José Luis Rojo
Redacción Semanario Socialismo o Barbarie.


“El paraguas de la ‘emergencia’ aparece como el atajo jurídico para una iniciativa que supone darle carácter discrecional a ajustes que por ley eran automáticos y periódicos. Pero que también representan –junto con la Asignación Universal por Hijo- seis de cada diez pesos que gasta el Estado por año [sumando las jubilaciones]. Es justamente por esto que la tasa de riesgo país cayó 7.5% ayer (…) Esa foto es el resultado de lo que no se dijo más que de lo que realmente se anunció: ‘Voluntad de pago y fuerte ajuste es en castellano lo que Guzmán vistió de relato’, afirmó por lo bajo uno de los economistas críticos del kirchnerismo, que ayer aplaudió lo que definió como ‘albertismo económico’. Pero aventuró: ‘Todavía hay que esperar a tener la película completa, que es algo que siquiera el gabinete parece tener delineado”

José Del Rio, La Nación, 18/12/19

 

Los últimos días han alcanzado el ritmo del frenesí. Luego de meses de pasividad y transición, asumió Fernández y las definiciones comenzaron a llegar en cascada.

El tema de hoy es el proyecto deley de emergencia económica que el gobierno presentó al Congreso y que a estas horas está por discutirse en ambas cámaras para que sea ley en breve.

Luego el Congreso Nacional se cerrará hasta el 1º de marzo porque no conviene que haya un foco donde llevar los reclamos o las primeras broncas.

Nuestra compañera Manuela Castañeira está en los medios y redes sociales fijando la posición de nuestro partido, cuestión a la que nos dedicaremos también en este editorial.

Lo primero que queremos es trasmitir una caracterización de las medidas. Como señalamos en el título, a pesar de los paliativos el ajuste sigue.

¿Cuáles son los paliativos? Las sumas fijas por $5000 en dos meses sucesivos para las jubilaciones mínimas, las sumas también fijas para los planes sociales, las tarjetas alimentarias por $4000 y $6000 para madres con un hijo o dos hijos. También se esperan sumas fijas o bonos para los trabajadores privados como el que acaba de conseguir Moyano de manera independiente para camioneros (que podrían suponer el grave peligro de la suspensión de paritarias por 180 días). La suspensión, también, del aumento de tarifas –electricidad y gas- por igual lapso y no mucho más.

Son galletitas para esconder el ajuste. Es que todas las demás medidas operan una redistribución de las ganancias entre los de arriba, pero para los de abajo significan la continuidad del ajuste. 

Enumerémoslas. En materia de servicios si bien las tarifas de gas y luz han sido congeladas por seis meses, las naftas siguen liberadas, a las exportaciones de petróleo se le han bajado retenciones del 12 al 8% y esto podría acarrear aumentos en las naftas y el transporte.

La excusa aquí es no inhibir ni cambiar las “reglas de juego” para que haya inversiones en Vaca Muerta(lo que incluye el reclamo de las empresas del sector de poder girar libremente divisas al exterior).

De esta manera, al “congelamiento” en algunos servicios se le contrapone la libertad para seguir aumentando otros con lo cual la suma es igual a cero.

Segundo, se vuelven a colocar las retenciones en el nivel que teníanbajo Macri luego de la primera ronda de devaluaciones:30% para la soja y 12% para el trigo y el maíz.Es verdad que en su caso había un componente en pesos que se iba devaluando y ahora es una cifra porcentual que acompaña cualquier devaluación.

Se habla, además, que se podrían aumentar al 33% para el poroto de soja y al 15% para los otros dos cultivos (trigo y maíz). Aquí la tramoya es que el 40% de la cosecha aun no sembrada ya está vendida con lo cual los productores agrarios están cubiertos en gran parte para el 2020.

Además, rige un régimen diferencial para los productores de harina y de aceite de soja, que pagaran una retención más baja.

Recordemos que los productores agrarios que ahora están vociferando contra el aumentode sus retenciones vienen de embolsarse una inmensa renta diferencial en un país que los últimos dos años ha vivido devaluaciones a granel por casi 400%[1].

