La pandemia en Estados Unidos

Covid-19: Catástrofe humanitaria, sanitaria y social en EEUU

Con casi 400.000 casos a estas horas, Estados Unidos es lejos el país con más infectados en el mundo.

Marcelo Buitrago
Equipo de redacción de Izquierda Web



Si bien un factor de peso es su numerosa población (330 millones de habitantes) su proporción de casos por millón de habitantes lo ubica en el top ten de contagios. Pero su problema es que mientras los principales países europeos (salvo el Reino Unido y Francia) parecen haber estabilizado sus contagios, la curva yanqui es una línea ascendente. Se ubica en los más de 30.000 nuevos casos diarios, un número apenas inferior al de Italia, España, Alemania, Francia, Reino Unido Bélgica y Holanda, todos juntos.

Además ha pasado de 520 muertes diarias el 30 de marzo a 1.160 muertes diarias el 6 de abril, a 1.900 el 7 y 1.800 muertes el 8; con esa curva en un par de días será también el país con mayor cantidad de muertos, superando a Italia.

Tabla de los 10 paises con más contagios. Nuevos casos por día promedio móvil últimos 5 días actualizado al 06/04/2020, Universidad Johns Hopkins:

La Universidad Hopkins explica “las 5 razones en que Estados Unidos falló en la respuesta al covid-19”:

1. Los tests generalizados se retrasaron y siguen siendo inadecuados.

2. Estados Unidos no pudo contener la propagación del virus: éste se propagó ampliamente en febrero y marzo; la gente se infectaba en fiestas, funerales, viajes de vacaciones de primavera “en general no fuimos lo suficientemente rápidos en nuestra respuesta a la pandemia”.

3. El país carece de suministros y equipos esenciales. Durante décadas, los líderes de salud pública han hecho sonar las alarmas de que la Reserva Estratégica Nacional no tenía suficientes máscaras, equipo de protección personal y ventiladores para enfrentar una pandemia. Informes recientes indican que esta reserva está casi agotada.

4. La comunicación sobre el virus ha sido inconsistente e inexacta. Durante gran parte de febrero, el presidente Trump restó importancia a la gravedad de la crisis y dijo que los pocos casos en los Estados Unidos pronto se reducirían a cero. El 9 de marzo, comparó COVID-19 con la gripe. A fines de marzo, declaró que las medidas de distanciamiento social se relajarían en Semana Santa; unos días después, reconoció que tendrían que continuar al menos hasta finales de abril.

5. Las agencias federales y estatales no pudieron coordinar sus esfuerzos. Algunos estados han hecho una extensa planificación y preparación; otros han estado menos inclinados a hacer eso. Incluso hay una gran variación entre los condados y municipios dentro de un solo estado.

Concluye la nota preguntándose: ¿cómo se pueden prevenir futuras crisis de salud pública?

Lo hace como dirigiéndose a un gobierno del siglo siglo XV, en pleno siglo XXI: “la política de salud pública de los EEUU debe guiarse por la ciencia”. Y haciendo un balance no explícito, pero necesario del neoliberalismo: “necesitamos reinvertir en nuestro sistema de atención médica y nuestro sistema de salud pública».

Toda esta respuesta la podemos resumir en una causa fundamental: el carácter negacionista del gobierno de Trump, que niega cualquier fenómeno cuya resolución implica tocar un centavo la ganancia capitalista. Si tienen que morir unos miles, que mueran, no toquemos los negocios. Esto no es una interpretación, lo dijo textualmente: “mueren más por accidentes de tránsito y no por eso dejamos de fabricar autos” y “perdemos miles y miles de personas al años por la gripe y no cerramos el país”, cuando hace menos de 20 días quería flexibilizar el aislamiento y levantarlo para Pascuas, aislamiento que ha sido decretado por Gobernadores y Alcaldes que no estuvieron dispuestos a esperar el calor de abril como solución.

 

La competencia capitalista de los insumos médicos

Después de minimizar la pandemia, Trump tuvo que ceder, dejando solo a Bolsonaro, pero se encontró con una dificultad: la escasez mundial de insumos, y entró de lleno en la guerra por los mismos.

“Este no es sólo un problema del gobierno de los Estados Unidos. La cadena de suministro de EPP en todo el mundo se ha roto, y está ocurriendo un gran aumento de precios”.

A diario se suceden las denuncias de piratería entre distintos gobiernos: Alemania contra Estados Unidos por barbijos, España contra Turquía por respiradores, Francia contra Estados Unidos por barbijos, Suecia contra Francia por una incautación con destino a España e Italia. Quien lo dice abiertamente es Israel, usando a su servicio secreto el Mossad para hacerse de las provisiones: “estamos utilizando nuestras conexiones especiales para ganar la carrera y hacer lo que todo el mundo está haciendo, poner nuestras manos en las acciones ordenadas por otros”.

