Costa Rica

Carlos Alvarado: un presidente de los de arriba contra los de abajo

El 8 de mayo se cumplió el primer año de gobierno de Carlos Alvarado y, como es usual para la ocasión, es buen momento de hacer balance sobre su gestión. Recordemos que asumió la presidencia luego de una campaña electoral altamente polarizada con Fabricio Alvarado, candidato del partido evangélico-fundamentalista Restauración Nacional.

Victor Artavia
Historiador. Dirigente del Nuevo Partido Socialista de Costa Rica, miembro de la Corriente Internacional Socialismo o Barbarie.


“Y así como en la vida privada se distingue entre lo que un hombre piensa y dice de sí mismo y lo que realmente es y hace, en las luchas históricas hay que distinguir todavía más entre las frases y las figuraciones de los partidos y su organismo real y sus intereses reales, entre lo que se imaginan ser y lo que en realidad son”.

Carlos Marx en “El 18 Brumario de Luis Bonaparte”

 

 

El 8 de mayo se cumplió el primer año de gobierno de Carlos Alvarado y, como es usual para la ocasión, es buen momento de hacer balance sobre su gestión. Recordemos que asumió la presidencia luego de una campaña electoral altamente polarizada con Fabricio Alvarado, candidato del partido evangélico-fundamentalista Restauración Nacional. Esto fue vital para el triunfo de Carlos Alvarado, quien se presentó como un candidato joven que defendía una agenda progresista y los derechos democráticos (como el Estado laico y la firma de la norma técnica de aborto impune) ante el peligro fundamentalista que representaba su contrincante.

Pero ese discurso progresista mostró sus límites desde el inicio, cuando el nuevo gobierno de “unidad nacional” dejó en claro su vinculación directa con el gran capital transnacional y nacional, incluyendo en su gabinete a figuras de la Unidad Social Cristiana (PUSC) que manejan la política económica de ajuste fiscal, así como a otros representantes directos de los empresarios (como André Garnier).

Así, la carátula progre del nuevo gobierno del PAC no tardó en diluirse, demostrando que en realidad gobierna al mejor estilo de cualquier partido neoliberal tradicional.

 

Un gobierno de los de arriba

Recién asumió funciones, Alvarado se avocó a la aprobación del Plan Fiscal con el objetivo de paliar (de forma parcial y coyuntural) el déficit fiscal, mediante el aumento de impuestos indirectos que afectan a los sectores trabajadores y populares, además de incluir en la reforma medidas de austeridad como la “regla fiscal” que abre el portillo para aplicar recortes brutales sobre el presupuesto de instituciones públicas.

Esto desató la huelga contra el Combo Fiscal, donde el gobierno demostró su faceta autoritaria con la represión a las manifestaciones en varios puntos del país, además de promover una campaña de mentiras acusando a los huelguistas de sabotear los planteles de RECOPE. Incluso el trabajador Carlos Andrés Pérez estuvo preso varios meses, aunque posteriormente fue liberado por los innumerables vicios procesales del juicio donde se le condenó (a grado tal que, el juez que lo presidió, está bajo investigación del Tribunal de Inspección Judicial).

Para este año el gobierno sigue a la ofensiva con sus ataques contra la clase trabajadora, en particular con sus proyectos de ley de empleo público mediante la imposición del “salario global”, con la finalidad de que los salarios disminuyan paulatinamente y abriendo el portillo para facilitar los despidos en el sector público por medio del sistema de evaluación de labores, el cual dará pie a mayor acoso laboral y anti-sindical en los centros de trabajo (ver nota en página 3). De igual manera, el gobierno con sus ataques a la huelga, habilitó a un sector de partido patronales para que presentaran un proyecto de ley que viene a prohibir en los hechos las huelgas en el sector público, el cual está próximo a votarse en la Asamblea Legislativa con el beneplácito de la fracción del PAC (y ante lo cual las dirigencias sindicales no pasan de una oposición en comunicados).

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Por último, Alvarado demostró su sumisión total al imperialismo al sumarse al operativo golpista en Venezuela con el “Grupo de Lima”, pretendiendo imponer como presidente al títere de Guaidó como agente directo de Trump. Desde el NPS somos críticos del chavismo, del gobierno de Maduro y rechazamos que su gestión sea socialista (en realidad es un capitalismo de Estado que realizó algunas reformas, pero que también creó una boliburguesía que se enriqueció desde el poder), pero esto no significa que apoyemos un golpe de Estado orquestado desde la Casa Blanca en beneficio directo del imperialismo yanqui.