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Han tenido costos en pesos (al menos muchos de ellos) e ingresos en dólares apreciados por lo que sus lágrimas de cocodrilo son falsedades. Incluso si se llevan las retenciones al nivel que plantea el gobierno no alcanzaría para compensar las inmensas ganancias que se han embolsado bajo Macri(ganancias puramente parasitarias subproducto de la fertilidad del campo argentino y la devaluación de la moneda)[2].

A los jubilados las medidas los parten al medio. La “compensación” de dos sumas fijas por $5000 en diciembre y enero para las jubilaciones mínimas,no alcanza a compensar la estafa que se viene para todo el resto que no cobrarían un peso y cuya actualización se haría discrecionalmente dando de baja la forma de cómputo fijada por Macri (que en este caso los beneficiaría).

Es que a partir de marzo el mix fijado por la anterior administración de 70% de aumento por inflación y 30% de aumento según los salarios, iba a beneficiarlos permitiéndoles recuperar en algo la caída de las ya miserables jubilaciones en 2019.

Pero ahora no. El nuevo gobierno se va a tomar 180 días para “pensar una nueva forma de cálculo”(una cuestión a la que están atados también los planes sociales y la AUH). Estos sectores sufrirían una retracción en sus ingresos a lo que hay que sumarle aquellos sectores como los jubilados docentes y profesores universitarios -que tienen regímenes del 82% móvil que ahora quedarían suspendidos-…

La excusa de que si se aumentaran las jubilaciones“podría venirse una hiperinflación” no resiste el menor análisis porque su contracara es la manutención del presupuesto de déficit cero y el objetivo de mostrar “buen comportamiento fiscal”; es decir, el ajuste sin fin.

Se trata de un guiño al FMI y a los tenedores de deuda al que se le agrega otro: mientras se negocia con los acreedores la posibilidad de algún plazo de gracia, se les sigue pagando puntualmente como gesto de buena voluntad (de ahí que haya caído el riesgo país los últimos días).

Luego está el tema de los medicamentos. Es verdad que se bajarían el 8% durante el mes de enero (a partir de febrero se autorizarían nuevos aumentos). Pero esto no rige para dos inmensos universos de clientes como el caso del PAMI y IOMA. Y no hay que olvidarse que entre septiembre de 2018 y septiembre del 2019 los medicamentos aumentaron el 84%…

Como se puede apreciar, la reducción de los precios en las farmacias será más que módica, y, además, aparentemente,por un plazo demasiado corto.

Luego tenemos la doble indemnización por despidos. Los propios empresarios, aunque cacarean como de costumbre contra la medida, han deslizado que no les preocupa demasiado el decreto porque vienen de despedir en masa los últimos meses.Además, se trata de un decreto y no un derecho que quede consagrado por ley.

Luego están ingresos brutos y otras medidas fiscales en favor de los gobernadores. Se mantendrán en el nivel actual (lo que significa una carga del valor de los impuestos a los consumidores) y no se ha escuchado demasiado sobre qué pasará con la reducción del IVA decretada por Macri a los bienes de consumo que lo más probable es que sean reestablecidos…

Aquí la trampa es cambiar el restablecimiento del 21% al consumo por las famosas tarjetas alimentarias; otra medida de ajuste enmascarado con la excusa de la pobreza.

Este rápido repaso de alguna de las medidas más importante muestra lo que venimos señalando: queel ajuste continúa a pesar de los paliativos.

Y continúa porque más allá de los gestos y algunas medidas de “contención social”, no se toma ninguna medida estructural contra los de arriba.

Más bien por cada medida que se presenta de manera grandilocuente, su verdadero contenido queda vaciado como es el caso de la doble indemnización cuando el grueso de los despidos que las patronales querían concretar ya han ocurrido.

Así las cosas,no se opera ninguna redistribución de los ingresos entre los de arriba y los de abajo sino, simplemente, una redistribución entre los propios sectores patronales cuidando siempre que los números fiscales no varíen demasiado (en realidad, se dice que se lograría recaudar un 1% más del PBI en el 2020).

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Esto nos lleva al tipo de cambio. Si las retenciones al agro se aumentarían, en el caso de la industria, el petróleo y las propias cargas patronales,se bajarían.

