Ajuste e impuestos

Ciudad de Córdoba: impuestazo al pueblo cordobés

En la primer semana de febrero llegó a los domicilios de la ciudad de Córdoba la boleta de impuestos municipales con el último aumento votado en el concejo municipal. Dicho aumento, según la ordenanza, varía entre un 41% y 53%, pero sumado a una sobretasa del 10% aplicado al nuevo monto por el Fondo Solidario de Inclusión Social, los aumentos llegan en algunos casos a casi el 70%.

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Editor en Jefe del portal IzquierdaWeb - Noticias de los trabajadores, las mujeres y la juventud.
Mateo Romero


Los funcionarios del nuevo gobierno municipal del pejotista Llaryora defienden el aumento diciendo que la distribución es progresiva. Nada más falso, en los barrios pobres y de familias trabajadoras es donde más fuerte ha impactado el aumento, como sucede en Villa El Libertador. Se trata del mismo verso del ajuste nacional del gobierno de Fernández: ajustan a los trabajadores, pero lo hacen “solidariamente”.

Desde el oficialismo quieren justificar este aumento con los números rojos en que habrían encontrado el municipio con el traspaso de mando. “La ciudad está en quiebra” dicen. El intendente quiere que los trabajadores y trabajadoras paguemos las deudas millonarias que contrajo la gestión anterior. Pero este plan no es autoría exclusiva de Llaryora sino que viene de la mano del gobernador Schiaretti, quien también es responsable del estado de la ciudad y, con otro porcentaje, llevó a su vez un aumento del impuesto de rentas a la provincia.

La deuda contraída por el municipio no se ha visto reflejada en más inversión o infraestructura en la ciudad. Al contrario, el estado de las calles y los servicios son deplorables: Hacinamientos de basura en los barrios, desagües tapados, calles destruidas. Todo esto sumado a otras medidas de ajuste como fue el aumento encubierto del boleto del transporte (las tarjetas RedBus ahora son más caras y tienen menos saldo negativo). Lo que quiere hacer el gobierno municipal es que los y las trabajadoras paguemos la deuda interna. El mismo escenario en todos los niveles se repite en el país, las provincias y municipios.

Mención aparte merece el traspaso del contrato con Aguas Cordobesas, de gestión privada, a manos del municipio. Dicha empresa tiene un contrato[1] leonino con la provincia, donde esta le garantiza un 30% de ganancias y no le exige el menor control de calidad ni inversión, que tampoco limitó los enormes aumentos de tarifa. Ahora Schiaretti autorizó el traspaso del contrato a la ciudad. Frente a esta situación, nos parece una vergüenza que los nuevos concejales del FIT no se hicieran presentas en la sesión del concejo donde se aprobó el cambio del contrato, siendo esta sesión de una importancia estratégica para la provincia y la ciudad.

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Resumiendo, la ciudad se encuentra con los números en rojo y en estado deplorable, para pagar la deuda interna y externa el nuevo intendente aplica un impuestazo a los cordobeses/as; se otorga superpoderes para despedir empleados municipales y no otorgar aumentos; contrae más deuda; ni se le ocurre tocar las ganancias de los grupos empresarios (como los desarrollistas urbanos, empresas automotrices, Minetti, Roggio, etc.) que se han enriquecido con los favores del gobierno en los últimos años.

Rechazamos estas medidas de ajuste de Llaryora, exigimos que se retrotraiga el aumento del impuesto, que haya un congelamiento de tarifas y que se aplique un fuerte impuesto progresivo a las grandes empresas que se enriquecen con negocios en la ciudad.

 

[1]     Contrato que le permitió al grupo Roggio (dueño de la empresa) hacer un jugoso negocio y ni siquiera fue investigado por la pésima calidad del agua que muchas veces entregó a la ciudad, como con los derrames de químicos de Taym que contaminaron el agua hace 2 años.

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