CFK Y "SINCERAMENTE"

Cristina en la Rural: Mucho ruido y pocas nueces

En la sala Jorge Luis Borges de la Feria del Libro en La Rural, CFK hizo la presentación de su libro “Sinceramente”. Rodeada de funcionarios, personalidades y militantes, hizo un discurso casi de lanzamiento de campaña. Lo que dijo estuvo lejos del “progresismo” que levanta buena parte de su militancia: reivindicó el Pacto Social del Perón de los 70’ y elogió al imperialista Donald Trump. Respecto al FMI, silencio.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Federico Dertaube


El discurso de CFK estuvo muy lejos de ser la mera presentación de un libro, a nadie se le puede escapar eso. En tono de campaña electoral, hizo algunas definiciones clave que hacen parte de un programa de gobierno. De eso se trató el discurso en el fondo: el lanzamiento de su campaña electoral con guiños a la clase capitalista para ganar su confianza y ambigüedades para su base progresista para sostener su confianza.

“Escribí desde los distintos lugares que todos y todas tenemos. No creo en los neutrales, creo que para eso están los Suizos y yo no soy neutral, nunca lo fui y no lo voy a ser”. Y sin embargo, a pesar de detenerse en varias cosas que son de actualidad y no remiten a su mandato en la presidencia, evitó decir palabra alguna sobre el FMI. No se trata, por supuesto, de nada casual. El peso inmenso de la deuda externa y las obligaciones de pago, junto con el plan económico del FMI para cumplirlas, son un problema de primer orden para la situación económica y social del país. Nadie, absolutamente nadie, puede negar eso. Y no obstante, no hizo mención alguna a eso. Y si hay algo sobre lo que “no se puede ser neutral” (ni Suiza) es sobre el FMI.

Lo que piensa y no dice, como política de la clase capitalista que es, es que hay que cumplir con las obligaciones contraídas con el Fondo. Decirlo explícitamente suena poco “progresista” y por eso es mejor evitarlo, pero con poner atención al discurso basta para sacar conclusiones. Los “diez puntos” de acuerdo propuestos por Macri son la voluntad de extender el sometimiento al FMI más allá de su mandato. Cualquiera que firme ese programa acepta las condiciones impuestas por el Fondo Monetario Internacional para “cumplir” con los millonarios con los que nos endeudó el macrismo. ¿Qué opina CFK sobre el “decálogo” macrista? Veamos:

“En épocas de discursos de unidad, de grandes acuerdos entre sectores políticos, dirigenciales, sociales, sindicales, nadie puede estar en desacuerdo con estos enunciados, pero va a ser necesario algo más: un contrato social de todos los argentinos y argentinas”.

Sí: “nadie puede estar en desacuerdo con estos enunciados” nos dice la candidata del progresismo. Sostener un programa de salida a la crisis actual sin que paguen los trabajadores implica necesariamente que no se le dé un dólar más a la deuda externa, que se salga con el círculo infernal de ajuste tras ajuste, que sencillamente no es aplique el plan acordado entre Macri y el FMI. Y respecto a ese plan, resumido por Macri en sus “diez puntos”, Cristina nos dice que “nadie puede estar en desacuerdo”. ¡Nosotros lo estamos!

Su “crítica” a Macri es que no tendría la fuerza necesaria para aplicar sus diez puntos, que el “acuerdo” debe trascender a algunos partidos políticos. “Si tuviera que ponerle un título sería un contrato social de ciudadanía responsable que involucra a todos, desde el empresario ciudadano y con su responsabilidad, por un dirigente sindical, un intelectual, un ciudadano que trabaja de operario para aquellos también que hoy son cooperativistas, o tienen un pan de trabajo. No hay mayor compromiso, primero desde el Estado, de generar las condiciones, y segundo de los empresarios para generar ese empleo, no hay posibilidades en este mundo tan difícil de generar crecimiento económico sin mercado interno fuerte”.

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Con esta frase se introdujo en la reivindicación del “Pacto Social” que luego explicitó: “Me acuerdo del Pacto Social de Perón y José Bel Gelbard, un gran dirigente empresario, nos faltan dirigentes empresarios de esa magnitud, que piensen a la empresa como instrumento de desarrollo del país y no sólo de desarrollo personal, que está bueno porque para eso sos empresario y querés ganar plata, pero tenés que entender que para ganar plata tienen que ganar todos y poner todos, si no es muy difícil.”