Además, se mantiene el cepo a la compra de dólares más allá de u$200 por mes y se le suma un recargo del 30% para adquirirlos. Uno puede pensar que los sectores pudientes tienen mil y una maneras de eludir esto (hay 4 o 5 tipos de cotizaciones de dólares distintas). Mientras tanto, el trabajador o la trabajadora de a pie,que tienen en el dólar una de las pocas formas de ahorro, tienen que morir en pesos devaluados.

Esto por no olvidarnos del recargo del 30% al turismo emisivo (al exterior) y la compra con tarjeta en dólares que en nada beneficia a los trabajadores sino solamente a los empresarios del turismo nacional, que así podrán recargar los costos de las vacaciones en el país…

Además, es falso que solamente compran con tarjeta–en dólares- los burgueses. Muchos trabajadores utilizan Netflix. Y, nuevamente, serána los trabajadores y trabajadoras a los cuales se recargará con estos aumentos indiscriminados (que en el presupuesto de los ricachones no son nada).

Se aumenta, sí, el impuesto a los bienes personales que se supone es un “impuesto a la riqueza” (aunque el piso parece demasiado bajo: 30.000 dólares). Sin embargo, se deja igual el impuesto a las ganancias lo que incluye que los trabajadores seguirán pagando este impuesto escandaloso y las empresas seguirán con sus impuestos a lasverdaderas ganancias en porcentaje de ganga.

Lo que estamos viendo, entonces, son algunos paliativos y alguna redistribución de cargas entre sectores pudientes –se beneficia a unos y se “perjudica”a otros- mientras la lógica del ajuste económico continúaporque no hay ninguna modificación estructural en materia de relaciones económicas.

Claro que el gobierno ha salido a la ofensiva desarrollando un nuevo relato. Existen muchas expectativas y los titulares de los medios que hablan de“sumas fijas”, congelamiento de tarifas y cosas así impactan en la conciencia de los de abajo.

Sin embargo, además que ya existen cuestionamientos por la derecha (ver los campestres al costado de las rutas), hay sectores de trabajadores que ya se preguntan “¿y a nosotros no nos toca nada?”.

El gobierno avanza con la idea de “hacer todos el esfuerzo para terminar con el hambre”,un discurso de falsa conciliación de clases. Porquees imposible beneficiar a explotados y explotadores, a acreedores de la deuda y bancos y a los trabajadores/as de a pie.

Este “arbitraje imposible” que busca ensayarse tiene los límites de la crisis económica, los límites de un gobierno que arranca sin recursos luego del“despilfarro” del anterior y que no está dispuesto a patear el tablero.

Conclusión: se opta por ocultar detrás de mil malabarismos que se está sancionando un nuevo ajuste.

Las tareas de la izquierda pasan por plantarse desde un programa alternativo, anticapitalista, que diga alto y claro que hay que dejar de pagar la deuda externa y romper con el FMI, que hay que retrotraer las tarifas y las naftas al 2016, que hay que otorgar un aumento general de salarios acorde a la canasta familiar indexado mensualmente,que hay que prohibir por ley despidos y suspensiones, que hay que reincorporar a todos los despedidos por el macrismo, que hay que llevar las retenciones a las exportaciones agrarias al 45% y estatizar los grandes campos y producciones donde se demuestre acaparamiento, que hay que mantener bien en alto el reclamo por el aborto legal, etcétera.

Y, junto con esto, hay que acompañar las luchas que surgen desde abajo como es el caso de las enfermeras y enfermeros de CABA contra la precarización, la lucha de los trabajadores y trabajadoras del Posadas por su reincorporación y de los obreros de Minetti contra el cierre del molino, entre tantas otras.

 

[1]Para entender un poco más los mecanismos de acaparamiento de renta diferencial que disfrutan los productores capitalista del campo recomendamos leer “La rebelión de las 4 x 4”

[2]Atención que el mecanismo de las retenciones es histórico en nuestro país dada su estructura productiva. Todo tipo de gobiernos han apelado a ellas, incluso dictaduras militares.

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