La última jugada de Trump fue prohibirle a 3M (que fabrica los barbijos N95) exportar a Canadá y América Latina. El tema está abierto con Canadá, pues su presidente le respondió que “sería una pena que las enfermeras canadienses que todos los días van a trabajar a Detroit no puedan hacerlo más”; como vemos, gana el que tenga más poder de chantaje.

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Pero como esto no parece ser suficiente, ahora médicos en Estados Unidos denuncian la entrega de barbijos vencidos: Según The Washington Post: “Una reserva de 1,5 millones de máscaras N95 vencidas que la Aduana y Protección Fronteriza de los EEUU tiene almacenada, se distribuirá a la Administración de Seguridad del Transporte y la Agencia de Inmigración y Aduanas de los EEUU. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades han emitido pautas para el uso seguro de las máscaras con fechas de vencimiento que han pasado, lo que podría dejar sus bandas elásticas demasiado flojas para formar un sello facial adecuado”.

 

El cambio de Trump

Fue en la conferencia de prensa el 31 de marzo en que el Dr. Fauci, el principal experto en enfermedades infecciosas del país, y la Dra. Deborah Birx, que coordina la respuesta, declararon que “El coronavirus puede matar de 100.000 a 240.000 personas en EEUU”.

Y además, “que el número de muertes podría ser mucho mayor si los estadounidenses no siguieran las estrictas pautas vitales para evitar la propagación del virus”. Hasta ese día, se habían reportado más de 183.500 casos del virus, con más de 3.700 muertes, de las cuales más de 1.500 están en Nueva York, el centro del brote de la nación.

Las nuevas estimaciones del gobierno llegaron a la misma conclusión que otros investigadores: que incluso con los esfuerzos de aislamiento ya en marcha para limitar la propagación del coronavirus, es casi seguro que las infecciones se disparen, lo que reduce la capacidad de los hospitales para atender a pacientes infectados y conduce a un número creciente de muertes.

Uno de esos modelos, creado por científicos del Instituto de Medición y Evaluación de la Salud de la Universidad de Washington, al día de la conferencia predecía que las muertes por el virus en los Estados Unidos aumentarían rápidamente durante abril, llegando a un total de aproximadamente 84.000 a principios de agosto, pero el modelo utiliza el bloqueo severo en Wuhan, China, para calibrar cómo podría desarrollarse el brote en los Estados Unidos. Y las medidas de control impuestas en los Estados Unidos generalmente han sido menos estrictas que las de Wuhan.

Los modelos de propagación de cualquier enfermedad infecciosa a menudo dan estimaciones muy variables de la cifra máxima de muertes. Los modeladores utilizan diferentes suposiciones sobre cómo se propagará la enfermedad y cuánto cambian las personas su comportamiento para detener nuevas infecciones. La última actualización de este modelo reduce el número de muertes totales a 60.400 ¡pero dentro de un rango de 31.200 a 126.700 muertes!

El modelo también ha reducido la posibilidad de faltantes de camas generales a 15.000 y de camas de terapia a 9.000 para el 11 de abril.

 

Nueva York capital mundial… del coronavirus

Carpas blancas de campaña en medio del glamoroso Central Park, camiones refrigeradores con decenas de cadáveres ante el colapso, la posibilidad de entierros provisorios en una isla cercana al Bronx, trabajadoras y trabajadores de la salud protegidas con bolsas, y protestando ante la falta de insumos, un barco hospital gigante para proveer más camas con algunos de sus tripulantes contagiados, son postales de una catástrofe difícil de asimilar para la capital del mundo.

El mismo modelo de la Universidad de Washington proyecta 13.000 muertos para el estado de Nueva York, con un rango entre 9.000 y 21.000, con un faltante de 9.600 camas para el 8 abril, y un faltante de 5.100 camas de terapia, en el país con mayor cantidad de recursos sanitarios del mundo en proporción a sus habitantes(1).

Nueva York y su vecina Nueva Jersey concentran aproximadamente el 40% de los casos y muertos de todo el país: si el virus se extiende en la misma proporción por el país, el colapso de “la gran manzana” se verá multiplicado ante una infraestructura menor.

Además, el coronavirus está matando a personas negras y latinas al doble de la tasa que está matando a las personas blancas, según datos preliminares publicados el miércoles por la ciudad .

“La disparidad refleja desigualdades económicas persistentes y de larga data y diferencias en el acceso a la atención médica”, dijo el alcalde Bill de Blasio.

 

El impacto social

“Estamos todos en el mismo barco”, es la cantinela de todos los gobiernos, pero están apareciendo parcialmente estadísticas que muestran otra cosa.