Lejos de las mentiras sobre “ganar todos”, la realidad del Pacto Social fue sumamente diferente. Si un “pacto” así puede lograr algo de estabilidad en una situación de bonanza económica, sin por eso dejar de ser reaccionario y perjudicial a los trabajadores, en una crisis como esta no puede no fracasar. En cuanto a las medidas económicas, no son muy diferentes de las ensayadas por el macrismo hace apenas algunas semanas, sólo que en una escala infinitamente mayor. “Acuerdos de caballeros” de congelamiento de precios y tarifas para contener una inflación creciente. Pero como el “pacto” de Gelbard incluía, por supuesto, la continuidad de la sacrosanta propiedad privada, los empresarios desabastecían y se enriquecían fabulosamente en el mercado negro. Y nadie podía evitarlo, porque las empresas eran suyas y, como dice CFK, “está bueno porque para eso sos empresario y querés ganar plata”.

Claro que el “Pacto” tiene otro firmante, que sí está dispuesto a cumplir: las burocracias sindicales. Se congelan los precios, nada de andar reclamando. Mientras se vacían extraoficialmente los bolsillos de los de abajo, se les niega el más elemental derecho a reclamar porque así está dicho en el “acuerdo”. Y Perón, el reivindicado por Cristina, puso mucho más empeño en hacer cumplir su parte a los trabajadores que a los empresarios. Éstos no fueron reprimidos ni su parte más activa sometida al miedo de las bandas terroristas de ultra derecha. Los trabajadores y activistas sindicales independientes y de izquierda, sí. Claro que la situación es muy diferente, pero… ¡Semejante “acuerdo” en el marco de respetar las obligaciones con el FMI no puede no ser un engendro reaccionario en el que sólo ganen los ricos!

Pero para que un “Pacto Social” resulte siquiera posible de plantear, es necesario un gobierno bastante más fuerte que el de Macri. De ahí el slogan cristinista de “Sinceramente”: Orden. Su pasado progresista y los recuerdos de la bonanza económica, junto a tener una base social y política bastante más fuerte gobernando con el PJ, le permitirían eventualmente ser ese gobierno fuerte. “Orden” en boca de una defensora del capitalismo no puede ser sino el de los empresarios, el de la sujeción incondicional de los trabajadores a las “autoridades” políticas y económicas de la clase capitalista.

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Las referencias a la situación posterior al 2003 son parte de eso, del uso de los recuerdos de cierta estabilidad para hacer creer que ese sería su camino a seguir. Pero eso no es ni puede ser cierto. La situación de la década “progresista” fue la de una excepcional bonanza de los países periféricos exportadores de materias primas. El alza de sus precios a nivel internacional permitió las concesiones hechas por los Kirchner, los Lula y los Chávez. Pero esa situación se fue para no volver. No hay situación extraordinaria de altos precios de las “commodities” de donde sacar fondos. Para tomar alguna mínima medida a favor de los intereses de las amplias mayorías hay que atreverse a tocar los bolsillos de los banqueros y sojeros, a la vez que negarse a cumplir con las condiciones de ajuste del FMI. ¡Y el kirchnerismo no quiere saber nada con eso!

Para finalizar, resaltemos un último aspecto nada “progresista” del discurso de Cristina: “En Estados Unidos la economía vuela, tienen el índice de desempleo más bajo desde hace 50 años. Se dieron cuenta de que tenían que volver a generar trabajo industrial adentro del país para volver a generar riqueza… sería bueno que aquellos que viajan tanto allá y escuchan tanto lo que les dicen allá, imiten lo que hacen allá”. ¡Reivindicó explícitamente al ultra reaccionario Donald Trump!

Con ello, abonó también a mitificar la realidad de los Estados Unidos a coro con toda su prensa cipaya pro imperialista. Los índices de empleo vienen de la mano de un crecimiento económico sumamente endeble, con unas tasas de interés aún artificialmente bajas (que fue la política de salida de la crisis de Bush primero y luego Obama), sólo sostenible en el tiempo si Estados Unidos logra ganar terreno en el mercado mundial contra China. Como todo el mundo sabe, el proceso que se está dando en el mundo es exactamente el opuesto. Trump puede ganar fuerza política transitoriamente con esta situación, pero no es sostenible en el tiempo. “La creación de empleo industrial” no pasa de ser un mito apenas estadístico, mientras proliferan los trabajos precarizados, los salarios están estancados hace décadas y las perspectivas futuras para la juventud no son exactamente promisorias.

En suma. El de CFK fue un discurso sumamente moderado, que no enfrenta al FMI ni a los ajustadores y trata de mostrarse “responsable” de cara a los capitalistas que hasta hace poco apoyaban en bloque al macrismo.

 

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1 COMENTARIO

  1. Cristina no aportó nada nuevo, fue un discurso viejo y perimido,
    pidió un acuerdo que fracasó hace 45 años y que ella misma combatió.
    No tiene equipo ni gente nueva
    Se quedó en el 2007
    Que alguien le diga que lo de ella, es Windows XP, Intel celeron, 1 G,
    Hoy los votantes son Android, Y 5 G.
    Simplemente, está vieja y no se quiere dedicar a jugar con los nietos en la Plaza,
    Sean comprensivos con la Nona.

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