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Cristina Vázquez: otro caso de persecusión patriarcal hacia una mujer pobre

El miércoles pasado nos conmocionamos con otra aberración de la Justicia Patriarcal: Cristina Vázquez, que estuvo presa ¡11 años! por un crimen que no cometió hasta que se comprobó su inocencia fue encontrada muerta en su casa.

Marina Hidalgo Robles
Trabajadora social. Referente del Nuevo MAS y Las Rojas en CABA.


 

La hipótesis de la familia es la del suicidio (aunque habrá que esperar mayores resultados) sabiendo que la mujer atravesaba un cuadro depresivo. No es para menos, un proceso judicial de 18 años, que la condenó al encierro por más de una década, para finalmente demostrar su inocencia.

En el año 2001 Ersélide Dávalos (79) fue asesinada a golpes en la cabeza. En ese momento, Cristina Vázquez (vecina de la víctima) declaró que se encontraba en casa de una amiga, a más de 8km. Esto fue corroborado tanto por la amiga como por su padre. Sin embargo, a partir de una investigación llena de irregularidades, rumores, y “detectives privados”, sembraron la hipótesis que Cristina, junto a su amiga Cecilia y el marido de ésta, Omar, eran los responsables.

Los detalles de la investigación son aberrantes: un remisero que juntaba declaraciones de gente del barrio en sus viajes: un allegado a Cristina que declaró que ésta había confesado en “una noche de drogas”; un vecino que la vio junto a otra mujer paseando por el frente de la casa de la víctima (o sea, enfrente de su propia casa), y un sinfín de pruebas inconducentes. Lo que nunca hubo fue algún testigo directo o pruebas científicas que dieran con la presencia de Cristina, Cecilia u Omar en la casa de la mujer.

En el año 2002 fue apresada y liberada a los meses por falta de Mérito. Pero en el año 2007 nuevamente fue encerrada (una vez más sin pruebas contundentes) y condenada a Prisión Perpetua junto a Cecilia y Omar.

Desde un primer momento varias organizaciones tomaron el caso de Cristina, denunciando que la investigación se basaba más en los prejuicios frente a una mujer pobre, que en elementos ciertos. Indiana Guerreño, abogada defensora y presidente de la Asociación Pensamiento Penal cuestionó la resolución: «El tribunal construye la culpabilidad de Cristina Vázquez en base rumores, cargados de prejuicios de género y de clase. Su condena viola todos los principios que protegen la libertad, ya que juzga un estilo de vida que el tribunal imagina conocer, cuando en nuestro sistema penal solo se pueden juzgar actos. Para condenar a las personas que cometen esos actos, estos tienen que ser probados en un proceso donde se respeten las garantías constitucionales. Hasta que eso ocurra toda persona es inocente y tiene derecho a ser juzgada en un plazo razonable».[1]

Después de varias idas y venidas por la Corte Suprema, a finales del año pasado un fallo de esta institución dictó su libertad, basándose en la falta de pruebas y en el tratamiento estereotipado del caso. Un fallo firme sobre las barbaridades que se hicieron en esa investigación.

La justicia patriarcal misionera con un prontuario bastante cuestionable

A principios de 2015 Victoria Aguirre fue apresada acusada de “homicidio agravado por el vínculo”: quien entonces era su pareja secuestró a Victoria y su hijita Selena, las violentó física y sexualmente, y terminó por matar a golpes a la niña. La justica la acusó a ella de “dejarla matar” y al ser la madre biológica, la pena estipulada es aún mayor.

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En el año 2011, María Ovando de 36 años fue detenida por un año y medio acusada de la muerte de su hija de 3 años. La niña falleció por ¡desnutrición! Y fue enterrada por su madre cerca de la casilla donde vivían. La justicia la acusó de “mala madre”, aunque ella estuviera desempleada, no recibiera ningún subsidio estatal, y siendo madre de 12 niñxs. Fue liberada por la lucha del movimiento feminista y ahora encara un nuevo juicio: nuevamente acusada de “mala madre”. La acusación recae por “permitir” el abuso sexual de sus hijas, por parte de quien era su pareja y un amigo de éste.  Claro que es delicado, pero sabemos que muchas veces las madres son también víctimas de las violencias que sufren sus hijxs. ¡El problema es que quien debería dar con una investigación seria e independiente, es esta misma justicia re podrida y patriarcal!

Similar fue la situación de Librada Figueredo, que en el año 2003 estuvo un año y 8 meses presas, acusada de abandono de persona por la muerte de dos hijxs también por desnutrición. Finalmente, fu absuelta.

Myriam Bogado, mujer de 19 años y miembro de una comunidad Guaraní, estuvo presa casi un año, acusada de la muerte de su hija: una bebé de 4 meses que había nacido prematura, con dalo neurológicos, y que requería un tratamiento de alimentación vía sonda, que debía ser garantizado en la precaria vivienda de Myriam.

