Vino nuevo en odres viejos

Coronavirus: Breves apostillas sobre una discusión entre intelectuales

A partir de la pandemia, la “cabeza” de millones de trabajadores y trabajadoras del mundo ya no volverá a ser la misma. Debates entre filósofos en tiempos de pandemia: la polémica entre Slavoj Zizek y Byung-Chul Han.



El propósito de estas breves apostillas, es terciar en un “debate” en relación a la pandemia, su impacto en el capitalismo y su posible consecuencia, realizado entre algunos de los más prestigiosos intelectuales del mundo. Intentaremos (no sé si lo lograremos) que la nota no sea un panegírico a la constancia en el estudio, la investigación y la reflexión que nuestra corriente viene realizando desde su nacimiento, sobre temas a los cuales cierta intelectualidad, ayer desencantada y/o escéptica, redescubre ahora. Enhorabuena, reconozcámoslo.

Que la pandemia actual marcará un antes y un después en los planos político, económico, social y filosófico (1) ya no cabe ninguna duda. La “cabeza” de millones de trabajadores y trabajadoras del mundo ya no volverá a ser la misma. Y el sistema mundial, tampoco.

Si tuviésemos que resumir parte del debate (el aspecto que más nos interesa para esta nota) sería la siguiente: (2)

Slavoj Zizek arrojó la primera piedra cuando escribió que la opción, después de la pandemia, será “barbarie o alguna forma de comunismo reinventado”. Byung-Chul Han (3) le contestó: «El virus no vencerá al capitalismo”. (…) El nuevo material de Zizek es breve, 120 páginas, disponible tanto en papel como en formato digital a través de la editorial OR Books. Va en sintonía con teorías explayadas en el que Zizek -marxista, cinéfilo- definía a la pandemia como «un golpe a lo Kill Bill al sistema capitalista», en otra de sus habituales conversaciones con la cultura popular. Fue un artículo que hizo ruido en las redes sociales -sería lo que muchos querían oír- y que desató una respuesta de Byung-Chul Han. “Zizek se equivocaEl virus no vencerá al capitalismo”, sentenció el coreano. Resonaron «especulaciones que apuntan a la caída del comunismo en China, de la misma forma que Gorbachov dijo que la tragedia de Chernobyl llevó al fin del comunismo soviético», pero la paradoja -siempre según Zizek- es ésta: «El coronavirus nos obliga a reinventar el comunismo basándonos en la confianza en las personas y la ciencia”. “La globalización suprime todos estos umbrales inmunitarios para dar vía libre al capitalSomos NOSOTROS, PERSONAS dotadas de RAZÓN, quienes tenemos que repensar y restringir radicalmente el capitalismo destructivo, y también nuestra ilimitada y destructiva movilidad, para salvarnos a nosotros, para salvar el clima y nuestro bello planeta”, concluye Byung. 

Pedimos disculpas al lector por la extensión de las citas (que son sólo una selección) pero nos parece imprescindible hacerlo. Sumamos aquí al ex maoísta Badiou, pues en ellos nos centraremos:

Francia acaba de extender su cuarentena hasta el 15 de abril. Desde su aislamiento, Alain Badiou descree tanto del carácter «inaudito», «nuevo» de la epidemia actual como del «evento fundador de una revolución increíble». No obstante, la conclusión a la que llega en su artículo «Sobre la situación epidémica»  es ésta: «En cuanto a nosotros, que queremos un cambio real en los datos políticos en este país, debemos aprovechar el interludio epidémico e incluso el confinamiento, bastante necesario, para trabajar en nuevas figuras políticas, en el proyecto de lugares, nuevas políticas y el progreso transnacional de una tercera etapa del comunismo, después de eso, brillante, en su invención».

El texto ofrece una perspectiva sobre cómo «un dato fundamental del mundo contemporáneo» -el acceso del capitalismo de Estado chino a un rango imperial- dialogó con el tránsito local entre especies animales a humanos, que es «el punto de origen de todo el asunto». La «gran contradicción» es que la economía es parte del mercado mundial, en tanto que los poderes políticos «siguen siendo esencialmente nacionales». Así se sintetiza la «contradicción entre economía y política» que expone la pandemia. «Los estados nacionales tratan de enfrentar la situación epidémica respetando al máximo los mecanismos del Capital, aunque la naturaleza del riesgo los obliga a modificar el estilo y los actos de poder», postula Badiou.

