea Nacional envió a consulta popular incluía varias cientas de modificaciones a la Constitución que regía en la isla desde 1976. Si bien algunas pudieran parecer meras formalidades, las más relevantes van en el sentido de poner el sistema político cubano a tono con el giro aperturista hacia el capitalismo que viene ensayando el castrismo en estos últimos años. A la par que se borraba la alusión a la construcción del comunismo como objetivo político último del sistema político cubano, la nueva Constitución permite la propiedad privada y la inversión extranjera, algo bastante novedoso para el castrismo, que proclamó durante más de 50 años el supuesto carácter socialista de Cuba sobre la base de la propiedad estatizada[1]. Al mismo tiempo, se limita el tiempo de mandato presidencial a 5 años (con posibilidad de una reelección) y se introduce la figura del Primer Ministro, lo que contrasta con las largas décadas de mesianismo de los Castro ostentando el cargo máximo. Cabe decir que estas reformas alrededor de los cargos políticos no llegan muy lejos, pues se mantiene el sistema de partido único de gobierno del Partido Comunista[2].

Sin embargo, en las consultas populares (que contaron con la participación de alrededor de 9 millones de personas, según cifras oficiales), miles de cubanos solicitaron que se reinserte la reivindicación del comunismo como objetivo político. El gobierno cubano tuvo que acceder a esta solicitud. Es que, aunque sea en lo discursivo, el régimen del PCC necesita mantener el manto de legitimidad que le otorga el pasado revolucionario.

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Paradójicamente, el proyecto de Constitución que se aprobó por unanimidad en la Asamblea Nacional el pasado 22 de diciembre sigue reivindicando al comunismo como objetivo nacional al tiempo que permite la propiedad privado y la entrada de capital extranjero. De cualquier forma, lo que reflejó la consulta popular es que parte importante de la población cubana sigue teniendo presente la herencia de la revolución del ’59 y, más o menos distorsionadamente, al socialismo/comunismo como guía ideológica, como representación de una sociedad más libre o justa que el capitalismo, preferible a éste.

Otro dato interesante que se reflejó en las consultas fue la solicitud de que la elección presidencial sea directa[3], petición que fue descartada desde un primer momento pero que da cuenta de que muchos cubanos perciben el carácter marcadamente anti-democrático del sistema político cubano monopolizado por el PCC[4]. Esta solicitud fue realizada mayormente desde los sectores universitarios, es decir, que la cuestión democrática es tomada por las nuevas generaciones de jóvenes, las que no vivieron la Revolución, en las que posiblemente pese menos la legitimidad casi religiosa que el PCC construyó alrededor de los Castro una vez en el poder.

Más allá de cómo siga el proceso de reforma constitucional (ya aprobado el proyecto de Constitución en la Asamblea Nacional, falta que sea llevado a una instancia de referéndum popular en el mes de febrero), la contradicción flagrante de un régimen político que abre sus puertas a la restauración capitalista pero que cimenta su legitimidad sobre la base de la construcción de la sociedad socialista plantea el interrogante de cómo reaccionará ese sector del pueblo cubano (el que reivindica las conquistas de la Revolución del ’59, especialmente la independencia nacional con respecto al imperialismo) si los nuevos rumbos aperturistas del PCC ponen en peligro las (pocas pero profundas) conquistas sociales que se mantienen vigentes en la isla.

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[1]    En este sentido van las declaraciones del Presidente Díaz Canel de que “hay que borrar de algunas mentes los prejuicios a su labor [la de los propietarios privados] que nos hacen tanto daño”. https://www.prensalibre.com/economia/cuba-aprueba-proyecto-de-constitucion-comunista-que-reconoce-al-mercado

[2]    En un paréntesis, y para ilustrar que el barniz democrático que el PCC le quiere imprimir a la reforma constitucional no es más que retórica, cabe mencionar que el castrismo cedió ante la presión de las iglesias cristianas y evangélicas para que se cancele la reforma del artículo 68, con la cual se permitía de hecho el matrimonio igualitario para la comunidad LGBT. https://www.elmundo.es/internacional/2018/12/21/5c1d308cfc6c836f538b4768.html

[3]    Hoy en día, la elección del Presidente la realizan los diputados de la Asamblea Nacional, los cuales, obviamente, pertenecen en su totalidad al PCC. Cabe mencionar que, hasta el día de hoy, todas las elecciones en la Asamblea Nacional se aprobaron por unanimidad.

[4]    Según una encuesta de CubaData, “el 47% de los encuestados creen que el modelo de partido único no garantiza la libertad política, el 14,6% que lo hace parcialmente y un 15,7% que sí lo hace”. https://www.elmundo.es/internacional/2018/12/21/5c1d308cfc6c836f538b4768.html

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