Teresita Mattos, también fue encarcelada por el mismo motivo: su hija de 18 años, que padecía dificultades motrices, auditivas y visuales, falleció por desnutrición. Había informes donde se solicitaba la intervención estatal para asistirla, pero no hubo respuesta.

Estos son algunos de los casos que tomaron algún nivel de trascendencia pública, que dejan en evidencia el funcionamiento de la justicia patriarcal: la culpabilización de las madres, como únicas responsables del cuidado de sus hijxs, más allá de todas condiciones de miseria y precariedad.

El desamparo estatal

¡El Estado a través de su justicia, la persiguió y condenó, y cuando se logró demostrar su inocencia quedó en total desamparo!

Después de ser absuelta, Cristina quedó totalmente desamparada: ni siquiera tuvo el acompañamiento del Patronato de Liberados, por hacer sido absuelta. No recibía subsidios de ninguna clase, ni que hablar de un trabajo formal. Desde los 19 años que entró y salió de la cárcel, lo que le impidió estudiar.

En enero tuvo una reunión con Josefina Kelly, secretaria de Políticas contra la violencia por razones de género, en el que se la inscribió al Programa Potenciar Trabajo, ¡de tan sólo 8.500 pesos por mes, y que tardó meses en salir![i]

Tampoco le garantizaron una vivienda: alquilaba una pieza de 5mil pesos mensuales. Ni muebles ni heladera. El único trabajo que consiguió fue en Cáritas, donde la presionaban para que se divorciara de su esposa, con quien se casó en la cárcel.

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Como venimos denunciando hace meses, este gobierno que asumió con una y mil promesas para las mujeres y diversidad, sigue sin destinar ni un solo peso a resolver los problemas reales: mucho twitter, Instagram, pero pocas respuestas concretas….

¡Destitución de jueces machistas y patriarcales!

La Ministra de Mujeres, Géneros y Diversidad, Elizabeth Gómez Alcorta, rapidamente twiteó que frente al caso de Cristina Vázquez hay que avanzar con la reforma judicial, en un nuevo capítulo de la pelea por arriba entre el gobierno y la oposición de derecha. Pero nada dijo (y menos hace) para promover la destitución de esos jueces reaccionarios. ¡¿Cómo es posible que después de un fallo tan claro como el de la CSJ, esos neandertales sigan estando al frente de decidir sobre el destino de tanta gente?!

Este es uno de los primeros puntos sobre los que hay que avanzar para “depurar” la justicia misógina: ¡destitución de jueces, fiscales y funcionarios, que atenten contra las mujeres y diversidad por su condición de género! ¡¿Cómo es que se sigue permitiendo que en expedientes judiciales se sigan utilizando términos como “mala madre” para condenar mujeres?!

Una de las campañas de este ministerio desde que asumió, además de la del Barbijo Rojo (podríamos decir que casi la única), fue la de las mil y una charlas sobre la Ley Micaela. Pero, a pesar de sus mil cursos, no se destinó ni un peso de más a resolver los problemas concretos.

Cristina Vázquez lo dijo clarito: “me condenaron porque no podía pagar un abogado”. El Plan Nacional contra la violencia no destina ni un peso a este problemón, al que se tienen que enfrentar las mujeres como Cristina y las víctimas de violencia: procesos judiciales eternos y engorrosos, funcionarixs que maltratan, y la ausencia total de una red de abogadxs defensorxs y querellantes garantizados por el estado.

La pela contra una institución anquilosada como es la Justicia, es fundamental. Y frente a los argumentos de que la “justicia es un poder enorme, implacable, contra el que nada o poco se puede hacer”, le respondemos que el movimiento de mujeres hemos tirado abajo fallos, liberado pibas como Belén o las hermanas Jara injustamente encarceladas, hemos logrado condenas ejemplares como al abusador de Rocío Girat, miembro de la Marina: ¡no nos comemos el verso que nada se puede hacer!

El caso de cristina Vázquez deja al descubierto la brutalidad de la justicia patriarcal y la responsabilidad del estado en esto. La lucha implacable de este movimiento de mujeres y diversidad, es la fuerza más importante que tenemos para enfrentar a los jueces y fiscales retrógrados atornillados a sus puestos y conseguir verdadera justicia, ¡que defienda los derechos de las mujeres, la diversidad y lxs de abajo! Hoy tenemos que exigir: ¡destitución ya de los jueces que condenaron a Cristina!


 

⭕ ¡Justicia por Cristina Vázquez!

⭕ ¡Destitución de jueces y funcionarixs que amparan violentos y persiguen mujeres y diversidad!

⭕ ¡Basta de justicia patriarcal!

[1] https://www.infobae.com/sociedad/policiales/2019/07/13

[i] https://www.pagina12.com.ar/288166-la-historia-de-cristina-vazquez-la-inocente-que-estuvo-11-an

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