Recapitulemos con cierto orden. Zizek aggiorna el viejo adagio de Engels y de Rosa aquel de socialismo o barbarie por el de “barbarie o alguna forma de comunismo reiventado”. No está mal. Vale la crítica al esloveno por ser un intelectual de peso, un erudito: ya con la caída de los denominados “socialismos reales” esa alternativa estuvo en el tapete, tapete que hoy la pandemia reavivará exponencialmente. El tema es que no hay Uma Thurman ni virus alguno por sí solo que le aseste un golpe mortal al capitalismo. Allí, a la correcta afirmación en cuanto al fenómeno histórico universal (Hegel dixit) que el coronavirus efectivamente es y que sacude al capitalismo globalizado del siglo XXI, debe agregársele que si no cuenta con un sujeto que lo “haga caer”, éste podría recrearse en formas más “bárbaras”, para seguir con el aforismo de nuestros maestros.

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En ese plano, Byung le responde bien: “El virus no vencerá al capitalismo”, entendido esto en forma mecánica, fatalista. Requerirá de un sujeto y de cierto esbozo de lo que quiere construir. Esbozo que no será fruto de cabeza iluminada alguna sino del estudio de las contradicciones inmanentes del capitalismo (sólo el marxismo fue capaz de ello) y de las experiencias que en su nombre se han dado en el pasado siglo (no todo el marxismo, ni siquiera todo el trotskismo, fue capaz de ello).

Pareciera que los pensadores toman el sayo del sujeto (la polémica tuvo su contrapartida), pero ambos no salen de una descripción ultra genérica: las personas. Un universal abstracto, si queremos seguir “coqueteando” con la dialéctica hegeliana. Esto en el filósofo esloveno es más grave por su matriz marxista. ¿Qué sujeto? ¿Cuál es el universal concreto que dará o intentará dar una salida a este caos histórico universal? Nosotros, humildemente, tenemos la respuesta: la clase trabajadora mundial comandando a los demás sectores populares y postergados. Lo que lleva a caracterizar cómo se halla ese sujeto hoy, qué transformaciones estructurales y de conciencia histórica ha sufrido, etc, etc, algo que (de nuevo humildemente dicho) Socialismo o Barbarie viene realizando con sus limitaciones de tiempo y lugar, desde siempre.

Aquí el pensador coreano parece distanciarse. Lo suyo es “la destrucción de ESTE capitalismo tal cual es”, cosa que no está mal, por supuesto; pero a los que sí hablan de “comunismo reinventado” como vimos en Zizek, se le suma Badiou. El francés es mucho más preciso dentro de cierta “generalidad”: el latiguillo de “buscar nuevas figuras” para la transformación (¿tanto cuesta decir “clase trabajadora”?) se liga al de “hallar nuevas políticas y la emergencia de un tercera etapa del comunismo” (no explica cuáles son las anteriores, imaginamos que hay allí un intento de balance de los socialismos reales) y acierta cuando señala que el sistema capitalista imperialista actual con la escisión y contradicción entre una economía que es mundial pero que sigue contando con Estados nacionales, plantea  y dejará a la luz una agudización de todas sus contradicciones.

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La pandemia pone blanco sobre negro lo que gran parte de la humanidad empieza a preguntarse y que estos intelectuales plantean enfocados en su área específica. Las corrientes y organizaciones de izquierda tenemos entonces un enorme rol para jugar. El desafío de ir planteando medidas urgentes que afecten las ganancias capitalistas para que la tragedia en vidas de la pandemia no avance más y la necesidad de “ligarlas” con la salida de fondo: el socialismo internacional. Que tiene un sujeto que lo puede llevar a cabo (los trabajadores y trabajadoras del mundo) y un esbozo de cómo podría materializarse teniendo en cuenta las experiencias del pasado (autodeterminación, organismos de doble poder, economías planificadas democráticamente, etc).

En definitiva, no es otra cosa que introducir el vino nuevo, el sujeto histórico de la transformación tal cual se halla hoy en el marco de una coyuntura económica mundial nueva y quizás nunca vista antes, introducirlo decíamos, en aquellos odres viejos, que es ni más ni menos el programa de transición con vistas a la revolución socialista internacional.

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Notas:

1: Para el terreno filosófico en particular, sugerimos consultar Reflexiones filosóficas en tiempos de pandemia: ¿El fin del posmodernismo?. Eric “Tano” Simonetti. Izquierda Web, marzo 2020

2: ¿Se viene un capitalismo más feroz o un comunismo renovado? La filosofía y el coronavirus, una nueva filosofía que recorre el mundo. Página 12, 29/3/20

3: El texto completo del filósofo coreano está subido en nuestro dossier sobre Pandemia y Capitalismo. Izquierda Web, marzo 2020

 

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