The New York Times titula: “Los datos lo dicen todo: quedarse en casa durante el coronavirus es un lujo”.

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En ciudades de todo Estados Unidos, muchos trabajadores de bajos ingresos continúan moviéndose, mientras que los que ganan más dinero se quedan en casa y limitan su exposición al coronavirus , según los datos de ubicación de teléfonos inteligentes analizados por The New York Times.

No sólo eso, sino que en casi todos los estados, comenzaron a hacerlo días antes que los pobres, dándoles una ventaja sobre el distanciamiento social a medida que el virus se propagaba, según datos agregados de la compañía de análisis de ubicación Cuebiq , que rastrea a unos 15 millones de usuarios de teléfonos celulares, a nivel nacional todos los días. “La cantidad de pasajeros en el sistema de metro de Nueva York se ha desplomado, pero las estaciones en las zonas más pobres siguen abarrotadas”.

«Covid-19 está exponiendo muchas de las desventajas estructurales que enfrentan las personas de bajos ingresos», incluida la falta de seguridad laboral y el acceso desigual a la atención médica, según Adie Tomer, miembro de Brookings Institution.

Corroborando todo lo anterior, los afroamericanos se ven desproporcionadamente afectados por Covid-19. La brecha racial entre quién se infecta, quién se hace la prueba y quién muere a causa de Covid-19 está surgiendo de las pocas ciudades y estados cuyos datos son públicos.

“Los afroamericanos en Illinois (Chicago), por ejemplo, representaron el 29% de los casos confirmados y el 41% de las muertes hasta el lunes por la mañana, sin embargo, representan sólo el 15% de la población del estado. En Michigan el 34% de los casos de Covid-19 y el 40% de las muertes que afectan a los afroamericanos, a pesar de que sólo el 14% de la población es afroamericana. La historia es similar en Wisconsin, donde los afroamericanos representan casi la mitad de los 941 casos en el condado de Milwaukee y el 81% de sus 27 muertes, mientras que la población es 26% afroamericana.”

El Comité de Abogados por los Derechos Civiles Bajo la Ley y casi 400 profesionales médicos han exigido que el Departamento de Salud y Servicios Humanos de los Estados Unidos divulgue diariamente datos demográficos raciales y étnicos sobre las pruebas, los casos y los resultados de Covid-19. «Estamos profundamente preocupados de que las comunidades afroamericanas sean las más afectadas por la pandemia de Covid-19, y que el sesgo racial pueda estar afectando el acceso que reciben a las pruebas y la atención médica”.

Pero la disparidad no es una condición genética sino social, lo que los hace más vulnerables.

Lisa Cooper, de la Escuela de Salud Pública Bloomberg de Johns Hopkins, dijo: “Es probable que se enfermen: las personas que trabajan por un salario por hora que no tienen el lujo de poder refugiarse en casa o los medios para comprar alimentos saludables para dos semanas. Pueden trabajar en trabajos que se consideran esenciales, como el transporte público, la seguridad pública o la atención médica. Si renuncian, perderían su seguro de salud, si lo tienen, y el acceso a la atención médica. Si continúan trabajando, corren el riesgo de exponerse al coronavirus. Y tienen más probabilidades de tener diabetes, presión arterial alta o asma, afecciones crónicas que los ponen en mayor riesgo de contraer una enfermedad más grave de Covid-19.

«Los afroamericanos en muchas grandes ciudades comenzaron a practicar el comportamiento de distanciamiento social mucho más tarde que los blancos, en gran parte debido al hecho de que [los blancos] podían quedarse en casa para trabajar», según Cooper.

 

¿Cuándo levantar la cuarentena?

Estados Unidos enfrenta un largo camino hacia la reapertura en medio de la crisis del Covid-19, dice una nota de la Universidad Hopkins: “Recomendamos que ningún estado relaje el distanciamiento físico hasta que vea una reducción sostenida de los casos durante al menos 14 días, sus hospitales puedan tratar de manera segura a todos los pacientes sin recurrir a los estándares de atención de crisis, y ambos puedan evaluar a todas las personas con síntomas de Covid-19 y realizar un seguimiento de los casos confirmados y sus contactos.

En cuanto a cuándo sucederá esto, es realmente difícil saberlo. Vamos a tener un Abril difícil. Mayo también será duro. Después de eso, con suerte veremos las cosas aflojarse. Todo depende de qué tan bien usemos esta oportunidad para preparar y desarrollar nuestras capacidades. Si podemos esperar un tiempo y centrarnos en prepararnos para la siguiente fase, salvaremos vidas.”

Recordemos que el 8 de marzo Estados Unidos tenía 36 muertos por coronavirus, hoy tiene casi 15.000.

 

 

1 En nota anterior dejamos constancia de la desigualdad de acceso a estos recursos para millones.

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