 

Frente Amplio: la sombra “izquierda” del PAC

No podemos dejar de señalar el papel cómplice de la cúpula del Frente Amplio (FA)con el gobierno, representado con la participación de Patricia Mora como Ministra de la Condición de la Mujer, quien sostiene que aceptó el puesto porque comparte la agenda de Alvarado en derechos humanos, aunque se opone a la agenda de ajuste fiscal.

Es absurdo pretender defender los derechos de las mujeres siendo parte de un gobierno neoliberal y de ajuste fiscal, donde las mujeres son las primeras afectadas (por ejemplo el desempleo siempre es mayor entre las mujeres, como se indica en el artículo del tema en página 7). Pero también porque Patricia Mora, quiera o no, en su calidad de ministra legitima al gobierno para presentarse como “progresista” y hace más difícil que la clase trabajadora, estudiantes y mujeres, comprendan el carácter neoliberal de la administración Alvarado y la necesidad de enfrentar su agenda de ajuste en las calles.

En el caso de José María Villalta se opuso al combo fiscal en la Asamblea Legislativa y, cada tanto, critica al gobierno en los medios de comunicación. Eso está bien, pero pierde sentido si no coloca su intervención legislativa como punto de apoyo para derrotar al gobierno en las calles, para lo cual debería empezar por exigir la salida inmediata de Mora del gobierno, un golpe político que deterioraría (aunque sea de forma parcial) la gobernabilidad de Carlos Alvarado.

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Esto explica que, en medio de una coyuntura de creciente polarización política, el FA pierda protagonismo en las luchas y acompañe el giro a la derecha del gobierno. También da cuentas de la molestia de sectores honestos y luchadores de base del FA que adversan al gobierno de Alvarado y no apoyan las orientaciones colaboracionistas impuestas por la cúpula del partido.

 

¡Organicémonos para luchar por los derechos de la clase trabajadora, las mujeres y en defensa del medio ambiente!

El gobierno de Carlos Alvarado está a la ofensiva con la imposición de medidas de ajuste que la burguesía añora desde hacía varias décadas y profundizando el carácter reaccionario del Estado costarricense. La aprobación del Plan Fiscal, la inminente destrucción de JAPDEVA por la entrega vergonzosa de los muelles a APM Terminals, la ley de empleo público, entre otras medidas, hacen parte de la hoja de ruta que tiene la burguesía para lograr una nueva configuración política en el Estado, más acorde a sus intereses como clase dominante.

Es una apuesta riesgosa, porque lo hace en medio de una situación económica difícil que potencia el malestar con el gobierno desde abajo, sobre todo con el aumento del desempleo e implica forzar hacia la derecha la correlación de fuerzas entre las clases sociales.

Esto alimenta el clima de polarización política, el cual no se cerró luego de las elecciones; por el contrario, persisten elementos que expresan los avances de un polo reaccionario (como el crecimiento de los partidos evangélicos que son oposiciónsistemática por la derecha al PAC o los discursos anti-sindicales del PLN y el PUSC), pero también la emergencia de un polo democrático con respuestas desde abajo y por la izquierda contra los ataques del gobierno y los sectores conservadores, lo cual se expresa en la emergencia del movimiento de mujeres (un fenómeno internacional con replica en el país), las luchas ambientalistas, etc.

En este contexto se hace necesario la construcción de una alternativa de izquierda anticapitalista que cuestione el sistema dominante, para luchar porque la crisis capitalista la paguen los ricos con impuestos al gran capital, pero que también levante las banderas de la lucha feminista y ecologista, movimientos de una enorme importancia en el siglo XXI. El FA demostró que su proyecto no va más allá de las paredes de la Asamblea Legislativa, convirtiéndose en la sombra izquierda del PAC. Desde el Nuevo Partido Socialista (NPS), Las Rojas y Ya Basta trabajamos en la perspectiva de construir un partido socialista, anticapitalista, feminista y ecologista para las luchas de la clase trabajadora, las mujeres y la juventud, e invitamos a todos nuestros lectores y lectoras a sumarse.

 

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