"Nueva fase uno"

El gobierno, los empresarios y las CGT-CTAs están mandando a los obreros al matadero

Declaración de la Corriente sindical 18 de Diciembre. Sin cerrar las fábricas, la nueva "fase uno" es puro verso.

Héctor
Dirigente de la lucha ferroviaria contra la privatización en los 90'. Dirigente del Nuevo MAS.


El viernes por la tarde el presidente Fernández junto con Larreta y Kicillof anunciaron a todo el país que a partir del 1° de julio se volvía a una «cuarentena estricta» o una nueva “fase uno”. Tomaron la decisión apurados porque al ritmo de contagios en el AMBA, en pocas semanas podrían colapsar los hospitales y sanatorios, y con ello también acabarse la paciencia de los trabajadores.

Pero ¿porque llegamos a esta situación? La «circulación del virus» fue producto de la decisión que tomaron semanas pasadas cuando habilitaron la apertura de las fábricas, los comercios «no esenciales» y hasta los runners…. Entonces la cosa se desmadró. Avalados por los traidores de la CGT, Fernández y compañía cedieron a la presión de los empresarios, ahora lloran lágrimas de cocodrilo y hablan de «cuidar la vida», pero ellos son los responsables de haber elegido priorizar las ganancias de las empresas en lugar de cuidar la vida de los trabajadores.

La patronal y el gobierno aprovechan la situación para recortar salarios y conquistas. La prohibición de despidos es letra muerta; imponen condiciones flexibilizadas, te “enloquecen con el «teletrabajo», etc. Para los empleados del Estado es el mismo gobierno nacional el que congeló las paritarias y anunció el pago del aguinaldo en cuotas. Medida que puede generalizarse para peor en los privados: que ni siquiera paguen el aguinaldo. Pero la lucha de los trabajadores no se suprimió con la pandemia como vemos por estos días en el Puerto de Buenos Aires, los azucareros de Tucumán y la jornada que este 1 de julio hacen los repartidores como parte de una medida internacional.

 

¿La salud de los trabajadores o las ganancias de los empresarios?

Las medidas son totalmente insuficientes porque podrán seguir operando las industrias que ya habían sido habilitadas: las esenciales (alimentación, medicamentos, equipamiento médico, etc.); las que operan dentro de parques industriales o zonas industriales planificadas; las de proceso continuo; las vinculadas a los sectores de exportación… Y dale que va…. ¿Desde cuando es «esencial» fabricar autos, cubiertas o botellas de cerveza? ¿No era que “lo importante es la salud y no la economía”?

El gobierno habilitó prácticamente toda la actividad industrial con la condición que no se use el transporte público. El Covid-19 no tiene drama en viajar en colectivo, auto o la combi que puede poner alguna que otra patronal. El virus circula por los barrios y de ahí llega a los lugares de trabajo. El resultado es que el “bicho” ya camina por todos lados.

Ya no son sólo los hospitales o geriátricos, está en las fábricas, en los supermercados, en las oficinas, entre los repartidores, y de ahí se lleva al barrio y entra a las casas contagiando a la familia. No podía ser de otro modo si la única medida efectiva es bajar la circulación de gente ¡Hay que exigir la suspensión de todas las industrias no esenciales, con el pago del 100% del salario! En las esenciales hay que pelear por un control de los trabajadores organizando Comisiones de higiene y seguridad para imponer realmente los debidos procedimientos para evitar el contagio entre las y los trabajadores.

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Los protocolos de la productividad

¡Para los laburantes y sus familias sigue todo peor! Pero quédate tranquilo que en tu fábrica se aplica el protocolo. Los «protocolos de seguridad» son un arma contra los derechos adquiridos de los trabajadores. Hay lugares que son directamente un chiste, en otros se hizo algo como demarcar los sentidos de circulación, y poner una que otra mampara, repartir barbijos y con mucha suerte máscaras pero en todos los casos, los protocolos avanzan sobre nuestros derechos, desde el acortamiento del tiempo de comedor, de descanso, usar movilidad propia, hasta que te hacen comer en el puesto de trabajo y hasta pedir permiso para ir al baño para “mantener el distanciamiento social”. En concreto refuerzan las medidas que te encadenan a la máquina e incentivan que no te hables con tus compañeros, es decir, fomentan romper la solidaridad entre laburantes.

