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Equipo de redacción del portal IzquierdaWeb.


Hay un gigante que comienza a despertarse que no sale en los diarios. Mientras hablan de Dujovne y el FMI, de Macri y Carrió, de la Iglesia y el gobierno, de Luján y de Moyano, de los curas y los sindicalistas, quien puede ser el verdadero protagonista de la situación política argentina apenas si tiene alguna mención en las puestas en escena televisivas: la bronca popular contra el ajuste. Y sin embargo, todos los grandes nombres de la política nacional, todas sus reuniones, peleas y discusiones tienen por temor jamás nombrado a ese fantasma que los acosa en las noches. Cuando parece que nadie hace caso del hartazgo de los trabajadores es cuando más afanosamente intentan sacarse de encima su autoritaria presencia. Temen que cambie completamente el curso de las cosas.

Mañana será un día clave. La pelea contra el presupuesto del ajuste no es una más. Se pone en juego la continuidad misma del proyecto económico y político macrista, que es hacer pagar a las amplias mayorías el juego de enriquecimiento desaforado de unos pocos empresarios. El presupuesto 2019 presentado por el macrismo implica miles y miles de despidos, recesión, restricción monetaria, ajuste a escuelas y hospitales, con el único objeto de pagarles a los acreedores externos y hacer los deberes con el FMI. Es necesario entender que este plan no afecta sólo a estatales, hospitales, colegios… es un ataque que directa e indirectamente va contra los millones de trabajadores argentinos. La recesión auto-inducida implica la baja calamitosa del consumo popular, de los créditos (con su correspondiente caída de la producción y el empleo), etc. Nadie se queda afuera de este ataque, por eso es clave que no pase.

Y por eso mismo es que la convocatoria y la perspectiva de enfrentar mañana el presupuesto de ajuste vienen creciendo a grandes zancadas. En apenas 24 horas la lista de convocantes fue creciendo rápidamente.

Las direcciones sindicales (CGT, moyanismo, Corriente Federal, CTEP), los K y el PJ quisieron jugarse con todo al acto de Luján- Este no fue más que un vulgar uso de los trabajadores (la mayoría llevados por la fuerza) para un acto político electoral hacia el 2019, un acto de campaña del PJ con la venia de los curas para llamar a votar al peronismo el año que viene y dejar pasar el ajuste ahora. La composición del acto y sus discursos fueron más que claros: “queremos que Macri llegue a terminar su mandato, aunque sea con muletas”. El que llega sin muletas, arrastrándose por el piso sin poder usar las piernas, es el salario obrero a los días de la segunda quincena del mes… del que tiene salario y no está en la calle, claro está. “Queremos que la Virgen haga cambiar el rumbo económico al gobierno” dijo Espinoza, del PJ matancero. Esa es la única esperanza que les dan los peronistas a los trabajadores… un milagro celestial.

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Y sin embargo, a pesar de la enorme prensa que le dieron, de los bombos, platillos y oraciones dedicadas a Luján, nadie se creyó que realmente iba a tener significación alguna respecto a la pelea del 24. Tardíamente, contra su voluntad, los convocantes de Luján tuvieron que poner sus dos pies fuera de la iglesia y sus oficinas para aceptar que no había otra alternativa que convocar al rechazo del plan de ajuste que implica el presupuesto. No hacerlo era quedar demasiado en evidencia: ¿Rezar y votar en un año cuando se juega hoy mismo el futuro? Era demasiado peligroso que las cosas se pudieran definir sin estar ellos al menos para controlar. Así fue que se vieron obligados a convocar a la jornada de mañana. La Corriente Federal – centralmente bancarios y judiciales-, camioneros, los papistas de la CTEP pasaron rápidamente de no decir nada de la jornada del 24 a ser convocantes. Ya habían llamado a paro y movilización los dos grandes gremios de las CTA’s, directamente afectados por el presupuesto, ATE y CTERA. La jornada de mañana incluye paro nacional de estatales y docentes.

Los únicos cobardes y pusilánimes que no convocan son el trío de dos miembros de la CGT, que insinúan convocar un nuevo paro general para noviembre. Tienen de nuevo esa manía de convocar sus paros contra la voluntad del calendario. Los paros generales de estos traidores son siempre convocados con la perspectiva de descomprimir la bronca cuando las jornadas de lucha por abajo ya han pasado. Así lo hicieron el 25 de junio, fecha elegida para estar lo más alejada posible de la marea verde del 13J y el 8A; así fue a fines de agosto, hecha luego de esperar a que baje la tormentosa marea de la rebelión educativa; así lo hacen ahora, que planean un “paro general” no se sabe para qué ni contra quien, esperando que hayan pasado los momentos más difíciles de la pelea contra el presupuesto. Piensan todo fríamente para que ninguna lucha sea llevada hasta el final; arriando las velas cuando hay viento en popa y desplegándolas cuando no hay signo de la más ligera brisa. Es un método evidente, vil y funcional al macrismo.

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Los primeros en plantear la necesidad de pelear contra el presupuesto fueron los trabajadores en lucha y la izquierda, que peleó codo a codo con ellos. Los mineros de Río Turbio, trabajadores del Astillero Río Santiago, del hospital Posadas, etc. La corriente sindical 18 de Diciembre, que estuvo en cada momento de esas luchas, planteó en su plenario del 6 de octubre: “Seamos un millón contra el presupuesto” luego de una semana de actividad intensa con los mineros y la denuncia del “presupuesto genocida”, luego de haber estado con los trabajadores del ARS en la toma de planta y de ministerios, de las jornadas de lucha del Posadas y Télam, etc. Convoca en horas de la mañana de este miércoles 24 a realizar cortes para marchar luego hacia el Congreso junto al resto de la izquierda contra el presupuesto y el plan de “déficit cero”.

La jornada de lucha de mañana viene creciendo a pesar de las maniobras de las direcciones sindicales para desinflarla porque se trata de una pelea que puede ser un antes y un después. Si no pasa el presupuesto del ajuste se pone en cuestión todo el plan de ajuste de Macri y, por lo tanto, su proyecto mismo de gobierno.

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