Es hora de decirle basta a la voracidad capitalista. ¿Se acuerdan de la frase «esto es como una guerra»? Bueno, gobierno, patronal y burócratas sindicales están de acuerdo en que los laburantes seamos los que pongamos los muertos. Tenemos que pelear por nuestra salud y la de nuestras familias porque a ellos no les importa nada si nos contagiamos o no.

 

No queda otra: organizarse desde abajo y salir a luchar

Mientras tanto los medios se la pasan hablando de los «runners», de la «crisis económica», de los «pobres empresarios y comerciantes» y le dan «manija» a los reclamos de la derecha defendiendo a los chorros de Vicentín. Nadie se acuerda de los que estamos en la primera línea en los hospitales y sanatorios, de los que salimos todas las mañanas a producir. En ningún lado se escucha nuestra voz, parece que no existimos. ¿Y los que deberían defendernos? ¿La CGT y los gremios en que andan?

En lo de siempre: ayudando a los empresarios y a los gobiernos, que apliquen sus planes, pero en momentos de pandemia la cosa se nota más.

Es demasiado escandaloso como defienden las ganancias de los empresarios y las medidas del gobierno. El lunes 29 de junio la CGT consiguió que el gobierno le otorgue a las obras sociales sindicales $3800 millones de pesos (ya sabemos donde va a parar una parte de ese dinero) y decidió convocar a una amplia mesa de diálogo para la elaboración de alternativas donde invitará a la iglesia, los sectores productivos e industriales, entidades sociales, etc. ¿Porque no hacen asambleas de trabajadores para saber que quieren sus representados? No, de ninguna manera, eso es peligroso… “hay que mantener la distancia social” dicen nuestros “dirigentes” pero para producir no hay problema. ¿No se puede hacer un protocolo para hacer asamblea con cuidado?

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El virus ya está en las fábricas, en casi prácticamente todas las industrias desde Toyota, pasando por VW y Ford, hasta Mondelez, Linde, en Frigoríficos como el Rio Platense o Ecocarnes, en Fate, Firestone, y un largo etc, por no hablar de las clínicas y hospitales; como en la clínica Talar que no sólo tiene 40 casos positivos entre el personal de salud, sino que despidieron a los representantes por pedir medidas de seguridad. El virus ya está entrando y las victimas somos los trabajadores

Por eso es que hay que seguir el ejemplo de las y los compañeros de Ecocarnes, Mondelez, Fate, Pirelli y Firestone que paralizaron la producción ante la negativa de la patronal de cortar la producción frente a la aparición de infectados. Cuando haya la mínima sospecha de contagio hay que organizarse y negarse a trabajar, exigir el aislamiento y testeo a todos los trabajadores afectados, suspensión de la producción, desinfección completa de la planta y reinicio de la producción cuando se aclare la situación.

 

La vida de los trabajadores vale

No confiamos en el gobierno ni en los empresarios para hacer cumplir la cuarentena, mucho menos aceptamos las medidas represivas. Desde la Corriente Sindical 18 de Diciembre, al mismo tiempo que defendemos la cuarentena, también defendemos incondicionalmente el derecho de los trabajadores a la protesta, a la huelga y la manifestación con todos los cuidados sanitarios del caso para pelear por imponer medidas en defensa propia. Hay que volver para atrás con la apertura generalizada de fábricas y actividades comerciales no esenciales, exigimos estrictas medidas de bioseguridad en los establecimientos controladas por comités de trabajadores.

Es necesario una renta básica universal de $50.000 para garantizar la cuarentena. También es fundamental que se terminen los despidos y que las suspensiones sean al 100%.
La plata tiene que salir de un impuesto permanente y progresivo sobre las ganancias de los exportadores, los banqueros y los grandes empresarios y de no pagar la deuda externa a los buitres y el FMI.

La CGT y la CTA deben romper el acuerdo con el gobierno y los empresarios y convocar a una protesta nacional para que se pongan sobre la mesa los reclamos obreros. Todos los recursos tienen que ponerse al servicio de las necesidades de la población trabajadora y de un sistema único de salud, que termine con la lógica de que las ganancias de los ricos valen más que la vida de los trabajadores.

Organizate con la Corriente Sindical 18 de Diciembre, una herramienta de trabajadores, para los trabajadores para exigir e imponer a los sindicatos traidores las medidas necesarias a para que los trabajadores tengamos voz.

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